Las alas de los cocodrilos (Obra corta)

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A: Necesito entender.

B: Hay cosas que no se pueden entender.

A: ¿Cómo podría yo saber eso?

B: Todo pasó muy rápido… pobre mía.

A: Tan absurdo.

B: Tan como todo.

A: Tengo sed.

B: Hambre…

A: Quiero sentir dolor…

B: Estás mal, siempre has estado mal, me enfermas.

A: No puedes hacer nada.

B: Sencillamente no puedo hacer… algo, nada.

A: Mi hijo está llorando.

B: Nunca lo tuviste.

A: La neblina.

B: A veces me das lástima.

A: Tú por lo menos puedes sentir lástima.

B: También piedad, asco, repulsión…

A: Quiero ser cantante.

B: ¡Cantas horrible!

A: No es cierto (canta).

B: Cállate, hay neblina otra vez, la despertaste.

A: Ya no importa, nunca ha importado, es como antes el aire.

B: Esto somos ahora, también somos neblina.

A: Siempre te odié.

B: Nunca te entendí.

A: Quería aplastarte.

B: Tonta… mi destrucción fue la tuya.

A: ¿Cómo iba yo a saber eso?

B: Eres una estúpida.

A: Me quiero ir.

B: No puedes, ya es tarde, casi llega el alba.

A: Tengo miedo.

B: No tiembles, siempre fuiste muy miedosa…

A: La sangre en el río.

B: No hubo río, ni siquiera agua.

A: Me estás lastimando, suéltame ¿Qué haces? ¡No te atrevas! ¡Por favor!

(silencio muy largo)

B: Se apagó mi cigarro.

A: Me duele…

B: Señor, ¿ me prestaría fuego por favor?… gracias.

A: Veo mi sangre correr, es como un río, pero ya no me duele…

B.- Confundir tu piel, con el frío del metal…

A.- Cállate.

B: Soy un microbio con alas en una jaula.

A: Nunca fuiste otra cosa.

B: Siempre me ha gustado revolcarme desnudo en la hierba.

A: Perdóname mamita.

B: Perdóname Lucía.

A: Me cortaron el alma, pero no sangró solamente se fue, fue a lamerse las heridas, a echarles sal

B: Además cocinas mal.

A: Las arañas me caminan por la piel, a veces escucho las telarañas, me hablan, se me meten en las venas…

B: Me gustabas.

A: No debiste acercarte a mi, yo estaba bien, le echaste cloro a mi hipotálamo, siempre te creiste capaz, muy libre, no eras más que un microbio en una jaula, pero no la veías… porque eres miope… no más que un pobre microbio miope encerrado en una jaula grande de latón oxidado.

B: ¿Tú que sabes?

A: Me das lástima.

B: ¡Cállate!

A: Estúpido (se ríe), crees que tienes el poder.

B: Lo tengo.

A: Tienes la nada… vacuo, nunca me tuviste, no te tienes… la neblina no te pertenece, pobre. Me vomitaría en ti…

B: Yo te amaba.

A: Señor… me prestaría fuego por favor?… gracias.

B: “Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano,como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrarlo todo para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer…”

A: Eso ni siquera es tuyo, no posees sonidos, ni aroma, ni tacto…

B: Perdóname.

A: Es tarde, ya casi llega el alba.

B: Tengo miedo.

A: Perdí mis alas…

B: No, no fue tu culpa… las eché al excusado y jalé la cadena, debí decirte.

A: No importa.

B: ¿Escuchas?

A: ¿Qué cosa?

B: Ruido… deben ser policías.

A : Ni siquiera existimos.

B: A veces si, cuando queremos.

A: Nunca queremos al mismo tiempo…

B: Ya no hay tiempo.

A: Siempre me han gustado las alas de los cocodrilos… son tan blancas.

B: siempre tan ridícula, entiende, los cocodrilos no tienen alas…

A: Está  bien…

A: En noticia… la noche de ayer se encontraron los cuerpos sin vida de un hombre y una mujer, al parecer los vecinos reportaron el llanto de un bebé hijo de la joven pareja, el pequeño pasó cuatro días sin tomar alimento, los médicos dicen que es un milagro de vida, la policía por otro lado declaró que al parecer el joven asesinó a la chica tasajeando todo el cuerpo, para después suicidarse (interferencia).

B: Así es Camila, que alegría (se ríen) en otras noticias ayer nació un cocodrilo , tiene unas alas enormes y muy blancas, los abogados dicen que está en perfectas condiciones, muy sanito y que ha respondido muy bien a…

 

 

 

Manzanas para la discordia, o el escape

“La juventud quiere mejor ser estimulada que instruida.”

Goethe

Antes de comenzar a hablar sobre el montaje Manzanas, original de Richard Milward, adaptación de John Retallack y dirección de Alberto Lomnitz; que se presenta en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, me permitiré introducir 3 materiales previos a esta obra que son base del análisis prosiguiente:

 En 1995, Larry Clark fue duramente criticado por mostrar un panorama crudo y desolador sobre la juventud. Ubicándose en Estados Unidos en medio de brote de contagios de VIH, a través de la cinta Kids, retrató un día  en la vida de un grupo de adolescentes neoyorkinos, una rutina que incluía vandalismo, consumo de sustancias nocivas, alcoholismo, sexo sin protección  y ausencia paternal. 

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 Para  2006, la dramaturga alemana Anja Hilling (Mi joven corazón idiota), marcó de nuevo la presencia destructora de las drogas en los jóvenes a través de la obra Estrellas (montada este año en nuestro país bajo la dirección de Hugo Arrevillaga), dónde cuatro jóvenes se disponen a entregarse a los efectos de las drogas denominadas estrellas, un marco agresivo de la pérdida de la inocencia.

 Como eslabón final, Klip, película serbia del 2012, dirigida por Maja Milós y recientemente distribuida en nuestro país, apunta la situación actual de la juventud expuesta a la tecnología, sexualidad pública, hedonismo y banalidad material. Todo a través de la mirada de una joven que documenta su fiestera, desvinculada familiar y sexualmente irresponsable vida, tras la lente de video en  su celular.

 Quise presentar primero esos tres materiales para sembrar la curiosidad y que así querido lector, usted se les acerque. Ahora bien, ¿Qué tienen que ver estos elementos con la obra de la cual hablaremos?, la respuesta es que todos hablan de la juventud en medio de una crisis existencial sujeta a las vías de escape falsas de cada época con detenimiento y efectividad. Las tres son crudas y retratan los aspectos desalentadores de las situaciones para gestar el mensaje de necesidad de cambio social, algo así pasa con Manzanas, bueno, casi.

 Dentro de la edad más compleja del ser humano: la adolescencia, Eva, Adán, Clara, Gabo, Debbie y Berna construyen un ideal de vida entregándose a la fiesta, la violencia, el sexo y las manzanas, un denominado para drogas. Suma a esta historia la condición de clase media alta de estos adolescentes. Dónde cada uno sufre por el amor verdadero, la toma de responsabilidades, la paternidad, la disfunción familiar.

 Lomnitz busca reflejar la búsqueda constante de los individuos jóvenes por encontrarse a sí mismos y satisfacer los deseos que sus mentes elaboran. Marca a las figuras adultas como síndicos a cada acto, más que como acompañantes. En resumidas cuentas: la versión de la historia de la vida, por parte del adolescente incomprendido.

 El problema aquí es que Manzanas se siente como algo ya visto. Una historia conocida pero contada con nuevos nombres y casuales elementos. Podríamos olvidar los clichés a partir de la primera parte en inmiscuirnos en la historia que se sirve cruda y fría, para después intensificar el drama. Sin embargo a partir de su segunda parte deja de existir una evolución en la dramaturgia. En vez de sentir empatía por los personajes uno siente repele y hasta gusta de sus infortunios.

 Esto último acaba con el discurso de la obra, convierte a la reflexión analítica en simple morbo y no cuaja. El ritmo es además otro jugador en contra al ser lento y repetitivo. Hay elementos que hacen llevadero el producto, como los cuadros de violencia bien coreografiados que atraen de nuevo la atención, pero la fuerza cae de nuevo y se diluye el texto.

 Por eso es difícil afrontar este tipo de temáticas sin caer en lugares comunes. Tanto que en vez de mostrar a las drogas como el método de escape fácil equivocado, se llega a justificar, sin querer, su uso. Será importante resaltar también que la adaptación no conecta con la audiencia. Sí, los jóvenes son iguales en todo el mundo, puesto que al fin humanos somos, pero no hay ningún conector a la sociedad mexicana, a sus problemas reales, sólo la insoportable y cruel destrucción.

 Al final uno se queda sin poder pensar en cuan pretensiosa ha sido la obra y lamenta su  insipiente esencia. Se disfrutan plenamente las actuaciones en general, resaltando a Sofía Espinosa, Fernanda Echevarría (genial en sus arcos dramáticos) y Armando Espitia; pero si no hay congruencia ni un hilo conductor firme todo falla.

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La añoranza hilvanada: Punto de Cruz

 Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez. El tarareo constante. Bésame mucho, que tengo miedo a tenerte, perderte después. La misma canción.  Piensa que tal vez mañana, estaré muy lejos, muy lejos de ti…

 Rebeca es abuela de Sebastián, un (no tan) niño de trece años que queda a su cargo luego de que el padre del pequeño hubiera emigrado a Estados Unidos, y la madre le abandonara.

 Sebastián se apresura a terminar las tareas escolares porque su único afán es salir a jugar fútbol con sus amigos por la tarde. Rebeca prefiere convencerlo de quedarse a cenar juntos, de lavar los trastes y de leer la Biblia con ella porque “algo bueno debe aprender”. Él, pese a su edad —y terquedad— sobrelleva a diario los caprichos de la edad de ella, sus anticuadas creencias, historias repetidas en infinidad de ocasiones e incluso soporta los castigos a la vieja usanza que en ocasiones le son otorgados.

 Condescendencia. Se ocupa en tener en orden su ropa, los trastes de la cocina limpios, administrar correctamente las medicinas a ella, complacer sus voluntades aun cuando parecen desvaríos de los años. Es un desacuerdo constante que se detona por el choque de las costumbres, del modo de vida, de las ideas y concepciones entre el mundo real y la ilusión de lo que fue.

 ¿Realmente llega a ser abrumador el hastío de la rutina? El contagioso desánimo escondido en el día a día, el hábito soporífero, el fastidio de la repetición mecánica de los actos y, en este caso, el manotazo o el jalón de orejas aparentemente oportunos, junto de ti, que anteceden a cualquier muestra de curiosidad, a cualquier cosquillita que desde dentro te empuje a salir del molde. Porque a los trece años nadie piensa en leer la Biblia, ni en querer ser como Job; nadie disimula el bostezo inmediato al escuchar las palabras “es que cuando yo tenía tu edad…”. No se cree en las brujas que chupan el alma, ni en los males del pueblo. A esa edad hay inquietud, valentía y alboroto ante todo; crecen las agallas, a veces a la mala, y se comienza a ser consciente de esa sensación nueva que traen las ganas de querer comerse el mundo. No está el mañana, la ansiedad de vivir es del hoy.

 Pero viene la reflexión al encontrarse en un espejo ajeno y, con ello, el ineludible ejercicio personal de preguntarnos si a la edad actual, hoy, pudiéramos volver atrás a aquellos días y comprender un poco de lo que ahora sabemos para cambiarlo. Premisa abordada en muchas ocasiones, de diversas maneras, y dilema por el que más de uno ha pasado. Hacer o no hacer. Evitar o no. Irse o quedarse. Decir o no decir, incluso. “Y si te digo que te quiero, ¿ya no te mueres?”. Regresar a aquellos regaños que terminan por resultar poco menos insoportables a la distancia, el suéter protector, calientito como un abrazo suyo, y el tarareo, ése, el mismo de siempre.

 Texto que nació como proyecto de un taller de la Royal Court International Playwrights en México hace diez años a manos de Francisco Reyes y que crecía apenas a voz de una lectura dramatizada, es lo que ahora vemos convertido en una sólida pieza teatral conformada por tres capítulos. Punto de Cruz es su nombre, y es protagonizada por la entrañable actriz Concepción Márquez, y por un joven y prometedor Armando Durán quienes, bajo la siempre admirable dirección de Hugo Arrevillaga trabajaron previamente esta pieza durante poco más de dos meses.

 El dinamismo del montaje es manifiesto, como cualidad recurrente del quehacer escénico de Arrevillaga, quien es por demás una de las figuras mejor consolidadas de la dramaturgia contemporánea nacional. Las ocasionales intervenciones en tercera persona del relato como preámbulo de los episodios invita a los presentes a conocer y empaparse de la historia; la escenografía juega un papel clave en ello con una plataforma-escenario construido con piezas de madera que se presta al imaginativo del público, y que permite que las cerca de setenta personas que conforman el aforo se sientan íntimamente involucradas al acontecimiento histriónico.

 El montaje es un relato muy breve en comparación con su intensidad. Es una enternecedora historia que se teje de esa madeja de reminiscencias color azul turquesa. Una caricia al recuerdo y un consuelo al alma. Amor, memoria, legado.

 

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 Punto de Cruz debuta en la cartelera teatral y, aunque precipitado, no parece lejano apostar por que sea su primera temporada de muchas. Se presenta en el Teatro Benito Juárez, parte del circuito de Teatros de la Ciudad de México, los días martes y miércoles a las 20:00 hrs. hasta el 29 de octubre.

Cuando Dios usó el diván

“Dios: lo más evidente y lo más misterioso.”

J. B. Henri Lacordaire

El Teatro Helénico es garantía de calidad teatral, me da gusto confirmar este enunciado de nueva cuenta con el siguiente escrito acerca de la puesta en escena La última sesión de Freud, dueña del espacio de fin de semana del recinto principal. Habiendo anunciado el tema es justo adentrarnos en materia.

 Haciendo un ejercicio rápido de reflexión a la ley de causa y efecto, aplicada a nuestra cotidianidad, la existencia de los seres humanos, como de todo lo que podemos conocer, proviene en directo de una acción mayor, la cual la ciencia ha apodado desde nuestra infancia como el Big Bang, la partícula que explotó y se expandió formando todo a su paso.

 Podemos quedarnos hasta ahí, o jugar al pequeño inquisidor de primaria, frente a una confusa educadora ante la pregunta de ¿Quién puso esa partícula?, ¿Quién la creo?, ¿Por qué? y ¿Para qué?

 A partir de aquí, nos topamos con la pregunta central: ¿Dios existe? Para los grandes pensadores dicha inquisitiva es compleja de responder, hay palabras tanto a favor como en contra de una presencia divina superior.

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 Se le han dado mil nombres, y tiene demasiados argumentos en prueba y contraste, empero, al final es innegable que hay algo o alguien con un nivel más alto que el nuestro, probablemente diseñando nuestro camino de tal forma que no podemos comprender. ¿O no es así?

  La aparición de la interrogante tuvo a nutritiva forma el toparse con un rotundo no, por parte del padre del psicoanálisis, el propio Sigmund Freud, quien afirmaba que la creencia religiosa era simplemente una proyección de necesidades humanas.

 La palabra de Freud ha sido ley para muchos filósofos, además de objeto de contraste y debate. Sin duda uno de los más pronunciados fue el que Armand Nicholi propone en su libro “La Cuestión de Dios”. Dónde los argumentos de Freud hallan respuesta inversa con los del escritor católico C.S. Lewis (Las crónicas de Narnia).

 Mark St. Germain toma el escrito para desarrollar uno de los textos teatrales contemporáneos más poderosos y ricos, La última sesión de Freud, basado en el encuentro supuesto que Nicholi marca entre Freud y Lewis para argumentar el sistema de creencias de cada uno.

 C.S. Lewis era ateo, harto de los sermones forzosos de su infancia, golpeado por la experiencia de la Primera Guerra Mundial. Pero al pasar los años, dicha lejanía a Dios se vio terminada con un escritor visiblemente feliz de profesar su creencia en la religión. Al ser ateo usaba los argumentos del propio Freud para desmentir al Dios al que después afirmaría contrastando dichas posturas. ¿Puede un hombre recobrar así la fe, sin más ni más? Freud ha citado a Lewis para averiguar esto, en una disertación mezclada entre las señalizaciones duras y el humor inteligente.

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 El texto de St. Germain da honores a ambos autores, analiza a fondo los sistemas de creencias y adaptabilidad del ser humano teniendo como vía dos personajes con ideologías opuestas, pero con demasiadas áreas en común. Uno de ellos se aproxima a su final y luchará por ser fiel a sus ideales. El otro tratará de invalidar sus argumentos tan solo para cancelar los propios. Cada frase pronunciada despide inteligencia, sustancia, ritmo en una batalla campal entre la teología y el racionamiento científico.

 Bajo la dirección de José Caballero nos topamos de frente a una conceptualización exquisita en el escenario, a través de la escenografía e iluminación de Patricia Gutiérrez Arriaga, Freud y Lewis deliberarán dentro de la pirámide del Ego, Yo y Superyó, al tanto que  la mirada de una colección de deidades atestiguan el acto.

 El director nos permite identificarnos con ambos personajes, ser objetivos al tema, para después sacudirnos y adentrarnos completamente al encuentro con la necesidad de tomar una postura a favor o en contra desde el propio juicio analítico. Finos detalles bajo un ritmo que se cocina lento pero con trazos fuertes y un drama que va creciendo, topa un límite y crece de nuevo para alcanzar otro constantemente, generando una arcada dramática que reta tanto a sus actores como al espectador ante la fiereza del diálogo.

 El maestro Sergio Klainer da una absoluta cátedra de actuación, encarnando a una versión de Freud en la línea media del desprecio y la compasión. Absolutamente correcto en tono y forma, Klainer se dirige con una presencia que inunda el recinto y deja anonadado al público. La intención de cada línea de su personaje penetra como navaja directo al intelecto, pretendiendo activar la razón bajo un ataque disfrazado de comicidad autómata. Amén de la genial caracterización de Mario Zarazúa que acerca al actor a un parecido innegable al psicoanalista. 

 Por su parte, Dario T. Pié genera un apoyo constante a Klainer con una actuación justa y plausible que enmarca una apertura más al diapasón actoral del también comediante.

 Esta es  pues una de las propuestas actorales más completas de la temporada. Un montaje imperdible queabandona en cada asistente la confusa necesidad de llegar a casa para rezar un padre nuestro, mezclada con tener que encerrar el rosario en un cajón. No hay pretensión ni sentimentalismos inducidos hacia una desvalijada modernidad, solo se colocan las cartas sobre la mesa para jugarlas con tiento y prevención.

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De: Teatro. Verónica Maldonado

Un buen artista es antes un buen ser humano: Verónica Maldonado, dramaturga, actriz, profesora, guionista y directora de teatro egresada de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad Nacional Autónoma de México cabalmente cumple con la regla. Es una mujer fuerte con un corazón que desde fuera se siente y al que ni ella misma es capaz de obstruir, se le asoma por los ojos, se le escapa por la pluma, es, poniendo claridad, una mujer a la que dan ganas de querer.

