El almacén de la imagen: el uso de la fotografía en el deporte (Parte II)

agosto 27, 2014

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Las condiciones de vida se habían transformado después de las guerras mundiales en las que la tecnología había tenido un avance impresionante en distintos ámbitos. La producción de automóviles había arrancado desde 1908 con la creación del Ford T, lo que traería consigo una serie de consecuencias a nivel mundial, sobre todo en materia de comunicaciones y transportes. Pero también representaría cambios más sutiles, sobre todo en el quehacer el fotógrafo reportero.

Autor desconocido, Juan Manuel Fangio, 1953.

Autor desconocido, Juan Manuel Fangio, 1953.

 Las primeras carreras de autos tuvieron lugar a partir de la segunda década del siglo XX, así que para mediados de este siglo el automovilismo deportivo ya estaba más que consolidado. La carrera Panamericana celebrada por primera vez en México en 1950 es un claro ejemplo de este afianzamiento. Para cubrir un reportaje de este tipo de eventos ya era necesario un reportero gráfico más especializado. La historiadora Rebeca Monroy Nasr lo afirma en su obra Ases de la cámara, cuando menciona que “La habilidad de los reporteros gráficos se hizo evidente en el ámbito de los deportes: los knock outs del boxeo, las feroces bateadas del béisbol, la velocidad en las carreras de autos, las mortales cornadas de los toreros, etc.” Esto es relevante: el deporte ha puesto a prueba tanto a los fotógrafos como a la fotografía en sí misma.

 ¿Y en qué es significativo saber esto? ¿Cómo logramos ver las consecuencias de esto en nuestro presente? En la actualidad estamos viviendo una revolución en el mundo de la industria fotográfica, así como también de la fotografía, es decir, estamos atravesando por una transformación a nivel tecnológico, en las cámaras fotográficas, así como a nivel social e informativo, en cuanto al contenido de las fotografías.

Autor desconocido, Juan Manuel Fangio, Carrera Panamericana 1953.

Autor desconocido, Juan Manuel Fangio en la carrera Panamericana de 1953.

 Deportes como el BMX, el skateboarding, el paracaidismo deportivo y el rápel que tuvieron gran popularidad a partir de los años setenta del siglo pasado, así como el patinaje agresivo, nacido en la década de los ochenta, el ciclismo de montaña popularizado en la misma etapa, entre otros deportes extremos surgidos en este mismo periodo, han requerido de cámaras fotográficas mucho más avanzadas para lograr capturar escenarios que podrían ser difíciles de fotografiar.  Por un lado están los fotógrafos que se encargan de captar los deportes extremos desde tierra a manera de documento, pero por otro lado está el deportista como nuevo fotógrafo. Nuevos deportes requieren nuevas tecnologías para la creación de imágenes.

Autores desconocidos, Fotografías tomadas por cámaras GoPro. En la primera se puede observar cómo el equipo fotográfico está adherido al casco del deportista. La cámara forma parte de él.

Autores desconocidos, Fotografías tomadas por cámaras GoPro. En la primera se puede observar cómo el equipo fotográfico está adherido al casco del deportista. La cámara forma parte de él.

 A principios del siglo XX el reportero gráfico hacía uso de sus habilidades y del avance tecnológico de las cámaras de su tiempo para retratar caballos en movimiento. Ya para mediados del siglo se fotografiaban autos compitiendo en carreras deportivas; en la actualidad, la cámara se integra al cuerpo del deportista extremo, deja de ser sostenida y manipulada por la mano del hombre y se adhiere a la cabeza a través de un equipo especial que la sujeta al casco de estos deportistas. La cámara fotográfica se vuelve parte de ellos, y las imágenes se vuelven una especie de primera persona de la literatura fotográfica. Se deja de lado el trípode, no hay intermediarios, el deportista es su propio fotógrafo y a través de sus imágenes cuenta su propia historia. Algo parecido sucede con las fotografías secuenciales que se han popularizado mucho en el ámbito del deporte.

El snowboarder Sage Kotsenburg con el piloto Ken Block en los X Games de Austin, 2014.

El snowboarder Sage Kotsenburg con el piloto Ken Block en los X Games de Austin, 2014.

 La GoPro es la Graflex del siglo XXI. Si es que realmente se puede hacer una comparación técnica entre ambas cámaras, pero se trata más que nada de una comparación al nivel de revolución que ambas conllevan. Cámaras reducidas en tamaño que permiten un mejor manejo, cámaras pequeñas y ligeras que permiten tomas más arriesgadas. Sin embargo, la GoPro ya no sólo es utilizada por deportistas extremos que buscan capturar sus experiencias, sino que también comienza a ser utilizada por todo tipo de usuarios, viajeros, oficinistas, periodistas, reporteros, artistas e incluso fotógrafos para mostrar un poco de lo que hacen en su vida laboral (pública). Pero también para capturar y conservar aquellos recuerdos de su vida cotidiana (lo privado), las vacaciones, la luna de miel, el viaje. Es decir, también se usa para hacer un registro de aquello que se hace en el tiempo libre, de los momentos de recreación.

 ¿Se podría decir que el uso de la fotografía ha cambiado o que más bien permanece? Probablemente los temas a fotografiar puedan ser similares, sin embargo el uso que se hace de la fotografía y los modos en los que se hace en la actualidad difieren de cómo se hacía fotografía en los siglos anteriores. Los dispositivos móviles y la cámara GoPro han representado una revolución en muchos sentidos (a nivel tecnológico, de la información visual, de los usos de la fotografía, etc.) y todavía queda mucho por hacer en torno a la investigación sobre esta transformación visual y de contenidos.

Morgan Wade en los X Games, Austin, 2014.

Morgan Wade en los X Games, Austin, 2014.

 El análisis sobre la fotografía queda pendiente a los estudiosos del tema: comunicólogos, semiólogos, artistas, fotógrafos, críticos de arte, historiadores y sociólogos. Todavía queda mucho por hacer en cuanto al estudio de la imagen en nuestros tiempos y el papel de los estudios históricos cobra importancia cuando se trata del análisis y la interpretación de nuestro presente.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.