El almacén de la imagen: Jones, la fotografía no es un arte

diciembre 12, 2014

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Esta semana me topé en repetidas ocasiones con el artículo del crítico de arte y periodista británico Jonathan Jones, publicado en The Guardian el miércoles pasado, y que llevaba por título The 6.5 m Canyon: it’s the most expensive photograph ever- but it’s like a hackneyed poster in a posh hotel. No sólo observé a algunas personas e instituciones exteriorizando su opinión al respecto, sino que también hubo personas que me lo hicieron llegar de manera privada. Entonces una idea asaltó mi mente, algo debía de estar diciendo este señor que no le estaba gustando a la gente. Jones causó controversia no tanto por hablar sobre la fotografía más cara de todos los tiempos (Phantom), sino por haber expresado, desde la primera línea del escrito, que la fotografía no es un arte, es una tecnología.

We have no excuse to ignore this obvious fact in the age of digital cameras. My iPad can take panoramic views […]. Does that make me an artist? Jonathan Jones. The Guardian.

 Hay varios asuntos que Jones trata en su texto de los cuales me gustaría hablar. Por un lado, el periodista pone en duda el hecho de que la fotografía sea un arte, sobre todo en esta época en la que la tecnología es tan avanzada y tan barata que ha logrado democratizar la imagen fotográfica. Cada vez más personas tienen acceso a una cámara, normalmente incluida en el dispositivo móvil, lo cual permite que la producción de imágenes sea cada vez mayor, en menor tiempo y a un precio cada vez más bajo. Pero, por otro lado, el periodista cuestiona las normas de lo que se piensa que es artístico y de lo que no lo es. Para Jones, la fotografía realizada por Peter Lik, Phantom, ejemplifica de manera perfecta todo aquello que sale mal cuando los fotógrafos se creen artistas. Sin duda alguna, Phantom es una fotografía perfectamente lograda, está realizada en blanco y negro y en ella se muestra cómo un halo de luz irrumpe en las entrañas del Antelope Canyon, ubicado en Arizona, Estados Unidos. Al centro, una especie de nube de polvo se levanta desde el suelo terroso y se funde con la luz que entra desde la parte alta de este accidente geográfico.

Peter Lik, Phantom. Credito: The Guardian.

Peter Lik, Phantom. Credito: The Guardian.

  Sin embargo pienso que cuando Jones exclama que la fotografía no es arte, no se refiere tanto a la estética de esta o de cualquier fotografía como resultado artístico, sino más bien a la fotografía como medio de reproducción de imágenes. En este sentido, debo admitir que la primera afirmación realizada por Jones no es errónea. Es cierto que la fotografía no es un arte, pero tampoco concuerdo con Jones en el hecho de catalogarla como una tecnología. En todo caso la cámara es la herramienta tecnológica de la cual una persona se sirve para realizar una fotografía, no como arte, sino como medio de representación y reproducción de la realidad. La fotografía como técnica de reproducción de imágenes no puede ser un arte, en cambio lo representado en ella es lo que puede llegar a ser artístico.

“Las fotos importan como exaltaciones sentimentales o modelos del comportamiento externo, pero no se consideran ni se pueden considerar arte, no poseen el don de transmutar en objeto válido universalmente la grandeza  o el calor humano de los retratados.” Carlos Monsivais, Maravillas que son, sombras que fueron. La fotografía en México.

 La fotografía creada con fines artísticos puede ser considerada arte, no por estar realizada con una técnica fotográfica, sino por la idea en la que se sustenta, por el concepto que está representando, es decir, por la producción realizada para lograr la imagen plasmada. Volviendo a la pregunta que hace Jones en su texto: ¿Si tomas una fotografía con tu dispositivo móvil eso te vuelve un artista? No. Lo que vuelve artista a un artista es que se desarrolle en el campo de las artes, independientemente del medio y las técnicas que utilice para expresarse.

 Pero lo que más perturba a Jonathan Jones es que la fotografía de Peter Lik, Phantom, se haya vendido por 6.5 millones de dólares y argumenta diciendo: “Búsquelo en línea y encontrará una gran variedad de fotografías que muestran las mismas características. Todas ellos son tan sorprendentes como Phantom. El fotógrafo (Lik) no ha añadido nada de valor a lo que ya estaba allí. Google está lleno de “grandes” imágenes con esta característica natural impresionante.” E incluso añade: “Alguien ha sido muy tonto con su dinero, confundiendo lo pintoresco con el gran arte”.

 Lo que sucede con la fotografía de Lik, a diferencia de las miles de fotografías de paisaje que podamos encontrar en Google o que podamos hacer con nuestros dispositivos móviles o cámaras réflex, es que ésta sí entró en la esfera del arte. En el momento en el que una fotografía se introduce en esta esfera se vuelve un producto. La obra deja de ser obra y se convierte en una mercancía a la que se le establece un precio.

 En ese sentido Phantom deja de ser una simple fotografía de paisaje, una simple fotografía con elementos pintorescos, y se vuelve un artículo. Así pues, no es tan sorprendente que una fotografía haya sido vendida en 6.5 millones de dólares, pues el precio no está establecido con base en las técnicas que fueron usadas por el artista, sino con base en el mercado del arte más bien basado en la especulación y no tanto en la demanda.

Captura

 El artículo de Jones no sólo expresa su posición con respecto a la fotografía dentro de la esfera del arte, sino que se trata de una muestra de la preocupación que hay en torno a la fotografía en nuestra época. La era digital ha trastocado la concepción que tenemos sobre la fotografía, y en ese mismo sentido lo ha hecho sobre los parámetros de lo entendemos por arte. Pero al mismo tiempo refleja el descontento que hay de parte del crítico del arte por la especulación que hay en el mercado del arte que eleva cada vez más los precios de las obras- mercancías.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.