De: Consejos para cuentistas

octubre 3, 2014

Por:

Arte, Literatura

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librosrev

El cuento es, dicho (y sostenido) por escritores el género más complicado de todos en cuanto a narrativa se refiere, me he servido pues, traer algunos consejos para quien adquiere recién el oficio o bien, para quien lo tenga ya adquirido y quiera de esto hacer un recorrido rápido para refrescar lo aprendido.

 A diferencia de la novela, en que se permite hacer gala de la extensión para clarear relaciones entre los personajes , entretejer, y permitirse insertar tramas e historias de estos y entre estos; el cuento por característica de brevedad requiere de la síntesis, de la claridad, de la genialidad.

 Uno de los grandes del cuento: Horacio Quiroga ( Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878- Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937)  cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo, denominado maestro del cuento latinoamericano, nos ofrece estos consejos para el perfecto cuentista:

I.- Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.

II.- Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III.-Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.

IV.-Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

V.-No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VI.-Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba el viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VII.- No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIII.- Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX.-No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.

X.- No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

 Dicho sea de paso: el talento aunado a la técnica nos confiere posibilidades portentosas de calidad, sea que se haga caso omiso o no, que se siga al pie de la letra o no, que se tome o se ignore, de la experiencia por ser experiencia debiera tomarse cuenta.

 

Brenda Mitchelle

Licenciada en mercadotecnia, actriz, productora, directora de teatro y escritora con frecuentes vaivenes de fe en la humanidad y miedos portentosos de ella. Convencida de ser hombre desde los ocho años.