Con sabor al norte- la ideología del arte

julio 3, 2014

Por:

Arte, Literatura, Vista

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Hoy hablaremos de nosotros como espectadores. He visto un sinnúmero de comentarios en Facebook, de personas inconformes sobre temas como: la lectura, la música y el arte en general. No soy muy afanosa de hacer tales cosas, pero explicaré la razón de ello.

 La verdad es que estamos sujetos a una ideología (misma que plantearé el día de hoy). No es un sistema de ideas en el que las personas piensan generalmente. Lo repito. No son ideas, son prejuicios.

Van Gogh dibujó toda su vida sin alcanzar la fama, no le interesaron las tendencias, sino pintar. Eso lo hacía arte libre de ideología.

 Planteando la filosofía alemana de manera muy breve, hablaré por parte de Marx para explicar la ideología. Hagan de cuenta que es como un edificio, si yo hablo de cómo se producen las cosas estaría refiriéndome al esqueleto del edificio mismo (sus columnas). Pero, las ideas que rigen a la sociedad son más la fachada del edificio, su belleza arquitectónica (ya sea gótica o romana, entre otras.)

 Para todo lo que existe en el mundo hay un público, sino no existiría. Todas esas cosas de las que nos podemos quejar: videos pornográficos con menores de edad, pseudo-científicos, libros de lectura light, guerra, películas gore; todo ello existe porque hay alguien que lo compra, menos el arte.

 El arte es la única parte salvable y hasta libre que existe aún. No obedece al mercado y puedes hacer arte con o sin las tendencias que se estén usando en el momento. Tampoco existe para decir algo en concreto, tal y como sería el diseño gráfico, que intenta convencerte de comprar algo. El arte es, ha sido y siempre será libro ante todas estas cosas.

 Pero al decir que “es libre” también caigo en la contradicción de que no lo es. Cuando hablo de la ideología, de esa fachada del edificio. Hay que entender que muchos hacen arte según esta ideología. Decía Marx que nosotros somos sujetos de lo que hacemos. Y tiene razón, aquello que creamos es un reflejo de las personas o la sociedad que somos.

Nuestras creaciones liberan parte de la esencia que nos define y por lo tanto describe el alma del autor.

 Es entonces que las cosas hablan por nosotros, el presidente que tenemos, por ejemplo. Al ser nuestro representante máximo como nación, también es representante de nuestra cultura (ya si a alguien le alegra o se reprocha eso es cuestión de cada uno).

 Al leer estos postulados filosóficos me di cuenta que el arte que tenemos como país es rico y tiene muchas posibilidades más allá de los sistemas de producción y las ideologías que nos impongan. No se dejen engañar por lo que los triunfadores digan. Recuerden la frase de Helvéticus: Los prejuicios de los grandes son las leyes de los pequeños.

 Cualquiera que quiera ir más a fondo con esto le recomiendo leer: Feuerbach. Es una lectura difícil que pude relacionar con el arte en base a las explicaciones mencionadas. Sumamente recomendable para cualquier persona que tenga interés por los movimientos sociales.

 Por cierto, si van a ser inconformistas háganlo en la vida real, de nada sirve quejarse en las redes sociales. Sería como postear que salven a una mujer a la que atropellaron afuera de su casa en vez de salir en su auxilio. Pongan el ejemplo, es lo mejor que pueden hacer para acabar con cualquier cosa que les incomode.

Alix Reyna Flores

Soy estudiante Lasallista, egresada en la carrera de Ciencias de la Comunicación y me dedico a la Investigación en Ciencias Sociales y los videojuegos en línea