De: Salón de Belleza de Mario Bellatin en Casa Refugio

marzo 19, 2015

Por:

Extras, Literatura

No hay comentarios

Mario Bellatin

Tuve hace poco la posibilidad de asistir a una presentación en casa Refugio, de Mario Bellatin, artista con vicios de escritor, porque lo artista no podría de ningún modo, ni él mismo, negarlo. Basta con verlo, basta con ver los movimientos de que es dueño, luego escucharlo. Pero no quiero evadirme, lo que de él y de aquella presentación quiero transmitir, porque me mueve una necesidad auténtica, porque fue una pena la escasa asistencia y porque me parece que vale muchísimo la pena el tema que a modo de consejo tocó: El desaprendizaje. Desaprenderlo todo, permitir que la pasión mueva, que de algún modo domine en el terreno de lo artístico.

 En una educación marcadamente escolástica que es la que pondera en una sociedad como esta en que vivimos, el asunto es aprender para aplicar, entonces en tanto mejor se haga eso y se pretenda que se logra, la sensación de éxito llena a los individuos. Una pena que termina en que en los concursos literarios se forman pilas de textos de una escritura misma, un lenguaje parecido, de una misma estructura, y de los temas… no hay ya necesidad de decirlo. Esto me recuerda a alguna charla en un diplomado que tomo ahora en que una maestra hablaba de la baja calidad de la poesía de unos muchachos acreedores de una pelada beca y al compañero que dijo que debía llevárnoslos para copiar el estilo y ganar la misma beca. La culpa, me parece, no es del humano que lo dijo, porque es difícil con todo el asunto burócrata salir avante y sostenerse con un estilo auténtico por poderoso que sea. Lo distinto, lo no escolástico, lo que procede de sí el conocimiento, de sí la experiencia pero del modo de traducirla, y entonces pasarla al texto, dejar que sea, porque lo que sale de las pilas aquellas, y como persona en una sociedad misma es el estilo auténtico.

 Al que no hay que soltar, a la necesidad auténtica de escribir, eso es lo diferente, los textos que valen la pena, los que prevalecerán a pesar del tiempo. Y todos tal vez hablen de esto, y sin embargo es tan común y tan corriente como la necesidad de comer todos los días.

 Mario Bellatin presentó una suerte de película, que no es película pero que fue anunciada de ese modo para la presentación, que necesita de su voz y su presencia para que sirva de algo el reproducirla. Es escritura,–dijo– todo para mí es escritura y esto es un apoyo para narrar. Que mucha gente puede decir que es cine, pero no lo es, como no es teatro, ni performance lo que hace, como no sabe definir con precisión lo que hace, pero no importa tampoco porque aquello que sí hace apoya al discurso, porque para contar, para transmitir el mensaje necesita al recurso. Que quien sepa de géneros los use como mejor le parezca. Pero que a él no le roban el sueño.

 Tenemos a un artista que se sabe artista, profundo, que vivió en la India, espiritual, honesto, con un precioso aire de inocencia. Porque ciertamente hay que conservar la inocencia, con lo difícil que es resguardarla en estos y todos los tiempos. Lo cierto es que no estoy narrando todo, es que vale la pena seguir a Bellatin, de seguir sus presentaciones y sus escritos.

Brenda Mitchelle

Licenciada en mercadotecnia, actriz, productora, directora de teatro y escritora con frecuentes vaivenes de fe en la humanidad y miedos portentosos de ella. Convencida de ser hombre desde los ocho años.