De las voces que relatan acciones calladas

octubre 17, 2014

Por:

Arte, Extras, teatro, Vista

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Es tiempo de la  Revolución Mexicana, en un pueblo dónde nunca pasa nada interesante. Una maestra ha sido encarcelada y condenada a muerte. La hija de un hombre lleva rato lejos de su hogar por irse (de voluntad propia) junto al ejército zapatista. Una mujer adinerada no ve la hora de sentirse tan libre y pueblerina como ella desearía. En medio  de todas las historias, el pueblo es el punto de cruce involuntario de los ejércitos de Emiliano Zapata y Porfirio Díaz, ambos liderados por los dobles comisionados de los dirigentes originales. El supuesto Díaz ofrecerá una tregua al Zapata de los martes, pero la muerte ha despertado con el alba de aquel día, y está lista para pasearse por el pueblo.

El Teatro La Capilla abre sus puertas los sábados por la tarde a  Los Equilibristas, obra original de David Gaitán, dirigida por Damián Cervantes y nueva producción de la compañía Vaca 35 Teatro. Este autoproclamado “Falso documental de la revolución mexicana”, estará presentándose hasta diciembre 14.

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Tal vez lo que es necesario resaltar primero es la figura de David Gaitán como uno de los creadores teatrales jóvenes más importantes de nuestra época. Responsable de otros geniales títulos como Simulacro de idilio o La velocidad del zoom del horizonte, Gaitán sabe manejarse entre la ficción, el análisis y la crítica social con ingenio y sumo cuidado para que sus textos tengan apertura a un público general (en la mayoría de los casos) que pueda entender de lleno e inmiscuirse en la trama. Un dramaturgo al cual no hay que perderle la pista.

En esta ocasión, el texto nos habla de la necesidad de pertenencia de los seres humanos;  Sabernos parte de algo o de un todo ha sido desde siempre una necesidad básica para descubrir quiénes somos, cual si no pudiésemos existir sin formar parte de algo más grande, ahí es donde Gaitán introduce la empresa de la guerra, ubicándose en un hecho ficticio de la Revolución Mexicana que invita a mirar el pensamiento social de 1910 a través de la narración de diversas posturas que lo acercan inevitablemente a la modernidad.

14 de los habitantes, del pueblo en el que nos sitúa el autor, se unen para relatarnos los hechos del día en que los ejércitos revolucionarios se encontraron. Vemos una evolución radical de las necesidades personales de cada personaje, cada uno busca alcanzar una realización diferente en el movimiento que se alza, en la situación de sus vidas. Algunos quieren estelarizar y vanagloriarse, otros tan solo buscarán la libertad u expiar algunos pecados, pero en general hay un común: todos quieren vivir.

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Gaitán otorga el mismo peso a la voz de cada personaje, en una narrativa bastante cercana a la estructura postmoderna, cada relato va hilando el panorama lleno de colores que tiñen de sátira, crítica, compasión, poesía, humor y dulzura a la historia. Todos aportan información de manera orquestal, a un tempo que va creciendo y amarrando al público a su paso. Generando una arcada dramática bastante poderosa que provoca entrañarse de inmediato hacia aquello que nos están contando.

La visión de Cervantes como director vuelve aún más franca y honesta a la obra. Pone a sus personajes sin más elementos que sillas, veladoras, algunas macetas con flor de nube y vestuario de tonos, adecuado de la época. Les da a sus actores la posibilidad de explorar con profundidad los detalles de sus líneas, adentrarse en la piel de cada personaje y exteriorizarlo en gestos y movimientos marcados con sumo cuidado en el discurso. Guarda bastante limpieza en sus trazos, para que toda la audiencia pueda recibir lo que se está provocando de desde dentro de cada palabra y acción contada, hacia la resolución externa que hay en cada cuadro.

La delicadeza de Cervantes, sumada a la fuerza dramática de Gaitán, generan un producto que engancha de manera total al espectador y culmina siendo enternecedor, contestatario. Los protagonistas de la obra están envueltos en un proceso del cual realmente no forman parte directa, pero se ven afectados, ¿Cuan familiar puede sonar esto?

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Esta puesta dice ser una historia que quizás no sería jamás contada puesto que solo 14 personas fueron víctimas de ella. En nuestro México actual tenemos otra historia protagonizada por 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero, y la respuesta de nuestras autoridades ha sido tan indiferente que tal pareciera que su localización es otra historia que no valiera la pena contar por el número que representan. Estos nexos – involuntarios tal vez- a la contemporaneidad del país hacen de la puesta entera una maravillosa acción de respuesta y sensibilización.

José Concepción Macías , Iyasú Torruco, Marco Vidal, Daniela Baltazar, Carlos Kumukai, Sol Sánchez, Gabriela Ambriz,Francia Castañeda, Mari Carmen Ruiz,  Diana Magallón, Elizabeth Pedrosa,José Rafael Flores, Enrique AguilaryVerónica Bravo, estelarizan siendo un reparto homogéneo, entregado al ejercicio teatral con el corazón. Actuaciones frescas y amables que denotan entereza.

Hágase un favor y asista a someterse a la prueba del equilibrio, puedo asegurar que no se arrepentirá.

Saúl Campos

Comunicólogo, apasionado del arte y la información. Adicto al teatro.