El Vecino

agosto 29, 2014

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Varón que habitas mi mundo desde tu propia casa,
paseando por los anchos corredores de mi mente
y a cada paso dejas una estela de aromas y entusiasmo
sin saber lo que me significas:
no sé cómo decirte así, a voces, lo que sólo podría decir
con el lenguaje universal del frotamiento,
con el manoseo que va directo al orgasmo,
con toda esta energía que me recorre de los pies
a la punta ondulante del cabello. Varón de modos más que nobles,
total autoridad de mi libido.

Desde mi ventana, en tímida procesión de miradas,
ausculto tu torso amante
cuando después de la ducha sales a afeitar esa cara
donde la sonrisa es lo mismo arma que escudo de honestidad.
Grandes son los retos de mi debilidad hacia ti.
Quisiera ser la lluvia de una regadera
que lama la escultura de tu cuerpo, henchido de ejercicios,
acrecentado por la vanidad.

A solas, en mi habitación calurosa,
masturbo mi fantasía cuando te oigo silbar felizmente,
imaginando que así me llamas para que, presto,
me aferre a tu virilidad.

Varón, sin rodeos:
quiero dormir en la misma cama contigo,
soñar entre tus brazos que nunca despierto,
beber de su fuente tu saliva matutina.

Y, obviamente, conducirte en jadeante libación,
para que tu alma se me entregue de repente entera,
salpicándome de tibias
y espesas complacencias,
para así apaciguarme.

— Poema tomado de Descargas eléctricas ligeras, 2009

Aleqs Garrigóz

(Puerto Vallarta, México 1986). Empieza su carrera publicando Abyección (2003). Trabajos posteriores son: Luces blancas en la noche (2004), La promesa un poeta (2005), Páginas que caen (2008, 2013), La risa de los imbéciles (2013). Ha publicado poemas en diversos medios impresos y electrónicos de varias ciudades de México, España e Hispanoamérica. Figura en algunas antologías literarias editadas en México.