El sueño y su significado : Orígenes y visión moderna

octubre 13, 2014

Por:

Críticas, Ilustración, Literatura, Objetos, Reseñas, Tacto, Vista

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El agua, el aire, el fuego y la tierra forman parte de los poderes ancestrales que le dan sentido al sueño y a la vida misma. Dicha sincronía, se forma en el espacio de conciliación de la presencia terrenal –el cuerpo se desvanece– y se olvida de sus habilidades motrices principales: Deja de existir en el momentáneo enlace de vida.

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Crédito: Foro psicológico.

 Ese rasgo omnipotente, que se enclava desde la cultura mesoamericana con pintorescas imágenes animalescas y llenas de una magia de pertenencia, envolvía al sueño en un conjuro mediático entre exploración y descubrimiento personal. Ritos que conjugaban la realidad con la fantasía, a través de sacrificios y tradiciones que reforzaban las relaciones de pertenencia ante la humanidad misma, daban el simbolismo contractual a una época prehispánica.

 La divinidad politeísta, marcaba el paso para la utopía reencarnada en procesos de expresión y por lo tanto, el sentido de identidad conflagraba un culto hacia una fuerza inverosímil que fungía como cúspide de la vida y también, de la muerte. La religión, era la portavoz para construir una imagen inherente a la calma de los sentidos y transmitía un concepto de imagen ante el mundo distinto al de ahora.

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Crédito:Foro psicológico.

 Dentro de la cultura mesoamericana, el sueño también se vinculaba con el hecho de alterar las emociones a partir de estados psicotrópicos, y con la presencia de miles de sensaciones que abatían el abandono de si mismo. Un letargo tan agradable que no parecía tener fin se cargaba de vibras ancestrales y máscaras sagradas.

 Dime que sueñas… y te diré quién eres. Crecemos con el ánimo de cumplir un sinfín de objetivos preestablecidos socialmente (ir a la escuela, trabajar, vestir de tal modo, etcétera) y mientras la rutina se apodera de nosotros, esperamos a que la noche pasiva y serena haga la aparición al final del día, para arrullarnos bajo su solemne resguardo. La tiniebla llega, y el cansancio invade el cuerpo… nos dirigimos a ser los dueños de nuestros propios deseos.

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Crédito:Mad.

 La irrealidad de los sueños, parece ser el gran atractivo de estos. Pero dicha irrealidad parece tener un gran impacto y la somnolencia podría prolongarse, aunque al despertar… tal vez, ya no haya rastro de un recuerdo (ni por muy vago que sea). La extrañeza de algunos lapsos del sueño, se diferencian por las características de las imágenes y también de los diálogos; la orientación dirige cada fase respectivamente.

 A veces sentimos un sueño tan placentero o que causa un temor inconcebible, que nos enclavamos en dicho letargo pensándolo como un momento irrevocable. A medida que el sueño se va prolongando, parece que la incongruencia aumenta  y la inconsistencia de situaciones no parece tener una secuencia lógica, trayendo consigo diversas situaciones que nosotros nos hemos preguntado. Por ejemplo, en un sueño pudo haber estado una persona que no conocemos, sin embargo sentimos que de alguna parte conocemos a ese individuo, y por muy extraño que parezca, en casos extremos –se ha presentado– terminan conociendo a esa persona, a lo mejor no idénticamente, pero que cuenta con rasgos característicos.

 John A. Hobson, afirma que el sueño presenta las emociones más vívidas del ser humano, por lo cual se experimenta una sensación muy fuerte y por lo tanto, situaciones que parecen incongruentes en tiempo y espacio, se conjuntan para activarla imaginación sensomotora. Así que, generalmente, mientras dormimos y soñamos, también enfrentamos retos y obstáculos, y los lapsos más fuertes de letargo, son los que solemos recordar con un poco más de precisión.

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Crédito:Fiction Chick.

 Sigmund Freud, en su obra La interpretación de los sueños trata de explicar que toda somnolencia, por más mundano que parezca , tiene que presentar un sentido –aunque no sea lógico– en nuestra dinámica de vida en la que estamos expuestos. Y es por eso, que el hecho de dormir, funja como una medida de escape para reconciliarnos con nuestros miedos más profundos en la vida.

 Además, en los sueños también se plasma un anhelo desmedido hacia diversos deseos que podamos tener. No es de extrañar, que muchos de ellos nos sorprendan y que al levantarnos, pensemos que no queríamos despertar, para poder seguir cumpliendo aunque fuera en la irrealidad nuestros anhelos más preciados.

“Nada puede escaparse a ese estado tan profundo del dormir, ya que por ahí se desfilan las fantasías y deseos inconscientes más reprimidos de los seres humanos”

– Sigmund Freud.

 Cualquiera que sea el síntoma en vida, en los sueños puede revelarse la otra cara de la moneda. Esto proporciona satisfacción al individuo, ya que al no estar acostumbrado a pensar de una forma que lo deje anonadado, el hecho de yacer bajo el sueño puede ser su mejor amigo, y retratará el consuelo para su alma.

 Nosotros mismos, vinculamos la represión con la manera de actuar… los ambiciones más recónditas del individuo, aparecen en el sueño, en la narcosis de la noche y mientras, en cada mente se plasman esperanzas y temores, cada uno sabemos los que somos y lo que pretendemos hacer a cada día, a cada instante. El fantasma de la existencia es el mismo sueño, y la apetencia de correr, salir, gritar parece cumplirse al llegar el ocaso.

Alma Torres

El viaje es entre letras y utopías. Estudiante de Economía del IPN. Hagamos de la escritura, la revolución del amor mismo.