INSTRUCCIONES PARA SOÑAR

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Por Kevin Cárdenas

Aquel que desee ampliar su propia consciencia y desdoblarla en el plano onírico comenzará por preguntarse con la diligencia propia de un investigador las siguientes cuestiones: ¿Esto es un sueño?, ¿Estoy verdaderamente despierto? . El interrogatorio debe repetirse constantemente durante el devenir de los días, y la finalidad de hacerlo reside en encontrar una respuesta bien fundamentada, sea ésta negativa o afirmativa.

 Una vez desarrollado el hábito de cuestionar la realidad, el aspirante a soñador deberá disponer de un lecho donde reposará su integridad física. El lugar no requiere de ninguna condición especial, pues, válganos para esto la cita de Doña Eduviges Dyada: “El sueño es muy buen colchón para el cansancio.”

 El siguiente paso consiste en embonar cada pestaña del párpado superior con su semejante y respectiva del párpado inferior, de manera que sólo pueda observarse el interior del subconsciente. Entonces, a modo de rezo o mantra, el usuario deberá repetir hasta el abatimiento las palabras: Estoy soñando.

 Si el procedimiento fue llevado a cabo con el ímpetu necesario, la siguiente vez que abra los ojos, el ejecutor de la técnica se hallará envuelto en una fabulosa realidad manipulable a placer.

 El soñador, una vez consciente de su situación y de su condición, puede prescindir de éste o de cualquier otro instructivo, puesto que la cantidad de posibilidades a explorar es infinita y por ende no admite un conteo total, ni mucho menos una descripción de cada una de ellas.

 Como paso opcional, y para fines de memorizar lo ocurrido, es recomendado por los más ávidos registrar la experiencia justo después de despertar. Para esto sírvase el soñador de su método y herramienta preferidos. Se sugiere usar una pluma, una grabadora de voz o un lienzo.

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 Texto que podrán encontrar en:

http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/7to_lucidez

Ardores que matan (de ganas)

 “Como sabemos, en cosas de amores lo común es fracasar”. Las situaciones que envuelven pasión, deseo y cariño, se tornan caóticas de vez en cuando, para el que pretende perseguir y seguir un romance con un nombre prohibido: llámese Teresa, Lupita, Jimena, David, Pepe, Bulmaro, como gusten, al final de la historia da igual. El nombre se reemplaza y comienza una nueva desventura.

 Una vez que se le dedican dos que tres pensamientos, sabemos de sobra la condena que se debe pagar.

 En cuestiones de este tipo, el personaje (tú, yo, cualquiera) deja su nombre bien enterrado para convertirse en alguien más; y no tanto por lo que dice Borges: “todos los hombres, en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre”, no; sino porque algunas personas, me incluyo, podrían identificarse con las historias de Ardores que matan (de ganas).

 Esta novela narra anécdotas que calan cada uno de los órganos. El protagonista, rey de su soledad, describe a destiempo el camino que ha de recorrer desde la primera vez que sintió la inepta necesidad de amar y (peor aún) de ser amado.ardoresque

  Ramón Córdoba, autor de esta suntuosa novela, se acerca a la trágica verdad de las relaciones, que de pronto nos inquietan.

Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano
Ramón Córdoba, editor y escritor mexicano

 Con humor ácido y un lenguaje ordinario, el escritor capacita al lector para sentir diversas emociones. Quizá, la excelencia de esta novela no se encuentre en el manejo de la lengua, pero muchos se sentirán identificados con los modismos del autor.

“Ahora, muchos años después, como a ustedes les consta, tengo los güevos negros del humo de mil batallas y trato de creer que gente de nuestra magnitud espiritual no vive en busca de un corazón de oro ni espera hallarlo, pero sabe reconocerlo cuando lo encuentra.”

 Durante el transcurso de la lectura, uno cae en cuenta de que la palabra sexo pierde culpas. Córdoba reitera que el coito no es sólo placer, también es una forma diferente de dar amor: es el encuentro que va más allá de la persona; es la conexión con el amor mismo.

 Lo que se siente son ardores provenientes del recuerdo que nunca fue.

 A pesar de que la historia es comandada por hombres, aquellos “calentorros sin remedio”, no se excluye la sensibilidad y el deseo de la mujer; que no sólo juega un papel de verdugo, además, interpreta una que otra historia para así saber que entre todos, nos matamos las ganas.

“Me interesan sólo las causas románticas, las causas justas y las causas perdidas. Mi reino no es de este mundo”

Con sabor al norte- lectura efectiva

En el norte las personas somos más complejas en cuanto a la forma de pensar y muy fijas sobre las opiniones. Yo seré dura en esta opinión sobre la lectura efectiva porque pareciera ser que todo mundo dice leer “lo correcto” o critican que otras personas no leen “nada de valor”.

La sociología de la literatura por Robert Escarpit

 No digan que no es verdad, a menudo nos topamos con alguien en las redes sociales donde dice que “por eso estamos como estamos”, que “México no lee” y si llega a leer son revistas de espectáculos. Cualquier lectura, aunque sea un instructivo de televisión puede llegar a ser una lectura efectiva. Por la idea que Robert Escarpit explica en su libro La Sociología de la Literatura, una lectura efectiva es aquella que nos permite evadirnos, soñar, meditar o cultivarnos gratuitamente.

 Ya cuando sabes algo como esto, es muy difícil hacer una crítica. Todo lo que tenga que ver con arte es subjetivo, como los gustos. En mi caso, puedo leer libros tan densos como los de Roland Barthes, Dante Alighieri y Robert Escarpit, pero también leo mangas como FAIRY TAIL, o he leído libros como toda la saga de Crepúsculo (no fue mi favorita, pero la leí).

 Si una mujer ama de casa encuentra paz y crece como persona al leer las desgracias de los famosos, su lectura es funcional. Podrán existir críticas ante esas revistas, pero si el escrito cumplió, es tan válido como un clásico literario.

 Por otro lado, hay libros que no son efectivos. Por ejemplo, en un caso particular yo no tuve un aprendizaje espiritual en el libro THE CLAIM OF SLEEPING BEAUTY por Anne Rice, quien lo escribió bajo el pseudónimo de A. N. Roquelaure por el año de 1983. La trama era la historia de la bella durmiente convertida en una esclava sexual del príncipe.

Uno de los tres libros de la colección de SLEPPING BEAUTY por Anne Rice
Uno de los tres libros de la colección de SLEPPING BEAUTY por Anne Rice

 En un punto más conocido puede ser LOLITA, de Nabokov. He visto personas en Facebook que recomiendan este libro para iniciarse en la lectura. Subjetivamente hablando está bien, si les gustó mucho la novela es de aceptarse y habrá muchas personas aquí que piensen lo mismo. También existirán personas con otra opinión y es que un libro sobre un hombre que desarrolla pedofilia hacia una niña precoz de catorce años puede no sonar como lo ideal para iniciar este bello hábito: LEER.

 Todo este tema es un análisis sobre la literatura por Robert Escarpit en su libro La Sociología de la Literatura, pueden buscarlo en Google y decargarlo como pdf ya que es un libro de suma importancia para escritores y críticos. Es importante que recordemos que todo lo dicho sobre el arte es subjetivo. Lo puedes amar u odiar, es completamente válido si puedes defender tu argumento.

 Si no sabes cómo hacer una crítica de una narración basándote en el análisis del discurso, puedes encontrar una nota sobre la crítica basada en el mensaje artístico en notas anteriores.

 Y por favor, si van a querer que el mundo lea, háganlo por medio del ejemplo. Búsquenme en Twitter, soy @alixreyna, también con el mismo nombre en Goodreads para que vean las críticas de todos los libros que he leído este año.

Esto es, en una frase, lo que una lectura efectiva debería darnos.

Tiraje de nada

Alguna vez me contaron un chiste. En un principio me dio risa, ya después, no tanto.

El problema de que un chiste sea reflejo de una parte de la realidad es que, con el tiempo, ya no nos cause tanta gracia.

El chiste: ¿Qué habría pasado si Kafka hubiera nacido en México?

La respuesta: Hubiera sido naturalista…

Espero la mayoría haya entendido. Si no es así, quizá formen parte del chiste.

Bueno, el punto es que así es; en México reina el absurdo, y eso nos parece chusco. Que ocurrencias– dicen. Porque sólo aquí, 4 carriles se convierten en 1; el dinero no alcanza para arroz, frijoles y tortillas, pero lo que nunca falla, es el refresco de cola de 2 litros en al mesa; no hay para los útiles escolares; sin embargo, se debe ser fiel al equipo y nunca faltar al partido. Gane o pierda, nos vamos a celebrar. No importa, yo invito-dicen.

 Y si juega la selección, ni se diga. Ahí se va todo el orgullo nacional. Se compran las veladoras, se uniforma al Niño Jesús dirigiendo las plegarias a la victoria del equipo. Dios mientras ganemos- dicen. Si ganamos, todos somos “México lindo y querido”; vivan los héroes que nos dieron patria. Pero si pierde, dejamos de ser uno solo y sólo pierden ellos.

 Así somos. ¿Será acaso que nos hemos vuelto un producto de la cultura popular diseñada por el Estado e implantada por los medios? Para fines nuestros, es importante agregar a otro “presunto causante” de tan atinada maldad: aquellas editoriales (que lejos de cultivar, producen pura cosa transgénica).

 Los medios de difusión masiva son los encargados de la formación, consolidación y deformación de la cultura. La formulación y reformulación del orgullo nacional se basa en dos constantes que encontramos adheridas a nuestro país: religión, fútbol y vacuidad artística contemporánea –a lo que Lipovetsky denominaría nonsense-.

