El almacén de la imagen: surrealismo de Christopher McKenney

agosto 6, 2014

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El pensamiento común que se tiene sobre la fotografía es que ésta representa la realidad, esto es, que nos revela eventos y hechos que suceden en el mundo. Sin embargo la fotografía sólo muestra la realidad material, pues en cuanto el fotógrafo elige o construye una escena a fotografiar la imagen resultante deja de ser cien por ciento objetiva. Al momento de capturar un instante, el fotógrafo impregna su obra con una serie de elementos culturales y sociales que exhiben la mentalidad de su época. Pero ¿qué pasa con la fotografía artística que busca salirse completamente del concepto de realidad que se supone que la fotografía debe contener? Es lo que sucede con el trabajo del fotógrafo estadounidense Christopher McKenney, quien se especializa en la fotografía de horror surrealista.

 La fotografía de McKenney se destaca por ser espectral, oscura pero al mismo tiempo llena de vida, por mostrar incoherencia a través de elementos que se encuentran presentes y ausentes al mismo tiempo. Se observan cuerpos incompletos que además de carecer de algunos miembros son cubiertos por telas que solo nos muestran figuras humanas a medias, gestos y expresiones faciales que sabemos que están ahí pero que no podemos ver.

Christopher McKeney, (izquierda) Bury your Pain, (derecha) The things we find.

Christopher McKeney, (izquierda) Bury your Pain, (derecha) The things we find.

 McKenney nos muestra escenarios naturales que inspiran tranquilidad, paisajes bucólicos que podrían recordarnos panoramas que normalmente solemos ver en sueños. Se trata de lugares naturales y rústicos, el bosque y la taiga que pueden aparecer llenos de vida con un verde resplandeciente o que pueden mostrarse en la decadencia de un invierno que desnuda a los árboles y pinos. La naturaleza viva se hace presente, pero al mismo tiempo emerge la naturaleza muerta como en una especie de sinsentido. Por un lado la primavera que llena de energía los espacios naturales, que muestra los árboles en su estado más idílico, mientras que, por otro lado, el invierno deja ver el alma desnuda de los arboles, tal como lo reflexionaría Joe en Nymphomaniac.  Alegría, nostalgia y un sentimiento de soledad. Contraposición de emociones.

Naturaleza viva y naturaleza muerta en las fotografías de Christopher McKenney. (Izquierda) The Hiding, (derecha) Two.

Naturaleza viva y naturaleza muerta en las fotografías de Christopher McKenney. (Izquierda) The Hiding, (derecha) Two.

 Al mismo tiempo el trabajo de McKenney introduce los cuatro elementos de la naturaleza para dar un elemento más espontaneo en su fotografía. El agua, el fuego, la tierra y el aire se hacen presentes en sus fotografías. Ante un escenario lleno de vida como un bosque en primavera se contrapone el fuego que llega agresivo, que destruye y que representa daños y pérdidas; es decir, una transformación involuntaria. McKenney expone el fuego en escenarios naturales e idílicos en los que se plantean situaciones complicadas, humanos sin rostro, con ausencia de ciertas partes del cuerpo, el fuego provocado, pero al mismo tiempo controlado.

Christopher McKenney, Surreal.

Christopher McKenney, Surreal.

 Aparecen objetos surrealistas, es decir, aquellos que se resultan fuera de la esfera de lo habitual. Relojes que flotan como demostrando que el tiempo se ha detenido. Entonces aparece el horror, ese sentimiento provocado por aquello que carece de explicación racional, aquel que transgrede las reglas de la lógica y nos provoca rechazo y aversión.  Se manifiesta el horror en el surrealismo, en aquello que nos guía a lo más profundo del subconsciente, del sueño, de lo maravilloso, de la locura y de los estados de alucinación.

Christopher McKenney, Result of Circumstance.

Christopher McKenney, Result of Circumstance.

Christopher McKenney, Sin título.

Christopher McKenney, Sin título.

 En este sentido las declaraciones del movimiento surrealista del periodo de entreguerras siguen siendo vigentes para la fotografía surrealista de Christopher McKenney. A pesar de que los móviles de los surrealistas de principios del siglo XX y los de nuestro fotógrafo contemporáneo no sean los mismos, se puede decir que sigue intentando evocar aquellos escenarios y situaciones propios de las ensoñaciones. Hacer un poco lo que el surrealismo poético pretendió lograr: el automatismo psíquico como la ejecución mecánica del pensamiento sin participación de la conciencia.

Los grandes pájaros hacen las pequeñas persianas.

Las cerezas caen donde los textos faltan.

Aplastar dos adoquines con la misma mosca.

152 proverbes mis au goût du jour, 1925.

 Puede parecer obvio que la construcción de las fotografías  de Christopher McKenney no sea hecha de manera automática, pues en realidad es imposible hacer eso. Sin embargo las imágenes que evoca son algo más parecido a escenarios construidos por el inconsciente humano, o sea, crear imágenes como aquellas que vemos en nuestros más profundos sueños y encontrar en ellas elementos que puedan representar nuestro estado anímico.

 Los poetas surrealistas del periodo de entreguerras eran especialistas del lenguaje y fue a través de él como se manifestaron contra un mundo que rechazaban, una civilización en guerra que los aplastaba. Los fotógrafos surrealistas de la época, Man Ray como el más representativo de  ellos, experimentaron a través del collage  y de los rayogramas para crear esta contraposición en las imágenes. Casi un siglo después el surrealismo vuelve a presentarse en el trabajo de McKenney, que arrasa con la construcción de mundos posibles o ficticios a través de la fotografía, de la puesta en escena, de una pequeña pausa en el tiempo y del uso de programas de posproducción que hacen sentir más real un mundo imaginario y maravilloso.

Christopher McKenney, Sin título.

Christopher McKenney, Sin título.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.