 Es esto importante, porque sabido es que “todo arte es autobiográfico”, no ya en un sentido estricto y corriente, sino en el modo en que todo lo que uno es, todo lo que uno conoce, prueba, lee, escucha y todo lo que no, inevitablemente es colocado en las acciones como en una vitrolera,  para un artista las acciones, los frutos, son el arte que crea y le recrea, que forja  y viceversa; este corazón de Verónica se siente en el alma de sus textos y en sus puestas en escena.

 Es creadora y no sencilla ejecutante, como toda alma con afanes de libertad y portentosas necesidades de entregar, de crear y de ganar terreno en la expresión pero sobretodo de “darse” a lo que se sirva prestarle el oído, el corazón y la razón, ella es una artista diversificada, porque no puede ser de otro modo, ha ganado premios de instituciones convocantes diversas: SEP, UNIVERSITAS, TV UNAM, IMCINE, INBA, Gobierno de Yucatán entre otros en las áreas de dramaturgia, guionismo, reseña cinematográfica y narrativa. Nos habla esto por fuerza de una creadora sin egoísmos, que explora en sí misma y en los territorios de fuera buscando terreno para alojar la semilla de su arte.

 Entre sus obras más recientes se encuentran: Segiz o la historia del príncipe dormido (Est. Aguascalientes, 2009), Máquina 30000 (Est.Tlaxcala, 2010) Las batallas en el desierto, (Est. México D.F. 2012) De cómo el épico negrito y el valiente monsieur epicé evitaron otra guerra de los pasteles(Est. Puebla, 2012) Tutoriales (Est. México D.F, 2012), Looper (Est, México D.F., 2012) Rojos puntos de vista(Paso de Gato, Antología) y Un teatro Xico (Est, Tlaxcala 2013).

 Verónica es también docente y ha impartido talleres de dramaturgia, presentación de proyectos y escritura creativa, en el programa Arte por todas partes del Instituto de Cultura de la Ciudad de México, PADID, Centro Nacional de las Artes, INBA-ENAT y para IDARTES, Bogotá, Colombia.

 En teatro infantil ha escrito las obras: “El Yeitotol ” (Corunda-Conaculta,colección “el mejor teatro para niños”, CONACULTA- SEP “Hacia un país de lectores”), El viaje de Ulises ( Encuentro Iberoamericano de danza y teatro para niños, Colombia 2013). y  Valentina y la sombra del diablo (Editorial Paso de Gato), esta última ha ganado el Primer lugar del I Festival de teatro de títeres para adultos, Perú (2012) Y Mejor texto dramático, Festival de teatro da Rua, Brasil (2013). Además de múltiples representaciones montada por distintas compañías de teatro en diversos escenarios de la República Mexicana.

 “Valentina y la sombra del diablo” que habla de los secretos que duelen y que no tienen derecho de permanecer como tales, a los que hay que soplarles el polvo del encierro, de lo que lastima, de lo que no debe permanecer en el encierro  ahora bajo la dirección de Verónica, está en una breve temporada en el Foro de las Artes, en el Centro Nacional de las Artes, los días: 4,5, 11 y 12 de Octubre  a las 13:30 Hrs. Entrada General $80 pesos. Hay que verla, apoyar al teatro en México con mensaje, con discurso, con magia y metáfora que salva.

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Palabras breves: Sandarti se vuelve mago

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Si no han visto Wicked, ya no hay excusa alguna para  dejar de asistir al Teatro Telcel. Están ya en la recta final y para conmemorar dicho suceso arrancan un ciclo de actores invitados a este musical. El primero de ellos es, créanlo o no, Héctor Sandarti como El Maravilloso Mago De Oz.

¿Sandarti? Sí, el conductor estará los jueves en el papel que regularmente ejecuta Paco Morales. Sabemos que el también actor tiene un carisma innegable, lo cual lo ha colocado en el gusto del público desde su primer aparición en TV, conocemos además su capacidad histriónica (Orgasmos, Toc Toc), pero como cantante no tenemos registro alguno de él, al menos no en este país.

Y bien, siendo honestos el personaje del mago no requiere de una potencia vocal específica o un rango amplio, tan solo que pueda cantar pero que tenga una presencia poderosa a la par de un carácter dulce. Por lo cual debo decir que el señor Héctor Sandarti no hace un mal papel dentro de esta obra, es más, resulta agradable y bastante simpático.

Diferente a los magos que interpretan Paco Morales y Beto Castillo, comenzando por el tono de ingenuidad que envuelve su interpretación, esto último me pone en duda de si en verdad interpreta o tal vez es inseguridad denotada; sin embargo, el actor logra sacar adelante sus interpretaciones  y conectar tanto con el resto del ensamble como con el público que lo recibió con aplausos ensordecedores este pasado 25 de septiembre en su primer función.

La puesta sigue tan sólida como cuando inició su exitosa temporada hace ya casi un año. El despliegue de talento mezclado con un libreto y música impecables invitan al espectador noche tras noche a presenciar una calidad que hasta antes de esta puesta no se había visto en nuestro país. Ahí radica la importancia de asistir.

En conclusión, ver Wicked sigue siendo obligación para los amantes del teatro, más aún quienes idolatran los musicales. Héctor Sandarti no decepciona, es más, es una sorpresa agradable.

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Festival del Bosque de Chapultepec 2014: Doceava presentación


En su doceava edición, el festival del bosque de Chapultepec busca conmemorar los 50 años de reconstrucción de la segunda sección de este lugar, por lo que se presentarán diversas actividades del 13 de Septiembre al 26 de Octubre del año en curso.

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Crédito: Museógrafo

 La programación de esta edición, está compuesta por un itinerario que contempla desde las artes visuales hasta las plásticas. Se conformará por conciertos, recitales, presentaciones de danza, funciones de teatro y también se podrá acceder a la visita minuciosa del bosque en compañía de un guía, que brindará la información suficiente para conocer más de esta reserva natural de la Ciudad de México.

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Crédito:Más por más.com

 Las actividades están planificadas de manera que gente de todas las edades puedan ser partícipes de esta iniciativa,  por promover el arte en toda su expresión.  Cabe mencionar, que la entrada en la mayoría de los casos es gratuita, solamente en lo que respecta a la entrada de algunos museos  y ciertas visitas guiadas, tendrán un precio que será accesible para el público en general.

 Desde muy temprano, habrá diversidad de actividades que van desde clases de tai- chi hasta juegos de mesa; como son el ajedrez y el dominó. En la tarde podrá apreciarse la belleza del bosque de Chapultepec con las visitas guiadas en sus distintas áreas, además de poder disfrutar de un día agradable con la familia que se acompañará de música, teatro y talleres infantiles.

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Crédito:Secretaría de Desarrollo Agrario,Territorial y Urbano

 Debido a su carácter multifacético y a su relevancia por querer concientizar a la gente desde un aspecto ecológico, se podrá satisfacer a todo el público en general. En lo que respecta a fotografía, habrá una serie de muestras que permiten vincular diversos temas, a partir de la presentación  que lleva como título: Observatorios Astronómicos, puntos de conexión de la Tierra con el resto del Universo, que se presentará en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental.

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Crédito:Mazaryk.tv

 La educación también formó parte de los aspectos claves en esta edición; por lo cual se brindaran talleres de pintura infantil, además de asesorías de regulación que indagan áreas como la escritura, la lectura, entre otras básicas.

 Para personas que gustan de la danza y sus fuentes primarias, se brindarán clases de salón en los días programados en la cartelera – posteriormente se dará mención de la página para checar los horarios- .

 No podían faltar, los recorridos nocturnos en bicicleta que permitirán poder ver la magia de la noche, en compañía de la singularidad de la Ciudad de México.

Para consultar horarios, visita la página oficial del Bosque de Chapultepec.

 

En la ceniza, el ideal se cae: Madre Coraje y sus hijos en escena nacional


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No dejaré que me hablen mal de la guerra.

Dicen que destruye a los débiles,

pero ésos revientan también en la paz.

Lo único que pasa es que la guerra alimenta mejor a sus hijos

Madre coraje y sus hijos –obra original de Bertolt Brecht –, deambulan entre las cenizas y el dolor que fue dejando la guerra, situación que conjuga la mezcla de frustración y agonía hacia ella misma, hacia sus propios ideales.

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Crédito:Arte y cultura.com

 Destruye su esperanza, haciendo un negocio que parecería altamente beneficioso para su necesidad, pero que a la larga, le cobraría con creces sus malas decisiones y acciones. La gran consecuencia de su abandono ante sí misma, radicó en el perturbador hecho de perder a sus tres hijos… secuela que la dejó más sola de lo que ya se sentía.

 El vacío no le permite seguir con su “ideal” y trata de huir, siguiendo el mismo camino que se impuso a la hora de vacilar; entre el sí y el no.

 Entre los niveles de desasosiego y perturbación, Madre Coraje ya no encuentra sentido a nada, ni siquiera a su vínculo de sobrevivencia; corrompe su delirio con su desconocimiento total hacia su situación. Nada, absolutamente nada parece afectarle a esa mujer aguerrida, dura, tenaz y fuerte que no se desmaya con el sonido de la revolución en su cara; todo estaba perdido, pudo más la codicia que la lucha.

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Crédito:Danludens.com

 La adaptación nacional –dirigida por Iona Weissberg y Aline de la Cruz– , trata como contexto histórico la Revolución mexicana en aras de reflejar la situación de pertenencia que tiene el mexicano con sus respectivas formas de exigencia y de lucha.

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Crédito: Angular en línea

 Una obra que retrata la neurosis de un contexto social turbio y siniestro, la yuxtaposición de intereses, la ambivalencia para ver la vida y sobre todo; la inequidad hacia si mismo.

 Las funciones se estarán presentando en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón; los días Jueves , Viernes y Sábados a las 19:00 hrs. La entrada general tiene un costo de $150.00, otorgando descuento con credencial a maestros de la UNAM,entre otros. Los días Jueves ,  el costo de la entrada en general, será de $30.00.

Bienaventuradas las sombrillas, pues resguardarán al amor verdadero

¡Ay la cotidianidad de la vida!, al despertar nos topamos con diversas posturas ofuscadas a tratar de confrontar nuestra existencia golpe a golpe: un espejo, de frente a alguna prenda que ya no nos queda, dado el crecimiento de nuestra masa grasa corporal quizás y que ridículamente trata de abrirse paso entre la carne para verse fallida al final. Sumemos el descubrir una cana más en nuestro cabello, la ingrata se asoma a la vista de los ojos enmarcados en bolsas que más bien son del supermercado y cargan la despensa de un mes. Con desánimo nos damos cuenta de la ausencia de nuestra jovial actitud y caminamos a la puerta con decisión mezclado con desánimo, para afrontar un día más.

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 En víspera del año nuevo una lluvia torrencial cae sobre las calles de la ciudad. Un hombre espera en la esquina bajo un paraguas grande, una mujer baja apresurada de un taxi con una sombrilla pequeña solo para descubrir que ha olvidado sus pertenencias en el vehículo que se aleja. Él le ofrece intercambiar sombrillas, pero ella se niega, fría y violenta en su discurso. Al final accede, tras un rato ella lo acepta de acompañante a la cena familiar junto a su religiosa tía y su anoréxica hermana. Ella es Marissa, él es Sergio y tal vez realmente no estaban tan solos.

 La Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque presenta  una comedia deliciosa para reír de principio a fin sin dejar de reflexionar a cada momento. Santificarás las fiestas de  Conchi León, dirigida por Boris Schoemann aparece como una solución eficaz al divertimento, empero de una proposición de análisis a las relaciones humanas fuera del estereotipo familiar. Dentro del marco de una familia disfuncional la historia se desarrolla con detenimiento y agilidad.

 Para configurar la estructura de esta obra, la autora navega entre los efectos de la perdida para exprimir los tintes cómicos que pueda ofrecer. Marissa, su hermana Otilia y su Tía Felisa han perdido un año atrás a la madre de las muchachas, suicidio. El espíritu de su madre ronda la casa, toma asiento en la mesa, platica con la tía, pero aun así está ausente para sus hijas. Tres personajes que cargan problemas anímicos fuertes pero deciden esconder sus dolencias bajo una careta de autonomía que reacciona violenta al contacto. Tres tristes tigres tragaban trigo en el trigal, pero aquí solo observan el trigal y se guardan el hambre.

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 La tía aparece en la vida de las sobrinas para unir su soledad a la de ellas en espera de sentirse acompañada de un imaginario calor familiar, Marissa vive con la pesadez de ser ella misma refugiándose en la comida tras una decepción amorosa, Otilia busca sacar el miedo de su sistema sacándose la comida en el esfuerzo. Ninguna quiere caer en el fondo que llevó a la muerte a la desaparecida madre, pero al unirse se esfuerzan sin querer en empujarse mutuamente a tal extremo. De pronto un extraño propone admirar dicho cuadro en vez de reprocharlo, sacar sus virtudes y hasta aprender de ellas ¿Cuál desesperante o  encantador sería que alguien amara nuestros enormes defectos a primera impresión?

 León escribe en contra del convencionalismo, busca romper el esquema familiar y la rutina de las celebraciones decembrinas con un trago amargo que  posee un humor muy negro. No teme en brindarle a sus personajes rasgos delicados o un lenguaje soez, conoce muy bien la expresividad que esto proyectará y aprovecha cada palmo. Sirve una mesa con un banquete posiblemente suculento, del cual nadie come o bebe porque no hay sentido en el acto, el mismo es obsoleto, el festín es precario y perverso desde la mira objetiva pues la reunión ha dejado de tener un valor. Convoca a la carcajada plena pero con la reflexión de por medio.

 La dirección de Boris Schoemann aparece para complementar el pensamiento, situando a estos seres entre el sentimentalismo y un recoveco de soledad. Schoemann comprende las necesidades del diálogo agresivo e instala un tono de tal calibre en una familia que debiera ser cariñosa, pero no puede fingir o celebrar una partida. A pesar de esto se les propone afrontar la tormenta debajo de un paraguas, para poder avanzar bajo el agua, unidos, protegidos. No propone víctimas ni victimarios, sino la esperanza a sobrevivir.

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 Para despedir al año viejo  y tratar de comenzar una vez más, Schoemann convoca a la propia Conchi a darle vida al papel principal, exquisita en su interpretación, siendo dura y frágil al mismo tiempo logra cautivar y ser entrañable. Paloma Woolrich se torna en un elemento de fuga para la tensión ser la tía católica, entre ocurrencias y momentos de total debilidad la actriz se entiende altamente necesaria.

 Mariana Hartasánchez como la nefasta hermana provoca sentir compasión, enojo y frustración por dicho personaje, es esa persona tóxica con la cual no puedes vivir pero tampoco puedes dejar de vivir sin. Finalmente Alfonso Cárcamo aparece como Sergio, el nuevo “novio” de Marissa, y audiencia del embrollo familiar, siendo genial con sus intenciones y tonos. Este elenco se siente sólido, con una química eminente. La transformación de todos en la familia que recibe a un extraño o el extraño que experimenta la sensación e una familia es grata, genial y altamente disfrutable.

 No cualquier elenco puede sentarse a agredirse verbalmente y hacer reír al público sin hacerlo sentir incómodo o ajeno a los sentimientos que portan las palabras; Al contrario, tocan al espectador y transmiten la intención del título mismo en valorar una celebración por el concepto mismo o por la simple valía que lleva escuchar y apreciar la existencia de alguien más sentado a la mesa, sea o no de forma física. Santificarás las fiestas es inteligente, sensible y bella.

 No es malo permitirse experimentar una compañía que nos enseñe a valorarnos, lo malo sería no permitírselo. Así como no llenar la Villaurrutia con esta imperdible puesta.

Escena: Santificarás las fiestas

Mentiría si dijera que recuerdo los diez mandamientos católicos después de años de aquellas pesarosas clases de catequismo de la niñez. Son de esas cosas que eventualmente se olvidan, como los nombres de los niños héroes, creo que no conozco a muchas personas que puedan enunciar la lista completa de sus nombres de un solo jalón. En fin, la cosa es que sí, memoricé algunos pero, salvo la temporada de películas de temática bíblica transmitidas durante la semana santa, la verdad es que muchos de nosotros nunca más acostumbramos hacer evocación de ese Decálogo.

 “Santificarás las fiestas”, sentencia uno de ellos, aunque lo cierto es que en nuestra realidad los días feriados resultan un mero pretexto para reunirnos, y casi todos podríamos testificarlo con base en lo vivido apenas hace unos días en la cena del 15 de septiembre, por ejemplo. Motivos para estar en familia o amigos, celebraciones en grande, mucho alboroto y sobre todo mucha comida. El día de la madre, el del padre y ni qué decir de fechas como Nochebuena, Navidad y Año Nuevo.

 Y puede ser, quizás, que llegue un momento en que el presenciar esas fiestas se cumpla más por mera tradición y obligación moral que por verdadero deseo. Esa parte de la familia que no te agrada o que ni conoces, reuniones tan grandes que pierdan la intimidad que se tendría con un reducido número de invitados, o reuniones tan pequeñas que te hagan creer que se trata de una cena cualquiera en una fecha cualquiera…

 La historia se ubica en la lluviosa noche de un 31 de diciembre. Marisa busca la manera de lograr llegar a la cena, puntual y con un acompañante. Mientras, en casa le esperan Otilia, su hermana menor, encargada de cocinar los manjares a degustar, y tía Felisa, quien ha quedado al cuidado de ambas hermanas luego de la muerte de su hermana, la madre de ellas. A detalle, los personajes se vuelven más particulares y poco menos convencionales: Marisa padece de sobrepeso, Otilia, por el contrario, es bulímica, la tía Felisa fuerza a ambas a “superar” estos complejos muy a su manera, además de hablar a diario con su difunta hermana, y ese acompañante de Marisa resulta un total desconocido con quien coincide accidentalmente horas antes de la cena y a quien le pide fingir ser su novio solamente por esa noche.

Marisa, Sergio, Otilia y tía Felisa a la mesa.
Marisa, Sergio, Otilia y tía Felisa a la mesa.

 Santificarás las fiestas es el nombre de esta puesta en escena basada en un texto de Conchi León que, llena de sentido del humor y de líneas satíricas e hilarantes, presenta en prácticamente un solo acto y haciendo uso de esta fiesta decembrina con pastel de elote, fuegos artificiales y rituales de calzones rojos, un detallado retrato de la disfuncionalidad humana de forma individual y en interacción con otros. Una crítica a los patrones sociales, sujetos a convencionalismos, y en donde, parafraseo una línea de la obra, “sería bueno que vendieran sonrisas falsas junto con las esferas para los árboles de navidad”. Aunque —mencionan, también— de cerca, nadie es normal.

En esta obra nadie come, nadie habla, el vacío se instala en

nuestros platos y la negrura acompaña.

Pero somos cursis y creemos que quizá los fuegos artificiales

que anuncian la llegada del nuevo año (o el amor)

puedan iluminar un poco esta pinche noche oscura.

– Conchi León.