“El arte es la forma más intensa del individualismo que el mundo ha conocido.”Oscar Wilde

 De tal manera, nacen las figuras, ídolos o iconos populares, ya sean religiosos, deportivos, artistas. Algunos (sino es que la mayoría), dependen enteramente de la circulación que se les de en los medios para seguir a la cabeza, dando de qué no hablar (porque, ciertamente, no hay mucho que decir). Mientras, el pueblo depende de ellos, de lo que digan (que no es nada) o lo que se diga (volvemos a lo mismo) de ellos.

“A cada generación le gusta reconocerse y encontrar su identidad en una gran figura mitológica o legendaria que reinterpreta en función de los problemas del momento.” Gilles Lipovetsky

 Para Carlos Monsiváis, la creación del criterio surge a partir de la variedad de puntos de vista. Cierto. Las opiniones enriquecen nuestro conocimiento, nos pone a prueba frente a nuestros argumentos; lo pueden reforzar o bien, tenemos la oportunidad de cambiar el cuadro. ATENCIÓN: las conversaciones fértiles no atentan en contra del receptor. Diría Sabines “no quiero convencer a nadie de nada”.

“Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado (¿Quién es quién para decir “esto es así”, si la historia de la humanidad no es más que una historia de contradicciones y tanteos y de búsquedas?)” Jaime Sabines

 Nuestro criterio surge tras disponer de las opiniones expuestas, principalmente, por parte de las empresas que forman duopolios televisivos, y también, de la falsa literatura tras el sello de un best-seller.

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 La mentalidad de los que vivimos aquí se va reduciendo por cada capítulo en donde se vende el portentoso mexican dream; o aquellos 90 minutos donde no nos matamos entre nosotros porque venimos de la misma madre. No es una escapatoria a los problemas, todo lo contrario. Precisamente, ese es el problema. La identidad de una nación no se reduce a un partido, tampoco basta con tener fe ni creer en el nombre detrás de las páginas de un libro.

 No dejemos que manipulen las circunstancias con la moda y el uso de las luchas del momento. O, al menos, que lo intenten con la nuestra.

Dictador

Me exigía sentarme frente a él. A él y esa costumbre suya de andar desnudo. Pero él en sí se estaba volviendo mi costumbre. Era mi obligación doblegarme ante su brillante voluntad y a cambio él tenía el derecho de burlarse de mi ignorancia (pues él lo sabía todo). Yo debí haberle rezado todas mis noches, todas mis mañanas, todos mis días, sólo porque él era omnipotente. No existía Dios sino en su fisionomía.

 Cuando me dejaba en libertad lo hacía para que yo pudiese cubrir mis necesidades y después me volvía a dominar. Me abrumaba esa genialidad suya de habernos borrado la pluralidad y convertirnos en un “yo”, en uno muy absurdo, que solo hablaba por él, para él y de él. Él era tantas personas, que pronto se volvió universal sin siquiera perder su individualidad. ¡Era un genio!

Los domingos, me dejaba ir a la iglesia. Ahí nos decían que Dios nos había creado. Pero yo sabía que el Dictador nos estaba formando. “¿Quién lo había creado a él?”-me preguntaba, “¿para qué?”.

Tantas veces deseé tirarlo de ese pedestal para que se volviese miles de pedazos sin voz, y yo disfrutar del ¡traz! ¡pum! ¡zas!. Pero tal y como lo deseaba, me imaginaba el dolor que les causaría a los demás. ¡Él era un genio!. Tuvo la capacidad de volverse carne, sin obra de un espíritu santo o de copular, y ser visto en todos los rostros de familiares, amigos y desconocidos. Muy pronto ya no le haríamos el amor al amor, se lo haríamos a él.

Muchas noches me atemorizó el hecho de que mientras yo dormía, el Dictador se quedaba frente a mí. Totalmente desnudo. Vigilándome. Alimentándose de mis interiores, y volviéndose aún más poderoso.

El Dictador lo era todo, pero no era eterno. Y las botas del ¡pum! ¡traz! ¡zas! resonaron un día. Cuando llegó la noche del tan esperado día, alcé los brazos al cielo. Sin embargo, aún cuando sabía que él había consumido toda mi tranquilidad, pude dormir sin esa asquerosa sensación de ser vigilado. Por la mañana, al abrir los ojos, esperaría que el apagón siguiera vigente, y el televisor de mi casa, (que también es del pueblo), jamás se volviese a encender.

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LA FERIA

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Por Alberto Puebla

Tuve un sueño. Estábamos planificando las vacaciones, por lo que me pidieron visitar las pozas que estaban en una formación rocosa, similar a una montaña pelada. Todo era piedra roja y ardiente. En la entrada había una caseta de cobro, pero el resto era naturaleza.

 El lugar tenía concurrencia, pero no era insoportable la conglomeración. El agua se concentraba en albercas de piedra azul y verde. El piso relucía como un estampado metálico, un mosaico de estaño y cobre. Todo era juventud y belleza. El silencio sólo se matizaba con el tropel de agua y las risas asépticas, nítidas, de plata.

 Estaba ebrio de calor. Escuché entonces un estruendo extraño al mundo salvaje. Un miedo infantil me sobrevino. Sonaba un chirriar de rieles, como el de la montaña rusa cuando cae de su loma más alta; los gritos de niños, su furor, su miedo.

 Siempre he odiado las alturas, las ruedas, el metal, como una feria llena del espanto de las máquinas. Miré hacia el cielo. En el esplendor de la luz se destrozaba un avión. Caían ángeles quemados, cenizas jóvenes, carne de niño. Y como un confeti fino, luminoso, para celebrar la llegada de la feria al pueblo: el acero retorcido, el cristal, papelitos varios, coloridos.

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Texto que podrán encontrar en:

http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/7to_lucidez

Por ti habla mi espíritu: José Vasconcelos

“Precisamente, en las diferencias encontramos el camino; si no más imitamos, perdemos; si descubrimos, si creamos, triunfaremos”- La Raza Cósmica.

Diego Rivera
Diego Rivera

Puede ser cualquier día, y en realidad, lo es. No hay mañana, tarde o noche que se salve. No es por la hora ni por nada. Sin importar la “finísima” condición de tu persona, te subes. Entre empujones, calores, malos olores, miradas lascivas y atemorizantes, música y gritos…el metro se vuelve el santuario de cuanta persona existe. En el preciso instante en el que casi se cierran las puertas, aparece la víctima de la ignorancia y de su propia ignorancia también. Se sube y sin querer queriendo empuja, pisa, embarra su existencia.

 Con cierta aversión, se emite aquella palabra que termina por herir no sólo a una persona, sino a todas las que están ahí reunidas, contándote a ti. “Indio” en todas sus versiones: habla cantadito-es un indio, está feo- pinche indio, huele mal-huele a indio, no nos gusta su peinado-se ve bien indio, te da pena-pareces indio, vives allá o acá- te bajaron del cerro y a tamborazos, indio…

 Me voy a permitir comentarles que todo cuanto se les ocurra está muy lejos del típico humor mexicano. Me abstengo de reírme para ponerme a pensar un poco sobre esto. Y todo empieza desde hace mucho, por culpa de muchos cuantos y nosotros sin aprender tantito.

 Hemos escuchado o leído “Por mi raza hablará el espíritu” y nos sentimos orgullosos; ¿de qué?, pues quién sabe. Pero nos aborda ese escalofrío que entendemos sobretodo cuando juega la Selección Nacional, pero eso es otro cuento que, créanme, no tiene nada que ver. Yo hablo del verdadero orgullo que menos de la mitad de la mitad entiende. Periodistas, artistas, estudiantes, y ninguno de ellos sería lo que es o han llegado a ser sin los buenos maestros. No sobran, al contrario, faltan, pero de que hay, los hay.

 Eso fue José Vasconcelos, educador y  maestro de Todos. No importa el tiempo que haya transcurrido desde aquellas veces que se proclamaron las frases, en que se pintaron los paisajes con la mirada, o esa vez en que nos dimos cuenta que la educación es primero, y que sin ella, no podemos recuperar el único y más grande poder de la historia: la cultura. Y, ¿qué es de ella sin la tierra, y de aquellos que la trabajan?

 La colonización española no logró definir una sola raza, al contrario, supuso un mestizaje que no ha desnudado un objetivo común. He ahí el problema: te sientes ajeno a mí, y yo me siento contrario a él. Y es que todavía no descubrimos que las musas han estado dormidas en las ruinas, en las plantas y en nuestra mirada. Todo sigue ahí, esperando ser.

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“El retorno de Quetzálcoatl” José Chávez Morado. 1952

 Vasconcelos, mexicano político, escritor y filósofo fundó en México las bases puras del amor a la raza que forjamos entre imposiciones, asesinatos y revoluciones. Según Vasconcelos, la pérdida de libertades y la ignorancia, logran paralizar una raza. Eso es lo que que vemos todos los días, continuas inmovilizaciones a razón de que los individuos se sientes lisiados del alma.

El que se atreve a exaltar al enemigo, se anula a sí mismo. Poco a poco, sin percatarse, vamos perdiendo la cultura, vamos perdiendo el respeto de la tierra, y es por eso que ser indio se convirtió en una ofensa, una tosquedad; al igual que las manos del campesino: ásperas e imperfectas, pero inmortales.

 

Con sabor al norte- la ideología del arte

Hoy hablaremos de nosotros como espectadores. He visto un sinnúmero de comentarios en Facebook, de personas inconformes sobre temas como: la lectura, la música y el arte en general. No soy muy afanosa de hacer tales cosas, pero explicaré la razón de ello.

