Especial Ghibli: Kiki, Entregas a Domicilio

septiembre 22, 2014

Por:

Arte, Cine

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Después de que el adorable Totoro hiciera su aparición, Hayao Miyazaki optó por seguir en el camino que había elegido con su anterior producción, el infantil. La siguiente película del estudio y del director en cuestión, es probablemente una de las más débiles en esta filmografía, de hecho es una de las pocas que este escritor ha escuchado decir a algunos un rotundo “no me gustó tanto”. Mencionaba que Totoro no había sido la gran obra de Miyazaki, pero todo indica que el público le tomó más cariño que a esta nueva cinta. Ahora, tampoco digo que sea una mala película y que fue odiada por todos, ya que el Studio Ghibli parece tener ese toque divino del rey midas en el que lo que hace, termina convirtiéndose en cine de culto. Simplemente es una película que no gozó del aprecio de otras producciones.

 Kiki: Entregas a Domicilio (Majo no takkyûbin, 1989) nos cuenta una historia sencilla pero cumplidora acerca de una pequeña brujita que llega a una edad en la que, como se acostumbra, debe emprender un viaje de un año lejos de su hogar para entrenar sus habilidades mágicas. Kiki, la brujita, acompañada de su gato parlante, Jiji, viajan hasta una pintoresca ciudad junto al mar en donde se hacen amigos de un matrimonio de panaderos. Ellos les dan asilo en su hogar y no pasa mucho tiempo hasta que Kiki encuentre un uso a su habilidad de volar en escoba, ser repartidora a domicilio. Durante su estancia en dicha ciudad, Kiki conocerá a varios amigos y vivirá diversas aventuras que la ayudarán no solo a desarrollar sus poderes, sino a fortalecer la confianza que tiene en sí misma.

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 Irónicamente y aunque no sea una de las cintas en las que la gente piensa en primer lugar cuando escucha el nombre de su creador, la película tuvo muy buena recepción en Japón durante su estreno. Así mismo, fue la primera película del estudio que fue distribuida de forma internacional. Y es que aunque no cuenta con una historia tan elaborada como las que acostumbra hacer Miyazaki, resulta ser una película bastante entretenida y disfrutable.

 La animación y el manejo artístico son impecables de igual modo y resulta divertida la similitud que tiene la protagonista con Sheeta, personaje de otra cinta del estudio: Un Castillo en el Cielo (Tenkū no Shiro Rapyuta, 1986). Además, los más observadores descubrirán un muy sutil cameo de la brujita en cinta de Isao Takahata, Pompoko (Heisei Tanuki Gassen Ponpoko, 1994) de la cual hablaremos en otra ocasión. Los personajes son carismáticos y en momentos de verdad podemos sentir pena por las situaciones por las que pasan, lo que demuestra un manejo muy adecuado de la cinta en cuanto a inmersión.

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Cabe destacar además la banda sonora, ya que la película tiene una de las canciones más pegajosas en la historia del estudio y del anime, es imposible no querer ponerse a bailar mientras la escuchar. Al final de cuentas, la película no es tampoco la obra máxima de Ghibli y Miyazaki, pero es una película en verdad recomendable y que les aseguro, no se arrepentirán de darle una oportunidad.