Flor Garfias “la danza ha sido mi juego desde la infancia”

 

Flor Garfias es una joven bailarina, coreógrafa, y maestra. Egresada de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, becaria del fonca (2009- 20010), integrante de la compañía Camerino 4, directora del proyecto Moving House, y más recientemente, finalista del reality Opera Prima el Colectivo. Como intérprete se caracteriza por sus movimientos de una fluidez líquida y una expresividad sin aspavientos que atraviesa las cosas de un sólo golpe. Como coreógrafa, las piezas de Flor tienen el sello de la exhuberancia, el escenario se ve inundado de “props” y otros elementos que invitan al espectador a zambullirse de lleno el universo que se desarrolla en la escena. En su imaginario, las naranjas, las flores, las lámparas, los velos, pueblan los lienzos sobre los que el bailarin ha de dibujar su danza. En esta entrevista Flor platica con nosotros sobre su experiencia como intérprete y coreógrafa y sobre su camino para adquirir el lenguaje de la danza.

¿Por qué danza Flor, por qué no pintura o música o cine? ¿La elegiste o te eligió?

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Saudade

“Sí, fue una elección, pero más bien fue darme cuenta que era una necesidad. Siempre, desde muy pequeña, he sido muy hiperactiva, hice que mis papás me llevaran a hacer actividades, diferentes tipos de danza, de lo que pudiera. No me la pasaba bien jugando sola y comencé a descubrir que a través del cuerpo y de la danza, de bailar, moverme, podía disfrutar muchas cosas y sentirme bien. Lo elegí porque es un lenguaje universal. No es nada más hacer un paso sino mostrar desde muy profundo lo que quieres expresar y de verdad plasmarlo y ser honesto. El cuerpo es una herramienta súper honesta y orgánica. Tu ves en la calle a la gente que va en su rollo y sólo de verla sabes qué esta pasando con esa persona, su cuerpo es honesto. Por eso es que elegí la danza; es la manera más honesta de presentarse frente a un público. Porque esta (el cuerpo) es tu herramienta, tu extensión puede ser la voz o un instrumento, que es muy hermoso, pero en este caso mi instrumento más cercano era yo misma, y creo que me ha funcionado, ha sido un gran regalo, haber descubierto, y haber elegido esto.”

¿Por qué crees que la danza es un lenguaje universal? ¿De verdad es accesible para todos?

“Todo el mundo puede bailar, la gente disfruta bailar y puede entender otras cosas en su cuerpo y expresarse ante los demás. Todos los seres sensibles en la Tierra se mueven por esa necesidad de expresar, incluso los árboles en el viento, los animales cuando se sienten tristes o contentos, los peces, qué se yo, es muy natural verlo. Y nosotros como personas y como individuos que tenemos la capacidad de comunicarnos, de razonar y de compartir también, claro que todos podemos bailar. Justamente, la danza es un lenguaje que a donde quiera que vayas, aunque no sepas hablar chino, la vas a entender. Se trata de la verdadera conexión, lo que uno mismo puede hacer con el movimiento, hasta qué punto se puede abrir para relacionarse con los demás.”

 

¿Cuál fue tu camino para adquirir este lenguaje de la danza? ¿Nos puedes contar los “higlights” de tu proceso y carrera?

“Empecé haciendo diferentes tipos de danza, desde hawaiano hasta danza popular mexicana. Una amiga me hizo ir a buscar en el Taller Coreográfico de la UNAM clases de danza. Cuando me preguntaron si yo sabía de danza dije que sí, pero yo no sabía que se referían al ballet. Me pusieron en segundo grado, yo estaba tremendamente emocionada del Taller, de que iba a poder tomar clases ahí. Sin embargo, por dificultades económicas, mi mamá me dijo que no iba a ser posible. La desilusión que tuve no sé qué tan grande haya sido que la coordinadora, Socorro Bastida, una gran maestra y un pilar mío, que me dijo “vente así” y me becó. Obviamente se me salieron las lágrimas. Cuando empecé a tomar mis clases se dieron cuenta que no sabía nada. Hablaron conmigo y me dijeron que tenía capacidad y lo que necesitaba era una nivelación. Hice un intensivo de 6 meses de ballet, era un regalo para mí hacer eso. Además, la coordinadora me regalaba boletos para ir al Taller Coeográfico con mi familia, era increíble para mí.”

“Después intenté hacer examen a la Academia de la Danza Mexicana, pero no me quedé. Al año siguiente hice examen al CNA a la escuela de danza Clásica y Contemporánea y tampoco me quedé. Yo salí tremendamente decepcionada, ya era mi segunda decepción y dije “ya chao”. Una amiga me dijo que fuera con la coordinadora y pidera hacer examen para la escuela de contemporáneo. Yo no sabía que era contemporáneo, me dijeron “es como el ballet pero les tocan los tambores y bailan descalzas”. Eso me pareció muy diiveRtido. Hicimos examen mi amiga y yo y nos quedamos. Entramos directamente al propedéutico y fue fantástico poque terminando el examen ya estaba el propedéutico y me divertí muchisimo.