 La verdad es que estamos sujetos a una ideología (misma que plantearé el día de hoy). No es un sistema de ideas en el que las personas piensan generalmente. Lo repito. No son ideas, son prejuicios.

Van Gogh dibujó toda su vida sin alcanzar la fama, no le interesaron las tendencias, sino pintar. Eso lo hacía arte libre de ideología.

 Planteando la filosofía alemana de manera muy breve, hablaré por parte de Marx para explicar la ideología. Hagan de cuenta que es como un edificio, si yo hablo de cómo se producen las cosas estaría refiriéndome al esqueleto del edificio mismo (sus columnas). Pero, las ideas que rigen a la sociedad son más la fachada del edificio, su belleza arquitectónica (ya sea gótica o romana, entre otras.)

 Para todo lo que existe en el mundo hay un público, sino no existiría. Todas esas cosas de las que nos podemos quejar: videos pornográficos con menores de edad, pseudo-científicos, libros de lectura light, guerra, películas gore; todo ello existe porque hay alguien que lo compra, menos el arte.

 El arte es la única parte salvable y hasta libre que existe aún. No obedece al mercado y puedes hacer arte con o sin las tendencias que se estén usando en el momento. Tampoco existe para decir algo en concreto, tal y como sería el diseño gráfico, que intenta convencerte de comprar algo. El arte es, ha sido y siempre será libro ante todas estas cosas.

 Pero al decir que “es libre” también caigo en la contradicción de que no lo es. Cuando hablo de la ideología, de esa fachada del edificio. Hay que entender que muchos hacen arte según esta ideología. Decía Marx que nosotros somos sujetos de lo que hacemos. Y tiene razón, aquello que creamos es un reflejo de las personas o la sociedad que somos.

Nuestras creaciones liberan parte de la esencia que nos define y por lo tanto describe el alma del autor.

 Es entonces que las cosas hablan por nosotros, el presidente que tenemos, por ejemplo. Al ser nuestro representante máximo como nación, también es representante de nuestra cultura (ya si a alguien le alegra o se reprocha eso es cuestión de cada uno).

 Al leer estos postulados filosóficos me di cuenta que el arte que tenemos como país es rico y tiene muchas posibilidades más allá de los sistemas de producción y las ideologías que nos impongan. No se dejen engañar por lo que los triunfadores digan. Recuerden la frase de Helvéticus: Los prejuicios de los grandes son las leyes de los pequeños.

 Cualquiera que quiera ir más a fondo con esto le recomiendo leer: Feuerbach. Es una lectura difícil que pude relacionar con el arte en base a las explicaciones mencionadas. Sumamente recomendable para cualquier persona que tenga interés por los movimientos sociales.

 Por cierto, si van a ser inconformistas háganlo en la vida real, de nada sirve quejarse en las redes sociales. Sería como postear que salven a una mujer a la que atropellaron afuera de su casa en vez de salir en su auxilio. Pongan el ejemplo, es lo mejor que pueden hacer para acabar con cualquier cosa que les incomode.

Tinta Roja

Hace algunos meses se emprendió una campaña política estatal que afirmaba lo siguiente: La gente buena no se tatúa. La idea que se genera a partir de los tatuajes como un símbolo de rebeldía y maldad, representa un paradigma para la mayoría de las sociedades. ¿A qué o a quiénes se referían con “la gente buena”?

 Se tejió distancia ante esta situación entre un amigo que no sólo tiene pintada la piel, también el alma, y yo. Me comentaba que no era posible semejante retroceso en la mentalidad de las personas en pleno siglo XXI. Al final, al papel también se le tatúa.

 ¿Será acaso un retroceso? Honestamente, no lo creo. Ésta y otras sociedades se han enfrentado a lo largo del tiempo y sus obligados cambios, a todo tipo de censuras generadas principalmente por las instituciones. En otras palabras, no son retrocesos, sino procesos de cambio y, por ende, de crecimiento. Siempre nos tendremos que enfrentar a este tipo agresiones.

Masked-dictatorship

 Sin embargo, no debemos olvidar que aquellos que dirigen el rumbo de nuestro país fueron jóvenes que lucharon por dentro a favor de ideales y libertades negadas. Así decía Salvador Allende, ex presidente de Chile-ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”.

 Pero, ¿qué sucede con ustedes, conmigo?, ¿por qué olvidamos?, ¿por qué no hemos comenzado?, ¿por qué todo se queda escondido en tintas y altavoces? Hasta el cansancio hemos probado las lecciones de la vieja escuela. Kafka decía: Sólo puedes criar a un niño como tú mismo has sido criado”.

 La juventud es un hijo y el pasado es el padre. El padre nos ha enseñado a temerle al futuro, a la libertad, la autenticidad. ¿A qué costo? Por temerle a lo desconocido, a lo que aún no somos ni seremos. Es hora de pensar antes de incitar revoluciones vagas y vulgares.

En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el genio argentino, Jorge Luis Borges, dice: “Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente”.

 Lo que alguna vez fue presente, ahora es historia; y esa misma historia fue escrita con ideas de futuro, ideas que no eran y algunas no fueron. Nos valemos de la memoria para comprender el “presente indefinido”. Esto que soy y que eres, no es, pero si será.

 Recordar no reproduce, sino reconstruye. Así mismo, recordar constituye un ejercicio de creatividad; valernos de nuestra memoria y la memoria colectiva significa interpretar lo que pretendemos ser.

 Si la juventud sigue volteando al pasado, seguirá viviendo el sueño de otros, se continuará coartando su libertad. Ese es el costo de las enseñanzas y, aunque no seamos totalmente culpables, se ajusta al decir que somos nosotros los que lo animamos e incitamos a seguir.

“La frase es toda la ambición, toda la gloria, toda la ciencia de ustedes. Generación de frases, y nada más que frases” Juan Bautista Alberdi

 La realidad para todos es mucho más compleja de lo que alcanzamos o queremos percibir; del ojo nace la vista, pero del alma nace el motivo. La vida es más cruel conforme pasa el tiempo, tiempo relativo y necio. De nosotros depende convertirnos en un fiel reflejo de nuestro padre y formar una memoria insoportable de esto que casi somos.

 Es preciso volver al primer punto condenando –como hemos sido condenados- a aquellos que hieren nuestros ideales. Dijeron bien, “la gente buena no se tatúa”, no se tatúa con tinta negra, sino con sangre.

Con sabor al norte- cómo hacer una crítica con base al mensaje artístico

Soy yo quien tiene miedo. Temo que el Wason esté en lo correcto sobre mí. A veces me pregunto sobre la cordura en mis acciones.

 Todo lo que pensamos viene codificado por un lenguaje, o dos (en caso de que sueñes en inglés), esa famosa frase “una imagen dice más que mil palabras” es falsa. Lo que vemos siempre viene acompañado por un contexto. Es decir, si les pongo una foto de cualquier persona no pensarían nada en especial sobre ella. Pero si dijera “él es el chico que me gusta”, ya tomaría un significado diferente.

 Para poder hacer una buena crítica hay que hacer un análisis del mensaje, o mejor dicho, del discurso.

 El discurso es la unidad de aquello que el mensaje desea emitir, ya sea audiovisual, escrito o hablado. Incluso sino es literario puede funcionar. Para poder explicarlo, me basaré en la novela gráfica de Gran Morrison, Batman Arkham Asylum : A Serious House on Serious Earth.

 1. El desarrollo del personaje. Se debe tener en cuenta cómo es que está la actitud de la persona el iniciar y al acabar la historia. Lo que sucede en esta historia con Batman no fue una valentía total; sino el miedo que el tenía sobre sentirse en casa, porque para él, no había diferencia entre su locura y la de los residentes del asilo.

 2. Los personajes secundarios. Lo que hacen, ya sea ayuda o que obstaculicen las proesas del personaje principal te dice mucho de la idea que quiere dar el autor. El hacer notorias las similitudes entre Batman y el Wason hacen que la historia sea más interesante que cualquier cómic ya publicado, porque no te presentan el héroe contra el villano, sino algo más profundo.

Esta historia trata sobre el Wason liberando a los lunáticos del asilo para demostrarle a Batman que él no es tan diferente a todos ellos.

 3. La presentación. El lenguaje en el que hablan, la manera en qué lo ves o la textura del mensaje. Puede estar llena de metáforas o simplemente ser un cuento. En el caso de las imágenes tienen borrones, se ven oscuras siendo la esencia psicológica que se muestra en la misma historia.

El estilo oscuro de la ilustración va acorde con el mensaje oscuro que lo acompaña

 Por estas razones no ves lo que es la sinopsis de una historia. El ejemplo que usé fue de las primeras cosas que analicé de esta manera y cuando das una crítica o le explicas a alguien por qué te gusta, das una crítica satisfactoria basándote en la teoría compleja. Inicialmente este conocimiento es parte de muchos estudios sociales que no cualquiera puede hacer de manera correcta por la confusión que se extiende con la información. Esta síntesis ayuda a que cualquiera pueda hacer, a grandes rasgos, un análisis del discurso.

 Cualquier duda me encantaría saberlo en sus comentarios, mi Twitter es @alixreyna y espero hablar con ustedes muy pronto.

PERO NO DE AMOR

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Por M.Nery

Tengo el veneno de tus malditos besos atorado en el pecho.
Soy monstruo, demonio, porquería,
maldigo la noche, el día y tu puta sonrisa.

Me duele respirar,

 reír e incluso despertar,
odio las voces que articulan mi nombre.