 Esta pieza teatral reúne en un mismo escenario a cuatro destacadas figuras de la escena: Conchi León, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (FONCA), es autora del texto y también da vida a Marisa. Otilia es representada por Mariana Hartasánchez, galardonada con el Premio Nacional de Dramaturgia en 2014 por la obra El último de los hermanos Salmón. Alfonso Cárcamo, escritor, actor y director de numerosas obras que han sido llevadas a ciudades como Bogotá, Sao Paulo, Nueva York y Buenos Aires, interpreta a ese novio ficticio y por cierto, de oficio poeta— llamado Sergio. Finalmente, la tía Felisa es personificada por Paloma Woolrich, actriz de cine, teatro y televisión activa en el medio desde 1968.

 Con la impecable dirección de Boris Schoemann y producida por Compañía Los Endebles, Santificarás las fiestas fue estrenada apenas el pasado 11 de septiembre y formará parte de la siempre nutrida cartelera del Centro Cultural del Bosque hasta el 19 de octubre, ofreciendo funciones de jueves a domingo.

#FIC2014 Acción y transformación ciudadana: Proyecto Ruelas

 

Estamos cada vez más próximos a la cuadragésima segunda edición del Festival Internacional Cervantino, uno de los entes culturales más importantes a nivel nacional e incluso con reconocimiento a nivel internacional, por lo que nos hemos dado a la tarea de profundizar en algunos de los eventos y actividades de su programa para hacer más accesibles los atractivos que trae consigo.

 Rescatando el prestigio y resonancia que tiene el Festival a distintas escalas, hace uso de ello de la mejor manera, incluyendo entre sus principales objetivos no solamente el entretenimiento y la distracción de los asistentes, sino también la inclusión de los propios guanajuatenses en jornadas de esparcimiento apegadas al fin cultural de sus actividades.

 En alianza con la Universidad de Guanajuato y los gobiernos estatal y federal, en esta ocasión se dará inicio a un espacio nuevo de aproximación a la cultura para distintas comunidades, con la finalidad de la vinculación ciudadana entre los habitantes mediante formas de convivencia colectiva en relación con las artes.

 Se trata del Proyecto Ruelas, nombrado así a raíz del Mtro. Enrique Ruelas, académico reconocido, notable figura de gran significación para la Universidad, para Guanajuato y para la dramaturgia, pionero del teatro y creador de los llamados Entremeses Cervantinos —escenificaciones teatrales callejeras de tradición en el marco del Festival—. Esta iniciativa no tiene más propósito que retomar la concepción que se tenía del teatro en la antigüedad: una actividad al alcance de todos, realizada en espacios públicos y abiertos, y siempre con un mensaje a transmitir.

Maetro Enrique Ruelas Espinosa (1913-1987)
Maestro Enrique Ruelas Espinosa (1913-1987)

 Tomando como modelo los mencionados Entremeses del Mtro. Enrique —montados con miembros de la Universidad y habitantes de la ciudad—, el Proyecto Ruelas se llevará a cabo en cuatro comunidades de los municipios de León, Salamanca y San José de Iturbide, elegidas por sus altos índices de pobreza y bajos niveles educativos.

 Encabezadas por los artistas Sara Pinedo, Raquel Araujo, Javier Sánchez Urbina y Luis Martín Solís, en cada uno de estos sitios se mostrará como proyecto final el montaje de las obras El mercader de Venecia, Sueño de una noche de verano, Romeo y Julieta, El Rey Lear, Hamlet y Los dos hidalgos de Verona, todas de la autoría del dramaturgo William Shakespeare como parte de la conmemoración del aniversario 450 de su natalicio, también parte de este Festival Cervantino.

 Aunque los montajes finales se representarán a la comunidad en este mes de septiembre, y en el mes de octubre como parte del programa Cervantino para Todos, este proyecto viene gestándose desde junio, mes en el que los citados dramaturgos comenzaron su residencia en la comunidad en la que desarrollarían este trabajo, con la finalidad de integrar a los participantes y comenzar a involucrarse personalmente con las labores.

De inicio a fin, nacimiento, maduración y conclusión, los vecinos se involucrarán en todos los puestos requeridos, haciendo de actores, técnicos, productores, asistentes de vestuario, tramoya y todo lo que sea requerido en cada producción.

Proyecto Ruelas, 2014

Este proyecto de acción y transformación ciudadana será, por primera vez, parte del FIC en su edición de 2014, a dar inicio este próximo 8 de octubre y hasta el día 26. Puedes consultar más información aquí, y el programa completo en el sitio oficial del Festival.

Desde la austeridad (Breve obra al gusto)

Austeridad. UNA COCINA. A, B y C no se ven. De fondo el sonido que emite una serie de luces con que C adorna un árbol de navidad.

A Saca un pepino y un pavo del refrigerador
B tendido sobre la mesa
A Introduce el pepino en el pavo y gime cada vez
C No para de adornar el árbol
B Se contrae y gime también cada vez que el pepino entra.
A.- Shhhhhhh devuelve ambos al refrigerador y cierra la puerta
B.- Relaja el cuerpo
A Saca un pepino y un pavo del refrigerador
B tendido sobre la mesa
A Introduce el pepino en el pavo
C No para de adornar el árbol
B Se contrae y gime cada vez que el pepino entra
A.- Shhhhhhh devuelve ambos al refrigerador y cierra la puerta
B.- Relaja el cuerpo

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B mete al pavo ingredientes dados por A que gradualmente va sacando del refrigerador.
B.- Saca el pavo del refri Idiotito
A.- Ya va a llegar mi mamá, ¿Ya viste la hora?…
B.- Es una idiotada meterle tanta cosa a esto ¿No? Shhhhh… lleva pura idiotez, idiotez, idiotez, idiotez… Puta, tengo una comezonsísima
A.- Es para que me quiera…
B.- Deberías a veces intentar de hilar más palabras que las básicas… Yo, Necesito… Me hace falta… Quiero rascarme… quiero rascarme… quiero rascarme…
A.- Sí pero no porque el pavo…
B.- Cállate animalo. Sí sería una cochinada ¿no? rascarme y luego tocar al pavo, y que luego tú y mi mamá se lo coman a las doce, a ti que te encanta cenar…t e e n c a n t a
A.- Por favor, piensa en otra cosa
B.- Piensa en otra cosa… Nosotros hubiéramos pensado en otra cosa. Hubiéramos pensado en algo que no fuera tan problemático, mi mamá hubiera pensado en no tenerte, hubiera pensado en cerrar las piernas , el pavo hubiera pensado en ser otra cosa, Dios hubiera pensado en no hacerte tan imbécil…
A.- No. En otra cosa
B.- Mi papá hubiera pensado en no abandonarnos, lo hubiera pensado si no hubieras sido tan imbécil, si no hubieras sido tan feo, si no tan idiota, si no hubieras llorado, si no hubieras sido más chico, si no hubieras sido tan maricón… No, no funciona (se restriega) ráscame tú
A.- No. Por favor, no lo saques. ..Piensa en algo… bonito
B.- ¿Bonito? Tú eres imbécil. Eres lo que me sale de lo que me quiero rascar… ¿Algo como que Hitler hubiera sembrado margaritas?, Peña hubiera sido niña, tú hubieras sido la caca de un perro, hubieras tenido el culo limpio y no tendría ésta estúpida comezón… Pásame las demás cosas… pásame las demás cosas.
A.- Un día va a salir algo.
B.- ¿De dónde, del pinche refri? ¿Qué te va a salir, un hada?¿ Un payaso? ¿Una gremlin?, nada que sea más grande que tu dulcesito… Ése refri es lo único que le dejó el que te parió a mi madre, un pinche refri enorme que calienta y hace ruidos horribles, ya… mételo al horno
A.- (mete en el pavo una botella, mete el pavo al horno, y en el pavo hay dos tenedores) ¿Y por qué no lo cambiamos?
B.- Por qué no lo cambiamos, Por qué no lo cambiamos, por lo mismo por lo que no te cambiamos a ti, por lo mismo por lo que no nos cambiamos de casa, por lo mismo por lo que mi mamá no cambia de trabajo, por lo mismo por lo que mi mamá no lo cambió a él…
A.- Por cariño
B.- Por pendejos. Por ejemplo tú, nada más sirves para doblarte con tu cara de golfa virgen. Como si no supiera que te gusta. Marrana.
A.- Ya no voy a pasarte nunca las cosas
B.- Ya no voy a pasarte nunca las cosas… ya no voy a pasarte nunca las cosas, si te encanta pasármelas… ráscame.
A.- No
B.- (mete la mano en la bragueta mientras camina hacia A) deja que me rasque contigo, ni siquiera tienes que meter las manitas
C.- Ya vine ¿Otra vez están jugando? (se asoma al horno) ay mis niños, un pavo. Oye… mira…
Se acerca B, A intenta alejar a C,

El horno explota.

Preview: Festival Internacional Cervantino 2014

 Cervantino-2014

Posicionado quizá como uno de los eventos más esperados de todo el año, el mes de octubre trae consigo el Festival Internacional Cervantino. Nombrado así tras uno de los pilares de la literatura española, Miguel de Cervantes Saavedra, este Festival se lleva a cabo año con año en Guanajuato: en la ciudad capital y en León, la más grande del estado. Ambas locaciones ya de por sí implican un grandioso atractivo por sí mismas. Su arquitectura de calles empedradas, estrechos callejones y misteriosos túneles, además de su riqueza inmaterial, son testigos de esta jornada artística que se extiende por casi todo el mes y en la que confluyen actos relacionados con las artes escénicas, visuales, la danza y la música.

 El encanto de esta fiesta cultural radica, sin duda, en la diversidad. Encontramos actos de distintos costos y también gratuitos; protocolarios, de boleto en mano, o con la espontaneidad que implican los actos en plazas públicas; es posible una ópera en el teatro y una fiesta subterránea en el mismo día y prácticamente en el mismo espacio. Además, reúne ejemplares sobresalientes de diferentes disciplinas y a todas escalas: se considera a los proyectos locales emergentes, se extiende la invitación a proyectos de distintos estados de la República y se da la merecida bienvenida de los asistentes internacionales, logrando así una pluralidad espléndida.

 Este año se llevará a cabo la cuadragésima segunda edición, y tendrá a Japón como país invitado de honor, y a Nuevo León como estado invitado de honor. Uno de los ejes fundamentales será la conmemoración del 450 aniversario del nacimiento de William Shakespeare y, con ello, denotar la influencia inagotable de la obra del dramaturgo inglés aún en nuestros días mediante mesas de discusión, y la inclusión de adaptaciones teatrales y cinematográficas de sus obras, entre otras actividades.

 Los días pasan, la cuenta regresiva se recorta y, a poco menos de un mes de que dé inicio, la revisión a la vasta lista de actividades y eventos parece interminable. Debates, ensambles musicales, conferencias magistrales, ciclos de cine, colectivos teatrales y compañías dancísticas son sólo un poco de lo que sucederá en el marco de esta edición y durante los diecinueve días activos del Festival.

 En publicaciones posteriores dedicaremos más espacios para tratar a detalle algunos de los highlights de la programación de este año. A continuación el teaser oficial completo, que incluye su esquema de actividades y en el que se modela un retrato que enaltece la ciudad de Guanajuato al incorporar muchos de los sitios más emblemáticos de la ciudad.

Puedes consultar el sitio oficial aquí.

Sobrevivir, ahí está el coraje

“PA’ QUEJAS ESTAMOS BUENOS, PERO PARA ACCIONES NO TANTO”

Si nos adentramos a indagar acerca del pasado bélico de la humanidad a través de los años llegaremos al panorama árido y desolador de la Guerra de los 30 años acaecida en Europa de 1618 a 1648. El detonante sería le religión y du división de partidarios” a la reforma y la contrarreforma Romano Germánica, pero las potencias rivales llevaron el conflicto a un nivel tal que determinó gran parte de la división y situación actual de la unión Europea. Una cruenta batalla que cobró el 30% de la población tan solo en Alemania.

 Es necesario conocer la guerra para poder hablar fluidamente de ella. Bertolt Bretch, un dramaturgo Alemán cuyo impacto en el teatro de los siglos XX Y XXI es imprescindible, fue médico durante la Primera Guerra Mundial y perdió a su hijo en la Segunda. Partidario convencido de los ideales comunistas con Marx como guía primario, Bretch vivió el exilio Nacionalista, tomó su experiencia para analizar  los orígenes y las intervenciones al conflicto bélico que lo había separado de su primogénito y plasmó su crítica en uno de los textos político-históricos más importantes del teatro moderno: Madre Coraje y sus hijos.

 “CUANDO EL OFICIAL ES BUENO NO SE NECESITA DE VALIENTES”

 El autor presenta a una astuta vendedora ambulante que lleva su carreta junto a sus tres hijos a través de la guerra, sorteando las diferencias ideológicas y sacando partido de las necesidades que dejan los enfrentamientos pero el precio que debe pagar solo es equiparable a lo que para ella tiene valor ponderante a su viejo carromato, sus hijos. 

 Tras la intrépida y excelente dirección de Iona Weissberg y Aline De La Cruz, Teatro UNAM ofrece una visión diferente de la obra de Bretch en el Teatro Juan Ruiz De Alarcón. Convertida en un musical, Madre Coraje y sus hijos es adaptada a la época de la Revolución Mexicana. Allí, Ana María de los miedos arrastra su carreta atravesando el conflicto desde el golpe contra Porfirio Díaz al movimiento zapatista.

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 Una de  las características de la obra de Bretch es incendiar en el público el razonamiento con la información ofrecida, motivarlo a sacar sus propias conclusiones, denotando la posición de los hombres como simples elementos en uso sin fin o valor para quienes crean la guerra a través de esta pieza. Las directoras encuentran la oportunidad de relacionar  esta información bajo la pregunta clara: ¿Han servido para algo las guerras?, específicamente ¿La Revolución Mexicana?, ¿Algo cambió, se mejoraron las cosas? Y si la respuesta es sí ¿Por qué entonces seguimos en conflicto?

 No hay posturas políticas, Madre Coraje es la solución pobre pero eficaz a las necesidades de los revolucionarios, a quienes quieren respuestas. Demuestra condiciones de la actualidad y siempre que simplemente son escalofriantes, dónde el poder calla al intelecto y sobrevivir es una esperanza no implícita para ejercer un oficio como el periodismo. La fraternidad que Francia promovía con su respectivo acto revolucionario no es más que una utopía. El tiempo es inclemente y exige empeñar el alma, unirse a la corrupción, agachar la mirada, entonces un número musical se alza glorioso y declama “Cómo si al estar callado la verdad no nos dañara”.

“AQUELLOS QUE INICIAN LAS GUERRAS SON LOS QUE CONVIERTEN EN BESTIAS A LOS HOMBRES”

 Bajo una adaptación sublime no solo se ejecuta una traspolación correcta entre localidades, sino que hacen acto de presencia la picardía mexicana y los guiños a la actualidad para poder comunicar el discurso de la puesta de manera efectiva y convincente. Entre broma y broma las líneas duras penetran como puñales abriendo la tensión en el público y mostrando un espejo social palpable.

 La guerra es un negocio que no fallece, va a volver y la paz es una palabra más del diccionario. Los problemas reales de la sociedad como la pobreza, el analfabetismo, la venta del patrimonio se cocinan en un segundo plano despreciando a la falsa cultura al tiempo que se cosecha la desesperanza.

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 Pero lo plausible de esta obra va más allá del discurso político o de identidad social. Conocemos a una figura materna que podría ser cualquier madre mexicana, una mujer luchona que no le importa ser dura con sus decisiones para ver por el bienestar de su familia. Madre Coraje ha visto el funesto futuro de sus hijos, pero llegará entera hasta el final para afrontar la guerra y vivir de ella, aun cuando conservar a sus hijos ajenos al panorama resulte más que incongruente.

 Sin duda este es el musical del año para nuestro país. Corridos creados del texto original con uno que otro adorno musical moderno llevan el hilo conductor de la historia, bajo la batuta de Mario Santos las canciones entran con precisión y aprovechamiento, son pegajosas, nutren e invitan a unirse en unísono a la protesta expuesta. Tal como deben hacer las intervenciones musicales en el teatro musical estos pasajes aparecen cuando el discurso simplemente dicho no basta para externar los sentimientos, las reglas se cumplen y se siente en el público, de ahí la buena recepción.

 En los niveles de escenografía e iluminación, la obra se antoja exquisita y así se sirve a la mesa. Sergio Villegas diseña un aparato escenográfico entre un giratorio, la carreta multiusos, telares con bellísimas estampas mexicanas sujetas a transparencias que permitan una isóptica favorable y más elementos que con limpieza y simpleza llenan cada cuadro sin opacar a los actores o ponderar. Es un organismo de acompañamiento (como debe ser) orgánico que se funde en total complicidad a la iluminación de Xóchitl González, quien sabe que es lo que hay que ver en escena y lo señala, desarrollando transiciones y climas  bastante buenos.

 El vestuario de Emilio Rebollar no se queda atrás, mezcla identidad revolucionaria con toques actuales permitiendo aún más unificación entre trama y contexto.

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Fotografía: Daniel González

 Para presentar la puesta, el telón anuncia “La excelente obra de Madre Coraje y sus hijos de Bertolt Bretch, una revista de la supuesta revolución”, así un presentador con toques de stand up (algo raramente bien realizado en nuestro país) a cargo de un genial Artús Chávez nos conduce escena a escena. Alejandra Ley como Madre Coraje alcanza la plenitud y consagración en su carrera actoral, encarna con seguridad y empatía las necesidades cómicas y dramáticas en un timing y tonos perfectos. Es sensible, auténtica y franca con su admirable trabajo que ejecuta con fuerza y dinamismo sobresalientes.

 Acompañando a los actores hay correctas actuaciones de un gran elenco: Rodrigo Murray (si bien no posee una voz privilegiada al canto se defiende y complementa con su actuación), Alondra Hidalgo (quien sin decir una palabra es capaz de conquistar a la audiencia), Emmanuel Cortés, Alberto Carlos López, Eugenio Bartilotti, Lorena Martínez (con una genial interpretación de una socialité francesa que evoca y tiene bases indiscutibles en Betty BO5, famoso personaje de la también actriz Alejandra Bogue), Omar Saavedra, Joana Camacho y Larisa Urbina (A esta última destacaré por ser el miembro del ensamble con mayor aptitud vocal y por robar cuadro aliviando tensión en un homenaje al famoso grito telenovelero de ¡Maldita lisiada!).

 No cabe duda que cuando se tiene claro el panorama desde la dirección y se congrega a un equipo creativo que comprende las necesidades y se identifica se generan trabajos maravillosos como este. No hay una sola acción dramatúrgica de Juan Alberto AlejosOmar Mattar que no se adecúe al público y no se reciba con agrado. Una obra que merece seguir mucho tiempo en cartelera, cambiar de teatros si es necesario. Madre Coraje es contestataria, deber de todos es escucharla.

