El almacén de la imagen: impresiones sobre Rafael Galván

septiembre 5, 2014

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Arte, Extras, Lugares, Museos, Oido, Random, Reseñas, Vista

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La primera vez que vi la obra del fotógrafo Rafael Galván fue en la exposición colectiva Revisiones IV: El cuerpo en la fotografía en la Galería Patricia Conde en Polanco. Recuerdo perfecto su obra porque me atrapó al instante. No es que la fotografía de los demás autores no lograra llamar mi atención, al contrario, el trabajo de todos los fotógrafos ahí reunido me pareció impresionante. La técnica y el concepto de cada uno era diferente, así cada serie tuvo impacto sobre mí. Sin embargo una de las que más me envolvió fue la serie de Rafael Galván. Se trataba de una serie sin nombre que estaba colocada en una sección de la galería que te aísla dentro de tres pequeñas paredes moradas que forman un espacio casi cerrado. Dentro del espacio se encontraban las fotografías que mostraban mujeres desnudas, en tonos sepia o en blanco y negro. Parecían fotografías del siglo XIX.

Exposición de la serie del fotógrafo Rafael Galván en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, Patricia Conde Galería, 2014.

Exposición de la serie del fotógrafo Rafael Galván en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, Patricia Conde Galería, 2014.

 Las paredes color lila y los marcos de las fotografías hechos con tela de color morado formaban un contraste bellísimo. Todo parecía tener sentido para mí. Es interesante la manera en la fotografía puede proyectar una idea o un concepto, el mensaje que el fotógrafo transmite o intenta transmitir es una cosa, sin embargo la forma en la que el espectador se apropia de las imágenes es algo muy distinto.

Exposición de la serie del fotógrafo Rafael Galván en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, Patricia Conde Galería, 2014.

Exposición de la serie del fotógrafo Rafael Galván en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, Patricia Conde Galería, 2014.

 El trabajo de Rafael Galván se caracteriza por el uso de técnicas de impresión del siglo XIX y principios del XX, es decir, imprime bajo técnicas de cobre, platino paladio, sobre papel de algodón, incluso realiza ambrotipos que él mismo colorea tal como lo hacían los fotógrafos del XIX cuando no existía la fotografía a color. El trabajo de este fotógrafo me parece impresionante por el hecho de retomar estas técnicas para la creación de fotografía en pleno siglo XXI.

 Las fotografías que presentó en la exposición Revisiones IV: El cuerpo en la fotografía, son ambrotipos que brindan una sensación de antigüedad a la serie. Cuando el historiador y curador de la exposición José Antonio Rodríguez habla de la obra de Galván menciona que este fotógrafo no intenta volver al pasado, sino más bien busca aceptar ese pasado en el presente. Asimismo menciona que la serie fotográfica de Galván hace referencia a fotógrafos franceses del siglo XIX como Charles Negrè o Auguste Belloc.

 Cuando observé las fotografías de Galván no pude mas que sentir una gran emoción, porque normalmente pasa esto cuando veo fotografías que me recuerdan precisamente la segunda mitad del siglo XIX en la historia de la fotografía mexicana; en la que abunda la fotografía de tipo antropológico que solo puede entenderse a través del estudio del colonialismo europeo. De la mano del científico y del naturalista europeo que llega a tierras americanas viene el fotógrafo, que hace uso de su cámara para dar una descripción gráfica del “otro”.

Exposición de la serie del fotógrafo Rafael Galván en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, Patricia Conde Galería, 2014.

Exposición de la serie del fotógrafo Rafael Galván en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, Patricia Conde Galería, 2014.

 En su libro Retrato involuntario. El acto fotográfico como forma de violencia, Marina Azahua menciona que  la fotografía etnográfica surge en paralelo justamente del proyecto colonialista y del espíritu científico de la antropología. Así el zoológico humano y la fotografía etnográfica fueron ejemplos de esa curiosidad del europeo por el otro. En este sentido, al momento de ver la serie de Galván, recordé por una parte, tal como lo dijera Rodríguez, a Auguste Belloc con sus fotografías de mujeres desnudas en reposo. Pero también vi en ellas un poco de Charles B. Lang y Carl Lumholtz.

(De arriba a abajo) Rafael Galván, fotografía espuesta en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, 2014. Auguste Belloc, Nude, 1856- 1860. Giorgione, Venus dormida, 1507- 1510.

(De arriba a abajo) Rafael Galván, fotografía expuesta en Revisiones IV: el cuerpo en la fotografía, 2014. Auguste Belloc, Nude, 1856- 1860. Giorgione, Venus dormida, 1507- 1510.

 Galván muestra las mujeres de manera muy similar a Belloc, es decir, mujeres acostadas o sentadas, el bello sexo descansando. En el retrato se hace uso de telas que aparecen como una reminiscencia del fotógrafo francés. En ambos casos, tanto en el de Galván como en el de Belloc, se exhibe mujeres en su rol decorativo, excluidas de actividad útil, tal como lo haría Giorgione con la Venus dormida.

 Galván retrata mujeres morenas, crea un juego con las telas que cubren o la cabeza de sus modelos o la mitad de sus cuerpos, retrata mujeres con cuerpos naturales, senos grandes y estómagos lo suficientemente abultados. Las mujeres muestran expresiones faciales interesantes: están serias, pero no hay rasgo de angustia, de vergüenza, así como tampoco de orgullo.

 Sin duda ver estas fotografías en la galería fue la cereza del pastel de mi experiencia sensorial durante la visita a la exposición. No sólo el espacio reducido provocaba que entraras a una especie de burbuja del pasado, sino que también se creaba un contraste interesante entre las fotografías en sepia y la pared de color. Contraposición entre el color que nos recuerda que estamos en una galería del siglo XXI y el sepia que nos transporta al siglo XIX. Por supuesto la serie de Galván hizo eco en mí, sobre todo porque la recepción de una obra de arte depende en buena parte del mensaje que el artista imprime en su trabajo, pero también del espectador. La interpretación que esté haga de la obra así como los sentimientos y emociones que ésta pueda provocarle son principio de la historia personal del cada individuo.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.