Maldito sea,

maldito nombre sin sentido,
dolor sin consuelo, embrujo sin remedio,
quiero sacarlo de mi ser,

gritar, pedirle al viento que se lleve tu recuerdo.

Ya habré de morir
habrán de enterrarme y será un bonito funeral.

(No hay frases de amor para hoy)

Soy el ultimo viajero de un tren al olvido,
soy quien predica mierda de Dios
piedad, piedad al infierno
viaje seguro a mi destino
eso, esto soy yo.

Duele, me dueles,

me extingo.

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Texto que podrán encontrar en:

http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/5to

El caballo de Bukowski

“Lo primero que debe hacer la escritura es salvar tu propio pellejo. Si lo hace, entonces será automáticamente jugosa, entretenida.” 12.55 h.

El que suda, apesta. La parte más “humana” del humano es la que trabaja en las calderas y las coladeras; y esos dos lugares constituyen una gran parte del ser. El calor infernal del espíritu obliga a las vertientes del carácter a sacar toda la basura que pueda: pecar es malo, decir groserías no es bueno, tener sexo es sucio, pensar en la muerte te acerca a ella y es perverso, mentir es cruel.bukowski cari 2

 Es y no es, esto y aquello, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La costumbre se bautiza como norma arrancándote del fuego para hacer de ti lo que no eres, pero debes ser.

 Charles Bukowski, el poeta borracho e imprudente, desde las noches briagas y hediondas. Expone sin lástima alguna las características del ausente. La literatura le quedó debiendo, no lo salvó. Él ya se había curado desde antes porque no bebía alcoholes ni derivados, se bebía su propio sudor.

 Gracias a Bukowski sabemos mejor que nadie sobre aquellos que tienen el cerebro blanco y despintado de tanto apretarles en busca de consciencia y arte en su máxima expresión. Pero no hay nada.

“Como escritor, tengo problemas para leer las cosas que escriben los demás. No me dicen nada. Para empezar, no saben cómo poner una línea, un párrafo, en la página. No tienes más que mirar el texto impreso, de lejos, y ya te parece aburrido. Y cuando te acercas y lo lees, es peor que aburrido.” 12.56 h.

 Que no nos maraville la atinada cachetada del autor: las revoluciones no se hacen con máquinas de escribir ni desde oficinas públicas; las revoluciones se hacen desde la porquería y con porquería. Pero, ¿por qué? Respuesta corta y complicada: porque si no te dicen qué hacer, no haces nada, y si te lo dicen, da lo mismo. Todos dicen algo pero no tienen nada que decir.

 La boca del hombre se traga a sí mismo y se convierte en un ciclo. Se come hasta verse viejo y descubrir que sabe lejano. Qué asco. Es en el preciso instante de la muerte que nos vemos jodidos, y tristes y con ganas de recuperar lo mucho que se pierde en las oficinas públicas.

“Ojos, orejas, piernas, voces, pero… nada. Se coagulan dentro de sí mismos, se engañan para ir tirando, fingiendo estar vivos.” 12.08 h.

 El punto para la mayoría es estar aquí y allá, pero nunca donde se corresponde. Son las letras para muchos lo que el alcohol para otros. Para Bukowski eran las dos cosas: dos maneras de quedarse sin nada y al mismo tiempo sacarle ventaja al prójimo.

Bukowski
Bukowski

 Es cierto. Unos nacen con la suerte del obrero y otros con el infortunio del burgués. Como se dijo al principio, las calderas y las coladeras…el que las trabaja aprende a respirar el humo. El desgraciado, inevitablemente, algún día tendrá que bajar cuando la muerte se le anuncie montada en un caballo.

Ideas vestidas: Baudrillard y Monsiváis

Eso de la “cantinfleada” se les da a todos. Es más fácil decir nada con muchas palabras; es más divertido insinuarlo y que los demás entiendan lo que quieran. Si les gusta, lo compran, y si pasa lo contrario, también. Ya decía Carlos Monsiváis que si se trata de pasarla bien, los espectáculos dejan de ser buenos o malos y se convierten en arte a la medida del bolsillo.

Carlos Monsiváis
Carlos Monsiváis

 Propiamente dicho, el espectáculo se llevaba a cabo en las fiestas familiares y debajo de las lonas o carpas improvisadas de la calle. Los espectadores de dichos actos salían doblemente muertos y, por otro lado, salían con un nuevo motivo para sentirse gloriosos y felices. Quiero decir más muertos porque no sólo sentían deslomarse de la risa con los chistes propinados por el artista de barrio (a razón de que “callejero” representa otro nivel), sino también muertos de hambre, simplemente porque así es la costumbre del pobre.

 Lo que ellos nunca supieron, ni sabrán, es que a pesar de la carencia intelectiva de la función, nunca fueron estafados. Nunca. Los pobres, desde la incomodidad de la silla rota, pagarían poco por mucho de poco. Los pudientes, bien acomodados, pagan mucho por nada de nada. Ahora, si sólo desde las palabras podemos ser justos: la nada ya es algo. El rico juega a entender al mísero vecino desde las galerías. Quiere ser como él, pinta por él, canta por él, escribe por él, protesta por él.

No se trata de una burla ni de un juego hipócrita; por el contrario, se alude a una conciencia mutada y revertida. Esa sensibilidad artificial rompe con todos los esquemas vanguardistas. Rompe, pero no construye.

 El nuevo espectador oscila entre dos vertientes completamente opuestas; tiene que dejar de ser para luego no saber qué es lo que es o debe ser. La fragmentación entre artista-obra-espectador se traduce al ideario inocuo propio de nuestro tiempo. El arte ya no genera un discurso. La obra desarraiga el orden de espacio-tiempo; es decir, se perturba y se confunde la certeza de la comunicación. La obra no se sitúa ni maneja una percepción que nos identifique con la creación o con el artista. La obra y el artista se contradicen.

 Las ideas están vestidas. Vestidas de manera estrafalaria, desproporcionada. Dejan ver todo lo que no es. Por ejemplo: la guerra. Todos aquellos que necesitan hacer algo, acuden a la guerra. Disfrazan de encanto blanco el discurso político, la poesía y la música, cuando irónicamente, lo que genera la hostilidad es la muerte anunciada por los ídolos confundidos. Proponen la rebelión para generar incertidumbre y unir a todo aquel que le dedique el tiempo necesario para cambiarle a la televisión o leer el encabezado. ¿Cómo es posible que la izquierda pueda ser derecha frente a un montón de dinero? Pues sí, así se pagan las prótesis.

Jean Baudrillard
Jean Baudrillard

 Sin darse cuenta, tanto la prensa como la política, se transfiguran en la bella dama aclamada; sin embargo, la señora del pueblo que surgió a partir de la nueva base del estereotipo anteriormente ovacionado, es atacada, denigrada y, paulatinamente, olvidada. El rechazo hacia el mismo reflejo se va dando a través de los años de forma involuntaria; cegados por el propio deseo de una vuelta a los orígenes.

La belleza viene callada; se dirige y nos habla con poses y labial barato. El sexo está perdido en el performance de la mera improvisación que solamente busca miradas y portadas de revista. El líder casado con la empresa más cercana, mata dos gaviotas de un tiro. La imagen está adherida a nuestra piel, tan tóxica como es. El arte se vende y se cubre de la luz hasta que alguien lo quema desde un libro mal escrito. Los medios son la guerra; matan y acusan al artista de barrio que actuaba bajo la lona improvisada. El amor sigue sin existir hasta que alguien lo vea.

La imagen, los medios, los líderes, la belleza, el sexo, el amor, el arte. Víctimas de la confusión.

 ¿Cómo actuaría la señora del pueblo si se enfrentara a los principios naturales?

Basado en los ensayos:

Todos somos transexuales de Jean Baudrillard.

Instituciones: Cantinflas. Ahí estuvo el detalle de Carlos Monsiváis.

Con sabor al norte- el deconstruccionismo

Jacques Derrida

Hasta ahora he hablado de temas que tienen bastante historia como lo fue el surrealismo. Esto es porque el arte es uno de los pocos campos donde no se desecha un estilo por crear otro que lo remplace, más bien, se usa lo ya creado para hacer algo más a partir de.

 El arte tampoco es plasmar sentimientos. Los artistas hacen lo que desean, pero también tienen en sus manos la responsabilidad de hacer un contexto para los años venideros. Es decir, que son los artistas y escritores (tanto novelistas como ensayistas, o sociólogos), los que serán analizados en la historia. Los movimientos sociales y el arte sólo se pueden ver en su totalidad en cinco años después de que ocurren, a veces más.

 También hay que decir que los movimientos artísticos no nacen solos. Como expliqué antes, en el caso del surrealismo era un estilo de vida completo. Los movimientos filosóficos son los que se convierten en arte puesto que los artistas también llegan a ser filósofos.

Con este punto podemos hablar de una nueva forma de pensar gracias a Jacques Derrida con su término: el deconstruccionismo. Tomando la explicación de Mario Vargas Llosa, Derrida sostenía que es falsa la creencia según la cual el lenguaje expresa la realidad.

“En verdad, las palabras se expresan a sí mismas, dan –versiones-, máscaras, disfraces de la realidad, y por eso la literatura, en vez de describir el mundo, sólo se describe a sí misma, es una sucesión de imágenes que documentan las distintas lecturas de la realidad que dan los libros, usando esa materia subjetiva y engañosa que es siempre el lenguaje”.