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De: Noveno Rally Teatral en el Centro Cultural del Bosque

Año con año desde hace algunos, Juan Carlos Torres, director de El punto Teatro, ha actuado por que la convergencia de la fauna de teatro se suceda a través de su proyecto nombrado “El Rally Teatral”. Éste año su recinto fue la sala  CCB en el Centro Cultural del Bosque dentro del marco de la Feria del Libro Teatral (FELIT), amparado por el INBA, el CONACULTA y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

 El  proyecto de Juan Carlos parte de la necesidad de unir a dramaturgos, directores y actores en un proyecto atípico para la escena, en que hay que generar desde la dramaturgia; seis obras de teatro de quince minutos cada una, en un tiempo récord de menos de doce horas, es decir: a las ocho de la mañana se lleva a cabo el sorteo que define a los equipos y a las ocho de la noche se dan las funciones con vestuario producción, marcaje, textos y trazos aprendidos, personajes construidos, iluminación, audio y todo, todo lo que sea necesario.

 Es ya de por sí complejo el fenómeno del hacer teatral, generar una puesta en escena con buen tiempo inevitablemente tendrá problemas en el camino, constituye pues, un auténtico reto para dramaturgos, directores y actores sus egos y sus desacuerdos  tener una obra lista en un día, y es que aquí los egos y los desacuerdos salen prácticamente pavoridos por las puertas del recinto porque hay que lograrlo, el tiempo corto ayuda a engendrar unión, a buscar el acuerdo, a ceder por el bien del grupo y es fascinante.

 Si ya de por sí es una odisea lograr en un día todo lo anterior, sacar además un libro que compila todo es la cereza del enorme pastel, la presentación del libro se llevó a cabo el 7 de Septiembre a las doce del día en el teatro Benito Juárez, es decir,  sólo unas horas después de las funciones, es hilarante.

 La publicación comprende los microdramas: La elefanta Martina de Camila Villegas dirección de Tomihuatzi Xelhuantzi; Me voy a la luna de Araceli Rebollo, dirección de Cristal Villavicencio; “Leonora por la tarde” de Verónica Maldonado, dirección de Julio Escartín ; “Jugaremos en la selva” de Adriana Ramírez, dirección de Erick de la Vega; “¿Viajar a dónde?” de Hiram Molina bajo la dirección de Hortensia Martínez  y “¡Y Zaz, niños a la fuga!”, de Iván Olivares, dirección de Gustavo Luviano.

 Hablemos de “Leonora por la tarde” sólo por dar una probada del libro que sin duda hay que conseguir. Verónica Maldonado, una dramaturga de pluma con alma, en ésta ocasión cuenta la historia de una niña llamada Leonor interpretada por Brenda Mitchelle— que vive bajo el régimen de un padre acechado por el miedo (Alan del Castillo), ella ha de subir al elefante blanco de colmillos de oro que la ha de llevar al puerto, de donde no volverá, en una expedición que inicia ayudada por sus amigos (Bruno Coronel y Gabriela Montiel) y el maestro que no es más que una extensión de su propia mente necesitada de libertad, de “infancia normal”, Es un viaje que éste padre y los padres del mundo no entienden, porque lo natural es que ellos lo hagan primero. Leonora es una historia de amor y de partida, de dolor nimbado por la magia y la aventura.

 El Rally teatral es una portentosa oportunidad para crecer como creador, sea bueno o malo el resultado (Mayormente muy bueno) es, como los creadores dicen: digno de aplausos por el reto que en sí mismo constituye. Se ponen a prueba la resistencia, la tolerancia, la imaginación, la capacidad de resolver, el amor a la escena y cosas más. Es un auténtico acierto de Juan Carlos Torres. ¡Mucha vida  para el Rally! ¡Mucha vida para la FELIT! ¡Mucha vida para el Teatro!

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Escena: Jam de Dramaturgia

Hace casi un año, un amigo me habló de algo llamado Slam de Poesía. ¿Slam? ¿De? ¿Poesía? Lo que sea que eso fuera. Se trataba de reuniones periódicas en el Centro de Cultura Digital —mejor conocido como la Estela de Luz—, y consistía en tertulias libres activas, en las que podían acercarse, escuchar y unirse quienes así lo desearan. Los que participamos como oyentes éramos muchos; los valientes que pasaban al frente y tomaban el micrófono, no tantos. Y sí, como su nombre lo dice, era poesía creada por los presentes: ellos compartían los textos que habían escrito a la luz de la luna durante alguna trasnochada, soltaban algunas líneas que se conjuntaron y simplemente sintieron que debían dejar salir, incluso rapeaban, dejando que las palabras cayeran como mejor lo desearan. Un turno tras otro. Como fuera. No había reglas.

 Mediante la interacción constante entre los presentes, se llegó a la elección de tres finalistas, quienes debieron preparar algo de último minuto para defender su nombre y hacerse acreedores del primer lugar. Una chica, dos hombres. Esa última etapa fue en aquella habitación del recinto con luces de colores. Sentados en el piso, nos dispusimos a ser “jueces” de aquellos tres performers. Jugaron con las palabras, con las ideas, con su cuerpo y con el espacio; cada uno a su manera.

 Recordé esto hace semanas, cuando me encontré con el anuncio de un evento definido en tres palabras que nunca antes había leído juntas: Jam de Dramaturgia. La cita era el miércoles 3 de septiembre en el Centro Cultural del Bosque, esto, en el marco de la Feria del Libro Teatral (FeLiT) de este año.

 Dedicado principalmente a jóvenes, el evento consistió en un espacio al estilo caja negra con sillas para los invitados y las tres protagonistas del evento sentadas en un mesabanco personal, cada una con su computadora personal con la interfaz de una hoja en blanco, un archivo nuevo de Word proyectado en las paredes, a vista de todos. Eleonora Luna, Camila Villegas y Verónica Maldonado fueron las contendientes.

De izquierda a derecha: Eleonora Luna, Camila Villegas y Verónica Maldonado.

 La dinámica consistía en papelitos entregados al público en donde se debía escribir alguna idea que ellas adaptarían como título del texto que habría de llenar esas hojas en blanco. Se escucharon propuestas que iban desde “Teatro para niños del espacio” hasta “Ella, él y la amante de los dos”. Finalmente Eleonora trabajó bajo el título de “El Bigote”, Gabriela con “Frank, mi amigo imaginario de chocolate” y Verónica con “¿Qué te pasa, calabaza?”.

 Treinta minutos libres para que las dramaturgas trabajaran planteamientos sólidos para sus textos fueron amenizados con cerveza por parte de los organizadores del Jam, y con música de DJ Patán en cabina desde la misma habitación. Terminado el lapso de tiempo, se dio lectura a cada texto de viva voz de los presentes, para proseguir con una pausa de quince minutos más en que las artistas debían pulir lo trabajado y llegar al nudo de la trama —salpimentado con ideas que el público se acercaba a compartir personalmente con ellas— en una segunda lectura. Quince minutos más, los últimos, misma dinámica, pero ahora con la intención de culminar cada historia y dar una lectura final.

El Bigote. Frank, mi amigo imaginario de chocolate. ¿Qué te pasa, calabaza?

 Los resultados finales oscilaron entre el relato futurista en que dos niños se hacen de una BlackBerry de la “prehistoria” con la que descubren fotos de algo aforme que los hombres usaban en la cara y que, por alguna razón, lo combinaban con lentes de pasta; una historia que tomó matices bastante sugerentes —o así fue como lo calificó el moderador del evento, Alberto Castillo—, luego de que leyéramos que las partecitas del cuerpo chocolatoso de Frank eran chupadas por alguien que lo encontró escondido en la alacena; y otra narración que devino en una anécdota de una noche de halloween, deprimente aunque llena de suspenso, en la que todo resultó ser un sueño.

Lectura de uno de los textos por parte de los participantes.
Lectura de uno de los textos por parte de los participantes.

 Parecemos acostumbrados a la idea de saber que esta ciudad está llena de lugares para conocer o algunos dignos de revisitas constantes; actividades cada fin de semana; eventos de sur a norte, gratuitos o no. De todo tipo: deportivos, de entretenimiento, culturales. En lo que a nosotros respecta, el giro cultural, la oferta es realmente variada. Festivales fílmicos, exposiciones, conciertos, teatro, y nunca acaba. La agenda luce siempre saturada y, dentro de esa riquísima diversidad, es refrescante encontrarse con propuestas multidisciplinarias que marquen la diferencia, como ésta. La combinación de la escritura de guiones, improvisación, trato personal con tres dramaturgas, música y cerveza es sin duda, una que sale del molde.

Jam de Dramaturgia.

 Bajo el lema “El Teatro también se lee”, la Feria del Libro Teatral (FeLiT) es un evento anual que se encarga de reunir editoriales nacionales e internacionales con el propósito de compartir y promover la experiencia las artes escénicas. Durante una semana se convierte en un territorio en el que convergen creadores, espectadores y editores, y en el que tienen lugar obras de teatro, lecturas dramatizadas, presentaciones de libros y mesas de reflexión. Ocupará las instalaciones del Centro Cultural del Bosque hasta el 7 de septiembre. Encuentra el calendario de actividades aquí.

Cual arsénico caramelizado

La lejanía que  separa al 2006 del presente 2014 es aterradora, no sólo porque el proceso natural del envejecimiento va cobrando sus achaques, sino porque las expresiones artísticas de entonces  demandaban  un plan de acción social en contra de muchos  actos deshumanizadores e infames, por ejemplo el abuso infantil, que a la fecha continúa siendo un punto en la mira del combate social.

 Por supuesto que el abuso infantil (o el abuso en general) no es algo propio de 2006, lamentablemente acarrea su detestable práctica desde los tiempos más remotos en los que la humanidad haya dado indicios de perversidad y degeneración. Sin embargo, fue en dicho año cuando una cinta estadounidense plasmo un discurso acerca de la acción vengativa y preventiva al crimen en cuestión como salida ante la falta de respuesta de las autoridades. David Slade mostró Hard Candy.

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 La cinta presenta a Haley, una alegre adolescente que pacta una cita con un hombre de edad mucho mayor a la suya llamado Jeff, al cual ha conocido en una sala de chat por internet. Tras el esperado encuentro en un café, ella le pide al susodicho que es fotógrafo de profesión la lleve a su casa para poder escuchar música y pasar un rato conociéndose. Tras aceptar la propuesta, Jeff introduce a su hogar a una jovencita que no es tan frágil como aparenta. Haley conocía (o no) a Donna Mauer, una adolescente desaparecida presuntamente violada y asesinada, sabe que Jeff tiene algo que ver con dicho suceso y no está dispuesta a permitir que lo siga ocultando, así tenga que llegar a las últimas consecuencias para esclarecer el panorama.

 El argumento de la aclamada y cruda cinta, a cargo de Brian Nelson, fue adaptado a nuestro país en 2013 por Luis Mario Moncada para ser llevado a la escena teatral bajo la dirección de Anilú Pardo y Mario Mandujano. Con una temporada destinada al Teatro Helénico, a protagonizarse por Tessa Ia (Después de Lucía) y Arap Bethke. Un año después, esta adaptación vuelve al Foro Shakespeare con el mismo equipo creativo pero con un cambió de protagonistas, ahora Begoña Narváez da vida a Haley y Rodrigo Cachero a Jeff.

 La visión de Nelson acerca de la pedofilia encuentra una salida  bastante impactante en formato y contenido. Para una sociedad que aunque afronta el problema no ejerce la fuerza suficiente, dejando abierta la carta a los plagios virtuales, allí aparece una vengadora de corta edad con la convicción firme de ejecutar la justicia por su propia cuenta si esta no cae por su propio peso.

 Haley es la pared que topa a los siniestros perpetradores para exigirles un choque directo que destruya su capacidad de avance, pero para esta estrategia las tácticas son un tanto igual de perversas que las redes de atracción que los pederastas tienden a sus víctimas, entonces entramos al dilema de si presenciamos como espectadores un acto de justicia equivalente a “una sopa de su propio chocolate” o bien un castigo lo suficientemente obscuro para atacar al cuerpo a través de la mente.

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 Hard Candy evoluciona en su estructura para darle un giro totalmente dramático al personaje principal, transformar precisamente un caramelo a una bola plomada con púas y tragar así, sin más preámbulo o aspiración más que contener el aliento, dejar que vaya resbalando por la garganta. Moncada rescata la esencia del texto original y hace énfasis en los guiños que indiquen un giro de tuerca grave, es fiel al cien por ciento y solidifica los diálogos para no dejar ir la tensión creciente.

 Pardo y Mandujano proponen respetar en casi total integridad la visión que Slade apunta en la versión fílmica, sin embargo no significa que den una copia fiel; Empero, en este lado de la mesa podemos encontrar una cercanía ligeramente menos violenta a nivel de imagen viva, cargando el elemento a cuadro en los tonos actorales apuntados y la correcta lectura del texto.

 Los actores convocados son sin duda el punto de partida inicial para tomar esta reposición como un ejemplo perfecto de ver la misma obra pero dejando dos sabores distintos. Cuando el elenco original, sin duda la tensión se podía cortar con un cuchillo en el aire, la necesidad de venganza se olía, a lo que este elenco responde con similares: desesperación y desesperanza.

 Begoña Narváez es sin duda una grata sorpresa, la actriz logra diferenciarse totalmente a sus predecesoras para construir una Haley que lejos de dar un giro de 360 grados y quitarse una máscara de niña buena, declara sus acciones extremas como parte de su identidad única. Narváez no da un salto de víctima a depredador, sino que es totalmente esta última pero con matices que se acumulan de una sonrisa coqueta a tortura con un tono de voz alegre. ¿Pudiera criticarse tal vez que no está haciendo lo mismo que Tessa Ia o Ellen Page? No, puesto que apuesta por una versión casi cristalina.

 Esta bocanada de aire fresco que los directores logran con su protagonista los orilla a dar otro enfoque al rol masculino, dando como resultado que Rodrigo Cachero aparezca con un personaje por el cual es difícil sentir compasión, pero indudablemente genera empatía en su sufrimiento. El juego actoral dispuesto confronta a la audiencia al razonamiento de cuál válidas podrían ser las resoluciones que estamos viendo a través de la ficción si se aplicaran a la realidad ¿Podríamos llegar a sentir la más mínima compasión ante un pederasta?

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 Pese a que la fuerza del producto sigue siendo eficaz, hay un detalle que señala una situación de riesgo: el foro. La escenografía e iluminación de Jesús Hernández establecen un juego de perspectivas, puntos de fuga y planos que son bastante efectivos y atrayentes. El video hace presencia justificable y bien ejecutada. Prevalecen el rojo y el blanco con  un balance adecuado, pero los elementos ya mencionados que hacen aún más interesante la propuesta chocan al ubicar el aparato escenográfico en una distancia mínima al espectador, pierde profundidad de campo, con ello muchas sensaciones que dejan de ser perceptibles.

 Mi segundo pero va al rediseño de la imagen gráfica de la obra ya que este nuevo arte resta frialdad necesaria al personaje de Haley, incluso da un sentido de calidez mayor. Pero vamos, este factor no afecta al producto, bueno tal vez a la atracción de audiencias.

 No, no es una obra fácil de digerir y ahí va uno de los principales ganchos para asistir. La crítica social flota y permanece, acercarse con esta intervención es sinónimo de querer tomarla y ser afectado contemplando los riesgos y necesidades. Altamente recomendable.

“Te conozco, te admiro, funciona…”

 Domingo: resaca, latas de cerveza regadas por el piso, un sillón, la televisión encendida y un teléfono que nadie contesta. Son tres las personas que ocupan este espacio: Próculo, Natividad y Scarlet. Sujetos A, B y C. Los tres son ninis, no hacen mucho más que ver documentales de fauna silvestre o escuchar los salmos del canal cristiano. El oficio de ella es el de pasear a los perros de la colonia; ellos, ni eso.

 Presentado como un caso del programa ficticio ‘Familias de Hoy’, se muestra la relación en conjunto y un poco de la vida personal de estos tres personajes, abordada en retrospectiva. Tras la cordialidad superficial de roomies que mantienen, poco a poco vamos hurgando entre su pasado, sus relaciones, dejan entrever sus matices e incluso sus mayores miedos, esto disfrazado con la convivencia cotidiana, la costumbre de ver a diario las caras de los otros dos compañeros y la pelea constante por ver quién ganará el control de la televisión.

 En palabras de los mismos actores, ésta se trata de una puesta en escena de tipo documental en la que se plasma la verdadera forma de vida que vemos en la actualidad. Lejos del concepto utópico de la familia en la que pensamos a los cinco años de edad, a la que dibujamos compuesta por padre, madre, hijo, hija, un perro jugueteando con hueso en el hocico, un gato que sí defeca en su caja de arena, un automóvil e incluso un árbol junto a la casa en la que todos ellos viven, se despliega un caso más real, uno que refrenda que la familia puede conformarse sólo con una madre, con la abuela y los hermanos o, en este caso, con dos desconocidos.

 Pese al desasosiego que pueda causar este pequeño marco previo que ilustra la trama, se da un revés al panorama y terminamos por encontrarnos con algo totalmente opuesto, una propuesta por demás divertida, realmente hilarante, que despierta empatía, y una familiaridad como pocas. Entre los sujetos A, B y C, los flashbacks, el ocio, sus mascotas, las exnovias y los futuros novios, cualquier espectador desearía que la duración de la obra se extendiera por, al menos, una hora más.

Adiós y buena suerte

 Basada en un texto de Gibrán Portela, Adiós y Buena Suerte cuenta con las actuaciones de tres de las figuras actorales más talentosas, frescas y bien forjadas de la escena actual. Como Natividad está Miguel Romero, actor a quien hemos visto en trabajos anteriores como Litoral, o la entrañable Pacamambo (ambas dirigidas por Hugo Arrevillaga). El rol de Próculo —o “Cool”, como le llama Scarlet— está a cargo de Hamlet Ramírez, actor originario de Veracruz y que ha formado parte de proyectos como la adaptación teatral de la obra literaria La Casa de los Espíritus (dir. Artús Chávez) o Civilización (dir. Alberto Lomnitz). Sara Pinet es quien da vida a Scarlet; ella, egresada del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM y becaria del FONCA, ha trabajado anteriormente en montajes como Palimpsesto (dir. Carlos Corona) y Simulacro de Idilio (dir. David Gaitán). El factor común de estos tres histriones es la obra El Amor de las Luciérnagas (dir. Alejandro Ricaño), que recientemente terminó temporada y la que ellos mismos citan como origen de esta producción.

 Además de las tres figuras principales, se da espacio a una cuarta, cuyas intervenciones consisten en dar vida al virtual presentador del citado programa televisivo ‘Familias de Hoy’. Este personaje es móvil, cambia, ya que a cada función se cuenta con un actor o actriz invitado(a) para que le de vida. En funciones anteriores, este puesto ha sido personificado por Úrsula Pruneda (Un Charco Inútil, dir. Carlos Corona), Pedro Mira (Incendios, dir. Hugo Arrevillaga), Amanda Schmelz (Simulacro de Idilio, dir. David Gaitán) y Raúl Villegas (La velocidad del zoom del horizonte, dir. Martín Acosta).

