El caballo de Bukowski

junio 30, 2014

Por:

Arte, Literatura, Vista

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“Lo primero que debe hacer la escritura es salvar tu propio pellejo. Si lo hace, entonces será automáticamente jugosa, entretenida.” 12.55 h.

El que suda, apesta. La parte más “humana” del humano es la que trabaja en las calderas y las coladeras; y esos dos lugares constituyen una gran parte del ser. El calor infernal del espíritu obliga a las vertientes del carácter a sacar toda la basura que pueda: pecar es malo, decir groserías no es bueno, tener sexo es sucio, pensar en la muerte te acerca a ella y es perverso, mentir es cruel.bukowski cari 2

 Es y no es, esto y aquello, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La costumbre se bautiza como norma arrancándote del fuego para hacer de ti lo que no eres, pero debes ser.

 Charles Bukowski, el poeta borracho e imprudente, desde las noches briagas y hediondas. Expone sin lástima alguna las características del ausente. La literatura le quedó debiendo, no lo salvó. Él ya se había curado desde antes porque no bebía alcoholes ni derivados, se bebía su propio sudor.

 Gracias a Bukowski sabemos mejor que nadie sobre aquellos que tienen el cerebro blanco y despintado de tanto apretarles en busca de consciencia y arte en su máxima expresión. Pero no hay nada.

“Como escritor, tengo problemas para leer las cosas que escriben los demás. No me dicen nada. Para empezar, no saben cómo poner una línea, un párrafo, en la página. No tienes más que mirar el texto impreso, de lejos, y ya te parece aburrido. Y cuando te acercas y lo lees, es peor que aburrido.” 12.56 h.

 Que no nos maraville la atinada cachetada del autor: las revoluciones no se hacen con máquinas de escribir ni desde oficinas públicas; las revoluciones se hacen desde la porquería y con porquería. Pero, ¿por qué? Respuesta corta y complicada: porque si no te dicen qué hacer, no haces nada, y si te lo dicen, da lo mismo. Todos dicen algo pero no tienen nada que decir.

 La boca del hombre se traga a sí mismo y se convierte en un ciclo. Se come hasta verse viejo y descubrir que sabe lejano. Qué asco. Es en el preciso instante de la muerte que nos vemos jodidos, y tristes y con ganas de recuperar lo mucho que se pierde en las oficinas públicas.

“Ojos, orejas, piernas, voces, pero… nada. Se coagulan dentro de sí mismos, se engañan para ir tirando, fingiendo estar vivos.” 12.08 h.

 El punto para la mayoría es estar aquí y allá, pero nunca donde se corresponde. Son las letras para muchos lo que el alcohol para otros. Para Bukowski eran las dos cosas: dos maneras de quedarse sin nada y al mismo tiempo sacarle ventaja al prójimo.

Bukowski

Bukowski

 Es cierto. Unos nacen con la suerte del obrero y otros con el infortunio del burgués. Como se dijo al principio, las calderas y las coladeras…el que las trabaja aprende a respirar el humo. El desgraciado, inevitablemente, algún día tendrá que bajar cuando la muerte se le anuncie montada en un caballo.