El almacén de la imagen: Anthony Browne

agosto 13, 2014

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Anthony Browne es uno de los escritores e ilustradores de libros para niños más reconocidos en el mundo, pues su obra está plagada de un estilo propio en el que hace ilustraciones surrealistas a partir de la técnica del realismo. Además, logra profundizar en temas sociales a partir del mensaje que dejan las ilustraciones: las relaciones entre padres e hijos, el vínculo que hay entre hermanos, en algunas ocasiones la falta de comunicación entre integrantes de una familia, la confianza y, en general, el comportamiento del ser humano.

Anthony Browne

Anthony Browne

 Anthony Browne se ha interesado por destacar el mundo subjetivo y alterno de los pequeños, para lo cual hace un efectivo uso de la relación entre imagen y texto. El trabajo de este ilustrador se ha acentuado por tratarse de texto en el que el autor muestra su postura ante ciertas cuestiones sin necesidad de mencionarlo explícitamente, es decir haciendo uso de las imágenes para exponer una crítica.

 La obra de Anthony Browne se destaca por un excelente uso de la acuarela, así como por impregnar sus libros con elementos de tinte surrealista en los que hacen eco la obra de René Magritte o Salvador Dalí. Browne se caracteriza por sus personajes simio, entre los que se encuentra Willy, un mono tímido y soñador. En el libro Willy el soñador, Browne introduce a este personaje al mundo onírico a través de imágenes surrealistas. De pronto vemos a un simio mirándose al espejo al estilo del Not to be Reproduced de Magritte. Lo vemos flotando entre las nubes, o visitando el paisaje extraño de la Persistencia de la memoria de Dalí.  Aunque existen elementos surrealistas, Browne aborda las imágenes de la manera lo más realista posible. Gran parte del éxito que tiene Anthony Browne radica en la estética visual de su obra, pues este contraste llama la atención de los niños.

Izquierda. René Magritte, Not to be Reproduced, 1937. Derecha. Anthony Browne, Willy el soñador, 1997.

Izquierda. René Magritte, Not to be Reproduced, 1937. Derecha. Anthony Browne, Willy el soñador, 1997.

Izquierda. Salvador Dalí, Persistence of memory, 1931. Derecha. Anthony Browne, Willy el soñador, 1997.

Izquierda. Salvador Dalí, Persistence of memory, 1931. Derecha. Anthony Browne, Willy el soñador, 1997.

 El trabajo del ilustrador británico se destaca por el constante juego entre palabras, ideas e imágenes. En su obra Willy el soñador, por ejemplo, hace una relación entre una corriente artística de la vanguardia con la cual intenta explicar los sueños de un pequeño mono llamado Willy. Dado que el surrealismo izaba la bandera Freudiana, sobre todo por la teoría de la interpretación de los sueños y el psicoanálisis, los sueños van a verse representados explícitamente en las pinturas de los máximos exponentes surrealistas. Pintar los sueños entonces significaría pintar símbolos culturales de los que no se podían eximir los surrealistas.

 Li Chung Yang menciona en su obra Recognizing the narrative art of a picture book: word- and- image interaction in Anthony Browne’s Gorilla que un sueño refleja la cultura, ya que en una cultura determinada la gente tiende a tener determinados sueños. En este sentido, Willy el soñador me parece uno de los libros más interesantes de Browne, pues no solo plasma en él escenarios y elementos típicos de artistas consagrados como Salvador Dalí y René Magritte, sino que al hacer soñar a Willy, Browne lo dota de elementos culturales de su propia época.

Izquierda. René Magritte, Ceci n'est pas une pipe, 1929. Derecha. Alusión de Anthony Browne a René Magritte en su representación de Alicía en el país de las Maravillas. Willy el soñador, 1997.

Izquierda. René Magritte, Ceci n’est pas une pipe, 1929. Derecha. Alusión de Anthony Browne a René Magritte en su representación de Alicía en el país de las Maravillas. Willy el soñador, 1997.

 Willy el soñador es un claro ejemplo de cómo se intenta introducir a los niños a la cultura occidental y al mundo de los adultos a través de la narrativa literaria y de la narrativa visual. Por un lado se presenta, por medio del discurso escrito, un listado de profesiones que son social y culturalmente aceptadas en la sociedad occidental de nuestros días. Aparece el papel del gran escritor, del pintor, del bailarín, cineastas, actores y músicos. Destacan como profesiones del buen ver aquellas que se desenvuelven en el ámbito artístico y cultural. A veces Willy sueña que es un pordiosero, lo cual no está bien visto y por ello Browne muestra a Willy con una cara triste, rodeado de basura y resaltado sentado frente a una barda de ladrillos.

Anthony Browne, Willy el soñador, 1997.

Anthony Browne, Willy el soñador, 1997.

 La forma en la que Anthony Browne plantea estas conductas y formas de vida socialmente aceptadas en Willy el soñador es a través de la corriente del surrealismo en las que destaca el realismo como técnica pictórica. Precisamente, este libro puede ser fascinante debido a que presenta la vida de los adultos desde una perspectiva onírica. Los sueños entendidos como una ficción no están adscritos a una lógica pura, sino que más bien surgen del inconsciente. Por ello mismo, Browne coloca los sueños de Willy dentro de ambientes surrealistas, pues los sueños tienen que ver con el automatismo al que apegaban los surrealistas de la década de 1920 en adelante. Así pues, podemos observar la ficción del sueño a través de la ficción de la ilustración y la narrativa literaria de Willy el soñador. 

Vera Castillo

(DF, 1991) Egresada de la licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Durante la carrera enfocó gran parte de su estudio en la historia de la fotografía en México, específicamente de la segunda mitad del siglo XIX a la primera década del siglo XX. Fotógrafa aficionada con cursos y talleres de fotografía en la Escuela Activa de Fotografía y en la Facultad de Artes de la UAEM.