 Usualmente, tras una recomendación, va casi amalgamado un “deberías verla, en serio, te va a gustar”. Ésta no es la excepción. Adiós y Buena Suerte se presenta en su primera temporada todos los lunes del mes de agosto y septiembre en Foro El Bicho, ubicado en el número 268 de la calle Colima, en la colonia Roma. El costo de las localidades es de aportación voluntaria, aunque se sugieren 140 pesos.

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La línea de la autoevaluación

“El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía.”

Anais Nin

¿Se acuerdan cuando los servicios de Hot Line eran lo que estaba en boga? ¿Alguno fue partícipe de la experiencia? Si la respuesta a ambas interrogantes es no, descuide, la puesta en escena a dialogar a continuación les refrescará la memoria y presentarán el concepto. Laíla de Renato Guillén llega al Foro Shakespeare a presentarnos a una mujer con un peculiar segundo empleo, uno vespertino que no interfiere con su jornada laboral de 8 horas, una contestadora en una línea erótica.

 Eulalia (Laíla para los cuates) es una oficinista de 32 años, con una carrera trunca y un montón de esperanzas que chocan con la realidad. Este personaje llega ante el espectador tras un arduo día de trabajo, dispuesta a  atender a todo cliente que pase por la bocina de su teléfono y escapar de la rutina, o de las quisquillosas llamadas de su madre, para ahondar en su soledad y en  la de los otros.

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 A lo largo de toda la obra, escucharemos el confesionario clasemediero de Laíla en busca de satisfacer a las personas detrás de la línea, ya sea con perversiones o tan solo momentos de contacto y entendimiento. La puesta se construye como un pretexto para, además de analizar la condición femenina ante la sexualidad, poder entender el significado del gregarismo entre humanos.

 Nuestro personaje será pintora frustrada, consciente de sus vanos esfuerzos por aprender se sus errores y erigirse fuerte sobre ellos entendiendo una posición de poder y mando, lo cual la lleva a dilucidar entre la realidad  en la que habita y que exige pagar las cuentas, sobre el imaginario colectivo al que da vida atendiendo a seres solitarios que desesperadamente tratan de hallar a alguien que entienda.

 Las personas que la contactan tienen miedo de sentirse rechazados, de no ser comprendidos, es ahí donde una mujer común y corriente, pero con una labor fuera de lo común además de ajena a los preceptos de la retorcida moralidad, se propone no juzgar a nadie, hilando las ideas que le arrojan mediante las reglas de acción y reacción del Hot Line interpuesto o más bien de las relacione humanas como tal.

 Saldré un momento del plano objetivo, para poder expresar entonces que  esta puesta me encantó. Me divertí mucho como espectador  teniendo una premisa previa muy vaga, me pareció ligera e incluso tuvo un buen efecto en sus aspectos sentimentales sobre mí. Volvamos a la visión crítica: El proyecto aunque aparentemente sencillo es muy ambicioso y desgraciadamente no logra consagrarse.

 Adriana Burgos es la actriz encargada de dar vida a LaÍla, si bien asimila el personaje  en general no logra desdoblarse en todas las caras que el propio texto le va pidiendo de una manera efectiva. Precisamente al atender una línea erótica los clientes cambian radicalmente de necesidades y aunque la actriz hace un gran esfuerzo por proyectar estas personalidades se queda pasiva ante la réplica en varios momentos, lo cual le va restando ritmo al total, dejándola pequeña ante un posible tour de force implícito.

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 Sumemos una falta considerable de timing en la primera parte, sostenida entre la actriz y el audio. El público escucha todas las llamadas que le hacen al personaje viendo la respuesta del mismo a las demandas, pero el desequilibrio en la interacción entorpece en momentos el diálogo, entonces se siente como si en vez de una línea directa escuchásemos el audio del enlace internacional de un noticiario.

 El audio mismo es el eje central, incluso a nivel escenográfico Laíla está confesándose sobre un diván (de calidad cuestionable) en medio  de la voz de su autoanálisis mediante cuadros que representan el espectro de sonido. Empero, la calidad del mismo es bastante pobre, los desniveles de acústica de cada “llamada” realizada por los clientes sobresalen problemas de popeo y estática. En otro aspecto los actores invitados a ser los clientes no están del todo correctos en los tonos necesarios para cada uno, hasta el punto que en verdad  algunos suenan más a una broma telefónica que a erotismo auditivo.

 Omar Quintanar dirige este desfile de personalidades que van permitiéndole al personaje encontrarse consigo misma en el momento que está para hacer el dolor a un lado recordando que pese a lo adverso está viva y cual canción ochentera “siempre vendrán tiempos mejores”. El mensaje es  entendible, honesto,  incluso hay una propuesta interesante al llevar la percepción del oído a la vista con un juego interpretativo en la iluminación, que queda a condición de su aprovechamiento en las áreas desfavorecidas antes descritas para ser más orgánico.

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 Pero en este caso no me perturba tanto pensar en que la obra sea de mediana calidad en su ejecución, pues tiene apuntes hacia una apertura de cambio y corrección que la encarrile más, permitiendo un desarrollo integral que controle entre otras cosas el espacio la intención, la intensidad, los estados o simplemente permitir desde la dirección el soporte de elementos que le den mayor soporte a la historia y a la construcción del personaje mismo. Hace tiempo que no me gustaba algo que no estuviera  necesariamente bien hecho, para ser honestos extrañaba la situación.

 Laíla quiere terminar el cuadro de su propia pintura, que la composición sea ideal y perfecta para ella misma. Está en proceso.

SOMBRA AQUÍ, SOMBRA ALLÁ. U HONOR A QUIEN MERECE.

Ya sé queridos lectores, apenas en mayo pasado les hablé de la puesta en escena para México de Hoy No Me Puedo Levantar, si por algún motivo del destino no la leyeron hagan clic aquí pues les ayudará más a entender este texto. Pero toco el tema de nueva cuenta porque hay nuevas cartas que en verdad necesito poner sobre la mesa, así que breves y concisos, ¡a darle!

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 Como comenté en su momento, para mí el único gran detalle de la obra era la participación de María León en el personaje de Ana, comenté mis porqués y varios fans me apedrearon por dar mi crítica sobre dicha interpretación. Pues bien, tuve el placer de asistir a la presentación de la cantante ahora en el personaje principal, María. Señoras y señores: María León está finalmente en el papel que debía llevar desde un inicio. 

 María es el papel que da sentido y guía a la feminidad de la trama, una mujer entregada al amor y que ha sufrido mucho por él. En su resguardo están temas de suma importancia como “Lía”, “El 7 De Septiembre” e “Hijo De La Luna”, a los cuales León impregna de su característico sello vocal lleno de adornos breves con franqueza, ritmo, energía y fuerza.

 Resaltaré en especial la ligereza y limpieza de las líneas que emplea en sus coreografías. Sin duda una bailarina nata con un talento enorme. En el rango actoral finalmente se siente en confianza, fresca y empática al personaje, con los tonos correctos, tiempo y astucia. Sin querer se roba el foco y los aplausos del público al delimitar cuadros bien ejecutados, además de lograr la transmisión de emociones acertada a la audiencia con cada escena.

 En verdad me emociona poder escribir esto acerca de una persona que denota perseverancia, carisma, sencillez y talento desde la posición que ocupa en el escenario. Me da mucho gusto como simple espectador el poder asistir de nueva cuenta y ver que las cosas han caído ya donde deben estar y que los dones que cada miembro del elenco tiene son aprovechados.

 Pero no solo León me sorprendió querido lector, oh no. Carmen Sarahí esta vez como Ana, simplemente deja con la boca abierta. Ella es una actriz fantástica y con una voz poderosa, basta recordar que es la de la Reina Elsa en Frozen (ya saben: “Libre soy”)  para asegurarles que el trabajo que desempeña tiene una sensibilidad auténtica, vive la desesperación, la tristeza y la melancolía de Ana en cada nota a manera tal que uno podría desmoronarse en lágrimas tras escucharle interpretar “El Fallo Positivo”.

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 Otra sorpresa: Regina Blandón como Patricia, no sé de dónde saca tanto dinamismo y chispa esta actriz, pero es apabullante y llena el foro con su simple presencia. Sigo destacando con Jorge Anzaldo, Omar Hernández y Diosnini Hondares como Las Pepas, estos actores brillan y arrancan carcajadas cada que aparecen con los simpáticos personajes travestis, ejecutan las coreografías con maestría, naturalidad y agilidad.

 Solo me quedó un pero al final y se llama Diego Amozurrutia y es que el actor se queda bastante corto al interpretar a Colate. Actoralmente, la degradación a causa de las drogas y el VIH que exige el rol no se da orgánicamente, es más bien un salto notorio  por el maquillaje. Vocalmente se esfuerza pero a veces por la colocación, otras por la respiración y otras por la dicción, las canciones que ejecuta no alcanzan a conectar tanto y eso le resta el peso de debe imponer al total.

 No diré más que no haya dicho en mi texto anterior, simplemente me era necesario darle la relevancia que merecen estas intervenciones en la obra y destacar de nueva cuenta que Hoy No Me Puedo Levantar es y seguirá siendo de las mejores opciones que la cartelera teatral – musical específicamente- ofrece hoy por hoy.

Layout: Yonke… Viaje a No Land

Deshuesadero de bailes inconexos es una era incomprensible.

 En el marco del 80 aniversario de la culminación de su construcción, el Palacio de Bellas Artes presentó anoche en punto de las 20:30 horas el montaje coreográfico Yonke…viaje a No land, de Producciones La Lágrima, compañía que dirige Adriana Castaños.

Yonke... viaje a No land en Bellas Artes, obtenida de su perfil de Facebook
Yonke… viaje a No land en Bellas Artes, obtenida de su perfil de Facebook

 En el evento se reconoció a la maestra Castaños con la Medalla Bellas Artes por su destacada trayectoria artística de 30 años, en la Sala Principal del Palacio de mármol, importante reconocimiento otorgado por la institución.

 El INBA considera a la coreógrafa Adriana Castaños como un referente de la danza mexicana, la identifica por la contundencia de sus imágenes, su humor y teatralidad demostradas anoche en el escenario.

 Yonke… viaje a No land rompió los estereotipos con que se mira el escenario de un palacio clásico para dar paso de manera contundente a la danza contemporánea a través de una estructura poco convencional, movimientos coreográficos que se apoderaron de todo el escenario para apreciar distintas perspectivas visuales de un movimiento gracias a la ubicación estratégica de los bailarines, los mismos que capturaron pasos populares para vincularse e identificarse con el más ajeno, muchas veces con un toque de humor y teatralidad.

 Este “deshuesadero” a veces tedioso y en ocasiones dicharachero cumple su cometido al dejar un sabor de boca  indefinido, o aludiendo a su descripción, inconexo, debido a los cortes entre las coreografías, por medio de diálogos y movimientos distintos al acto anterior.

 Jessica Félix, Emanuel Pacheco, Marco Ochoa, Alejandra López, Dariana Sánchez, Benjamín Lozano, Jorge Motel, Kenia Noriega, Rodolfo Nevarez y Nataly Peña son los intérpretes que se encargaron de representar esta era incomprensible que se propuso en Yonke…, robando al espectador sonrisas y risas pero también su atención, como cuando el seguidor de luz les otorgaba a los intérpretes el momento de ser protagonistas.

Cover de Producciones La Lágrima obtenida de Facebook
Cover de Producciones La Lágrima obtenida de Facebook

 Característico de la danza contemporánea, este montaje coreográfico contó con la participación del destacado escenógrafo Alejandro Luna —quien también realizó el diseño de iluminación—, y de Isaac Peña en el diseño sonoro.

 Es  interesante la exploración artística que plantea Producciones La Lágrima, pues deja un testimonio de gran calidad, trabajo y compromiso profesional no solo en este montaje coreográfico sino como sello característico y firma personal de la compañía, recordemos Hello, entre otras.

Adriana Castaños, imagén por cortesía de INBA
Adriana Castaños, imagén por cortesía de INBA

 Adriana Castaños expresó su agradecimiento por el reconocimiento y dijo que no sólo era un reconocimiento para ella sino para todos los que están en el medio, y para la gente con quien ha compartido profesionalmente, pues es un trabajo en colectivo, enfatizando estas últimas palabras.

 Son 17 ½ años que cumplió Producciones La Lagrima, concordando con la celebración del 80 aniversario del Palacio de Bellas Artes haciendo de la noche del pasado jueves una fiesta memorable tanto para la compañía como para la institución y sus asistentes.

Los bomberos que incineraban cultura

De nueva cuenta me permití abrirme paso entre las butacas del siempre bello Teatro La Capilla, en esta ocasión para presenciar algo de teatro infantil (después del buen sabor que me dejó Asimov, ya andamos más asequibles para dicho género) en esta ocasión  para El Increíble Caso De Los Hombres Libro que llega con la compañía La Edad Del Loro Teatro. Dicho sea de paso amo su original nombre.

 En un futuro frío y desolado la lectura es considerada un acto de sublevación. El televisor es la única vía de entretenimiento y aprendizaje, la razón ha sucumbido ante la enajenación digital. Los bomberos ya no apagan incendios, sino que los provocan y además son encargados de incinerar todos los libros existentes y capturar a sus lectores mientras ven arder el conocimiento. En medio del caos, Montag (un bombero) conoce a Clarisa, una niña que le cuestiona si en realidad está de acuerdo con su trabajo, tras regalarle un libro en secreto la aventura comienza.

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 En algún lugar, los hombres libro han memorizado las líneas de muchos escritos, uno por cada ser. Están destinados a compartir su saber de forma oral, ocultándose entre los bosques, incitando, preservándose. Sabiéndose salvadores.

 Esta historia es una adaptación de un fantástico libro titulado Fahrenheit 451, escrito por Ray Bradbury, la esencia del escrito original permanece en la puesta en escena, depurando aquellos elementos que podrían tornarla más oscura para el entendimiento infantil. La novela de Bradbury fue aclamada y criticada en su momento por la imaginativa versión de  una realidad no tan distante, dónde lo material ha sido apoyado por los medios masivos para convertirse en  la base del raciocinio humano. Un futuro que ya no es tan distante ni imposible.

 Curiosamente podemos analizar esta puesta en discursos distintos: primero en el punto de vista infantil, la puesta convoca a una demanda social que fomente e impulse la lectura entre los niños. Dar a entender la importancia de la misma y como no debe derogarse a otro plano, además de la diversión que la misma produce y los efectos de gastar todo el tiempo libre pegado a una pantalla.

 Para la segunda lectura apuntamos el mensaje directo a los padres, tutores, hermanos o cualquiera que sea el parentesco de los adultos que acompañan a estos pequeños a disfrutar de una experiencia tan mágica como lo es el teatro: los niños deben de mantener activa su capacidad creadora. La imaginación debe de ser un músculo en constante ejercicio y la capacidad de asombro un requisito imperdible.

 Ahora bien, la última mirada que podemos delimitar (en un escrito corto, vaya) es aquella postura analítica persistente  tanto al texto original como a esta adaptación de Verónica Albarrán: la acción de control de  la televisión sobre las masas ha alcanzado niveles increíbles. Hoy un comercial o el discurso de un presentador, a los cuales se les puede denominar con libertina irresponsabilidad como líderes de opinión en cuestión de corto tiempo, puede persuadir al máximo pero ¿es fácil notarlo en el cotidiano?

 La dirección de la ya mencionada Verónica Albarrán presiona sobre las tres interpretaciones dadas, permite acercar  a la historia por medio de  momentos coreográficos que hacen un despliegue de imágenes llenas de color y vida. Albarrán pretende y logra divertir a la audiencia infantil sin perder las transgresoras figuras que el texto emplea como el “hombre televisor” o la incineración de la cultura. Conduce sus momentos violentos con resoluciones bastante acertadas que permiten comprender la gravedad sin dar ahínco.

 Otro de los aspectos que entran en juego es la musicalización, a cargo de Diego Alejo, la historia se relata con composiciones frescas, divertidas e intrigantes, justo lo necesario para sazonar y mantener atractivo junto al juego de iluminación de Víctor Colunga que permite crear dimensiones e interactuar con el público de manera orgánica.

 Los actores que dan vida a este montaje comprenden a su público y encuentran a sus personajes en el tono correcto para presentarlos con la firmeza necesaria.  Fernando Villa y Fernando Memije se llevan la puesta gracias a su franca naturalidad cómica que domina y marca el compás de la narrativa cada que aparecen en escena. Son dos bomberos temibles pero humanos al fin, temerosos de lo que los amenaza y poco elocuentes en sus propias locuras. No sin menos valía, Paco Silva y Mariana Moyers completan el simpático equipo actoral.

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Es quizás Moyers el punto frágil de la dirección, puesto que pese a que su personaje es una niña tenemos de frente a una adolescente valiente. No es creíble la edad que pretende aparentar, empezando por los rasgos y ademanes que se le dan a la actriz para desenvolverse. Sin embargo la actuación es buena y entendible al final de cuentas.

El ritmo corre con fluidez, no permite que se estanque alguna idea, al contrario, apura la asimilación para presentar nuevas directrices de entendimiento.

 Volviendo a la objetividad del público de esta obra, el producto es altamente necesario y recomendable para hacer presente y seguro el ejercicio literario en los niños. Es de vital importancia inculcar los hábitos de lectura, lo que conlleva forzosamente vigilar y apoyar al crecimiento de un gusto por la misma. El poder de leer radica en que podemos ser transportados a mundos indescriptibles de página a página, ahí  entra el montaje como respuesta inmediata con una pretensión válida y justificada.

Si acompaña a un niño a verla, analice cuál es su comportamiento tras ver algo tan fuerte como el acabose del mundo que lee frente . Al final queda una decisión por tomar para todos, ¿Encenderé el televisor al llegar a casa? Y de ser una respuesta negativa ¿Qué haré entonces?

Altamente recomendable. Obligada para los pequeños.

De pasos en la azotea

En mi último texto llamado “Teatro fuera del teatro para espectadores no convencionales” escribí acerca de la conveniencia que para los hacedores de teatro y su público representa la generación de una nueva forma de habitar un espacio,  y aquí una apuesta : “es que es imposible ignorar una azotea”, acuerdan los actores de Pasos en la azotea (Teatro de altura). Y resulta tremendamente cierto: hay una transformación ejecutándose en el espectador desde que, a la entrada del edifico Veracruz en Tlatelolco, recibe instrucciones sobre cómo hay que hacer para subir los  350 escalones que llevan al piso 19 “pero no hay que confundir el pie con el pie” dice ella,  y hay algo de Cortázar en esto, sí, es habitar de un nuevo modo el espacio y es también la vuelta a la atención a lo cotidiano, en el descanso del 19 hay algo que pudiera confundirse con un departamento, no lo es, en el juego de realidades es, en realidad, una zona de desapego, en que efectivamente hay que deslindarse de todo lo que evoca al mundo de allá abajo.

