El almacén de la imagen: el cuerpo en la ilustración de Fernando Vicente

septiembre 10, 2014

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 Pensar en ilustraciones anatómicas es remontarse a los libros propiamente de medicina, en el que normalmente se explica la conformación de las estructuras internas del cuerpo humano típicamente representado por la figura de un hombre. La anatomía, o el estudio de los órganos y los tejidos, ha quedado estrechamente ligada al mundo de la medicina y de la salud.

Fernando Vicente, Human anatomy

Fernando Vicente, Human anatomy

 En la actualidad podría parecer incluso extravagante aquello que nos remita a la anatomía y que no se encuentre dentro de la esfera de la medicina. Sin embargo, algunos artistas contemporáneos han hecho uso de la anatomía para exhibir conceptos de belleza a través de una muestra del interior del cuerpo humano. El trabajo del pintor e ilustrador madrileño Fernando Vicente (1963) es un ejemplo del vínculo que existe entre la anatomía y el arte.

 El cuerpo ha sido un tema recurrente en la creación artística desde la antigüedad. Es claro que la concepción del cuerpo y sus formas de representación han cambiado a través del tiempo. Esta representación del cuerpo humano y las ideas que se tienen de él se han ido transformando según las necesidades y las mentalidades de diversas sociedades en diferentes épocas históricas.

 La manera en la que se expone el cuerpo, ya sea masculino o femenino, responde a ciertas ideas que se tienen con respecto al hombre y a su lugar en el mundo. El trabajo de Fernando Vicente es una muestra de la exhibición del cuerpo, propiamente femenino, en función de los ideales de belleza que se han planteado en el siglo XXI. Fernando pinta mujeres bellas en las que se exhibe su anatomía interna de una manera un tanto seductora, sin dejar de lado la naturaleza encantadora de la mujer. Así pues, su obra tiene como objetivo demostrar que la belleza puede observarse incluso dentro del cuerpo humano.

We are all the same inside; all you have to do is find that beauty. 
Fernando Vicente

 Fernando Vicente basa gran parte de su trabajo en las ilustraciones anatómicas del siglo XVIII y del siglo XIX y fusiona esa idea con la imagen de las modelos que aparecen en las revistas de modas. Así, la figura femenina que se presenta en los medios ilustrados y que generalmente propone un ideal de belleza se ve diseccionada para mostrar su cuerpo desde dentro. La belleza no sólo es lo que se ve por fuera, en apariencia, sino también es todo aquello que nos conforma por dentro.

 La relación entre el estudio de la anatomía y la creación artística puede ser vista claramente desde la época del Renacimiento, sobre todo a partir de los estudios anatómicos del pintor Leonardo Da Vinci. Durante el Renacimiento el arte voltea la mirada a la antigüedad clásica, por lo que las pinturas comienzan a tener temas de tipo mitológico. Resurgen las representaciones de Venus y el antropocentrismo resuena en las ideas que se ven fuertemente enmarcadas en el arte. El hombre comienza a ser la medida de todas las cosas.

 Durante este periodo, se inicia el estudio del cuerpo humano por medio de la disección, lo cual plantea una fuerte revolución a nivel epistemológico. En principio se estudia la estructura del cuerpo humano con el objetivo de mejorar su representación en el arte. Conocer  es perfeccionar. El estudio de la anatomía con fines artísticos impulsa a los artistas de la época a desarrollarse en la anatomía clínica. Enrique Flores menciona, en “El anfiteatro y la cámara oscura”, que para Leonardo Da Vinci (quien dedicó parte de su vida a los estudios de la anatomía) dibujar un cadáver era pintar un alma, esto es, la esencia de la anatomía es el arte. Por ello, abrir un cuerpo significaba no sólo la belleza de descubrirlo, sino también el horror de la carne expuesta y de la sangre derramada en beneficio del conocimiento.

 Los artistas del Renacimiento realizaban disecciones a cuerpos disecados para hacer ilustraciones del interior del cuerpo humano con el objetivo de mejorar la representación de éste en su quehacer artístico. Por otro lado, Fernando Vicente hace uso de las ilustraciones anatómicas ya existentes como base de sus representaciones del cuerpo femenino, para plantear un modelo de belleza que rompe con los paradigmas del tipo ideal propuesto en nuestro tiempo.

Fernando Vicente, Vanitas.

Fernando Vicente, Vanitas.

 En su serie Vanitas, por ejemplo, nos muestra mujeres que siguen entrando en el estándar de belleza (mujeres esbeltas, bien peinadas y maquilladas), pero al mismo tiempo las expone desde dentro. Incluso exhibe en tres de sus pinturas a mujeres embarazadas como una forma de representación no sólo de la belleza física de la mujer, sino también de la hermosura de su figura de madre, de creadora, de dadora de vida. Nos enseña pues, la belleza del embarazo en el sentido de cómo puede existir un cuerpo dentro de otro. Los músculos, los huesos y el sistema nervioso aparecen como eje central de la pintura anatómica de Fernando Vicente.

 La ausencia de sangre nos alivia del horror de pensar en la disección de la que se servirían los artistas del Renacimiento. La belleza, menciona Fernando, es sublime en su trabajo y se apoya de la idea de que ésta se puede encontrar incluso dentro del cuerpo humano.

Fernando Vicente, Materia Rosa.

Fernando Vicente, Materia Rosa.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.