Especial Ghibli (Orígenes): Las Aventuras de Panda y sus Amigos

agosto 14, 2014

Por:

Arte, Cine

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Luego del despido de Isao Takahata de Toei Doga, él y su pupilo Hayao Miyazaki decidieron seguir orientando sus talentos a la creación de películas y series animadas. La siguiente creación de este par fue definitivamente la película más infantil e incluso ingenua de su haber. Se trata de dos cortometrajes que unidos forman una cinta de amistad y fantasía, Las Aventuras de Panda y sus Amigos (Panda Kopanda, 1972).

 Este fue de los primeros esfuerzos de Miyazaki como escritor y guionista, y de inmediato mostró su amor por las historias orientadas a los niños. Con un relato creado por él mismo y la dirección de Takahata, la cinta se llevó a cabo sin mayores complicaciones y con un éxito aceptable. Es una película muy simple tanto en diseño como en historia y con el único propósito de entretener a los más pequeños. Para algunos, esta película pudiera parecer la más floja del estudio (que aún no existía), sin embargo y a pesar de su aire demasiado ingenuo, también es considerada por muchos como una obra de culto.

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 La historia sigue las aventuras de Mimiko, una alegre e independiente niña que tras quedarse sola en casa es visitada por un pequeño Panda y su padre, con quienes forja una relación de amistad y un trato un tanto inusual, aunque en cierta manera, conmovedor. Mimiko es una niña que no tiene padres, por lo que Papá Panda decide ser su padre a la vez que ella se vuelva la mamá (¿y hermana?) adoptiva del hijo Pandita. De ese modo y como una familia feliz, pasan toda clase de aventuras con los habitantes de la villa, el personal del zoológico y el circo, siendo este el hogar de otro de sus amigos, un juguetón tigrito.

 La película va directo al punto y no se mete en demasiados detalles, por ejemplo, jamás es explicado como alguien puede dejar sola a una niña de menos de 10 años de edad. Sin embargo es una situación entendible considerando que es un planteamiento totalmente fantástico e incluso de fábula. Vamos, todos llegamos a disfrutar de cuentos que no tenían mucho sentido cuando éramos niños, y como he dicho desde el principio, esta película va dirigida totalmente a ellos.

 Lamento decir que a diferencia de las otras cintas infantiles de Ghibli, esta sí podría tornarse en un padecimiento al público adulto. La trama es completamente sencilla e inocente, los chistes infantiles y absurdos están en todo momento, hay elementos simpáticos pero algo cursis en la cinta. Por ejemplo: cuando el Pandita y el Tigrito se conocen hay toda una conversación entre ellos que consta de frases tales como “Soy un Pandita”, “Soy un Tigrito”, “¡Qué bien, que bien, un pandita!”, “¡Que bien, que bien, un lindo tigrito para ser nuestro amigo!”. Creo que con este ejemplo ya pueden darse una idea del tono de la cinta.

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 A pesar de eso, la cinta es bastante entretenida. Si son capaces de apagar su mente por un rato y volver a la infancia (pero en serio volver a ella) la pasarán muy bien. La animación y el arte son simples, pero con un estándar de calidad dentro de esa sencillez muy buena. Todo es visualmente agradable y los amantes del Studio Ghibli encontrarán en la cinta diversos elementos que surgieron ahí y que reconocerán de otras películas de Miyazaki. El parecido de Papá Panda con el personaje Totoro, es sin duda el más representativo de ellos.

 No es una cinta para todo público, de hecho pudiera ser que la única manera de que un adulto disfrute de ella totalmente es siendo fan de Ghibli. Aún así es una película que vale mucho la pena y que los niños seguramente adorarán. Como dijeron alguna vez, esos dos “estaban empezando”, pero en verdad fue un inicio bastante bueno.