 Más escalones y el viento te recibe, hay en el público asistente un “algo” distinto: la fatiga, el enojo, el hartazgo y lo que sea de que se ha adueñado en el camino de subida, o en la semana, mágicamente desaparece, el ceño se desfrunce cuando se encuentra con la vista (hermosa dicho sea de paso), está ahora en un punto medio entre la ciudad y el cielo, los cerros “verdes arriba y con casas abajo” se divisan a lo lejos, a estos cambios nos referimos, hay una disposición distinta a la escena, distinta en su totalidad de la de esperar entre cuatro paredes la tercera llamada.

 El público contempla y se va, hasta que cae en la cuenta de que en realidad está invadiendo la vivienda de Lefo (Kaleb Oceguera), Chazcua (Armando Ventura), Pinita (Meztli Gutiérrez) y Dondina (Michel Ayala) quien al parecer, cometió la imprudencia de traernos hasta acá y hacernos cómplices. A setenta metros de altura se hace mejor la fotosíntesis, se sueña, se canta a las plantas y ellas responden dando frutos, se navega y se puede sentir como el pavimento se desprende del suelo, a setenta metros, el miedo, la procrastinación, la indecisión y todo lo que no permite el avance se va en un globo hacia abajo, el dinero no vale, se grita sin miedo a que dirán, se echa al viento lo que estorba y también se discute, a setenta metros hay un remanso de paz entre el cielo y el caos.

 “Pasos en la azotea, es un espectáculo que hay que ver por el simple hecho de vivir la experiencia”, asegura Meztli. Se han presentado en distintas azoteas en la ciudad de México a lo largo de cinco años con la finalidad de acercar al teatro, tanto, que la gente pueda sólo subir a su azotea y presenciar una realidad distinta; son actores fieles al discurso y sus planteamientos, que ofrecen desde el corazón una salida a todo lo que no para de lastimarnos “allá abajo”.

 Pasos en la azotea está en el edificio Veracruz en la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco los sábados de Agosto a las seis p.m. en el piso 21 del Edificio Veracruz, Tlatelolco.

 Cupo limitado: 25 personas.

$200 entrada general
$150 pre-venta
$150 vecinos de Tlatelolco (comprobante de domicilio)
$100 niños

 PREVENTA:
*Mezcalería El Bósforo, Luis Moya 31 casi esquina con Independencia. Col. Centro. Metro cercano San Juan de Letrán y Juárez.
Horario: Jueves a sábado a partir de las 6 pm.
Con Andrea Juárez y Michelle Ayala.

 *Cafetería “Tulix Káapeh”, Edificio Chihuahua local 12. Tlatelolco.
Horario: Lunes a sábado 9am – 11 pm Domingo 5 a 11 pm.
Con Sr. Manuel

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Layout: Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos de México 1952-19673

Imágen de la exposción

MUAC, salas: 4, 5, 6, 7, 8 y 9

La exposición evidencia lo sucedido con el arte en México una vez  agotado el memorable Muralismo, a través de la perspectiva de diversas disciplinas que cuestionaron lo establecido para exaltar los nuevos valores de la época según la mirada de los jóvenes artistas.

 El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) tiene programado concluir la exposición temporal Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos de México 1952-1967 el  31 de agosto del año en curso, con la cuál, durante más de 4 meses se ha exhibido una perspectiva sobre el quehacer artístico de las artes visuales, el teatro, la danza, la literatura, los impresos relacionados con el arte, la arquitectura y el cine en un período de prosperidad para el país.

 En el transcurso de poco más de una década se pueden apreciar las transformaciones que se vivieron y lo importantes que fueron, teniendo como antecedente la publicación del libro El Laberinto de la Soledad del escritor Octavio Paz, y lo que se conoce como la generación de la Ruptura como consecuencia de los gastados valores de la Escuela Mexicana de Pintura.

Símbolo de tres momentos importantes en la historia de México. Obtenida del catálogo de la exposición.
Símbolo de tres momentos importantes en la historia de México. Obtenida del catálogo de la exposición.

 José Luis Cuevas,  Fernando García Ponce, Manuel Felguérez, Alejandro Jodorowsky, Rufino Tamayo, Luis Buñuel, Archivaldo Burns, Carlos Mérida, Gunther Gerzso, Pedro Fiedeberg, Vicente Rojo, Manuel Álvarez Bravo, entre otros, dejan testimonio sobre sus inquietudes a través de su propuesta artística para ser agrupados y generar vínculos no declarados en esa época pero evidenciados como objeto de estudio en esta exposición.

 La gran variedad de pinturas, esculturas, fotografías, grabaciones de representaciones teatrales, documentales, entre otras manifestaciones de arte, sugieren una museografía audaz, sin embargo esta llega a ser rígida y disminuida por el acervo que conforma la exposición.

 El discurso museográfico pareciera torpe si ponemos como ejemplo las pantallas táctiles que carecen de funcionalidad pues aparecen pestañas que no van con el contenido, imágenes que no se sabe si son fijas o se va reproducir un video, la navegación de los interactivos es confusa e incluso en las cédulas que acompañan la pantalla, hay un error ortográfico.

 Además de una nula propuesta para el público que tiene distintos tipos de aprendizajes o con discapacidad física visual, para escuchar, no servicio de sillas para los que no pueden moverse o caminar convencionalmente, compensándose lo anterior, al parecer, con una serie de recorridos exclusivos de no más de 25 personas por alguno de los curadores de la exposición.

 Las piezas que conforman la exhibición son diversas y variadas pero tienen en común la experimentación, ubicándolas como audaces, críticas y lúdicas, aunque también se pueden considerar grotescas para el público que no esta inmerso en el tema como es el caso de la pieza Efímero de Alejandro Jodorowsky que aborda el tema del cuerpo y sus limitaciones a través del registro en video de su intervención en tiempo real con la propuesta en escena Efímero Pánico, realmente perturbadora.

 Algunos datos duros son:

  • 2 mil metros cuadrados del MUAC  distribuidos en 6 salas para esta exposición.
  • 380 obras presentadas de 74 artistas.
  • 6 núcleos curatoriales que conforman las problemáticas y líneas de investigación:1.  Borramientos

    2. Imaginarios

    3. Nuevos Circuitos

    4. Modernizaciones

    5. Yuxtaposiciones

    6. Corporalidades

  • 3 años de investigación que inició en un seminario en el Posgrado en Historia del Arte de la UNAM, entre alumnos e investigadores de diversas disciplinas; cabe destacar que en la disciplina de diseño no fue considerada.
Gráfica de los años cincuenta que representa el imaginario de la época. Obtenida del catálogo de la exposición.
Gráfica de los años cincuenta que representa el imaginario de la época. Obtenida del catálogo de la exposición.

TEATRO FUERA DEL TEATRO PARA ESPECTADORES NO CONVENCIONALES

 Es cómodo hacer teatro dentro de un recinto destinado a ello, con luces dispuestas, paso de gato, butaquería, camerino, escenario frontal, piernas, escenografía, utilería, telón, baños, presupuestos, becas y todo lo que en general ayuda a construir un universo ficcional. Un lugar en que la gente sabe que va a ver una función y entra a la convención, porque, es menester decir, que no hay modo de pensar que esto es real, desde el pago de un boleto, desde el cruce de la puerta, desde la selección del asiento; actores amparados por todo lo que lo conforma, espectadores que saben su posición y la asumen.

 Y es que el público es voyeurista, va a “ver” a ser espectador de un suceso, de fragmentos de la vida de algo más, entonces guarda silencio, entonces procura no toser, no hacer ruido, por este momento no es visto, ni juzgado, guarda las defensas para la llamada “realidad”, lo más que le podría pasar es que lo callen, sentir algún peso de miradas si el celular le suena o si el bebé le llora, se le permite reír claro, pero comúnmente es lo más. Permanece amparado por una “cuarta pared”.

 Hay en el teatro mexicano cada vez más y más apuestas a la escena en espacios no convencionales con modos de producción alternativos, y sea que provenga de las reales ganas de comunicar, o del hastío que provoca la burocracia. Es una apuesta eficiente en muchos sentidos, y es que muchos textos dramáticos, muchas ideas de generación de puestas en escena, muchos actores, muchas posibilidades quedan en la imposibilidad por que permanecen en espera de recibir una beca para financiarse, o de ser puestas en teatros de renombre que resuelven producción y nómina y avalan al currículum, de ganar premios nacionales o internacionales y el caso es que si esto no sucede, porque no se es hijo o la suerte no corrió o porque son muchos en la fila, termina en una privación de experiencias valiosas como sea que fueren, para un número significativo de personas.

 El teatro en espacios no convencionales, y por “no convencionales” nos referimos a cualquiera, dígase: Bares, cafés, azoteas, iglesias, sótanos, baños, casas abandonadas, una pollería, el barrio de Tepito, alguna calle de la roma, las escaleras de un edificio, un vagón del metro, la explanada de la basílica, un camión, cualquiera de verdad, cualquiera, y no sólo por hacerlo en cualquiera con afanes innovadores, sino porque los creadores que se han atrevido saben de las posibilidades de que un espacio real dota, de lo que en el espectador y en los actores provoca, hay una libertad intrínseca, un diálogo en común: “esto puede pasar aquí, en el lugar que tú y yo como humanos compartimos”

 El teatro en su recinto es magnífico, el teatro es magnífico en todas sus formas y se dice que el peor teatro, es en realidad “el que no se hace”, sólo que éste involucra al público a niveles ricos y extraños, el lugar ejecuta un cambio en la percepción, el espectador ya no está amparado, el volver a que en realidad el mundo es el hogar del teatro, el mundo todo, salir los creadores del recinto que los ampara y echarse al mundo con el teatro en la maleta, sin “cubre-bocas ni guantes de látex” a ser generadores de nuevas experiencias…

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El Misántropo o el Violento Enamorado

Programa de la puesta en escena
Programa de la puesta en escena

El domingo 3 de agosto, en punto de las 18 horas, se realizo la última puesta en escena de El Misántropo o violento enamorado de Molière, con la adaptación de Carmina Narro y las actuaciones estelares de David Hevia y Silvia Navarro en el Centro Cultural Helénico.

 Esta obra, reconocida como una de las importares de Molière (precursor de la comedia francesa), se caracterizó por una interesante adaptación que logra trasladar a la época actual la aversión al género humano de un hombre enamorado de la mujer que representa lo contrario a su moral.

 La manera en que se desarrolla el texto resulta tan atractiva por su vigencia y lo profundo del tema que a través de la comedia deja espacio a la reflexión de lo complejo de la conducta humana.

 Evidencia de ésto es la confrontación con la que arranca la obra entre alcestes y su contraparte-amigo FIlinito quienes dan argumento de sus porsturas, misantropía y filantropía.

Imágenes de programa y de la ultima representación
Imágenes de programa y de la ultima representación

 Otro encuentro memorable lo desarrollan el personaje de Celimena y Arsinoe que con toques de comedia exponen las conductas morales de dos “amigas” que se echan en cara la manera de relacionarse con los hombres.

 Es comprensible por qué Molière es uno de los autores más interpretados en el mundo entero, pues logra que el espectador se identifiqué con situaciones y personajes que son vigentes no obstante de haber sido escrito en el siglo XVII.

 El trabajo en conjunto del director y la adaptadora dieron la base para que los actores representarán a través  de sus personajes momentos cómicos contextualizados a nuestros días.

 Al finalizar la obra, la productora Carmina Narro pido al director al director David Olguín la presencia de la escritora Sabina Berman y de la dramaturga y crítica de teatro Olga Harmony, quienes develaron la placa conmemorativa por la conclusión de la temporada.

Ponencia silente de un corazón esperanzado

¿Sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie? 

PABLO NERUDA

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Gabriela Muñoz es una auténtica maestra del clown, adjudicación que demuestra con creces sobre el escenario una vez que inicia Perhaps Perhaps, Quizás, autoría, dirección y escenografía de ella misma y por supuesto, actuación, bueno más que eso: vida. Ahora en una fugaz estancia en el Teatro Milán. 

 En su fantástico personaje llamado Greta Merengue, Muñoz relata la historia de una mujer esperanzada en encontrar el amor y poder llenar ese punto de necesidad en su vida: la compañía y presencia del hombre perfecto. Sin embargo, Greta no es para nada el prototipo de la pareja perfecta, ¿Cómo podrá entonces encontrar  la materialización de la ilusión sin bases propias? El espectador está invitado al interior de la casa de esta simpática y vivaracha mujer, con motivo de presenciar el ensayo para su boda. No aún, no hay pretendiente, pero podría llegar pronto, quizás tenga suerte en hallarlo entre los curiosos asistentes, quizás.

 Lo interesante es ¿Por qué Greta ensaya una boda sin fecha definida?, ¿Qué la motiva? O ¿Qué la orilla?, la actriz nos propone mirar en medio de la nostalgia y la risa automática los estereotipos de  una sociedad que dicta que la plenitud de la felicidad arrastra un vestido blanco, el camino al altar y dos figuritas sobre un pastel impecable. Pero sobre todo, el tiempo. Greta ya no puede esperar a que el amor sea espontáneo, si no llega por su cuenta ella misma lo buscará, entre el mismo público encontrará a su amor verdadero, la idea es consumarse, sentirse plena. Y la crítica social viene por añadidura entre los ocurrentes trazos y cuadros, ¿En verdad eso es hallar la felicidad?

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 A través de un delicado torbellino sentimental, esta maravillosa obra expone un discurso acerca de las convenciones sociales topando al límite de la naturalidad del amor. Muñoz explora con la gracia, curiosidad, claridad, honestidad, entusiasmo e ingenuidad necesarios de la técnica un escrito que abre a exposición el corazón de un ser humano buscando encontrar el lazo que le es necesario compartir.

 El silencio de esta novia será la guía para adentrarnos en una enternecedora experiencia que invita a analizar las características del amor verdadero, sin presionarlo a salir a la luz o conformarse. Si bien tal vez este no llega hoy, tal vez mañana tenga mejor suerte. Esta bellísima puesta en escena desmenuza ese factor para comprender nuestra postura (como público) ante la ensoñación del ideal romántico. No es malo soñar despierto, sino dejar de soñar tras despertar.

 Orgánica, creíble, vulnerable, fuerte, emblemática y catártica son palabras inútiles para describir la actuación de Gabriela Muñoz, auténtica mujer espectáculo. La actriz denota desde el primer golpe de máscara el amor que tiene a su labor e inunda la sala con esta pasión, desbordando del escenario con un simple gesto o un sonido emitido. Conoce al público y está preparada para cualquier reacción que su interacción de, no pide que seas parte de una audiencia sino complicidad y confianza. Ella es un ejemplo de amor al teatro, de vivirlo y respetarlo, es arte que se siente.

 La suavidad con la que conduce la historia es aderezada con una selección musical impecable y un juego de luces acertado que se funde en pleno con el perfil de la escenografía, que representa la casa de esta mujer, adornada con motivadoras imágenes de probables conocidos en el día se sus bodas junto a los retazos de elementos usados en sus ensayos nupciales previos que se acumulan en el piso para vestir a la tragedia y la resignación dolorosa.

 Este viaje por la espera, la soledad y la esperanza se vuelve totalmente cercano al espectador, no solo porque es posible identificarnos en la constante necesidad de encontrarnos enamorados (de algo, alguien o la vida misma) empero de la angustia que la propia genera. Con el corazón lleno uno aprende a descubrirse frente al escenario y conocer las limitaciones y júbilo que conlleva amar en todo su esplendo: las derrotas y las oportunidades. Es un show humano y sincero, da giros y toma por sorpresa en situaciones acertadas.

10262235_10152467141735871_8379620304963439558_n El novio imaginario de la señorita Merengue será una almohada vestida de frac que su sirvienta aporta, un personaje breve a cargo de Xóchitl Santos pero con un peso vital y necesario. No diré más pues arruina la sorpresa, solo no deja pasar este estupendo trabajo de la actriz.

 Con el papel de baño dibujando la línea recta al “sí, acepto” la ilusión se desata para afrontar el panorama actual. Es un trabajo que conmueve y se acerca a cada fibra del público para provocar una alineación de mente, alma y corazón orquestada por la franqueza de la risa. Un show sin duda es diferente y único con cada representación. Para mí, lo mejor que he visto en el año, para usted, la oportunidad de dejarse llevar en un imperdible viaje al fondo de nosotros mismos con el corazón en la mano y la posibilidad dubitativa de un quizás.

 Quisiera tener más palabras, pero le aseguro que tras verla, usted tampoco podrá explicar fácilmente lo que provoca, vale y contiene esta alucinante historia. Sea testigo en esta breve y esporádica temporada en el hermoso Teatro Milán, no deje de asistir, citaré un mensaje original de dicho recinto “El teatro lo hacemos todos”, así que siéntase orgullosos de acercarse y decir “Yo hago teatro”. Consulte cartelera.

LA COSA DEL HELÉNICO

La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles.

Francisco De Goya

Vamos a comenzar este bello escrito dedicado a La Cosa Del Mar, montaje que se presenta en el Teatro Helénico bajo la dirección de Luis López y la dramaturgia de Rebekka Kricheldorf.

 Bueno, la historia va así: Una doctora es ascendida a jefa en el hospital donde labora, para conmemorar la ocasión convoca a sus amistades a un festejo a bordo de un barco. La acompañan su amiga alcohólica, su hijo con problemas mentales y su amante en turno. Al día siguiente de la celebración se dan cuenta de que la navegación se ha soltado del puerto y ahora flota en medio de la mar. Acechándolos en espera del rescate, un ser, que puede y no debe ser un pez los vigila de cerca, esperando el momento exacto para dar acto de presencia.

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 Es curioso porque si usted asiste y remueve la etiqueta con los nombres del elenco en su programa de mano, notará que la puesta originalmente iba a ser estelarizada por Laura Almela, Carlos Aragón e Inés de Tavira junto a Dobrina Cristeva y Sinaí Segovia, pero  ahora esa etiqueta guarda los últimos dos nombres y sustituye a los otros con Ana Karina Guevara, Blanca Alarcón y Rodrigo Mendoza. Qué uno de los actores no haya culminado el montaje se entiende, pero ¿La mitad de la compañía? Algo debió de haber pasado aquí.

 La puesta en escena intenta sostener un discurso acerca de la incapacidad del hombre moderno por encontrar el justo medio entre su construcción física y la espiritual. Los personajes ya descritos antes, más una chica del servicio, quedan varados en medio de la nada, no se tienen más que a ellos mismos aún en la lejanía personal que conllevan entre sí y sin embargo se aíslan en la desunión, lucha de egos, personalidades y sistemas de creencias. Todo entra en combate cuando se quiere asegurar una realidad, la de cada quién.

 A través de la dramaturgia de la alemana Rebekka Krichendorf se sujeta  un vaivén de metáforas hilado por una principal: para encontrar su identidad en medio de la inmensidad de su existencia el hombre necesita combatir las opresiones principales que acechan y amenazan sin dar siquiera una cara fija. Un texto con un análisis lleno de humor negro que se cocina bien y se disfruta. Fatalista hasta cierto punto y apelante en giros inesperados y con calidad.

