De teatro: Sepia de Luis Santillán.

febrero 25, 2015

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Extras, teatro

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Comedia romántica sobre las burbujas, el jabón neutro, las fotos que con el paso del tiempo se vuelven color sepia, sobre la incómoda condición de amar en los tiempos donde trece gotas de limón ya no son tan amargas…

 

Fui a ver Sepia hace un par de días, me he quedado con una sensación extraña. El texto es bueno, es fiel al dramaturgo que lo crea, y a la creación que el texto hace a la inversa. Poético. Un poema en escena. Un personaje entrado en conflicto, pero de esos ricos. Ricos en sentido quiero decir. En potencia.

Este es un teatro un tanto distinto del que el creador acostumbra, la tendencia a llevar a las actrices a límites interesantes que se evidencía en otras puestas como: “Volupta” (El pole dance) “Malintzin” (En que la acción narrativa y los cantos se hacen a pesar de y con corsettes apretadísimos) o tal vez Lizzie Borden (En que la plástica requiere mucho movimiento) en Sepia no se hacen grandes requerimientos de histrionismo o de fisicalidad, Es más bien algo íntimo, sin mucho movimiento, propicia la cercanía al público desde otro ángulo. Desde el diálogo.

El teatro de Santillán (dramatúrgicamente) apuesta por  la reflexión, los sentimientos femeninos , la magia y también ahora se hace ver la apelación a ella, porque uno acaba, sí, preguntándose del artificio, por ejemplo,  de cómo prende y apaga las velas aquellas de que se vale en escena (que cuando tengan a bien ir, verán) no sujetas a un mecanismo. El asunto aquí es convocar. Pero una vela se rueda y uno se da cuenta de que el asunto no era así por la cara que pone la actriz, otra choca con una de ellas cuando tiene que andar hacia atrás.

Luego Sorginak que es el nombre de la compañía tiene relación con las brujas en escena, pienso en esto porque me resulta interesante el hecho: Marcela Lecuona y Lorena del Castillo son algo más cercano a princesas. Yo que de corriente no tengo problema alguno con la belleza femenina, por no considerarme una de ellas, tampoco tengo problema en reconocerla cuando la veo. Pude apreciar en todo el esplendor el modo en que sus ojos claros se iluminan y el realce que les entregan las luces, ciertamente se miran muy bien en brassiere, por supuesto que son mujeres bellas y quien no lo reconozca estará mintiendo. Son actrices, las dos egresadas del CEA. A mí no me tomen a mal nada, es la escuela de actuación de la televisora más importante de América Latina después de todo.

Uno pudiera pretender que la belleza eclipsa lo que acontece en el recinto, pero algo pasa luego, los plásticos caen. Falta de conciencia en escena. Diálogos que se tropiezan. Que se enciman. Miradas incómodas. Es extraño, porque la química que genera ser amigas fuera de la ficción debiera impedir esto, pero parecen lejanas entre ellas. A excepción de un único momento en que  hacen un juego juntas viendo hacia una pantalla, los diálogos aquí, en esta pequeña parte se naturalizan, ellas se relajan y se acomodan, pero se difumina casi de inmediato. En otro momento en que se relacionan con el público, bajan ambas. El espacio es pequeño y uno las tiene muy cerca, hacen preguntas, bien formuladas pienso, antes de que nuevamente venga el tropiezo.

Hay una dislocación constante. Una incomodidad muy presente de ambas, de algún extraño modo parece poder leerse el discurso mental que sostienen ocupado en algo fuera. Entonces los diálogos salen sueltos, arrojados, abandonados a su suerte (que termina no siendo tanta) a tropezarse contra las cosas con las que ellas se tropezarán también luego. También es un asunto de dirección esto. Se miran desamparadas. Poco dueñas.Tal vez si no se puede convivir con lo que debiera ayudar sería mejor erradicarlo para no meter a las actrices en problemas. Quizá fui en un día malo.

Hay que apostar por el teatro mexicano, teniendo en cuenta la dificultad que ofrece ser montado y luego mantenerse en cartelera. Es bien cierto que el director se mantiene vigente a veces sin la ayuda de los apoyos que otros esperan para poder montar (Luis tiene la pasión, la garra y el arrojo que ya otros quisieran para un domingo) y eso es de un alto valor teniendo en cuenta el estado de cosas en que nos encontramos. (Gracias Peña Nieto) Santillán es dramaturgo y director del denominado “Teatro culto”, esta es una apuesta: incorporar actrices formadas para la televisión y no para el teatro. Está rompiendo una línea. Hay que ofrecer un aplauso a las actrices, porque apuestan por el teatro por amor al teatro (bajo el resultado que se sirva) Habla de ganas auténticas del hacer.

Sepia está en el foro: Así que pasen cinco años, hay que llegar antes porque las funciones (para las que hay que hacer reservación) se llenan por lo regular antes del día y hay gente que ha quedado fuera. Los  lugares en que la gente llega se respetan, quien recibe tiene un maravilloso trato y no hay necesidad de pelear nada. Es un recinto que entrega intimidad y cercanía en el corazón de la Condesa. Tampoco llegar es difícil y para esperar, si se hiciera necesario hay restaurantes muy cerca. Las funciones son a las 8:30 y es a cooperación voluntaria.

 

Foro: Así que pasen cinco años. Cacahuamilpa 24 Col. Hipódromo Condesa.

Funciones: 8:30

Cooperación voluntaria

Cupo limitado: reservaciones al: 6390242

Ambas actrices tienen un blog por cierto: Mimosas para desayunar. Iniciado por Marcela Lecuona que es carismática hasta decir basta. No dejen de leerlo, que el blog es bueno y es un interesante modo de saber algo más de las actrices que serán vistas en escena.

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Brenda Mitchelle

Licenciada en mercadotecnia, actriz, productora, directora de teatro y escritora con frecuentes vaivenes de fe en la humanidad y miedos portentosos de ella. Convencida de ser hombre desde los ocho años.