Después, llega un punto crítico en mi carrera, pues no teníamos el apoyo psicológico para entender los procesos de la adolescencia, que al cuerpo le salieran protuberancias era malo, no había nadie que nos dijera “este es el tránsito que están pasando y tienen que comer así y vivir así”.  Tuve problemas de desórdenes alimenticios, estuve en el hospital y decidí que ya quería olividar por completo la danza por ese daño tan fuerte que había sentido. Yo ya no quería hacer examen para pasar de año, pero mis amigas me impulsaron a seguir, me apoyaron y me dijeron “no te caigas”.  Y bueno, a final de cuentas terminé la escuela, que la verdad el CNA fue lo mejor que me ha pasado, sin estas experiencias, sin esas herramientas no estaría donde estoy ahora, y bueno, haber trabajado con A Poc A Poc durante 2 años y medio y después empezar con Camerino 4 y llevar ya 5 o 6 años es otro rollo. He descubierto en cada espacio mi manera muy personal de transmitir la danza, de transmitir mi movimiento.”

¿Desde cuándo comenzaste a coreografíar?

“Desde antes de salir de la escuela yo empecé a dar clases, y esto de dar clases y de mostrar y montar coreografías, de expresar todas esas loqueras que tengo, en movimiento, eso ha sido desde siempre. Mis papás tienen videos, de las fiestas de Navidad, de las reuniones, todas esas cosas familiares y Flor siempre estaba obsecionada con alguna música . Me ponía a disfrazar a mis primos y hacíamos un espectáculo para la familia.  Siempre he tenido ese detonate, extraño y loco de crear, de tener a la mano la múisca, algo que me inspire y gente que me sigue en mi loquera y yo me divierto, esos han sido mis juegos desde la infancia.”

Cuando comenzaste a coreografíar, ¿qué fue lo primero tuyo que viste en escena? ¿Cómo se ha desarrollado tu faceta de coreógrafa?

novias
Retrato en Blanco

“La primera cosa mía que yo vi en escena fue en un colectivo. Fue en el 2006 con mi mejor amiga y dos chicos de Danza Libre Universitaria, hicimos Como Marionetas. Esa obra llegó al Palacio de Bellas Artes, verla ahí, y que además tuviera el apoyo de grandes directores -Cuauhtemoc Nájera estuvo apoyándonos, nos daba clases y nos corrigío super bien- fue para mi una gran sopresa. Es una obra que me gusta mucho, habla sobre la represión social que hay del hombre hacia la mujer, no se trata solo del machismo sino que al hombre le dicen “tu tienes que llevarla, y comprarle flores”, es toda una obligación que le cargan, y a ella la ponen como si fuera una maleta cuando todos somos seres independientes. Me gustó mucho verlo en escenario y aún me sigo emocionando muchísimo.

Besos de Agua fue un solo que monté a la directora de Danza UNAM en ese tiempo, expresaba un aparte de mí, y era como verme desde afuera,  fue muy extraño, porque yo le monté a ella desde una idea que ella tenía y una sensación que yo tenía. Plasmar el movimiento y verlo desde afuera, fue muy rico.

La última creación, las novias (Retrato en Blanco), esta gran desesperada novia, es una locura, me quedé con las ganas de hacer más. Me conflictúa mucho la falta de tiempo, se pueden hacer cosas bien bonitas que también se pueden esfumar.”

En los trabajos que he visto tuyos siempre usas objetos, “props” ¿ Por qué lo haces? ¿Qué te ofrecen como coreógrafa?

“Me gusta que el cuerpo esté afectado por los objetos en cuanto significan algo diferente. Por ejemplo, una flor no es solo una flor, me interesa cómo se maneja una flor, qué sentido tiene una flor en ese momento. Con objetos puedes abordar otras escencias. Por ejemplo un ramo se vuelve una colección de tus vivencias. La resigificación de todos los objetos, cómo se vive adentro, si tu logras esa magia, crear que ese objeto sea lo que tu sientes, esa resignificación que ese objeto tiene, se ve, se transmite. Me gusta arriesgarme a meter muchas cosas en la escena.”

“El otro día veía Vaccum y me sorprendía cuántos elementos había en escena: vestuario, agua, flores, lámparas, mamparas, músicos, video, una cantidad impresionante de información. Una danza sencilla sin objetos es algo que yo integro cuenado bailo, pero una forma de crear para mí, es utilizar elementos. Con las novias (Retrato en Blanco) teníamos a la novia que se quitaba el velo, la imposición, el “tienes que ser así”. Las mujeres somos la base y el sustento de las famiias, somos la tierra, ver eso detrás de un vestido de novia, y ver que está loca y viene desde no sé dónde; son imágenes para mi, me encanta. Que cada quien se quede con lo que pueda. A mí no me cabe solamente decirlo en palabras, es eso, creo. Con las palabras no puedo descifrar tanto, es mi proceso.”

Flor Garfias se presenta este Viernes y Sábado 18 y 19 en el Foro alternativo LaCantera con la obra Caperucita Wolf,  con Camerino 4 que dirige Magdalena Brezzo y compartiendo el escenario con Yuridia Ortega. La cita es a las 8:30 pm. Boletos y más información en http://www.lacanteraestudiodedanza.blogspot.mx/

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