Escena: Jam de Dramaturgia

septiembre 5, 2014

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Arte, Eventos, Extras, Fotografía, Literatura, Medios, Objetos, Random, Reseñas, Tacto, teatro, Vista

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Hace casi un año, un amigo me habló de algo llamado Slam de Poesía. ¿Slam? ¿De? ¿Poesía? Lo que sea que eso fuera. Se trataba de reuniones periódicas en el Centro de Cultura Digital —mejor conocido como la Estela de Luz—, y consistía en tertulias libres activas, en las que podían acercarse, escuchar y unirse quienes así lo desearan. Los que participamos como oyentes éramos muchos; los valientes que pasaban al frente y tomaban el micrófono, no tantos. Y sí, como su nombre lo dice, era poesía creada por los presentes: ellos compartían los textos que habían escrito a la luz de la luna durante alguna trasnochada, soltaban algunas líneas que se conjuntaron y simplemente sintieron que debían dejar salir, incluso rapeaban, dejando que las palabras cayeran como mejor lo desearan. Un turno tras otro. Como fuera. No había reglas.

 Mediante la interacción constante entre los presentes, se llegó a la elección de tres finalistas, quienes debieron preparar algo de último minuto para defender su nombre y hacerse acreedores del primer lugar. Una chica, dos hombres. Esa última etapa fue en aquella habitación del recinto con luces de colores. Sentados en el piso, nos dispusimos a ser “jueces” de aquellos tres performers. Jugaron con las palabras, con las ideas, con su cuerpo y con el espacio; cada uno a su manera.

 Recordé esto hace semanas, cuando me encontré con el anuncio de un evento definido en tres palabras que nunca antes había leído juntas: Jam de Dramaturgia. La cita era el miércoles 3 de septiembre en el Centro Cultural del Bosque, esto, en el marco de la Feria del Libro Teatral (FeLiT) de este año.

 Dedicado principalmente a jóvenes, el evento consistió en un espacio al estilo caja negra con sillas para los invitados y las tres protagonistas del evento sentadas en un mesabanco personal, cada una con su computadora personal con la interfaz de una hoja en blanco, un archivo nuevo de Word proyectado en las paredes, a vista de todos. Eleonora Luna, Camila Villegas y Verónica Maldonado fueron las contendientes.

De izquierda a derecha: Eleonora Luna, Camila Villegas y Verónica Maldonado.

 La dinámica consistía en papelitos entregados al público en donde se debía escribir alguna idea que ellas adaptarían como título del texto que habría de llenar esas hojas en blanco. Se escucharon propuestas que iban desde “Teatro para niños del espacio” hasta “Ella, él y la amante de los dos”. Finalmente Eleonora trabajó bajo el título de “El Bigote”, Gabriela con “Frank, mi amigo imaginario de chocolate” y Verónica con “¿Qué te pasa, calabaza?”.

 Treinta minutos libres para que las dramaturgas trabajaran planteamientos sólidos para sus textos fueron amenizados con cerveza por parte de los organizadores del Jam, y con música de DJ Patán en cabina desde la misma habitación. Terminado el lapso de tiempo, se dio lectura a cada texto de viva voz de los presentes, para proseguir con una pausa de quince minutos más en que las artistas debían pulir lo trabajado y llegar al nudo de la trama —salpimentado con ideas que el público se acercaba a compartir personalmente con ellas— en una segunda lectura. Quince minutos más, los últimos, misma dinámica, pero ahora con la intención de culminar cada historia y dar una lectura final.

El Bigote. Frank, mi amigo imaginario de chocolate. ¿Qué te pasa, calabaza?

 Los resultados finales oscilaron entre el relato futurista en que dos niños se hacen de una BlackBerry de la “prehistoria” con la que descubren fotos de algo aforme que los hombres usaban en la cara y que, por alguna razón, lo combinaban con lentes de pasta; una historia que tomó matices bastante sugerentes —o así fue como lo calificó el moderador del evento, Alberto Castillo—, luego de que leyéramos que las partecitas del cuerpo chocolatoso de Frank eran chupadas por alguien que lo encontró escondido en la alacena; y otra narración que devino en una anécdota de una noche de halloween, deprimente aunque llena de suspenso, en la que todo resultó ser un sueño.

Lectura de uno de los textos por parte de los participantes.

Lectura de uno de los textos por parte de los participantes.

 Parecemos acostumbrados a la idea de saber que esta ciudad está llena de lugares para conocer o algunos dignos de revisitas constantes; actividades cada fin de semana; eventos de sur a norte, gratuitos o no. De todo tipo: deportivos, de entretenimiento, culturales. En lo que a nosotros respecta, el giro cultural, la oferta es realmente variada. Festivales fílmicos, exposiciones, conciertos, teatro, y nunca acaba. La agenda luce siempre saturada y, dentro de esa riquísima diversidad, es refrescante encontrarse con propuestas multidisciplinarias que marquen la diferencia, como ésta. La combinación de la escritura de guiones, improvisación, trato personal con tres dramaturgas, música y cerveza es sin duda, una que sale del molde.

Jam de Dramaturgia.

 Bajo el lema “El Teatro también se lee”, la Feria del Libro Teatral (FeLiT) es un evento anual que se encarga de reunir editoriales nacionales e internacionales con el propósito de compartir y promover la experiencia las artes escénicas. Durante una semana se convierte en un territorio en el que convergen creadores, espectadores y editores, y en el que tienen lugar obras de teatro, lecturas dramatizadas, presentaciones de libros y mesas de reflexión. Ocupará las instalaciones del Centro Cultural del Bosque hasta el 7 de septiembre. Encuentra el calendario de actividades aquí.

Karla M. Ricalde

(Ciudad de México) fue un jueves de la segunda mitad del año de 1992. Licenciatura en Comunicación y Periodismo por la UNAM. Fotografía y especialidad en producción radiofónica, aunque gusta también de la ortografía y la puntuación.