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 Sin embargo, la realidad es que aunque la idea y concepto escrito son bastantes buenos, la obra no logra arrancar realmente o transmitir el mensaje. Con 20 primeros minutos que desaprovechan cualquier tipo de enganche a la historia y concentran toda la acción en un foco tan expuesto que junto con el sonido de fondo de olas marinas solo logran arrullar al espectador y por ende provocar que duerma placenteramente hasta el contiguo cambio abrupto de sonido.

 Esta puesta avanza con distancia entre los miembros del elenco para demostrar la inestabilidad y falta de congruencia de cada cuadro. Si bien el director se preocupa por definir totalmente la psique de cada personaje, gasta todo su tiempo en esta labor dejando a un lado la necesidad de un trazo que mantenga el flujo y ritmo entre la palabra y el movimiento corporal, de tal manera que lucen apelmazados a ratos para activarse completamente en otros y repetir el proceso. Total que para describir al ritmo usted podría señalar una montaña rusa llena de vueltas mal estructuradas y da lo mismo.

 Retomando al elenco, me asusta pensar en que quienes se fueron lo hicieron por los detalles antes descritos. Si bien Dobrina Cristeva ejecuta un trabajo de calidad, Ana Karina Guevara le hace segunda y Blanca Alarcón roba toda la atención con sus intervenciones, es a cada momento que Rodrigo Mendoza da una línea cuando se cae el arco y todo cambia de tono. El actor se siente sobreactuado y con problemas de proyección y pronunciación, por lo cual es difícil llevar una estabilidad en la interacción y creer las conexiones que realiza.

Sinaí Segovia se cuece aparte, lamentablemente no lo digo en un buen sentido. Si bien está señalado que su personaje tiene problemas para pensar y razonar de forma “común”, la ausencia de dirección provoca que los problemas esquizoides del rol se mal interpreten y dejen al actor luciendo como un niño malcriado y soso que no tiene fin objetivo alguno en toda la puesta.

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 Es quizás la escenografía sencilla, que corta 3 áreas de la embarcación, lo que resulta más interesante al final, pues la iluminación sobre expone a momentos y genera cambios inexplicables que suponen partes del día que uno no puede lograr ubicar en un plano real, en parte por los colores y en parte por su duración.

 Hay una clara intención de notar la contradicción y ambigüedad de la humanidad moderna enajenada con la tecnología y la banalidad, empero ninguna intención se materializa. Al menos los momentos de comicidad entran rescatándola trama, pero al final, tal como sucede con los personajes, los miembros de esta compañía interpretan a la cosa del mar como un ser diferente para cada quien, al no tener un referencial claro es evidente que la puesta se abre en mil direcciones tratando de complacerse en cada área. Fracasa por obviedad, entre timing y otras causas naturales.

 Si ha tenido un día cansado y busca desahogarse en el arte teatral, esta no es la opción, tal vez se canse más.

El origen viene de las auroras boreales

 “La ciencia ha progresado hasta el punto de que las únicas preguntas atinadas que nos quedan son las ridículas. Las preguntas sensatas se han pensado, formulado y respondido hace tiempo”. 

ISAAC ASIMOV

Nunca he sido seguidor o asiduo del teatro infantil. Detesto aquellos espectáculos que vulgarmente son llamados “cuentos” y que se presentan en matinés de fin de semana en teatros pequeños y sin más publicidad que un cuadrito en la cartelera del periódico impreso (inserte aquí el que más le cuadre: Blancanieves con o sin enanos, cualquier versión del Mago de OZ o su remix favorito de Caperucita Roja).

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 Honestamente hasta el momento muy pocos artistas eran para mí capaces de crear una obra de este tipo sin tratar a los niños como pequeños seres sin raciocinio, Haydeé Boetto, Micaela Gramajo, Sofía Álvarez o la fallecida Perla Szuchmacher por ejemplo. Al día me topo con una vuelta refrescante al panorama, en el Foro Shakespeare, Asimov de Hiram Molina.

 Con un tenor futurista, la historia ubica al mundo como lo conocemos hundido en un invierno eterno, el sol no es más que una ideología vana y extinta, las tormentas de nieve son el pan de cada día, el frío cala hasta los huesos y las auroras boreales ya no son más que fantasía. En este paraje camina Imani, una joven inventora, diseñadora y constructora tecnológica junto a su pequeña hija Abba. La quietud del blanco perpetuo se interrumpe el día que Abba, en su caminata para conseguir leña que produzca un fuego, se topa con Asimov, un niño que no  recuerda de dónde vino o cómo llegó ahí, lo único que recuerda son 3 leyes, las leyes de la robótica.

 El teatro infantil debe de ser simple, digerible, con un lenguaje animado y agradable, pendiente de respuesta, interactivo y sobre todo tener una base sólida. Asimov cumple satisfactoriamente las necesidades básicas del género al entregar una puesta con ritmo constante y calidad dramatúrgica que invita a los espectadores a analizar los ideales sociales, valores familiares, conciencia ecológica y de paso hacer una crítica al pensamiento consumista postmoderno que eleva a necesidad vital a la inteligencia artificial para asegurar la existencia plena.

-“¿QUÉ ES UN DÍA SOLEADO EN LA PLAYA?”

Ante la incertidumbre y desolación de un futuro que no ve más que el ocaso de la compañía misma, Hiram Molina escribe un texto lleno de imágenes poéticas que se transforman en  un entrañable reflejo de la perspectiva inocente a la complejidad de los sistemas sociales. Cada línea busca captar la atención del niño que verá la obra, por supuesto, pero avanza para afectar aún más a los acompañantes adultos y les pide nunca dejar de enseñar a los niños a crear, creer y amar.

 La dirección de Molina y Anabel Domínguez genera cuadros de atracción visual importante, entre proyecciones de buena calidad, iluminación acertada y sonidos orgánicos (sin perder su contexto de tiempo y espacio), construyen un sensorial que se recibe de forma grata y evoluciona con la interacción.FOTO6_ASIMOV_

 Estos directores entienden a los niños, se preocupan por hacerlos sentir parte de la obra y que cada acción sea entendible al cien por ciento. Para contar la historia, los directores dotan de voz a las marionetas que serán Asimov y Abba, una fantástica elección que aparte de cautivar con la belleza de los títeres elaborados en Kuruma Ningyo (técnica de construcción japonesa que permite controlar al cien y con movimiento más libre a la marioneta) por Edwin Salas, integran agilidad y fuerza al trazo diseñado para cambiar de foco sin perder el hilo o ritmo.

 Molina y Domínguez se desplazan en camuflaje por el escenario con gran cautela, delicadamente se mueven para dar vida a los títeres que controlan y proyectar un resultado fascinante, algo que solo se puede comparar con la belleza coreográfica de Adiós Carlota, por poner un ejemplo de un símil mexicano dados los elementos base.

 Se acompañan de un único “humano” que es la madre de los personajes encarnada por Violeta Isfel, una actriz que no deja de sorprenderme con su versatilidad. Violeta conoce a los niños, sabe en qué tono y forma dirigírseles  consiguiendo empatía pero sin perder credibilidad actoral o dejar a un lado la psicología de su rol: una madre que debe de procurar a su hija en una circunstancia impredecible y que ahora ha decidido hacerlo por alguien más también, aun cuando en realidad no sabe mucho de ese alguien.

 En esta historia uno pasa por los zapatos de cada personaje, estacionándonos detenidamente en Asimov para permitirnos conocer su pensamiento, permearnos de la debilidad interior al descubrirse solo aun estando en compañía, podemos apreciar a un frágil individuo enfrentándose a en una corta edad a cuestiones existencialistas inexplicables para su corta trayectoria. Empero de la situación, tiene una conexión a este mundo igualmente inentendible: las auroras boreales (sí, esas que según la historia ya no existen). Todos, pese a la adversidad tenemos un sentido y dirección en la vidaFOTO5_ASIMOV_

 Con Abba uno asimila la dificultad de tener que abrir el ya tan desquebrajado mundo en el que vive a alguien al que agradece su presencia, pero en cierta medida preocupa por la atención que pueda restarle de la única persona con la que ha compartido su existir. Es una niña pequeña claro, pero ¿Cuántos nos hemos sentido de la misma forma aun siendo adultos ante la amenaza de lo nuevo y desconocido?

 La obra es enteramente disfrutable, enternecedora y amigable para chicos y grandes. Sin duda una viva muestra de que el teatro mexicano infantil inteligente existe y combate la adversidad de la cartelera. Si tiene pequeños en casa o cercanos permítase inducirlos a este teatro de calidad que necesita ser pilar para crear una cultura teatral desde temprano, además de permitirse usted mismo de disfrutar como ellos lo hacen.

Amén del homenaje a Isaac Asimov.

EL EXHIBICIONISMO CIRCENSE DEL ANONIMATO

Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
Miguel de Cervantes Saavedra

Erase una vez tres actores formando una compañía teatral llamada Exquisitos Teatro; Ana Beatriz Martínez, Gabriela Guraieb y Gonzalo Guzmán se encontraban cansados de pertenecer a la fila de actores que esperan ser convocados a un proyecto y decidieron crear un juego al que invitarían a 4 directores junto a 4 dramaturgos para configurar un cadáver exquisito (ya saben, como el juego literario) con connotaciones teatrales a montarse en Un Teatro.

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 Los actores pusieron la dinámica a seguir para generar el proyecto Cadáver Estacional, destinado a producir 1 obra por estación del año, de manera que cada obra pasa por las manos de los demás directores con diversas intervenciones: musicales, audiovisuales, tecnológicas, adjudicación de muletillas a los personajes, psicologías de los mismos, etc. Ósea que se pasaron la bolita de plastilina hasta crear una sola de muchos colores.

 ¡Cómo no emocionarse con la premisa anterior!, más aún cuando entre esos directores suenan nombres como Diego Álvarez Robledo y Mauricio García Lozano, mientras que en los escritores David Gaitán, Edgar Chías y más. Este análisis continuo responde a la producción de verano de la compañía: Circo Confesional Para Fenómenos Anónimos.

 El público  toma asiento de frente a un aparato circense sobre el cual un maestro de ceremonias se dispone a presentar a un hombre y a una mujer dispuestos a develar los grandes misterios del mundo a través de un espectáculo de proporciones épicas que asegura impactar al que asista. Pero algo pasa, el show no está ejecutándose con las necesidades que lo tornen maravilloso, necesita ser más exponencial, los fenómenos deberán de desnudar por completo su condición humana para liberar su realidad, ser honestos.

 Este texto de Ximena Escalante oscila entre la fuerza centrífuga de los humanos para con su naturaleza en combate con las ideas postmodernas hacia el sentimentalismo y la acción, presentando cuadros en que cada personaje desgarra su palabra al generar movimiento corporal, ¿Cómo?, siendo fieles a su humanidad. Si bien los fenómenos que narran esta ponencia han sido rechazados por su condición, el origen los devuelve a las necesidades y acciones que comparten con quienes les han hecho ver su suerte. Uno no puede escapar de lo que es nunca.

 Disertaciones sexuales a la naturaleza, la sexualidad misma como un impulso necesario y auténtico de la raza, la manipulación de la vida y del destino, la oferta y la demanda de comprensión, la miseria de por medio ante las apariencias sociales. Todos los anteriores y aún más son los subtemas que con ingenio absoluto aborda este panorama teatral que precisamente usa al teatro como pretexto para validar la desgracia de luchar por sobresaltar en un mundo de grises.

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 Martín Acosta apunta con comicidad, sutileza y detenimiento las aseveraciones de la dramaturga, convirtiendo la puesta en una contundente y versátil relación entre la verdad y la repetición de las categorías humanas. Lo inevitable existe, pero siempre buscaremos la forma de aplazar o modificar su trayectoria.

 Es honesta, fresca y absurda de palmo a palmo, lo que convierte a esta ronda de fracaso humano en un espejo de veracidad tan bizarro como emocional, anexo un ejemplo: uno puede comprar vidas dentro del espectáculo, y vienen a buen precio y con bolsita y toda la cosa, incluso se pueden ver e interpretar por otro módico desembolse. Bta4doLCYAEVxib

 Todo se cocina con una coreografía ágil y multipolar que baila entre iluminación expuesta, oscuros totales y añadiduras del público, sí, el público puede encender la luz si así lo desea, o incluirse en la trama, o decidir el rumbo de la misma. La interacción es total a lo largo de la hora que tiene como duración la obra, la cual gracias al atinado timing impuesto por Acosta se ejecuta con gran ligereza.

 Resulta pues un valioso y complejo ejercicio que saca a sus creadores de sus respectivas zonas de confort para transformar lugares comunes en pasadizos y conjugaciones que hagan explotar la verdad en cuantos directrices sea posible. Además de otorgarle al público no solo diversión, sino control consciente del panorama, eso confirma la teoría y la obra misma lucha por ser especial en un terreno difícil de tantear como la cartelera mexicana de teatro.

 Amén del carisma y entrega de los ya mencionados actores que ejecutan este problema. Actuaciones francas que exteriorizan las proezas y vilezas de una proyección empática y adorable de la realidad. Verdaderamente importante que estos actores se atrevan a desarrollar proyectos tan enternecedores que no son más que una muestra de la acción del teatro sobre la cotidianidad.

 P.d. Me fui sin comprar mis vidas o ingerir pasta, espero estar de vuelta para efectuar la transacción.

Charlas acuáticas con amigos y café con piquete

La buena conversación no consiste en decir cosas ingeniosas, sino en saber escuchar tonterías.

Wilheim Busch

¡Qué sabroso se platica allá en el norte!, fue lo primero que pensé tras salir de El Mentidero De Chico Talegas en el Teatro La Capilla. Un mentidero es aquel lugar dónde la gente puede invertir su ocio para deleitarse de charlar con amigos, al concluir la jornada laboral estos lugares clásicos en el norte del país permiten a los hombres expresarse con un lenguaje natural. Aquí comienza el viaje a la sierra, a Sonora.

 Acompañados de un café con piquete, cortesía del no siempre tan espléndido Chico Talegas, el Sapo Morales, Chile Verde, el propio Talegas y el Cuate Córdova se han reunido para, entre otras cosas, escuchar la historia de la nube que Córdova logró domar y  llevó agua sólo a él, una nube a domicilio en medio de la sequía. Al avanzar el tema de conversación, parece ser que un asunto quedó sin hablar algo que les compete a todos y que les podría cambiar la vida, ese algo tiene forma de maletín y podría estar lleno de billetes norteamericanos, ¿Pero qué busca comprar?

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 Dirigida por Paulo Sergio Galindo y escrita por Sergio Galindo, esta es una historia acerca de la palabra. En el ambiente de la sierra de sonora, el agua es la melodía de fondo en todo momento, el elemento clave que coordina y orquesta los movimientos y decisiones efectuadas. En este mentidero, los coloquialismos se acercan de golpe a la audiencia como una invitación a lo ajeno, hasta que se vuelven propios. Los personajes retratan una sociedad dividida en caracteres generales, con todo y acento. Son personas que ya  conocemos, pero en otro lugar y bajo otro nombre.

 Galindo crea un texto lleno de imágenes acuíferas que dan vida a las acciones ejecutadas. El agua es sinónimo de la vida, la muerte, la desesperación, el tesón y hasta la avaricia. Busca acercarnos a otro panorama bajo una temática común, entreteniendo todo en una comedia de risa constante, franca e inteligente que deriva de la terquedad de los hombres y el acto mismo de comunicarse los unos con los otros.

 El director apunta una mirada honesta y sin pretensiones, lleva al público a una charla entre amigos a la que solo falta café entre la audiencia para estar iguales. Cuatro actores dan vida a ilustres personajes nacidos en la sierra, norteños, pero con la mirada que no estamos acostumbrados: sin botas, sin sombrero, sin cinturones anchos, música de banda o demás convenciones, al contrario, son 4 hombres que con un vestuario sencillo de playera y pantalón de mezclilla se acercan a la sociedad de una zona específica de manera respetuosa y auténtica. No es una farsa, es proxémica pura.

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 Para la primera parte de la obra se nos presenta un discurso bastante ligero y agradable, para el cual Galindo se coloca  así mismo, junto a Dettmar Yáñez, Jorge León y Osvaldo Sánchez dentro de una tina de metal cada uno, semejante al bebedero de un animal de campo y de la cual pueden extraer miles de cosas para contar su historia, sumergidos en el agua para dialogar y presentar una metáfora del abuso de poder y  las necesidades que la gente del campo clama para llevar una vida digna y ejercer una mejor labor. Gente que se debe y vive de la existencia del líquido vital, pero ante los problemas deciden dar una mejor cara, el humor.

 Ya para la segunda parte, el discurso presentado toma un tono más oscuro, pero que no pierde su vena cómica, la plática entre amigos evoluciona a una lucha de ideales, puntos de vista y entereza de valores sujeta ante la posibilidad de fracturar la escala de valores personal para dejar suceder lo mundano. En otras palabras ceder ante el vicio en espera de consumar ambiciones placenteras, orquestando todo con movimientos sutiles de iluminación, timing preciso y delicadeza de movimiento corporal escénico que exige el complejo trazo en gran parte aislado en zonas pequeñas.

 Es verdaderamente necesario destacar el gran trabajo actoral desempeñado por estos actores, quienes homogéneos y correctos en sus tonos, colores y dejos de clown, se sumergen en el agua para generar sonido y acción desde dentro, no hay miedo al frío, sólo profesión en ejercicio. Sin lugar a duda, Galindo realiza un trabajo notable que salta de tenor con ligereza y astucia para enganchar al público y entrever el panorama contextualizado de manera implícita, de tal manera que nos demuestra en ironía cómica la manera en la que la sociedad espera para ver al otro sumergido en la desgracia para poder prestar atención a lo que le pasa. Los actores ya están en el agua, el contrato con el espectador ha quedado pactado.

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 Los diálogos demuestran una dramaturgia preparada y dedicada, que homenajea y construye elementos que se atañen entrañables  y disfrutables. Da lo que el público pide: risas con base inteligente, mezcladas con realismo y música transportadora. Esta es una obra que sorprende, razón principal que recuerda a quienes amamos el teatro el porqué de este amor. No solo es conjugación de luz, acción, sonido, historia, actuación, sentimiento y emoción en el escenario, son reacciones de asombro cuando se rompe la armonía del sonido con la sorpresa coreográfica de cuatro hombres emergiendo cada uno de una tina de agua y mientras la puesta transcurre sacar elementos físicos como una cafetera con contenido visiblemente caliente de forma inexplicable. O simplemente los hábiles giros de tuerca en la trama.

 El Mentidero De Chico Talegas  es definitivamente mucha más de lo que uno pueda esperar.

 Altamente recomendable.

  P.D. Si tras leer esto asiste, concordará conmigo en querer una tina propia como las que se usan. Nos urgirá entonces el número del realizador del artefacto para que cumpla nuestro deseo de vivir el mentidero aún más cerca.

