Especial Ghibli (Orígenes): Goshu el Violonchelista

septiembre 4, 2014

Por:

Arte, Cine

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Finalmente hemos llegado a la última parte de los orígenes del Studio Ghibli, una cinta no muy conocida que para muchos no consiste en un trabajo maestro, sin embargo, a pesar de que es una película de carácter sumamente pasivo, resulta ser una película muy bien lograda y perfecta para aquellos que gustan de pasar un momento de relajación y la música clásica.

 La cinta en cuestión es Goshu: El Violonchelista (Sero Hiki no Goshu, 1982), y trata una sencilla pero entretenida historia acerca de un joven violonchelista profesional que toca en una pequeña orquesta. Luego de que el director comienza a criticar el trabajo de Goshu, este entra en conflicto al no entender porque parece haber perdido su talento musical. Mientras practica en su pequeña cabaña en el campo, Goshu recibe la visita de un extraño grupo de animales parlantes conformados por un gato, un cuckoo, un pequeño mapache y una madre ratona y su hijo. Cada uno de ellos visita a Goshu en una noche distinta para pedirle que no se rinda y que siga tocando.

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 En un principio, Goshu se siente molesto y frustrado por tener a esos intrusos en su hogar, no obstante, con cada animal que lo visita, descubre no solo trucos para mejorar su calidad musical, sino que aprende la importancia que su música (aparentemente insignificante) tiene en la vida de dichos animales.  La película tiene un mensaje de superación muy hermoso, y aunque no estamos precisamente ante una película emotiva, la lección de no menospreciar a los demás (y a nosotros mismos) es sencillamente maravillosa.

 La animación tiene toda la pinta de una película de antaño en cuanto a animación se refiere, pero no por eso se trata de un trabajo con mala calidad, sino todo lo contrario. Quizá el único punto a mejorar de la película es su ritmo que en ocasiones resulta un tanto lento, pero puede ser muy disfrutable si al verla nos tomamos el trabajo y el tiempo de analizar la situación. La historia es similar al clásico Cuento de Navidad de Charles Dickens, tal vez, pero aquí se tiene el giro de que el protagonista debe cambiar no su actitud al mundo, sino a su propio ser.

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 Si tienen la oportunidad de ver la cinta descubrirán que el director Isao Takahata tiene una gran capacidad para contar historias de distintos tipos. Con estos proyectos realizados, y otros cuantos más, ambos animadores japoneses al fin estuvieron listos para fundar su propio estudio, el sueño que tanto habían anhelado. Y es de esta manera como se construyeron los cimientos de esa fábrica de sueños llamada Studio Ghibli, la próxima ocasión comenzaremos a indagar en sus películas oficiales.