El almacén de la imagen: enfermedad mental por Robin Hammond

septiembre 26, 2014

Por:

Extras

No hay comentarios

¿Qué sucede cuando nos plantamos frente a una fotografía en la que se muestra a un joven africano que se encuentra sentado, desnudo y con el pie derecho encadenado al suelo de una habitación en donde las paredes revelan un estado de abandono no sólo del lugar sino también del individuo? ¿Y si nos dijeran que ese hombre se encuentra en asimiento debido a que padece de alguna enfermedad mental? La imagen por sí misma es desgarradora, pero el contexto es aún más inquietante. La fotografía es parte de una serie realizada por el fotógrafo australiano Robin Hammond, quien denuncia  el atropello de los derechos humanos a través de su proyecto a largo plazo Condemned. En él exhibe el tratamiento de las enfermedades mentales en algunos países africanos como Kenia, Ugada, Sudán, Somalia y el Congo.

Robin Hammond, de la serie Condemned, Sudán, 2011.

Robin Hammond, de la serie Condemned, Sudán, 2011.

 Las fotografías del proyecto Condemned documentan la manera en la son tratadas las enfermedades mentales en lugares en los que las crisis políticas, económicas y sociales son el pan de cada día. Hammond hace hincapié en su trabajo como fotógrafo documental cuando menciona que generalmente los fotógrafos y reporteros cubren las guerras, los conflictos sociales y los desplazamientos, pero una vez que las banderas de la paz son izadas y que el asunto se considera terminado entonces los informantes abandonan el lugar. Sin embargo, algunos problemas sociales se quedan sin resolver y el abuso continúa incluso en el desarrollo de las actividades cotidianas de los países en conflicto.

Robin Hammond, de la serie Condemned, sanador khoranic con enfermos mentales, Sudan, 2011.

Robin Hammond, de la serie Condemned, sanador vocifera fragmentos del Corán a enfermos mentales, Sudan, 2011.

 En estos países africanos la locura es un tema que no ha sido suficientemente tratado, tal vez porque no se ha planteado como un problema a nivel social. Aquellos a quienes se considera locos son encarcelados, atados, recluidos y maltratados en un intento por controlarlos. La mayoría de las veces son los familiares quienes los mantienen en estas condiciones. El encadenamiento y la lectura de textos coránicos fungen a modo de terapia curativa. Así, los enfermos mentales se convierten, en palabras de Hammond, en los abusados, los olvidados, los marginados por la sociedad misma que los excluye y que los recluye en su incapacidad de poder lidiar con ellos. Los locos son ese otro que hay que aislar e intentar controlar por ser diferentes.

Robin Hammond, Condemned, 2011.

Robin Hammond, Condemned, 2011.

 A pesar de que las fotografías de Robin Hammond muestran  las pésimas condiciones en las que se mantiene a los enfermos mentales en los países africanos y que sus reportajes gráficos exhiben el asimiento de estos “locos”, también es importante tener en cuenta que el tema de la locura ha sido abordado de diferente manera según cada sociedad en diferentes periodos históricos. El estudio de la locura y de las enfermedades mentales es muy reciente incluso en países que han seguido su desarrollo económico, político y sociocultural en función de la economía capitalista y del desarrollo industrial. El estudio de la microsociología de Erving Goffman es un ejemplo del reciente interés por las enfermedades mentales y las instituciones que las tratan a través del encierro.  La locura es un tema muy complicado que puede llevar a un debate interminable, pues como menciona el historiador Andrés Ríos Molina, el tratamiento de la locura refleja el parámetro propio de cada sociedad para definir lo normal y lo anormal, aquello que es sano de lo que es patológico.

 Por supuesto que el encadenamiento de personas enfermas mentales no se justifica, sobre todo porque se pasa por encima de sus derechos como seres humanos. Sin embargo las fotografías de Robin Hammond dejan mucho que pensar, por un lado sobre la situación del tratamiento de la locura en países africanos que apenas dejaron de ser colonia el siglo pasado y que aun basan su economía en las actividades agrícolas y ganaderas. Pero por otro lado se pone sobre la mesa el debate de cómo se trata este tipo de enfermedades en los países occidentales más avanzados. Pienso que es importante que al observar estas fotografías no veamos el problema como algo ajeno, como un asunto que sólo acontece en África, sino que también pensemos en la situación del tratamiento psiquiátrico en nuestro país. ¿Cómo se está tratando la locura actualmente? ¿Son incluidos en la sociedad o siguen siendo un grupo marginado?

Robin Hammond, Condemned, Somalia, 2011.

Robin Hammond, Condemned, Somalia, 2011.

 Al mirar estas fotografías y pensar en las instituciones que se dedican al tratamiento de la locura en la actualidad me viene a la mente al panóptico referido por Michel Foucault en Vigilar y castigar, nacimiento de la prisión. Es necesario que también nos cuestionemos sobre el funcionamiento de las instituciones que se dedican al control del individuo, entre ellas la prisión y los manicomios, pues estas fungen como herramientas de control de las conductas que amenazan con la estabilidad social. El afianzamiento del Estado moderno, menciona Foucault, trajo consigo nuevas formas en las que la economía del castigo fue redistribuida en Estados Unidos y en Europa. El supliciado deja de ser visto como un signo negativo y su castigo deja de ser un espectáculo en las plazas públicas. Así pues el culpable comienza a ser visto como un objeto de compasión y su castigo se convierte más bien en un proceso penal en el Estado priva al individuo de sus libertades. El supliciado es llevado a prisión, ¿y el loco? El loco también es objeto de compasión, es aquel sujeto que rompe con el equilibrio social y por eso debe ser igualmente privado de su libertad.

Robin Hammond, Condemned, 2011.

Robin Hammond, Condemned, 2011.

 La fotografía de Robin Hammond no solo muestra la forma en la que se violan los derechos humanos de los enfermos mentales en Somalia o en Kenia, sino también refleja la idea que tenemos en occidente sobre la locura y cómo debería ser tratada. Pensamos así en que esta forma de reclusión de los enfermos es represiva, inmoral e injusta, pero ¿qué pasa con los enfermos que se encuentran en las instituciones psiquiátricas en Europa o en América? ¿Acaso el encierro bajo prescripción psiquiátrica exhibe una mejor forma del entendimiento de la locura en nuestros tiempos? El punto está en que estas fotografías nos sirvan no sólo para apuntar los problemas de países extranjeros, sino también para reflexionar en torno a los conflictos sociales internos.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.