 Para poder explicarlo hablaré de la película THE ISLAND (2005), con Ewan McGregor y Scarlett Johansson.

http://www.youtube.com/watch?v=B5hRQwewcUY

 En esta sociedad se les implantó la idea de que hubo una contaminación donde mucha gente murió y ellos eran sobrevivientes. Nadie recuerda la vida antes de ello, sólo están expuestos a lo que se les dice que pasó. Ellos creen que es verdad aunque nosotros como espectadores sabemos la realidad.

Los Juegos del Hambre, uno de los libros donde se cuestiona el gobierno de un dictador.

 Lo que expone el deconstruccionismo es: ¿en verdad sabemos la verdad?, ¿todas las historias del holocausto que dicen ser ciertas lo son?.En este caso específico hubo muchas personas que hablaron de un complot por parte de los judíos sobre inventar todo lo que pasaba en los campos de concentración. Los neonazis aún llegan a cuestionar este periodo histórico.

 A partir de esta idea van a nacer artistas que se muevan con ella. Tiene un punto acertado en cuestionar lo que se nos dice que es la verdad, ya que vemos a menudo en la televisión una situación y nos damos cuenta con la Internet que existen otros puntos de vista sobre dicha situación.

THE GOLDEN COMPASS era una serie de libros que sería una trilogía en el cine, la cual fue cancelada por hacer ver a la sociedad del vaticano en una metáfora incorrecta dentro de este film.

 Todas las historias de distopias como los son: Divergente, Los Juegos del Hambre y THE GIVER, tocan estos temas.

Ya no se toman a las autoridades como fuentes de la verdad como antes lo eran; tampoco a la religión por los libros de Dan Brown o la saga THE GOLDEN COMPASS.

 Aun así las historias posiblemente lleguen a ser más gracias al deconstruccionismo, porque, por el momento, son solo escritores comerciales que no tienen idea de lo que están haciendo como movimiento filosófico. Ya aparecerán quienes representen esta vertiente y tal vez, el deconstruccionismo se pase a otras artes.

¿Dónde está su mundo?

infamePor Diana Beláustegui

Si tuviera que indicar el punto exacto en el que comenzó todo, creo que no podría marcarlo con exactitud, si le preguntasen a Cándida tal vez les hablaría de cuando empezó a sentirse sola y Rocita, la niña mágica, apareció en su vida. Pero contarlo desde esa perspectiva sería confuso, acabarían sin entender la historia, o lo que es peor, la comprenderían a la perfección y eso indicaría que estuvieron en ese mundo.

Rocita llegaba con su vestidito rojo y un osito cianótico con doble vuelta de cordón umbilical en el cuello, cuando los tiempos eran difíciles. A veces a Cándida le costaba trabajo tranquilizarse: se agitaba, gritaba y su madre corría de un lado al otro, regañándola, utilizando duchas de agua helada para calmarla.

En los tiempos de abulia, Rocita aparecía con un vestidito blanco y el osito menstruando.

La niña mágica era su compañía, su amiga, a veces la imaginaba sin el vestidito y quería tocarla, a veces Rocita le vendaba los ojos al osito y eran amantes.

Su vida había mejorado, ya casi no se daba cuenta cuando su madre la dejaba encerrada y salía a trabajar o huía con el vecino para olvidarse un poco de ella.

Tal vez estaba concentrada en su amiguita o se había perdido en los estrambóticos ojos del osito cianótico que no sospechó nada cuando el cuarto cambió, cuando las sábanas se hicieron blancas y la habitación comenzó a oler a desinfectante y algodón. De vez en cuando entraba un hombre de barba en su campo visual y le hablaba. La interrogaba por ratos. Era difícil enfocarse en lo que él le pedía cuando Rocita le recitaba poesía de los infrarrealistas al oído.

Era ensordecedor, cuando la niña mágica le pasaba el micrófono que llevaba escondido entre las tetitas, al osito menstruante, y él daba una perorata sobre los niños hambrientos del África, tal vez por todo esto no se dio cuenta cuando su madre se desvaneció y unas mujeres de blanco la suplantaron. Le daban pastillas que tragaba con jugo de naranja o licuado de frutilla.

Poco a poco los días se hicieron largos. Dormía mucho y cuando despertaba, se quedaba en la cama sin poder caminar, con las piernas tan pesadas que si se levantaba seguramente produciría grietas en el piso gris.

Por esos días comenzó a darse cuenta de los cambios. El hombre de barba entraba y le preguntaba cómo estaba su día, que sentía, en que pensaba o que opinaba del país. Y un miércoles, lo sé con exactitud porque fue el día del gran despertar, se descubrió sola, tan sola que dolía, tan sola que asfixiaba, tan sola y desesperada que le costaba trabajo recordar a Rocita y sus tetitas florecidas, al osito y su diatriba. La asepsia, el blanco y el silencio del lugar le produjeron una hendidura en su cordura. ¿Quién le había quitado su mundo, quien la arrastró a ese cuarto de sonidos enmudecidos?, ¿Dónde estaba el ardor, el amor, los gritos, las ganas de vivir?, ¿Fueron las pastillas, las inyecciones, los licuados o el maldito doctor de barba que la interrogaba?

El jueves se negó a comer y el viernes se preparó para su visita. Se sentó en la cama y no sacó los ojos de la puerta hasta que lo vio entrar, con su chaqueta absurda, el cuaderno negro y la lapicera salvadora. Con esa misma lapicera corre Cándida por las calles, nadie se anima a detenerla, lleva en la punta, clavado, un globo ocular. Ríe compulsivamente, llora por ratos, grita devorada por el odio. Nadie se acerca. Rocita no existe. Tiene la certeza de que ese mundo estuvo en algún rincón de su mente y que fue extraído con saña, burlándose de la felicidad que sentía cuando vivía en él. Grita rabiosa y en un intento inefable por causarle aún más daño a quien la dejó muerta en vida, muerde el globo ocular que estalla con un pequeño chasquido. Lo mastica sentada en la calle, desahuciada.

El ojo del muerto, reventado y jugoso, no trae el alivio que esperaba. Los curiosos la rodean, el mundo es tan nítido que el auto que dobla en la esquina pareciera traer una bandera blanca flameando a un costado, seguro es la paz que necesita.

Se levanta y corre a su encuentro.

REVELACIONES

Texto que podrán encontrar en:

http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/5to

La Poesía Maldita Mexicana: Baudelaire y Paz

La interpretación de la vida –como la conocemos en hipotéticos sueños y supuestas realidades- la basamos en la relación que encontramos entre el cuerpo y el alma. El alma necesita del cuerpo y viceversa. Para explicarlo de otra manera, la sustancia y la materia experimentan el más puro amor cortés; se encuentran fundidos, son inseparables.

 El alma le proporciona al cuerpo (específicamente al del hombre) autonomía, y es esa libertad la que lo hace un ser  único, pero sobre todo, un ser correspondido y amado. Dentro de la naturaleza del hombre, converge la obligada posibilidad del amor. Ya sea amor hacia uno mismo, a los demás, hacia un solo ser, a la naturaleza, al sexo, entre otros. La representación de dicha pasión se traduce en diversas manifestaciones artísticas, especialmente en el campo literario; es decir, la poesía.

 La historia del hombre es inherente a la historia del arte, específicamente a la de la poesía. El estilo poético, decía Octavio Paz, “se presenta como una liberación de la condición humana”, nos eleva, nos sublima; emerge en el momento en que el lenguaje nos resulta insuficiente.

Charles Baudelaire
Charles Baudelaire

Para profundizar en el tema central, cabe nombrar a un personaje determinante en la historia del arte literario. Fue a mediados del siglo XIX que surge una de las figuras más importantes dentro de la poesía francesa. Charles Baudelaire nació en París el 9 de Abril de 1821.  De su pluma florece la genialidad de la naturaleza intentando imitar el ejercicio de las letras, y la peculiaridad del hombre moderno. Las flores del mal –quizá su obra más reconocida- aborda la parte humana atormentada, triste y oscura. La melancolía es el elemento imprescindible de su poesía. Baudelaire exterioriza la pena de su propia alma, convirtiendo al dolor en sombra.

La poesía parnasiana hunde al hombre en lo más profundo para luego pronunciar y aclamar la única salida. Baudelaire logra mitificar el tiempo y así, mostrar la gracia de aceptar la ventura; destino fatal.

 “Emplearemos nuestra alma en sutiles intrigas, y demoleremos más de una pesada armadura, antes de contemplar a la gran Criatura ¡cuyo infernal deseo nos llena de sollozos!”

La muerte de los artistas. Baudelaire

 Han transcurrido casi 200 años y pareciera que Baudelaire escribió para mí y para todos ustedes. La poesía no esboza fronteras ni específica idiomas; la poesía es para quien la lee, la vive y la siente. El mexicano se siente aturdido y desgarrado por la historia. Asocia la muerte con la fiesta, le rinde un tributo y sin pesar alguno, se olvida de ella al procurarse desnudo para sí mismo.

“La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida. El mexicano no solamente postula la intrascendencia del morir, sino la del vivir”

El laberinto de la soledad. Octavio Paz

Octavio Paz
Octavio Paz

Antes habíamos comentado sobre la conjunción del espíritu y el cuerpo, y la libertad del hombre. El problema al que se enfrenta el mexicano, alude no solamente a la fragmentada desunión entre estos dos elementos, sino a las consecuencias de dicha herida. Sin la plena libertad, el mexicano no determina por sí mismo sus ideas, sus pensamientos, las revoluciones. En otras palabras, el mexicano no puede ser ni es dueño de su propia muerte.

 El que nace aquí padece de dos dolores: la intriga que genera la muerte del cuerpo más la de la identidad. El foráneo puede ver en el mexicano lo que habitaba en Baudelaire: la melancolía muestra al hombre tal y como es; el nativo se exhibe desnudo ante el mundo, y esos esfuerzos de los que hablaba Octavio Paz para esconder su verdadero rostro, son en vano. La balanza claramente está desequilibrada.

