Entrevista a Ileana Solís, figura del teatro panameño

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Ileana Solís recuerda contar con no más de 4 años y vivir en Calidonia. Recuerda vivir en un cuarto semi-oscuro donde los niños que lo habitaban iban y venían descalzos, sorteando hoyos, rocas, cubos repletos de agua por las goteras y alimañas, cuando tuvo su primer acercamiento con el teatro; con el carnaval, para ser más exactos. Ileana Solís sentada en el pequeño balcón de su casa vio la muerte pasar frente a ella. Ileana Solís le extendía la mano a la muerte y la muerte se la sostenía. Ileana Solís quería ser tan grande -algún día- como la muerte; como esa muerte. Como una niña lo deseaba y como un soldado lo lograría.

Nacida en el Hospital Santo Tomás, ubicado en la Ciudad de Panamá en el año de 1952, es una de las representantes más importantes del gremio teatral en Panamá desde hace muchos años. Aunque su camino no fue fácil, e incluso, si fuera posible volver a esa época, no muchos hubieran podido predecir que ella volcaría en el monumento que es ahora. Hasta su pubertad, cuando cursaba los primeros años de la escuela secundaria, comenzó a tener desenvolvimiento escénico, donde todos los viernes daba pequeños shows y monólogos para sus compañeros de clase.

Finalmente, hasta 1971, en la etapa que estudia Química en la Universidad de Panamá, comienza a hacer teatro formal. Y es curioso su comienzo, pues todo se lo debe a un chico atento, perspicaz y tal vez algo coqueto que la miraba entrenar lanzamiento de jabalina y disco en el campo de la Universidad. Jamás supo su nombre ni volvió a verlo después, pero interrumpiendo su entrenamiento, argumentaron un poco y después caminaron juntos hacia la facultad de humanidades en busca de un teléfono publico. Lo hallaron, era el único que funcionaba en ese momento. Y es ahí donde Ileana entra, por curiosidad, en una puerta con una inscripción que rezaba: T.T.U. Taller de Teatro Universitario, que se ocultaba levemente a un costado de la caseta de teléfono. Entra con autoridad y de un grito llama la atención de todos los estudiantes, canta y baila El Toro Enamorado de la Luna y se finca ahí, después de esto ya no había nadie que la detuviera.
Se forma como actriz en distintas academias como el ISTA, la Escuela Internacional de Antropología Teatral en 1981 y con maestros de mucho prestigio, como Roberto Mckay, el modernizador del teatro panameño, Jackes Le Coq en Francia, entre otros.

ileana solisSus presentaciones comienzan en 1971, en mayo, cuando comienza a trabajar en una exposición de teatro popular financiada por el estado. Después en 1981, presenta el Asa Nisi Masa de Roberto Mckay y viaja a Italia para formarse 4 meses con un profesor danés. Después, en noviembre del mismo año, vuelve a Panamá y funda el grupo de teatro “Oveja Negra” que se dedica a hacer teatro popular y callejero, con el que participa en el Festival Internacional de Teatro de Calle en Bogotá en 1984 y es laureado.

Más tarde, en 1987, prueba otras alternativas y encuentra en los monólogos lo que siempre había soñado: el crédito completo y una voz altiva en contra de la represión de Noriega. El primer monólogo de su autoría titulado Movimientos al Sol, ve la luz del sol en 1989, el cual después es secundado por Los Silencios del Jaguar, basado en el Popol Vuh, y finalmente terciado por Mudo, quiere ser Diablo, en 1998 que expone la idiosincracia del panameño en esa época. Actualmente es profesora en la Escuela de Teatro de Bellas Artes.

– Ileana, un par de preguntas, ¿Por qué teatro y no cualquier otra disciplina artística?

-El teatro es como un laboratorio y los actores deben ser los laboratoristas, deben probar con todas las formulas, elementos y ver sus resultados, ver qué compuesto dan y cómo lo toma el público. Por eso es que hago teatro, me gusta plantear circunstancias al público, ponerlos incómodos, hacerlos llorar de risa, de miedo. Los envuelvo con mi teatro y les exijo que participen. Muchas otras veces les tomo el pelo y con estas mismas situaciones los engaño y los mantengo encerrados en un teatro oscuro y tenebroso durante 20 o 30 minutos.  En mi laboratorio todos deben conocerse a sí mismos antes que nada. Por eso es por que hago teatro y no cualquier otra disciplina artística.

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VI Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz 1992

– Segunda y para terminar, ¿Qué aporta Ileana Solís al teatro panameño? ¿Qué futuro le ampara bajo su yugo?- Déjame decirte que yo no asisto a muchos eventos religiosos, pero puedo jurar por Dios que puras bendiciones. Aunque en realidad no sólo es bajo mi yugo donde el teatro se resguarda y se alimenta, hay muchos más. Creo que el teatro, tanto comercial, como experimental, clásico, callejero, etcétera, esta tomando un nuevo aire y comienza a respirar más sanamente. El problema a lo largo de los años ha sido que no hemos tenido formadores de nuevos talentos en este ámbito, sin embargo, poco a poco la gente se interesa más en el teatro, llenando pequeñas salas de teatro experimental o buscando instituciones dónde estudiar actuación. Y esa es en realidad mi aportación, yo levanté el teatro panameño de donde estaba. Claro, junto con algunos más, pero si me permites la arrogancia, hay veces que me lo    adjudico todo a mí, solamente a mí y a nadie más.

Las dos caras del Teatro La Quadra guiñan, y los muros del gran Teatro de Panamá aplauden. El T.T.C. es la cuna de la niña Dios de las actuaciones y todo el pueblo le lleva incienso, mirra y oro como lo hicieron los 3 reyes. Las calles de Panamá esperan impacientes que un día, esa niña Dios se levante, actúe y después vuelva a sentarse en su pesebre.

Originally posted 2013-05-21 14:24:26. Republished by Blog Post Promoter

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