De teatro: Perso

marzo 11, 2015

Por:

Extras, teatro

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Trece octavos es el nombre que recibe un colectivo formado por algunos egresados del  Diplomado del Centro de Estudios para el Uso de la Voz del INBAL. Eso ya debería decirnos algo… Y algo bueno.

 PERSO es una creación netamente auténtica emergida de las mentes de estos chicos; lo bueno de los colectivos es que uno habla de lo que quiere hablar y no de lo impuesto en innumerables casos por el dramaturgo o por el director, productor o quien se quiera.

 Entendamos también que es un work in progress, esto evoluciona y eso en sí mismo es bueno, si bien es cierto que un trabajo no terminado no debe ser puesto en escena por considerarse una ofensa al espectador, una suerte de tomada de pelo: también es en sí mismo un acto de humildad auténtica, de entrega y de conexión con el público. Implica también bajarse del pedestal de creador impositivo y permitir el moldeo de quienes, al final de cuentas, pagan y dan su tiempo a una puesta en escena.

 La obra gira en torno a la inexplicable y humana búsqueda que marca de muchos modos la existencia, vaivenes emocionales, exilio y sufrimiento auto-impuesto. ¿Cuánto tiempo le toma a un hombre reconocer lo que busca? ¿No es lo que nos pasa a todos los encerrados en el cuerpo? La búsqueda lejana de lo que yacía de principio en el núcleo, dar la vuelta, desandar el camino, volver sobre las huellas todavía frescas, pensar que ya es tarde… y el tormento. La obra habla de un amor, pero entonces piensa uno en que todo es eso: “quiero la casa y el carro” y se entrega a cambio el tiempo (valiosísimo) y con él la salud que luego se entiende era lo preciado, y hay que recuperarla, o la familia, o los hijos. Pero todo: El amor, el idealismo, el humano y lo que sueña, lo que cree que anhela, lo que piensa necesario y el arrojarse al abismo luego  y al final siempre la respuesta en el núcleo, en el nido, en el punto de partida,  en el interior, en el inicio. Pero volver no siempre es sencillo.

 Y es esto lo lindo de este tipo de proyectos: que invitan a la reflexión, que entregan preguntas y no respuestas. Vemos a personajes melosos (con sus demonios) que se regodean en las llagas y se internan en ellas a propósito los dedos ¿Y no es eso lo que hacemos?. Es ponerse enfrente un espejo. Es toparse con las rejas.

 El espacio que los alberga es el foro “Así que pasen cinco años” del que ya había hablado en una anterior nota. Un espacio en el corazón de la condesa que ofrece intimidad y cercanía. Es una caja negra. Está a cooperación voluntaria los sábados a las 19:00 hrs hasta el 4 de abril. El recinto es por demás pequeño y hay que hacer reservación si no se quieren quedar sin lugar.

Brenda Mitchelle

Licenciada en mercadotecnia, actriz, productora, directora de teatro y escritora con frecuentes vaivenes de fe en la humanidad y miedos portentosos de ella. Convencida de ser hombre desde los ocho años.