“Lo que se puede ver a la luz del sol es siempre menos interesante que lo que pasa detrás de un cristal. En ese agujero oscuro o luminoso vive la vida, sufre la vida.”

Las ventanas. Baudelaire

 Hace falta un estudio preliminar más profundo de la obra completa tanto del poeta francés, como de Octavio Paz y otros autores que han reparado en la actitud del mexicano frente a la vida que él mismo erige para sí. Para ser justos, es necesario decir y argumentar que la situación de miedo y soledad que experimenta el indígena y el mestizo no son culpa de él mismo, sino de su historia impuesta, la religión obligada, y la extinción de tradiciones considerables para nuestros ancestros.

Para nosotros, se nos hace más fácil renegar las raíces a diario y pretender un orgullo en fiestas y eventos internacionales.

La poesía, esa “otra voz” nos mantiene alerta y nos recuerda la fragilidad de nuestra identidad. El dolor de ser mexicano nació hace más de 500 años, y siempre necesitamos de la pluma y la letra para no olvidarlo.

 

 

 

 

El último Saramago

“No se olvida el poema, no se aplaza,
si el cuerpo de la palabra es moldeado
con firmeza, con ritmo y conciencia.” Arte Poética

Las manos dibujan algo parecido a letras que pretenden formar palabras, que a su vez quieren decir algo con un color que pareciera ser sombrío. Definitivamente es más complicado dibujar palabras que cuerpos.

Si te fijas bien, las letras no son sino siluetas exquisitas y estéticas. Si lo piensas bien, tu cuerpo y mi cuerpo, el nuestro, no es mas que un conjunto de letras donde cada caricia dice algo. Es así como ahora entiendo por qué es más difícil: en los cuerpos, ya está todo escrito.

De Saramago he podido extraer, con un ojo cerrado y el otro abierto, un poco (y eso ya es mucho) de infinito. Él, me pone en constante peligro de enamorarme hasta morir.

La obra de José Saramago es una vida y, a su vez, actúa del modo contrario; paralelo. La medida del tiempo, o su tiempo, no equivale a sí mismo. El instante que tardas en hacerlo es mínimo en comparación con su alcance. Por eso, Saramago es infinito y es nuestro.

El artista nació el 16 de noviembre de 1922 en un Portugal alejado del país mismo, donde todo era y es impensable. No se sabe cómo fue o quién se la dio, pero al hombre le dieron la palabra y la madera. Murió el 18 de junio de 2010. Después de 4 años continúa…

José Saramago
José Saramago

Se refería a los silencios como sombras que se guardan todo, que nada dicen. De ese color sombrío con el que nos es más fácil escribir nuestra existencia. Porque la vida es una sombra, porque no es suficiente, porque les falta tiempo, nos falta edad, se abstienen las canas grises. Y a pesar de los 87, del “punto final”, a Saramago le faltó nada para ser el viejo matusalén de barba fluvial que dijo (aún así le faltó). Porque fue a él al que le dieron la palabra, la parábola junto con la ironía.

Nosotros, siempre nos hemos imaginado a José como una figura tallada, de ilegibles proporciones y contornos, quizá ninguno. De manera obligatoria, la figura trae adheridas manchas negras que simulan sus sombras, todo lo que pensó, soñó, pero no dijo. Esos 87 años no bastan para decir si quiera lo que uno mira con los ojos cerrados, ciegos de todo. Siendo cuestión de fe la naturaleza de los sentidos, es bien fácil olvidarlos y convertirse en personaje de Saramago. ¿Cuántas veces la ceguera viene del alma y del miedo?

¿Acaso José Saramago no dijo nada, al igual que todos los que se hacen eternos por la palabra? Su obra no acaba, sus textos son tan inéditos como el primero, y el segundo y el que nunca será último.

Muchos elogios, o meros insultos aún me quedan para aquél genio, que fue ninguno y fue todo; empero, es mejor no desperdiciarlos, porque los ochenta y tantos se multiplican igualando la cantidad de desconocido a lo desembarcado.

“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que, viendo, no ven”. Ensayo sobre la ceguera

Desenfreno Iracundo

infame

por Gerardo Gerry Méneses

Ahí me tenías, corriendo como estúpido, partido en dos.

No sé si fue la peor mañana de mi vida.

No, realmente fue una asquerosa mañana,

pero no la peor.

La peor ni siquiera tiene que ver contigo,

sino con la muerte.

En todo lo horrible siempre está la muerte:

la de mi amigo que piloteaba cerca de Morelia

(aquel maldito día en que perdieron el control de la avioneta ¡sólo eran cuatro niños!);

la de mi abuela por culpa del cáncer que la diluyó;

la del más querido de mis tíos

quien no sobrevivió a un hospital infectado de neoliberalismo;

la muerte de suicidas con gesto de arrepentimiento;

la del beatle sorprendido en lo furioso de una noche estúpida.

La de mi banda de rock.

 En mi vida eso fue horrendo

                                                    y permanece,

                                                                             porque saber de la muerte es enfermar de agonía.

Así esa mañana, en que corría como demente,

sin otro rumbo que un renacimiento salvaje, triste.

A fuerza de morir en vida me volví otro.

Yo no toleraba los fines de semana,

de lunes a viernes trabajar sin descanso

hasta ser sorprendido por el sueño

era tolerable, aunque se tratara de esas noches

en que nada de lo que leía tenía caso.

Sin embargo, sábados y domingos eran morir mil veces.

Beber, berrear, extrañar, no soportar el cuerpo

ni el vacío. Y nadie hablaba de posmodernidad

pero punzaba el alma su agonía.

Yo despertaba en lugares extraños

con extrañas personas

que me dejaban sentir su extraña compasión,

hasta enredarme de negra necedad en las botellas…

Así que la mañana trágica en que te dejé de sentir

en que te vi deseosa de otro deseo

en que evaporaste lo que creí mi felicidad,

salí corriendo como desesperado

huyendo como maleante

desangrado de sexo y soledad

componiendo canciones que nunca comprendiste;

y decidí matarme

lanzándome al abismo

en que ahora vivo.

el que no puede

Ilustración: Emilio Valencia / El que no puede

Texto que podrán encontrar en:

http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/5to

Poesía son todos: Rosario Castellanos

“El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.” Destino

Alguien decía: “Me gusta saber lo suficiente para que cada vez que hable con una persona, aprenda algo nuevo”. Así es, las conversaciones no solo sirven para comunicarse e interactuar con las personas, también cumplen con otras funciones notables e inexcusables; platicar con alguien más constituye una manera para fortalecer las relaciones interpersonales y, por sobre todas las cosas, aumentar nuestro conocimiento, al mismo tiempo de que enriquecemos nuestras opiniones y generamos argumentos amplios y variados. Y bien, para motivos nuestros, leer es también una forma de conversar con el autor.

  Fue en una conversación en donde surgió un tema que, para mi gusto, es de los más interesantes, complejos y sensuales: el aspecto íntimo y pasional en la literatura.

  La conversación viró hacia una discusión de si las mujeres son más pasionales que los hombres y viceversa. Los ejemplos abundaron; sin embargo, es un hecho que los hombres han comandado (en número) en todas las bellas artes pero, eso no significa que sean más íntimos y sensibles.

  Mucho se ha mencionado, incluso se ha caducado el tema de la mujer como un ser meramente sensible y maternal. Por ejemplo, hablar de una mujer con el “corazón malherido” se presta a imágenes de proporciones ridículas donde la dama (deja de serlo) relega su dignidad para ir en busca de un hombre del cual depende su efímera felicidad.

  Sin lugar a dudas, ser mujer no te convierte en un ser más profundo ni sensible, tampoco acierto al decir que los hombres son los únicos capaces de escribir y describir los sentimientos tal cual son. Es justo decir que si el trabajo literario de los hombres ha sido mucho más abundante que el de las mujeres, ha sido por evidentes razones históricas e ideológicas. La mujer, por su condición de serlo, era considerada un ser inferior que, en muchos casos, era responsable de los actos impuros del sexo opuesto; una de las razones más fuertes fue el no tener permitido el acceso a la educación. ¿Será acaso que la modernidad trajo consigo mujeres capaces de perpetuar lo que sentían por medio de la palabra escrita?

  Grandes escritoras nos han regalado un pedazo de sí mismas a través del tiempo. Vemos en Safo de Lesbos quizá una de las primeras manifestaciones de un erotismo aunado al amor; Sor Juana Inés de la Cruz que no solo engendraba en su poesía conocimiento puro, sino belleza y silencio; Gabriela Mistral cantando poemas; Amparo Dávila ubicando su escrito al describir al ser humano; Isabel Allende, Alfonsina Storni, Laura Restrepo, Rosario Castellanos, entre otras.

  Indudablemente, la literatura como expresión artística es una de las disciplinas que resguarda la esencia neutra del autor. Lo que quiero decir es que, tanto en el lienzo como en el papel, por decir algunas, el alma traiciona al artista manifestando los principios pasionales secretos, aquellos que ni el mismo artista conoce.

Rosario Castellanos
Rosario Castellanos

 Rosario Castellanos, autora mexicana, desmitificó la figura de la mujer para convertirla en todo lo que toca. Fue ella, sin importar el momento, ni la idea, igual a cualquiera y superior a quien se atreviera. La obra de esta mexicana aborda la poesía, la novela, el ensayo y el cuento.

