El almacén de la imagen: Batten y la crítica al modelo de belleza

septiembre 3, 2014

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Arte, Extras, Fotografía, Oido, Pintura, Random, Reseñas, Tacto, Vista

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 La belleza femenina, menciona Giles Lipovetsky en La Tercera mujer, se ha estandarizado a partir de un proceso en el que el desarrollo de la cultura industrial y la mediática han sido fundamentales. Desde inicios del siglo XX, la prensa femenina, el cine, la publicidad y la moda han difundido un modelo de figura femenina idealizada.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Las mujeres hemos crecido viendo y escuchando sobre el ideal físico y mental femenino, la imagen de la mujer bonita, esbelta e inteligente permanece en nuestro imaginario de feminidad y de éxito, aunque esto último pueda ser más subjetivo. Las imágenes que representan ese modelo de belleza nos rebosan la cabeza día con día. La nueva historia del bello sexo tiene lugar en el momento en la que el ideal de belleza entra en la era de las masas.

 Algunos artistas han consumado su obra a partir de una crítica a estos estándares de belleza que promueven el uso excesivo de maquillaje y plantean la cirugía estética como una herramienta para lograr acercarse a ese ideal al que aspira el bello sexo del siglo XXI. El universo de las mujeres se ve compuesto también por ejercicios físicos y dietas para conseguir ser delgada y valorada por ello. El cuerpo de la mujer ya no tiene como fin único agradar a los hombres, sino que también debe embelesar a otras mujeres. En este sentido la fotografía de moda ha mostrado un modelo de belleza, tanto femenino como masculino, que condiciona la naturaleza del cuerpo. Este tipo de fotografía está más bien dirigida a un público femenino que consume los estándares culturales y de hermosura que esta propone.

 Sin embargo, la fotografía también ha fungido como medio de denuncia contra el modelo que se ha venido impuesto a partir de la segunda década del siglo XX.

Julia Fullerton- Battern, de la serie Unadorned, 2012.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Un ejemplo de ello es la fotógrafa alemana Julia Fullerton- Batten (que trabajó para la revista Vogue durante algún tiempo), quien realiza una crítica social con respecto a los estándares de belleza en el mundo a través de su serie Unadorned (2012). Es importante mencionar que Fullerton- Batten se desarrolla como fotógrafa surrealista contemporánea, haciendo uso de herramientas de pos producción que le permiten crear paisajes y escenas que podría remitirnos al mundo onírico. Así pues, la serie se centra en una crítica al concepto de belleza manipulada, según expone la fotógrafa al hablar de su serie.

 Lo que quiere mostrar es precisamente todo lo contrario a lo que se observa en las revistas de modas, esto es,  la forma en la que se expone a la mujer en el ideario cultural de hermosura: mujeres frías, plásticas que modelan inmóviles y ligeras. Es decir, dejar de lado aquellos estándares que aprisionan a la mujer. Así pues, exhibe mujeres que normalmente no se muestran en el mercado que va dirigido al cuerpo, a la delgadez: presenta mujeres voluminosas, que parecen no tener miedo a sus cuerpos curvos. Usa la imagen de la mujer corpulenta como medio para criticar a una sociedad que se hace énfasis en la figura y el tamaño del cuerpo de la mujer. Se trata de chicas que aceptan que sus cuerpos son como la naturaleza quiso que fueran.

 A pesar de la crítica social que Julia Fullerton- Batten hace a través de la figura de modelos corpulentas y de su  intento por juzgar ese mundo en el que la idea de belleza ha sido manipulada, es importante observar que su trabajo no se libra de los estándares de belleza femenina que ella misma critica. Fullerton enmarca a sus modelos en un ambiente cálido, eso parece obvio por la paleta de colores que selecciona para la mayor parte de las fotografías de esta serie. El uso de tonos cálidos, entre amarillos y marrones, así como la voluptuosidad de las modelos se contrapone al modelo de mujer plástica y fría que se muestra en las revistas.

Julia Fullerton- Battern, de la serie Unadorned, 2012.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 A eso se le añade el uso de muebles de madera con estilo clásico que recuerdan a los retratos del siglo XVIII en los que la figura de la mujer aparece rodeada de objetos propios de las actividades femeninas: instrumentos musicales y libros que exhiben a la mujer culta. La fotografía de Fullerton- Batten sigue exponiendo a la mujer en el escenario de lo privado. Así pues, podemos observar que los ambientes propuestos por esta fotógrafa giran en torno al hogar: aparece una sala, la cocina, salones propios de las actividades de la mujer noble del XVIII en donde se puede observar un piano e incluso libros. También incluye la figura masculina en el entorno de lo femenino, sin embargo los hombres que aparecen en estas fotos se notan ausentes o incluso molestos por ello.

Julia Fullerton- Battern, fotografías de la serie Unadorned, 2012.

Julia Fullerton- Batten, fotografías de la serie Unadorned, 2012.

 Los elementos naturales no se hacen ausentes, sino todo lo contrario. La fotógrafa añade flores, plantas y frutas con colores cálidos, tal vez para darle un toque de feminidad a la foto. Algunas veces las flores aparecen un tanto marchitas o en el proceso de marchitarse. Como si aquello femenino que pudieran estar representando estuviera a punto de morir. Algunas fotografías exponen a las mujeres obesas en escenarios de abandono, es decir, dentro de casas o invernaderos desgastados… al igual que sus cuerpos.

Julia Fullerton- Battern, fotografía de la serie Unadorned, 2012. Los espacios en estas fotografías se notan abandonados. La suciedad en los vidrios y el desgaste en las paredes reflejan el deterioro.

Julia Fullerton- Batten, fotografía de la serie Unadorned, 2012. Los espacios en estas fotografías se notan abandonados. La suciedad en los vidrios y el desgaste en las paredes reflejan el deterioro.

  ¿Será que la fotógrafa logra su objetivo de criticar a una sociedad que oprime, modela y manipula la belleza? Las mujeres voluptuosas de sus fotografías parecen más bien abrumadas y los escenarios a veces desgastados reafirman el sentimiento de vergüenza ante un cuerpo que no se adecua a los estándares de belleza y esbeltez. De pronto aparece la imagen de una mujer que se asoma al espejo, tal como lo hace Narciso cuando mira su reflejo en el agua, que se observa a sí misma maquillada, peinada, atiborrada de joyas, como queriendo encajar justamente en ese modelo de belleza propuesto por revistas como Vogue. Pero es gorda y su gesto es más de confusión que de aceptación de sí misma. Nos encontramos ante la contraposición entre el lujo y el abandono, la delgadez y la gordura, la felicidad y la tristeza, la aceptación y la negación de un cuerpo que no es como la sociedad plantea que debe ser.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

Julia Fullerton- Batten, de la serie Unadorned, 2012.

 Al final del día se puede observar tanto en las fotografías como en la visión crítica de la fotógrafa  la concepción de la mujer con respecto a su papel en la sociedad del siglo XXI. Es decir, se ve a una mujer que sigue sumergida en lo que Lipovetsky llama la prisión estética, aquella que sucede a la prisión doméstica y que sigue subordinando a la mujer a su rol tradicional estético- narcisista.

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.