El principio del displacer

octubre 10, 2014

Por:

Arte, Extras, Literatura

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Qué delicia dormir en tu pecho.
Qué callada sensación despertar en tus brazos,
rosado y tibio por la luz del alba…

Desearía pensar que, cuando estoy contigo,
nada me lastima. Pero pronto me conmuevo y lloro,
porque te amo hasta la tortura:
me extraes los dientes sin anestesia,
amputas mis gónadas con un abrecartas,
pones un bozal en mi hocico para que no pueda quejarme.
Saqueas mi cráneo
para que no deba dejarte…

Como bailarina manca de caja musical,
girando en una pequeña órbita oxidada:
así estoy siendo por ti…
Daños irreversibles me produces.
Mírame adherido a este hábitat disfuncional.
¿Acaso estamos así de separados?

Todo el amor que a ti disparo en defensa propia,
de tu pecho resbala,
indiferente a mi celo y mi capricho.

Orgulloso plancho tus camisas
humedecidas con mis lágrimas,
enjuago tus pies con mis lágrimas,
sacio todos tus impulsos naturales de hombre:
esos que te empujan a penetrar y desgarrar…
No te pido nada a cambio;
sólo mirarte mirarme de vez en cuando.

¿Cómo puedes después hacerme a un lado tan así,
como a cabello caído junto al desagüe?

Dime qué sentir.

Aleqs Garrigóz

(Puerto Vallarta, México 1986). Empieza su carrera publicando Abyección (2003). Trabajos posteriores son: Luces blancas en la noche (2004), La promesa un poeta (2005), Páginas que caen (2008, 2013), La risa de los imbéciles (2013). Ha publicado poemas en diversos medios impresos y electrónicos de varias ciudades de México, España e Hispanoamérica. Figura en algunas antologías literarias editadas en México.