De: Salvador Felipe Jacinto Dalí y Domenech

septiembre 19, 2014

Por:

Arte, Extras

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Pienso con toda la honestidad de que soy dueño, que resulta necesario en menesteres de biografías artísticas traer a Salvador Dalí al caso, siempre, y es que sea que guste o no, sin duda alguna genera, mueve, permite y hace salir, hace salir sí. Sin duda un genio recargado en la pintura. La obra del artista con vicios de pintor tiene un vasto territorio de expansión, que nos permite gozar de “Un chien andalou” con Buñuel de 1929, de “Destino” con Walt Disney, de su letra y de la escultura, de su paso por la escenografía, por el grabado, su influencia a Lorca y una portentosa cantidad de universos pictóricos.

 Dalí vio luz un 11 de Mayo de 1904, nueve meses después que su hermano muriera, y de aquí parte una de las poderosas crisis de Dalí, creyéndose la copia del muerto, remarcado por los padres que frente a la tumba, nombraron a Salvador su reencarnación.

 En 1916 cruza camino con la pintura contemporánea en Cadaqués, de aquí su padre lo manda con Juan Nuñez a estudiar pintura. En 1919 Dalí, contando 14 años participa en una exposición colectiva en el teatro municipal de Figueras y en Barcelona, en este último recibe el premio” Rector de la universidad”. Al mismo año en el bachillerato, él y sus amigos editan la revista cultural mensual de pintura Studium.

 A los 16 años recibe el golpe de la muerte de su madre por cáncer de útero, refiriéndose a ella como el ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de su alma.  Su padre contrae entonces matrimonio con una de las hermanas de la madre, hecho altamente reprochado por Dalí.

 En 1922 se guarda en la Residencia de Estudiantes de Madrid un Dalí vestido de Dandi que genera controversia casi de inmediato, recordamos la melena, las medias y polainas de una época pasada, en este tiempo Dalí iba por el cubismo, admirador ferviente como era de Pablo Picasso, muchísimos años antes de declarar que las dos peores cosas que podían pasarle a un ser humano en la vida, eran ser Picasso y no ser Salvador Dalí, sin terminar de comprender seguramente las bases de la corriente, es aquí donde conoce a Federico García Lorca y a Luis Buñuel, y a este tiempo de la vida de Dalí, me autorizo recomendar la película “Little ashes”, que va escencialmente de su entrada a la residencia, a la muerte de Lorca, su eterno amigo.

 En 1924 ilustra por vez primera un libro de poesía de un compañero de la residencia y se presume, rechaza las propuestas amorosas de García Lorca, es expulsado en 1926 antes de los exámenes finales argumentando la imposibilidad de ser valorado por personajes tan carentes, conoce a Picasso en 1926 quien sabía ya de él por Miró, Dalí absorbía corrientes y estilos, buscando y más bien encontrando un estilo particular que lo vuelve reconocible, se adueña del bigote aparentemente imitando a Velázquez, creando al personaje.

 En agosto de 1929 conoce a la muy odiada Gala, compañera de toda su vida, 11 años más grande, casada allá con Paul Éluard. Dalí entra de lleno y a puertas abiertas al surrealismo, años más tarde Dalí diría al ser expulsado que el era el surrealismo.

 Dalí es los cristales de la galería que rompió en la quinta avenida, es el retrato del sagrado corazón en que escribió “En ocasiones escupo sobre el retrato de mi madre para entretenerme”; es las crisis, es Lorca muerto  y la culpa de no haberse quedado con él o insistido, de haberlo dejado para morir en la guerra civil española, es el traje de buzo en que se apareció, es el surrealismo, es “la persistencia de la memoria” de 1931. Es la novela que escribió en 1944, es el desheredado del padre, es las hormigas y los relojes blandos, es el hedonista, es el narcisismo, es el egocentrismo, Es el logo de chupa chups del 69, es el marketing, el personaje, es la muerte de Gala que lo dejó solo en su torre nombrada como ella, es los 84 años a los que murió, es el parkinson que no lo dejaba pintar, es el paro cardiaco, es su cadáver trasladado a la torre Galatea, es su tumba bajo la cúpula geodésica en su museo de Figueres, es la túnica con la inicial, es la residencia incendiada de Pubol, Dalí es su obra. Su legado. El arte crea a los artistas y no ellos la hacen, Dalí es todos sus cuadros, y sus creaciones.

Brenda Mitchelle

Licenciada en mercadotecnia, actriz, productora, directora de teatro y escritora con frecuentes vaivenes de fe en la humanidad y miedos portentosos de ella. Convencida de ser hombre desde los ocho años.