DRAMATURGIA DE BATALLAS PERDIDAS

 “Si fuera un copo de nieve, por lo menos tu y mamá se detendrían a ver mi caída”

“Si fuera un copo de nieve, por lo menos tu y mamá se detendrían a ver mi caída”

 

 

 Tendríamos que reconsiderar y reivindicar las posturas por demás necesarias del arte. La dramaturgia tiene ya varias batallas perdidas ante la indiferencia de un público consumidor, es un oficio por demás olvidado y con  “por demás” nos referimos a: por muchos ni siquiera conocido, y eso que es antiquísimo. Es este el modo de vida de algunos de los talentosos artistas dedicados al teatro. Según la Real Academia Española: la dramaturgia es la Concepción escénica para la representación de un texto dramático. Es, en realidad, siguiendo modos tradicionales, de donde surge la concepción primera: El dar a luz al fenómeno dramático, el lugar en que los demonios convergen y susurran al oído del dramaturgo la historia, el fin, el pacto. El lugar en que todo nace. Después el texto se someterá a otros hierros, que por hoy no abordaremos.

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 Es necesario a la par reconsiderar a sus hacedores. Luis Santillán es un dramaturgo mexicano conocido sólo entre los creadores de teatro y alguno que otro fugado de la sociedad, y es aquí donde la vergüenza debiera amodorrarse. Son ellos, los hacedores, los que debieran ganar terreno en el fenómeno social y no actrices de Telenovelas ni los productores de televisoras, son batallas perdidas, sin moralismos.

 Los dramaturgos viven, no del mejor modo, de colarse por los resquicios del arte a partir del escrito. Santillán es ganador del Premio: Primer Concurso de Dramaturgia Pasión por el Teatro UAM-Xochimilco 2004- con la obra La historia ridícula del oso polar que se quedo encerrado en el baño del restaurante, el mismo año fue Finalista del Cuarto Concurso Palabra de Teatro con la obra Reflejos, entre otros premios.

 Tal vez lo más atípico de Luis Santillán será que tiene un lado femenino por demás desarrollado, que es en realidad, el mismo que lo ha llevado a escribir textos sólo con, y para, personajes femeninos. Es, incluso, a la vista un personaje femenino por sí mismo. Nos habla todo su ser a través del estilo, de una sensibilidad portentosa para entender y descifrar, por ejemplo, lados humanos de personajes de la historia que hasta hoy han sido deshumanizados sólo para ser colocados en extremos artificiosos. Léase: Malintzin (mención honorífica del Premio Nacional de Dramaturgia Manuel Herrera, 2008) o Juana de Arco en Abdicación; lo mismo delinea con precisión problemas de disfuncionalidad que terminan en la fractura del hilo de la vida de una niña Autopsia a un copo de nieve (Premio nacional de dramaturgia INBA- Baja California 2005) que como funámbulo va por el hilo de una vida que se desmorona y como un sino, dejará tras ella el vacío Polvo de hadas (finalista del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo).

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 Luis Santillán no es sólo un dramaturgo escribiendo problemáticas que aquejan a la sociedad hoy día; es capaz de hallar lados humanos sensitivos que fungen de hilo conductor entre las emociones humanas del espectador-lector y las de los personajes. Vale la pena prestar los sentidos a los resultados finales de su dramaturgia y a la dramaturgia en sí misma de un personaje fresco, innovador y sensible al servicio del arte.

 Puedes conocer su  dramaturgia en la obra De batallas perdidas  a estrenarse en el Foro la Gruta del Centro Cultural Helénico, del 30 de Junio al 10 de septiembre del 2014, miércoles 20:30. Hrs. $ 150

Puedes consultar sus obras en:

http://espanol.dramaturgiamexicana.com/index.php/profile/574-luis-santillan

El proceso animal

La fuerza y la mente son opuestas. La moralidad termina donde empieza la pistola.

Ayn Rand

Nunca había tenido el tiempo para lograr coincidir y asistir a ver Bola De Carne, texto de Bernardo Gamboa creado escénicamente por el mismo y Micaela Gramajo. Ahora vuelve con una breve temporada al Foro A Poco No. En el aspecto personal solo sé que me urge tener ese texto en mis manos para leerlo una y otra y otra vez hasta que logre asimilar la genialidad obtenida; siendo objetivos, esta es la historia.

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 Ante un juzgado, dos criados relatan lo sucedido cuando una tarde Lavinia, la hija del patrón, accedió a acompañarlos e introducirse en la práctica de la caza de cerdos con cuchillo en mano. La asamblea percibe un crimen que al momento tiene víctima fija, pero tal vez no es así. A partir de la deconstrucción del concepto de la moralidad, dos humanos danzan entre la historia de guía, su naturaleza, el miedo y la disertación filosófica para encontrar una respuesta. No son nadie para indicar un juicio, más tratarán de efectuar un acuerdo, como una sola persona u objeto. Dos bolas de carne que avanzan sin nada más que su naturaleza interpuesta al adestramiento.

 El verdadero teatro logra catarsis, se adhiere al alma, toca, vibra, emociona, y detona. A través de la composición del texto de Bola De Carne, Gamboa nos entrega una estupenda avalancha de sentimientos coordinados bajo la inclinación del racismo y la ensoñación. En un escenario que sólo necesita pocos elementos de utilería como libros, un juego de té, tierra y una cabeza de cerdo, Gamboa y Gramajo aparecen como dos seres sin máscaras que tratan de desenmarañar la existencia de un aparato moral dentro de una sociedad que jerarquiza con la intención neta de degradar su propia raza en tantos tonos como le permitan acercarse a la pureza.

 ¿Los cerdos aparecen como las víctimas o los victimarios? Sabemos que hay alguien que lo consume y para lograrlo debe darle fin a la existencia de su alma, pero al ser objeto meta desencadena una lucha entre los cazadores por obtener la presea, se sabe codiciado, hasta cierto punto es un animal frívolo entonces, pero luego se rompe esta visión para recordarnos algo: es el hombre quien adjetiva la naturaleza, la susodicha existe en su compuesto sin hacer más que un ciclo de vida, pero es el hombre el que intenta darle los matices que  requiere para lograr complementarse.

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Entre el encierro y la muerte prefiero la muerte, tiene más chiste.

 La obra es una historia que nace, se interrumpe y desarrolla en medio de la violencia y el razonamiento del vacío. Es una composición visceral que aísla la interioridad de las pasiones y deseos reprimidos, al tiempo que demanda la existencia de la debilidad de las instituciones  del poder que intentan regir con justicia ciega partiendo de la postura de aquel que salga más dañando en un siniestro. Ese siniestro es la vida misma.

 Nuestros actores serán dos animales salvajes excelentemente coreografiados para insertarse en una civilización dominante en una domesticación que involucra el surgir de las bases de los crímenes de odio. No hay certeza de quien ejecuta el crimen, el verdadero crimen, ¿El cazador?, ¿El animal?, ¿El jurado? Gamboa dirige con astucia las palabras del discurso para tratar de dar al público la última palabra indicando un supuesto importante: nadie es lo suficientemente apto para poder juzgar aquello a lo que es ajeno.

 Tanto Gramajo como Gamboa ejecutan actuaciones sólidas, plenas. Correctas en tono y forma y con deliciosos matices y movimientos que permiten apreciar la integridad de dos seres en su cualidad animal, sexuada, real. No solo son trabajos francos, son entregas que exteriorizan las propias necesidades del alma en búsqueda de una comprensión que vaya más allá de la posición espectador-artista, este ejercicio pide  apertura de mente y alma para reacomodar las piezas de un fundamento inválido que dirige el ritmo de las acciones cotidianas.

 Uno no ve estos maravillosos trabajos y se dirige con ligereza al final rumbo a la puerta, a menos que haya perdido toda sensibilidad dentro de sí. Micaela Gramajo y Bernardo Gamboa buscan mover y acercarse al corazón y a la mente con cuadros tan surrealistas como un cerdo tomando el té, bajo la influencia del espejo social. Todo bajo música delicada y desesperanzada y una iluminación que apunta focos de acción sujetos a la fuerza.

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 El ritmo es preciso, se detiene la palabra para recuperar el movimiento, permite aceptar cada oración. Respira junto con la audiencia. De la misma forma, introduce la tensión dramática en pleno para soltar un poco con movimientos de comedia ingeniosos y disfrutables a carcajada plena que luego se giran y se tornan oscuros. Al final la puesta entrega la soledad y autenticidad de la misma frente a la ideología de la vida humana. Sí, los seres humanos nacen, crecen, se reproducen o solo consuman su apetito y al final mueren. Así la obra, solo que al igual que el ser humano que no acepta las problemáticas de su existencia la obra misma se permite abrir camino ante la muerte directa o la tortura. Y su decisión no es fácil.

 Lo invito plenamente a permitirse ver esta maravilla escénica los martes y miércoles a las 20:30 hrs. Sea testigo del proceso de creación de dos bolas de carne que batallan en el escenario.

Hacer zoom a la lejanía

Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control.

Denis Diderot

El ambiente es denso, futurista, es una galaxia lejana a la tierra. Ahí la doctora Úrsula, miembro de una tripulación encargada de experimentar en el espacio, acerca de los efectos de la velocidad del zoom del horizonte, comienza a narrar su confesión sobre los hechos que acontecieron en los últimos días de la tripulación a bordo de la nave que llaman El Animal. En medio del mar estelar, criaturas semejantes en estructura a los humanos logran proyectarse fuera de la mente de los pasajeros, son los “visitantes” y han aparecido para comprobar una teoría y desencadenar una revuelta ideológica alineal a cualquier estimación del equipo, la pérdida de la estabilidad.

 Dirigida por MartínAcosta, escrita por David Gaitán, la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural Del Bosque abre sus puertas a una nueva temporada de La Velocidad Del Zoom Del Horizonte. La puesta se basa en Solaris, la novela de los 60’s escrita por el polaco Stanislaw Lem, en la cual una tripulación viajaba al planeta del mismo nombre para tratar de establecer contacto con la forma de vida de este, un gigantesco océano. La misma dinámica de los “visitantes” aparece aquí.

 A partir de esto, Gaitán cierra brechas generacionales y acerca a su público a una historia de ciencia ficción escrita en el tono correcto para envolver con su dramaturgia y explorar las facetas del empoderamiento humano a partir de la amenaza a la razón y lo tangible. Este autor nos expone un panorama del miedo del hombre a saberse ajeno de conocimiento y del control, el hombre como esclavo de una búsqueda para tratar de entenderlo todo, cuando a veces es necesario entender que no se puede (ni debe) entenderse todo en la vida.

 Con la propuesta del autor, la visión de Martin Acosta inquiere un brillante juego de iluminación y audio (diseños de Miguel Moreno & Xicoténcatl Reyes, respectivamente) junto a algunos pases de magia escénica que serán los efectos especiales de esta odisea espacial y otorga una pieza de calidad. El ritmo de la historia es inquietante, la trama se vuelve circular y se va desmenuzando en nuevas hebras cada que descubre un aparente fin. La investigación que estos humanos llevan realizando se torna en una búsqueda referenciada a la humanidad por obtener la respuesta de su existencia en la lejanía, ahogados en el movimiento de una mar que no pueden controlar o entender, pero que se comunica.

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 Martín Acosta ejemplifica la necesidad de sentir control en todos los aspectos posibles, Por un lado los tripulantes fueron seleccionados por carecer de un pensamiento lineal y objetivo, ellos no tenían control alguno en la tierra, pero ahora lo tienen todo y quieren mantenerlo, cada uno el propio, luego el general. Esta es una obra acerca de la comunicación extrema, con aislantes totales y proyecciones de alto rango. Pero ojo, pese a las condicionantes humanas naturales, la puesta no es frívola, es más bien elegante y sarcástica. Una vacilación que calibra el entendimiento ante el miedo a lo incontrolable.

 Para dar vida a la historia, el director conjunta un elenco de gran solidez y calidad: Úrsula Pruneda como siempre impactante, entregada y con una admirable capacidad de manejo de su instrumento actoral. Junto a ella Tomás Rojas en una actuación medible a la de sus compañeros, esta es quizás la tercera ocasión en la que encontramos a este actor yendo  en la misma marcha que el resto del elenco (anteriormente logrado en Un Charco Inútil y Litoral) y controlando los matices de su personaje con oportunidad. Raúl Villegas y el propio David Gaitán aparecen con personajes de peso sustancial, ejecutados con el tono preciso y propiciando un crecimiento apreciable y deleitante en sus roles.

 Esmirna Barrios complementa la dupla femenina, mención honorífica a esta genial actriz cuya capacidad interpretativa es atrapante y conmovedora. Sin duda una actuación igual de memorable que su magnífica participación en Tío Vania. Finalmente Antonio Alcántara y Jorge Escandón cierran el catálogo de investigadores espaciales como una dupla que comparte pensamientos y formas de percepción, aferrados a un carisma auténtico, explotan la base de la sencillez a la ironía congruente con el pensamiento auténtico de la mente. Junto a Christian Cortés es un elenco que denota el arduo trabajo de mesa y trazo que tuvieron a simple vista. Son auténticos.

 La importancia de esta obra oscila en un primer plano hacia la  realización de ciencia ficción teatral llevada con inteligencia y cautela. Es viva muestra de las propiedades del motor teatral para transportar verdaderamente al espectador a regiones inesperadas dentro y muy fuera de sí mismo mediante una historia nueva. En segundo, a la enorme virtud de David Gaitán por poder llevar una idea literaria bastante compleja a un paraje dramático que entrelaza la manifestación del encierro con la ilusión y en sensorial. Y en tercer aspecto es testigo de cómo un director puede tomar un texto y manipular su estructura para satisfacerse a sí mismo, al escritor, a los actores y aún sorprender al público.10513535_344833245668248_7978685745546274566_n

 El discurso de la obra encierra en sus arcos la disertación de los peligros de la memoria y la necesidad del control. Es fresca, constante y tiene una coreografía que apuesta por la proximidad sin desaprovechar la reducción del espacio. Una atrapante pieza escénica digna de ser vista por todo aquel que guste de la acción, ciencia ficción y por todo aquel que se tienda a cuestionar su humanidad. Amén del sencillo y conceptual vestuario de Mario Marín Del Río.

 

 Imperdible.

Entre la pistola, el violín y los demonios

Las ideas no son responsables de lo que los hombres hacen de ellas.

Werner Karl Heisenberg

El Foro Shakespeare abre puertas en sus martes a Sturm Ruger, obra original y dirección de Josué Almanza. Es complicado, por un lado me alegra a sobre manera encontrarme con autores/ directores de teatro nuevos pues refrescan el panorama y muchos vienen con ideas fenomenales e invitantes, pero no siempre pasa así, a veces se generan productos con los que uno dice: “No está del todo bien, pero es su primera obra” y al instante cancelamos este amparo con la racionalidad justa acerca de si el resultado inicial mediocre podrá deslindarse a futuro y justificar su naturaleza. He aquí una confesión acerca de una situación similar y cercana a mi parecer.

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 Honestamente no tenía idea de que Sturm, Ruger fuera una compañía de armas de fuego, en gran parte quizás por mi lejanía al tema. Pero el nombre me llamó la atención junto a dos de los actores anunciados en cartel, Amanda Schmelz y Christian Diez, puesto que tenía fresca la experiencia de Simulacro de Idilio (en la que Schmelz participaba) y Quisiera ser un rockstar (original de Diez, que recordaba en su temporada en el Teatro La Capilla) así que me adentré esperando lo mejor.

 La obra da la bienvenida con un ensamble de seres fácilmente confundibles con bestias o demonios que al ritmo de un violín desafinado se retuercen, carcajean, danzan y gritan alrededor de un cuerpo frágil al centro de ellos, la estampa es netamente fascinante y el primer gancho hace contacto con el espectador. Tras esto la historia va acerca de Sam, una adolescente que vive con sus padres (distanciados gracias a la infidelidad) en algún pueblo con un pasado que hiere y se presenta en cada momento. Vera, la madre infiel, Walter, el padre actor de comerciales y papeles secundarios. El fracaso es el panorama para juntar los cristales rotos del espejo de la realidad.

 El texto de Almanza de conduce con desdobles interesantes, permite exteriorizar el sentir de cada personaje en su subconsciente para poder lograr un análisis más detallado de cada uno y en su dirección ejecuta dicho elemento mediante la violencia explícita, coreografiada a juego con la iluminación, que separa la realidad del imaginario. Todo pinta muy bien hasta aquí, pero lamentablemente parece ser que dicho elemento no pudo resolverse en otra forma cada que hace intervención. He aquí que al cuarto grito uno ya siente que ha sido demasiado y que dejó de tener justificación.

 Lo que al principio invita a una reflexión acerca del modelo familiar sustentado en una sociedad violenta que prácticamente pone un arma en la mano de cada uno de sus habitantes, pasa a segundo plano para comenzar a soltar clichés a diestra y siniestra: la adolescente incomprendida y de comportamiento antisocial, la madre con problemas para criar a su hija y además infiel, el padre fracasado y tal vez principal víctima de la ingratitud de su familia, la violencia, la paternidad (en amplio espectro), la estabilidad mental, el noviazgo juvenil. Todos y cada uno de los temas que hemos visto de mil y un formas, ejecutados sobre lugares comunes y vacíos al final.

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 A este punto me detengo a pensar en la propuesta: la trama gira en torno a un crimen ejecutado en el pasado y que ha sido sombra de la familia en cuestión, pero dicha sombra afecta en su radio de dispersión a más habitantes. Si bien el director se preocupa por mostrar las conexiones de maneras ingeniosas y propositivas, haciendo gala de un despliegue de intervenciones de iluminación y escenográficas (obra de Arnoldo Alemán) con alta calidad, pareciera que se desvive en esta atención y deja en la soledad los aspectos positivos de la narrativa de su libreto para lucir más el cuadro y no perder foco.

 Tal vez lo que más me preocupó y en lo personal disgustó de esta puesta en escena es definitivamente el reparto, y es que solo hay dos personas en el mismo plano: Amanda Schmelz y Christian Diez (vaya ironía ¿no?), de ahí en adelante Regina Flores Ribot, Rocío Ramírez Suárez y Raúl Rodríguez de la Peña se conducen con los personajes principales denotando la falta de trabajo de construcción que hay. Cada quien corre a su ritmo, tono y forma, dando como resultado un mix heterogéneo de actuaciones que vacilan entre lo plano y lo inverosímil a lo largo de dos horas (con todo e intermedio) que bien pudieron resumirse con una visión más poética en el trazo que aunque ágil es sinuoso.

 Ni en el intermedio o al final de la obra uno no sabe que esperar o cómo reaccionar. El discurso de la violencia social se opaca al nivel que nadie entiende que buscaba el director además de marear a la audiencia y hacer creer a toda costa que es una gran obra gracias a la lista de elementos que explota. Schmelz y Diez son los dos únicos motivos interesantes para ver la puesta ya que sus intervenciones son en verdad magistrales, limpias y ubicadas, pero al final da tristeza notar lo desaprovechados que ambos están, tal vez hasta incómodos, pero profesionales.

 Véala si se atreve, juzgue y aquí nos leemos.

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