 Fue una autora capaz que fijo su pensamiento hacia las personas que se encontraban en condiciones desfavorecedoras no por decisión propia, sino por imposiciones benéficas para un sector que siempre lo ha tenido todo.

 Su poesía íntima y liberadora, procuro siempre colocarla no solo como manifestación artística, sino como un puente entre los que han arrancado voces y los que han quedado mudos. Rosario fue y es para nosotros, voz, ojos, manos y sueños.

  Dentro de su obra destaca su primera novela Balún Canán, El eterno femenino, Los convidados de agosto, y la recopilación de su obra bajo un título llamado Poesía no eres tú. A través de la lectura, hacemos de sus palabras una escuela difícil de madurar, pero fácil de imaginar.

  En cuanto a su poesía, la escritora reparó en los temas que definen la condición humana, tanto de hombres como mujeres, para reiterar en su pureza. La soledad, el amor, el orgullo, la muerte, la tierra, y más. Rosario Castellanos escribió para los que sienten que no tienen ni merecen una identidad. La lucha y la resistencia del cuerpo y el alma se hacen presente en sus letras para asegurarle (quizá sin saberlo) un lugar a las mujeres de la literatura.

Poesía no eres tú ni es ella, son todos.

“Esta tierra que piso  es la sábana amante de mis muertos.  Aquí, aquí vivieron y, como yo, decían:  Mi corazón no es mi corazón,  es la casa del fuego.” Esta tierra que piso

Nota: En ningún momento me he postulado a una condición feminista o por el contrario; los extremos los encuentro perjudiciales y ofensivos.

Un tal “Sábado”

Se despertó bien. Pocas veces había dormido tan cómodo. No supo en que momento, ni dónde dejó los calambres del pasado. Miró a Gelman echado en la orilla de la cama. Como siempre, tenía pesadillas. Ladraba en murmullo, y movía sus patas de atrás hacia delante, como si corriera.

 Sonrió ante la idea de que un perro pudiera tener recuerdos y exponerlos en sueños, sueños felices donde corretean un hueso gigante o las tinas de baño no existen. Lo acarició y se levantó de la cama.

 La empezó a tender no sin antes realizar un ritual más sagrado: oler la almohada de Nica. Siempre olía a vainilla. Ese olor le recordaba a su tía Matilda que, entre más se enojaba, más desprendía su olor dulce. Por eso, todos los días hacía exactamente lo que no debía. Él tenía 9 años y la tía Matilda, 16. Era la mujer más hermosa y regordeta que había visto; tenía una piel rosa, nariz redonda, ojos grandes y tristes.

 Se sonrojó con sólo pensar que ella fue la primera en desvirgar sus labios inexpertos. Lo que nunca supo fue que los labios de Matilda eran igual de vírgenes que los de él.

Recordó. Ese era el día que había estado esperando. El día que pudiera recordar sin morirse un poco en el trayecto.

 Evocó a su papá. Lo primero que le vino a la mente fueron sus enormes manos, siempre cargando un libro viejo. Recordó a su mamá, y la única foto que tenía de ella. Salía caminando tapándose del Sol con una mano. “Qué tonta es mamá”-decía. Cuando era niño, imaginaba que él estaba a su lado, sonriendo como ella y haciendo el ridículo acto de taparse del Sol. Inmóviles.

 Su papá le había explicado que así como en las fotos, donde ninguno de los personajes se pueden mover; así había quedado mamá. “Tu mamá estaba enferma y por eso murió. Pero, no te pongas triste. Será más cómoda una cama de nube que un colchón normal”, y le cerraba un ojo de donde descendían un sinfín de lágrimas todas las mañanas al ver que la almohada de su mujer estaba intacta.

 Los libros que leía papá eran para gente grande. Papá conocía a todos los que leía. Hablaba de ellos todo el tiempo. Un día robó uno de ellos. Un tal Sábado o Sabato que nunca apareció en la casa. Después de las primeras siete palabras…Esa tarde decidió que no había nacido para leer ni para que sus manos olieran a hojas viejas como las de su padre.

 El vicio de la “no lectura” lo llevó hasta Verónica. Desbancó a la tía Matilda con sólo verla una vez y de reojo. Con Verónica siempre era al revés. Cada vez que sonreía, salía el olor. Como si en su boca, en sus brazos y en sus piernas plantaran vainilla.

 Todo el tiempo que le debiera de dedicar a la lectura, lo dedicó al cine. Asistía a clubs de cine pequeños, con entusiastas y muchos pseudo intelectuales que no hacían más que decir idioteces. Prefería no decir su opinión frente a los idiotas.

 Fue un 24 de Septiembre que encontró a Nica. Estaban proyectando una de las mejores películas de todos los tiempos según él: In the mood for love. Estaría eternamente agradecido con Wong Kar-Wai por la obra cinematográfica que le regaló. Sentía que esa película era para él. Desde Maggie Cheung hasta la música de Umebayashi.

In the mood for love
In the mood for love

 No sabía si Verónica había entrado a propósito, en el momento justo para que todos la voltearan a ver, o fue una simple y perfecta coincidencia. Prefería las coincidencias, al igual que su papá. Después se enteró que esa idea de las coincidencias era de Julio y no tanto de su padre.

Julio Cortázar
Julio Cortázar

 Entró y comenzó a retumbar la música, aquellos violines y el desconsuelo de los mismos. Caminaba lento, como lo hacían en la película. “Así caminaba mi mamá”-pensó.

Luego de pensar, se enamoró. Con Verónica siempre era al revés.

 No vivió una historia de amor digna de contarse en una novela o una película china, pero pensaba que Verónica merecía ser inmortalizada de alguna u otra manera. Es simplemente hermosa. Tiene los ojos de un color que, mientras la amara y lo amara, nunca podría descifrar. Sin embargo, no era tanto el color porque, aún con los ojos cerrados es igual de linda.

 Se le antojó Nica un poco más que el habitual café de la mañana. Fue a la cocina a preparar la respectiva dosis. La taza de Nica estaba medio llena (o medio vacía), y a la cafetera le quedaba un charquito de café. Se extrañó de eso. El día que se casaron, prácticamente se habían jurado tomar café en las buenas, en las malas y en la mañana después de despertar.

 Preparó la segunda ronda. No le dio mucha importancia a la “infidelidad” de Nica. “Verónica, mi Nica”-dijo.

 Escuchó la regadera. Supuso que podía ser la oportunidad perfecta de abrazarla, de arrancarle la piel a besos. Se fue desvistiendo mientras caminaba hacia el baño. Abrió la puerta y el vapor lo vistió. No se veía nada. Entró a la regadera y la vio. Contempló toda su espalda llena de cicatrices. La comenzó a besar, a tocar su cuello, bajar las manos hasta la cadera. Sentía que sus manos eran peces. Nica nunca volteó. Nica no dejaba de llorar.

 Se puso enfrente de ella. Siempre que Nica lloraba, él secaba sus lágrimas con los labios y después la besaba. Le decía, “No me hagas limpiarte los mocos”, y se reían.

 Hizo exactamente lo mismo, pero Verónica nunca rió.

 Poco a poco fue desapareciendo. Cada parte de él se fue con las lágrimas, una a una. Él, sólo podría existir en el café de Nica. Cuando sólo quedaba un pedazo pequeño, una lágrima, entendió todo.

Se despertó bien. Había dormido en una cama de nube.

MACHINE

infame

MACHINE

por Gerardo Castillo Antúnez

I

Algo no anda bien

le invierto casi once horas diarias a una empresa

para obtener un salario

el cual recibiré quince días después

y puedo gastar absolutamente todo en un fin de semana.

 

Trabajo cinco días y descanso solo dos

duermo menos de cuatro horas,

algo definitivamente no marcha bien.

 

La gente dice que necesito compromiso, firmeza, actitud.

 

Afirman que no cuento con deseos de superación

que tengo un buen empleo,

tal vez el mejor que en mi vida pueda obtener

que me vale madre si me despiden,

o si la empresa crece o no,

estoy de acuerdo,

me importa un carajo.

II

Los autobuses vomitan a las personas

he visto  algunas entrar por las ventanas,

colgarse de los zapatos del otro,

estaciones convulsas

tiemblan con el rugir de los oficinistas.

De noche el regreso furioso a la madriguera.

Microbuses con las luces apagadas

surcando las calles, castigando a la ciudad entera

dejando su marca en las banquetas y en los parques,

de pronto

de la nada

desaparecen en el fulgor de los asaltos

y en medio del caos.

La ciudad llora la furia y el sabor amargo de la vida

de sus habitantes,

se estremece con cada alma herida

apuñalada por las grandes corporaciones

dueñas de todo

por eso la convulsión y el reproche de la ciudad

por eso blande como un látigo al aire

todas sus tristezas

tus desgracias.

453454217

*Texto que podrán encontrar en:

http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/5to

El simulacro de Borges

Quizá, gran parte de lo que somos, es lo que atina a un sí y a un no ¿Quién soy, quién eres?, ¿quién es quién y por qué es alguien? En comparación con la desmedida ventura del no fue, lo que sí fue, conforma una de las mínimas partes del universo de ser.

 La memoria tiene mil y un formas para manifestarse hoy, procurándose un asiento en el mañana. Recordamos para llorar, para reír y para arrepentirnos; recordamos para enamorarnos, para ser y, paradójicamente, para olvidar; pero, sobre todas las bondades y perversidades de una invocación, la más sublime es recordar para escribir.

Hemos escrito para morir.

