De: Pita Amor, poetisa mexicana.

noviembre 1, 2014

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Mis pensamientos son muy taciturnos

 Mis sueños de pecado son nocturnos

Soy histérica, loca, desquiciada;

pero a la eternidad ya sentenciada.

Pita Amor decía en una entrevista a Ofelia Medina que las nueve musas asistieron a su bautismo y la coronaron poeta. Cuando ésta le solicitó definirse, Amor respondió: “¿Cómo puedes definir a las cataratas del niágara?¿Cómo puedes definir las hemorragias de sangre? Pita Amor no se puede definir, Pita Amor es infinita, como el universo, no tiene principio ni tiene fin… Yo cada instante, cada momento de mi pulso, cada átomo de tiempo que pasa soy diferente”.

 Pita Amor, hija de Emmanuel Amor Subervielle y Carolina Schmicltlein García, creció en Abraham González 66. Séptima hija. Actriz y modelo de pintores en juventud de entre los que recordamos, por grandes a Raúl Anguiano, Diego Rivera y Raúl Anguiano. Entrañable de Frida Kahlo, María Félix, Gabriela Mistral, Salvador Novo, Pablo Picasso, Juan Rulfo, Alfonso Reyes y Elena Garro entre otros.

pita amor

 Tenía por costumbre no utilizar ropa interior ni medias y salir abrazada de un abrigo de Mink sin nada que la cubriera debajo, según sus amigos; tal vez entendamos algo de la personalidad de la poetisa si la relacionamos con genios de la talla de Salvador Dalí, dotado de una excentricidad implacable, de María Félix, diva del cine mexicano, y los mencionados arriba.

 Pita Amor tenía un poder especial para convocar a sus muertos, para traer al universo a sus versos. Fue apadrinada de Alfonso Reyes, quien se refirió sobre ella usando palabras como las siguientes:

 “(…) y nada de comparaciones odiosas, aquí se trata de un caso mitológico”.

 Mujer dueña de sí misma, de vida intensa, de amores pasionales y personalidad extravagante, mucho de ella podemos rescatarlo teniendo en cuenta la pérdida de un hijo, el único. Al ponerlo bajo la custodia de su hermana mayor, el niño se ahoga en una pileta contando un año con meses. La crisis no se hace esperar, la poetisa se derrumba, y se aleja del mundo entero al que entregó su pluma, y de lo que ella misma fuera.

 Reaparece en los setenta, renovada, rehecha, otra. Recita poesía mexicana de Sor Juana hasta Pita Amor, el recital es un éxito y vuelve a las entrevistas para televisión

 La nombrada undécima musa, muere en el 2000 presa de los demonios en su recinto de carne, de la postración de dos años en cama, la rescata la muerte.

Dios, invención admirable,
hecha de ansiedad humana
y de esencia arcana,
que se vuelve impenetrable.
¿Por qué no eres tú palpable
para el soberbio que vio?
¿Por qué me dices que no
cuando te pido que vengas?
Dios mío, no te detengas,
¿o quieres que vaya yo?

(Décimas a Dios)

Brenda Mitchelle

Licenciada en mercadotecnia, actriz, productora, directora de teatro y escritora con frecuentes vaivenes de fe en la humanidad y miedos portentosos de ella. Convencida de ser hombre desde los ocho años.