Dejarlo todo en la utopía: Infrarrealismo

noviembre 21, 2014

Por:

Arte, Literatura

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Los infrasoles (Drummond diría los alegres muchachos proletarios)”

— Roberto Bolaño

 

El  infrarrealismo  intentó ser  una  ética  en  verso de la  estética  de  la  vida, el  poner el  lamentar  antes  que  el  prevenir,  la  risa  burlona   hacia  el  academicismo, la  aventura  artística  sin tabúes, una  propuesta  de vanguardia  poética,  quizá,  la más  pura que  ha  tenido  nuestro  país.

 La novela Los Detectives  Salvajes(1998) de Roberto  Bolaño es, sin duda,  la  que   catapultaría  al infrarrealismo  al  reconocimiento internacional, pues  es éste escritor  el  más  reconocido del  movimiento junto a José Alfredo Cendejas Pineda, mejor  conocido  como  Mario Santiago Papasquiaro; pero la  historia de  los Infras no  comienza  ahí, y va  más  allá  de sus  tres  manifiestos.

 Todo comenzó  entre  1973  y 1974 durante  el  Taller de Poesía de Difusión Cultural de  la  Universidad Nacional Autónoma de  México (UNAM), que  presidía  Juan Bañuelos, quién entonces ya  era  una vaca sagrada puesto que ostentaba el Premio  Nacional de Poesía de  Aguas  Calientes.

 Los  entonces talleristas  y  futuros  miembros del  movimiento  infrarrealista, estaban  cansados  de cómo llevaba  Bañuelos  el  curso,  una  letanía  pedante  que  consistía en estudiar la  poesía  del  Siglo de Oro español con la  que  pronto fastidiaría a los  alumnos, quienes poco  tiempo después  protestarían para que se destituyera a Bañuelos, sin embargo, lo que  consiguieron  fue  una  promesa de subvención para  la  edición de  una  revista y la carta  abierta para  buscar quién dirigiera  el  taller.

 Tiempo  después, se  editaría  el  número  cero de  la  revista  Zarazo, que  juntaba  poesía de los  beat, del movimiento  peruano Hora Cero y  de los  entonces  disidentes del  taller de Bañuelos. No  obstante, los  fondos  prometidos  para  la  difusión de  la publicación no  fueron otorgados  y resultaron expulsados del taller.

 Una  vez  ocurrido  esto, las  condiciones  estaban dadas para que  en 1975 Bolaño y  Papasquiaro, crearan el  movimiento Infrarrealista. Déjenlo todo nuevamente  fue  el  nombre  del primer  manifiesto  infrarrealista que corrió a  cargo de  Bolaño.

“Prueben a dejarlo todo diariamente. Que los arquitectos dejen de construir escenarios hacia dentro y que abran las manos (o que las empuñen, depende del lugar) hacia ese espacio de afuera…La verdadera imaginación es aquella que dinamita, elucida, inyecta microbios esmeraldas en otras imaginaciones. En poesía y en lo que sea, la entrada en materia tiene que ser ya la entrada en aventura

infras

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 Esa  camada  infrarrealista   fue  integrada por José Rosas Ribeyro, Rubén Medina, Ramón Méndez, José  Vicente Anaya, Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro Cuauhtémoc Méndez, Víctor Monjarás-Ruiz,  Mara Larrosa, Bruno Montané, Guadalupe Ochoa, José Peguero, Estela Ramírez, Geles Lebrija y Jorge Hernández.

 Desde  entonces, los  integrantes del movimiento  fueron víctimas de censura y  discriminación,  rechazos por  parte  de la  élite, “los  intelectuales de alto pedorraje”, como los de Carlos  Monsiváis  al  no  quererlos  publicar en la  revista Siempre:

“Entiendan muchachos. La  cultura  en México también  tiene  censura. Está  prohibido  hablar de  política y de  sexo, prohibidísimo escribir  la  palabra  verga”

— Juan Esteban Harrington, Nada  utópico  me  es ajeno (Manifiestos  Infrarrealistas)

 Sin amedrentarse publicaron en 1976 Pájaro de Calor, en 1977 la revista Correspondencia Infra y en 1979 se  publica Muchachos  desnudos bajo el arco iris de Fuego, antología  de  Roberto Bolaño que fue  presentada por  Efraín Huerta y reúne textos de exiliados en México y poetas infras, como Hernán Lavín Cerda, Jorge Pimentel,Orlando Guillén, Mario Santiago, Bruno Montané, entre  otros.

Portada de Pájaro de calor. Ocho poetas infrarrealistas. Ediciones Asunción. Sanchís, México, 1976.

Portada de Pájaro de calor. Ocho poetas infrarrealistas. Ediciones Asunción. Sanchís, México, 1976.

 Poco  antes de la publicación de   ésta  última, se  da una  diáspora  para  los  infras, Bolaño y  Montané   emigran a  Barcelona. Por  otra  parte  Papasquiaro entabló amistad con José  Revueltas, Carla  Rippey, Juan Villoro y  Efraín Huerta a quienes  visitaba con  frecuencia. Sin embargo,  aquellos   escritores  de  la  intelectualidad, quienes  creían  en los  cánones  de  la  creación  vivieron ignorando  y temiendo a los escritores  infrarrealistas (que  ya  saboteaban recitales).

 En los  Detectives  Salvajes  Papasquiaro tiene  su  versión mitificada como  Ulises Lima, identidad  que  nunca  conoció porque  murió  atropellado  antes  de  la  publicación del mismo, ahí se le muestra como fue, un personaje de  ficción: lector  empedernido incluso  en la  ducha, extravagante trota  mundos  y poeta incalculable.

 Portada Muchachos desnudos  bajo el arco iris de fuego.Editorial Extemporáneos, México, 1979.

Portada Muchachos desnudos bajo el arco iris de fuego.Editorial Extemporáneos, México, 1979.

 Mario fue  quién escribió el segundo  manifiesto  infrarrealista, en el que se  pone en juego el papel del  arte, de la  utopía  del  mismo y la más  feroz  crítica de su  manifestación en México:

“El  arte  en  este  país  no  ha  ido  más  allá  de un cursillo   técnico  para  ejercer la  mediocridad decorativamente”

 Su  influencia  fue tal, que  marcó a  otro  grupo de escritores conocidos  como neo infras o  infras  tardíos: Edgar  Altamirano (Edgar Artaud), Oscar Altamirano, Carolina Estrada, Mario  Raúl Guzmán y  Elmer Santana. El  tercer  manifiesto  infrarrealista  corrió a  cargo José Vicente Anaya y versa  sobre  la  estética de  la  vida, el  aquí y ahora, la  súbita disyuntiva  al  saber  que  el  Infrarrealismo “existe  y no existe” y la sutil pero  infaltable dentellada a la  academia.

“El  infrarrealismo piensa que  el  oficio de  escritor es  una invención de literatos que han querido  vivir confortablemente del arte, lo que  significa  un indecoroso  comercio de  la  vida”

  El  infrarrealismo  es uno  de  los  acontecimientos artísticos quizá más  trascendentes y también más  empolvados  de nuestro  país, sigue  siendo  la  búsqueda  de  lo que  aún no  existe , la  utopía que no nos  debería  ser  ajena.