El arte de amar, de Erich Fromm: Reflexión en torno a la negación

agosto 21, 2014

Por:

Literatura, Reseñas

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Empiezo por citar lo siguiente :

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“Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”                                         J. Sartre                                                    Crédito:Tumblr.

“¿Es el amor un arte? ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno ‘tropieza’ si tiene suerte?”, mencionaba Erich Fromm en el principio de su libro El arte de amar; situación que no está tan alejada del pensamiento contemporáneo  que incluye a cualquier tipo de persona, reflejando que el amor no pide requisitos, sólo se enternece en lo más profundo de la utopía humana, sin una explicación causal.

Amor, es la palabra que más nos hace pensar y reflexionar, y también la que nos causa temor y ansiedad. Podemos decir que éste ha prevalecido en toda la historia de la humanidad y cualquier juicio, podría estar cargado de sus conceptos antagónicos como el odio, el rencor y cualesquiera que se le asemejen

De lo anterior, surge la posibilidad de darle forma a una relación  de la forma pasiva y activa. La pasiva consiste en establecer situaciones masoquistas y degradantes, donde la típica frase sarcástica hace su aparición (Pégame, pero no me dejes)  mientras que la forma activa vincula la dominación y el deseo de querer humillar ante todo.

Las dos formas mencionadas, tienen algo en común y esto es la soledad en la que se ve inmersa el individuo; además de la falta de autoestima y el sentido de pertenencia ante la vida. Y estas son las raíces de la impotencia por dar amor, porque si bien es cierto; que el ser humano tiene la potencialidad de encarnar en sí mismo el cariño, difícilmente lo puede otorgar sin sacrificio alguno.

¿Qué podría explicar que el hombre tenga miedo de amar y a la vez  muestre una inquietud por ser amado? La yuxtaposición entre estas dos causas, muestra que el individuo tiene hambre de sentir pero no de transmitir; y tal vez de no ofrecer. Mucho pedir, poco dar. Esto se explica comúnmente, en los noviazgos que surgen tan apasionadamente y poco a poco; se van desquebrajando y que aparentemente su fractura se la deben a la falta de amor.

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Crédito:Tumblr.

  El amor infantil sigue el principio: Amo porque me aman. El amor maduro obedece al principio: Me aman porque amo. El amor inmaduro dice: Te amo porque lo necesito. El amor maduro dice: Te necesito porque te amo.                                                              E.Fromm.

¿En realidad podría entenderse lo anterior como amor? La mayoría trata de vincular este sentimiento solamente a la pareja en cuanto tal; pero la causa y la pertenencia de esta gran emoción fraternal no sólo tiene su fundamento en el noviazgo y matrimonio. Esto es la clara muestra de la noción que se tiene sobre su significado; anulando toda la capacidad y el arte de amar (he ahí la explicación breve del título).

En este camino, brindamos afecto y no lo denominamos amor ¿Por qué?, simplemente queremos vincularlo solamente  a la sensación emotiva de sentirnos felices bajo sus diferentes modalidades. Pero nos encontramos bajo una enorme dimensión; es decir, amamos a nuestra familia, a nuestra mascota y también el mismo sentimiento nos cautiva a seguir nuestras vidas.

Al dejar de lado nuestro vínculo fraternal, hemos captado que es como si funcionara  como una mercancía y que no nace naturalmente; y esto se nota en que si no existe la reciprocidad, simplemente no puede existir el amor.

¿Necesariamente es cierto? ¿No causa daño exigir pero también el no recibir? La mayoría de las veces nos empeñamos en vincular el capricho con el querer, y es cuando la nube se cae a pedazos.

Por lo tanto, el autor hace énfasis que para poder entender y darle un sentido congruente al concepto de amor, debe de comprender cuatro etapas necesariamente que son el amor fraternal, el amor materno, el amor erótico y sin duda, el más importante para poder otorgarlo; el amor que se tenga a sí mismo.

Entre más nos aferremos a pretender amar y no hacerlo realmente, más problemas tendremos para poder otorgar sin reclamo ni excusa; ya que sin duda, el amor en la humanidad ha comprendido varios obstáculos en los cuales la misma sociedad; ha corrido un peligro inmerso por ser abatido entre el odio y la soledad. Aunque, cabe destacar que la falta de afecto hacia nuestros semejantes y hacia nosotros mismos causa frivolidad, nula empatía y sobre todo una profunda amargura que desemboca en la soledad.

No se trata de intercambiar, mucho  menos de reprochar; no cabe duda, de que el amor es inherente a nuestro andar y sentir pero vivimos negándolo por la simple razón de que lo hemos construido bajo la forma de un arranque inmaduro y pasional. Cuando alcancemos a comprender que es la unión inherente hacia el ser humano, cambiaremos totalmente la concepción que se tiene sobre éste  y entonces, la posibilidad de amar será más fuerte; ya que se dejó de lado la inmadurez con la que nos empeñamos a enfrascarnos.

Salvadores del espacio.              Crédito:J.Wall.

El amor, como lo dice el mismo autor, es un arte, es la inspiración y el motor para cumplir cada una de nuestras facetas y aunque a veces se le confunda con rutina y obligación, solamente es la muestra del abatimiento en el cual nos hemos dejado sumergir. El placer por sentir y por disfrutar es algo que hemos dejado de lado y simplemente, no hace falta para poder sentir la complementariedad en todos los aspectos de la vida, porque sin amor el mundo podría haberse desquebrajado desde hace ya mucho tiempo.

Alma Torres

El viaje es entre letras y utopías. Estudiante de Economía del IPN. Hagamos de la escritura, la revolución del amor mismo.