El hombre sin cabeza

abril 17, 2014

Por:

Arte, Literatura

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 “Decapitar, destruir, desmembrar, fragmentar son aspectos de la misma actitud: la implantación del Terror.”

En la búsqueda de libertad y autonomía, patria y soberanía, México ha sido acribillado, ofendido, transgredido, vendido, mutilado…y está a punto de ser decapitado. Su cuerpo sigue vivo, incluso sigue en pie; no grita, susurra algo que nadie alcanza a escuchar.

 En México no se alzan las manos, sino cabezas ensangrentadas que marcan la “victoria” de la aparente democracia, o mejor dicho, demagogia. Resulta irónico.

joelpeter

 Para México, las palabras no están vivas; da por hecho el principio del fin. Un principio que lleva más de 500 años, miles de cabezas, más plomo que sangre y viceversa.

 Sergio González Rodríguez es ensayista, crítico y narrador mexicano. Es autor de varias publicaciones de índole social y política, donde establece una denuncia con base a la investigación periodística que realiza sobre los temas que trata. Con Huesos en el desierto (2002) se catapultó como uno de los ensayistas y cronistas más serios e importantes a nivel internacional.

 Para el 2009 nos trajo El hombre sin cabeza, una excelente mezcla de estudio, ensayo, crónica y narración que va mucho más allá de la perspectiva del autor sobre la situación que atraviesa México en cuanto a seguridad, también ve la evolución a lo largo de la historia (propia y ajena) de la violencia en los seres humanos.

 El autor nos presenta la “invisibilidad del poder” que se revela en los medios de difusión, las instituciones, los funcionarios públicos, etcétera. Toda es barbarie que comienza en las altas esferas del poder político mexicano, se manifiesta en tierras donde el polvo y el miedo apenas si nos deja ver. Acapulco y Michoacán, son algunas de las entidades donde la muerte y el narcotráfico les dan vida.

sergioglez

 El hombre sin cabeza no pretende lograr,  por medio de literatura, la estetización de una de las múltiples manifestaciones de violencia que se vive en nuestro país. Sergio González comunica e informa lo que pocos se atreven a decir; el autor a través de relatos autobiográficos, nos hace ver una realidad que nos negamos a reconocer y entender.

 Para el autor, un puente es símbolo de unión, autoridad, flujo, conocimiento compartido;  así se realiza la analogía con una decapitación, y al efectuarse dicha acción, se está rompiendo con la calidad humana y la concepción de valores en los seres humanos como parte de una sociedad.

 Sergio González nos ofrece este libro con un fin distinto para cada lector.

 “Una decapitación implica lo contrario de un puente: es un tajo que impide transcurrir la vida.”