El almacén de la imagen: Ophelia de Gregory Crewdson

septiembre 17, 2014

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Gran parte de la creación de fotografía surrealista se basa en la preparación de la escena del mundo que se quiere plasmar en una o varias imágenes. Algunos fotógrafos surrealistas pueden llegar a hacer más énfasis en el proceso de pos producción, mientras que, por otra parte, están los que ponen más vigor en la producción de los escenarios y de los personajes que van a contar la historia en la fotografía. Creo que gran parte de la belleza que nos plantea la fotografía surrealista es el hecho de que muestra aquello que no es real, a pesar de que la fotografía en general no puede mostrarnos la realidad en su inmediatez absoluta,  de una manera más obvia y un tanto descarada. En la fotografía surrealista aparecen personajes irreales en escenarios que se pueden semejar  a la realidad interpretando situaciones absurdas, incontrolables, fuera del alcance de la cordura. Las fotografías surrealistas nos cuentan historias ficticias.

Gregory Crewdson, Maple Street de la serie Beneath the roses.

Gregory Crewdson, Maple Street de la serie Beneath the roses.

 Sin embargo, hay quienes han querido explotar la narrativa fotográfica a través de la fotografía surrealista. Tal es el caso del fotógrafo estadounidense Gregory Crewdson (1962), quien recrea escenas típicas de la vida cotidiana norteamericana, aquella que se desenvuelve en casas y  barrios estadounidenses, para luego imprimirles un toque de surrealismo con el objetivo de crear una sensación de intranquilidad y perturbación.

 Para Crewdson es importante, tal como lo menciona en una entrevista para The american reader, descontextualizar el cuadro. Lo que busca es crear imágenes sin contexto, sin tiempo, sin un antes o un después, es decir, dejar atrás la narrativa literal y permitir que el receptor, aquel que mira la fotografía, le adjudique su propia narrativa.

“I looked at the blurred lines between reality and fiction, nature and artifice, beauty and decay. That way, the viewer is more likely to project their own narrative onto the picture. What the viewer brings to it is almost more important than what I bring to it.”
Gregory Crewdson

 En este sentido, se puede observar que para el fotógrafo la mirada del espectador es esencial a la hora de la creación de su trabajo. Pero a pesar de los esfuerzos de Crewdson por crear imágenes descontextualizadas, sus fotografías cuentan con la impresión de su propio contexto, de su propio espacio y su tiempo. Planta entonces una mirada de un mundo construido según la mentalidad de su época y el resultado es la imagen de la cual se sirven los espectadores para sacar sus propias frustraciones, esto es, todo aquello que parte de su subconsciente.

Gregory Crewdson, de la serie Beneath the roses.

Gregory Crewdson, de la serie Beneath the roses.

 Así pues, Crewdson presenta en su serie Beneath the roses escenarios cotidianos del ideario estadounidense cargados con elementos que pueden exponer un mundo más bien distópico. Las escenografías muestran espacios comunes de la vida del típico norteamericano, pero en lugar de embellecer la imagen de los hogares y barrios estadounidenses, como normalmente se hace para reflejar el éxito del llamado American dream, Crewdson los exhibe en estado de deterioro. Las casas que aparecen en sus fotografías se encuentran desgastadas, en un estado de imperfección, como si el descuido del exterior de los hogares mostrara el estado de abandono y olvido en el que se encuentra en realidad la sociedad norteamericana.

Gregory Crewdson, de la serie Beneath the roses.

Gregory Crewdson, de la serie Beneath the roses.

 La suciedad se hace presente, los pastos están crecidos, hay objetos tirados y roña en las paredes, en los colchones, en la podredumbre de una sociedad que se desintegra día con día. De ahí deviene la ansiedad del ideario americano al cual se refiere el fotógrafo cuando habla de esta serie. Elige una paleta de colores fríos, los tonos azulados y verdosos se hacen presentes como evocando a un estado depresivo. La noche irrumpe en sus fotografías.

 La lectura de esta serie puede variar dependiendo del espectador, es decir, según la interpretación que éste dé en función de su historia personal. Sin duda alguna una de las imágenes de Crewdson que más llama la atención es Ophelia, presentada en la misma serie, Beneath the roses, en la que muestra el cadáver de una mujer flotando en el agua que inunda el interior de una casa. Todo en esta fotografía es desconcertante y cualquier emoción que pueda surgir al observarla va a estar cargada de una dosis de desasosiego.

Gregory Crewdson, Ophelia, de la serie Beneath the roses.

Gregory Crewdson, Ophelia, de la serie Beneath the roses.

 El espacio propuesto para esta fotografía es el hogar, el espacio de lo privado, aquel en donde acontece lo más intimo, aquel que incluso en el mundo de los sueños suele representar el interior de una persona. Así, Crewdson plantea como escenario primario una sala, el lugar de la seguridad emocional. En la sala se pueden observar algunos libros que se acomodan en un librero por debajo de las escaleras, fotografías colgadas de la pared, una mesita de centro con más libros encima y un vaso de agua que pareciera que alguien estaba a punto de beber. También hay un frasco que podría ser de medicamento y sí es así daría cierto sentido al vaso que se encuentra en la mesita.

John Everett Millais, Ophelia, 1851- 1852. Pintura inspirada en la obra Hamlet de Shakespeare.

John Everett Millais, Ophelia, 1851- 1852. Pintura inspirada en la muerte de Ophelia en la obra Hamlet de Shakespeare.

 Las lámparas están encendidas a pesar de que la luz de la mañana entra por la ventana. Tal vez la noche anterior Ophelia había estado recostada en el sofá cubierta del frío de la noche con una pequeña manta mientras leía alguno de los libros que tomó del librero que se ve al fondo. Quizás cuando estuvo cansada se fue a dormir a su habitación y entonces ocurrió el desastre… la casa se inundó. Encendió las luces, bajó por las escaleras y dejó ahí postradas sus pantuflas justo antes de morir. No se sabe qué provocó su muerte, esa parte de la historia no es todavía muy clara. Pero su cuerpo yace muerto aun con el camisón blanco que refleja un estado de pureza.

 El agobio y los conflictos emocionales de Ophelia terminaron por inundar su propia casa, provocándole una muerte de la que solo son testigos aquellos familiares que cuelgan de la pared de las escaleras. Tal vez lo que inundó a esta chica fue alguna crisis en el ámbito familiar, algún conflicto sin resolver precisamente con alguno de esos familiares de los que aun conserva su fotografía. Ophelia es incluso de esas personas que intentan socorrer a los demás, Ophelia es el tipo de mujer inocente que quiere salvar a los demás sin darse cuenta de los daños que ella misma ocasiona en su propia casa, en su propio corazón de niña. O tal vez aquello que la ahogó fue la perdida de algún ser amado, el olvido de su pareja, la sensación de haber vivido ya esa historia en un pasado ficticio. Le vino entonces una evocación de Shakespeare. La inundación pudo haber sucedido incluso aquella noche en la que recordó su amor por Hamlet y la indiferencia de éste que la llevó a la locura, a su muerte en el río, a la inundación de su casa, al desbordamiento de sus propias emociones que la ahogaron hasta matarla.

Fotografía del behind the scenes de la realización de la toma de Ophelia.

Fotografía del behind the scenes de la realización de la toma de Ophelia.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.