 Llegamos a soñar con personas que fuimos y que aún somos. Intentamos interpretar cada uno de sus lenguajes al exponerlo ante alguien más. “Soñé esto y aquello…”. Nadie lo comprende, incluso uno mismo se queda perplejo. Los escritores hablan cientos de lenguas porque escriben su vanidosa quimera para que todos la entiendan. Son ellos dueños de la sortija.

 La literatura está plagada de recuerdos que arrastran traiciones y oráculos siniestramente descritos…o hablados. Así es. Para pocos, hablar es simular un texto en el aire.

“La memoria del hombre no es una suma; es un desorden de posibilidades indefinidas. San Agustín, si no me engaño, habla de los palacios y cavernas de la memoria. La segunda metáfora es la más justa. En esas cavernas entré.”
La memoria de Shakespeare

 Serán limitados; sin embargo, más de un autor tiene la capacidad o la gracia de hablar como se escribe, y de escribir como se piensa, y de pensar como se vive, y de vivir como se sueña, y al final, soñar como se esperaría morir: recordando, siempre con una sonrisa, que en la oscuridad se leen los cuerpos, y en el día, los libros.

Jorge Luis Borges descubrió de la noche que el verdadero paraíso se encontraba en su cabeza. Era para nosotros, aquel erudito, una biblioteca entera.

Ilustración: La Biblioteca de Babel
Ilustración: La Biblioteca de Babel

 Borges, al quedarse ciego, tan sólo deja de ver el color de afuera para ver como sopla el viento que está dentro. Su homenaje está en simular ese viento al hablar.

Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges

 Le leían y también él dictaba. Este hombre de letras hablaba sobre verdades etéreas con la suficiente humildad para proponer términos francos e insondables, propios. Su sabiduría era tan humana, que se atrevió a elogiar lo que muchos consideramos un infortunio y un castigo. Veía la ceguera en su experiencia, como una ironía; y las ironías, son sarcasmos elevados y directos.

 Aquel fenómeno le duró lo suficiente para aprenderse de memoria lo que alguna vez miró; duró lo suficiente para encontrar una humanidad totalmente diferente. El autor se descubrió a sí mismo y en sí mismo más enamorado del mundo.

 En el artista, se lee la maravillosa y compleja idea de encontrar  personajes distintos. En cualquiera de sus mundos y sus enciclopedias, se inventó su propio espejo negro rasgado de rojo y algún otro color que no alcanzamos a distinguir.

 Si no es él, es otro, pero es él.

Jorge Luis Borges escribió cientos de simulacros; nos está soñando.

“El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad.” Las ruinas circulares

Ilustración: Las ruinas circulares
Ilustración: Las ruinas circulares

DEMORA EN UN HOTEL

infame

 DEMORA EN UN HOTEL

por Julio E. Ruiz Monroy

En el estante el Libro de arena se desgrana. La manecilla es la inevitable caída del tiempo.

 Ella se levantó empujando las horas, y deslizó su delgada pierna por entre los minutos. Aparece desnuda como medio faro agujerando la noche. Hay algo de constante en su piel; aunque su cuerpo es sujeto de las épocas. Pertenezco a lo variable, dice. Bebo del té la melancolía de Marzo, y abrazo esta ausencia puesta sobre la pausa.

 Me tiendo a mirarla por un momento; la encuentro sola, con aires de fuga. Se arquea doblando el tiempo y le saca las verdades. Todo es relativo, dice. Hay una luz al norte, y jugamos a buscar a Orión. Alguna vez me habló de la fractura, de las horas cíclicas; inicio de los eones. Se burla de mí, preguntándome qué fue primero, si el huevo o la gallina. Yo la beso entre los segundos y no me importa su actitud de instante.

 El tiempo es la honda grieta del amanecer en el crepúsculo, y me pregunto si vendrás, de allá, de donde estés, para besarme la noche, y jugar al azar y a bautizar gaviotas, dice.

El-Hotel-Albatros

 *Texto que podrán encontrar en:
  http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/6to_tiempo_transici__n_inexorable

Lecturas compartidas: Alfonso Reyes.

Otra nueva entrada de la sección “Lecturas Compartidas”, que ésta vez propone un salto al pasado, a la augusta primera mitad del siglo XX, para recordar y rememorar a un poeta, narrador, ensayista, dramaturgo (y también diplomático) mexicano que desgraciadamente ha sido olvidado por las nuevas generaciones: Alfonso Reyes, nacido un 17 de mayo de 1889 en Monterrey y fallecido el 27 de diciembre de 1959 en la ciudad de México.

 Dícese por algunos críticos que su trabajo se encuentra entre los mejores de la historia de la literatura mexicana. Cuenta con un listado de características que lo posicionan en un lugar excéntrico dentro de las letras, gracias a su estilo, su capacidad descriptiva, su emanación tan natural de sentimientos que glorifican la patria, e incluso por las casualidades de su vida, que se encuentran esparcidas por toda su obra. Produce un interés fascinante que el lector aprecia en todo momento (un poco lo que se siente leer Memorias de mis tiempos de Guillermo Prieto).

 Al buscar los detalles en su biografía te encuentras con un mar de historias y anécdotas, dignas de ser contadas. Sus años formativos se revistieron con la capa militante de la revolución mexicana, su condición aristócrata (muy complicada ya que su familia era simpatizante con la dictadura porfirista) se antoja casi poética cuando se observa desde un punto analítico según las diferentes caras de la revolución.

 Justo en esos momentos de graves tensiones que vivía México, Alfonso Reyes se exilia en España desde 1914 hasta 1924.  Durante este periodo en territorios madrileños se consagró firmemente a la literatura, y sus creaciones alcanzaron la fama de escritor de altos vuelos.
Después de que los problemas en su tierra natal se aquietaran, el gobierno lo incorpora al servicio diplomático, que le dio la oportunidad de estar en países como Argentina, Francia y Brasil, donde conoce a personalidades de la vida intelectual, tales como Victoria Ocampo, Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, entre otros.

 Tuvo la virtud de escribir en un español perfecto, que no era de España ni de México, era de él, él lo inventó, le puso su sello y pasará a la historia de la literatura como un estilista de primera fila.

Emmanuel Carballo.

 Hoy en día, el legado de Alfonso Reyes está presente en un México que ha buscado la conservación y el rescate de su memoria a través de su obra. Lo podemos observar año tras año con el Premio Internacional Alfonso Reyes  que se otorga por la distinción a la trayectoria, los méritos y las aportaciones dentro de la investigación literaria de autores que tengan esa excelencia en sus trabajos, como lo tenía Reyes.

 También se encuentra La Capilla Alfonsina (la casa donde vivió Reyes, cuando regresó después de su exilio) que se convirtió en un Centro de Estudios Literarios que “además de difundir y promover la obra del autor, durante años ha contribuido a la difusión y promoción de la cultura.” En este recinto se dan cursos, seminarios, mesas redondas, conferencias, boletines, etc. y además se encuentran fotos, documentos, cuadros y objetos diversos   que representan una parte de la vida del escritor.

 Si les interesa conocer la obra de este autor mexicano (bastante extensa, por cierto) aquí les dejamos una recomendación que seguro te interesará si eres amante de las letras:

  • Visión de Anáhuac, que en palabras de Armando González Torres : “Cauda de imágenes que celebra el tiempo prehispánico y, a la vez, conforma una compleja perspectiva de la historia y la cultura mexicana. Puede ser un ensayo poetizado, una prosa poética o una pieza de historia lírica que encomia el paisaje del valle de México y la ciudad indiana.”
  • ¡A Cuernavaca!, un poema sobre un viaje a esta hermosa ciudad que te embelesará con su sencilla brillantez.
  • Sol de Monterrey, un poema con un fulgor infantil hermosísimo, que te hará recordar las tardes de juegos cuando eras niñ@
  • Glosa de mi Tierra, poema que en lo personal me es impresionante debido a la cadencia tan lograda que tiene.
  • Visitación, ni hablar, de mis poemas favoritos y uno de los más famosos de Alfonso Reyes.

Amor a la literatura o amor y literatura

El amor funciona de varias maneras y, al mismo tiempo, de una sola. El imaginario juega un papel importante en la concepción “pura” o “impura” de un ideal; quizá es lo que más nos traiciona ¿Qué es puro y qué no?

 Lo que uno quiere esconder, sale, y lo que uno quiere expresar, se esconde. Es un disfraz clavado a la piel y, por ende, al alma. El amor se burla de nosotros pecando con los ojos, las manos y la boca, incluso con las piernas. Hace cómplice a la sonrisa y, por supuesto, a las lágrimas.

Historia de Filemón y Baucis
Historia de Filemón y Baucis

 ¿De dónde surge esa necesidad imperiosa del hombre por decir lo que siente y sentir lo que dice? Es ilógico callar lo que pensamos y sentimos. Es una contradicción guardarlo porque, como ya lo había dicho, hay una traición, una complicidad. Cada quien se remacha a su cruz…rechazamos el duelo; sin embargo, se busca como a lo efímero, como a lo bello.

“Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.” 
Más allá del amor. Octavio Paz

 Así se hace la literatura en todo su mar. La pureza (y su contrario) del texto que concebimos o pretendemos concebir, nunca llega a ser. El escritor dice más de lo que no quiere y menos de los que sí quiere. Como cuando se ama (o se odia).

 La diferencia del amor al hombre mismo y el amor a la literatura, no está en su cuerpo, ya sea la piel o la hoja, o en la sangre o la tinta, sino en lo que puede ser y no es: el hombre es mortal y la letra no; el hombre es en la medida en que su deceso se ajusta a la vida, y la literatura es en la medida en que su vida se ajusta a la muerte. Literatura hipócrita. Edicto natural, imprescindible.

Jorge Luis Borges y María Kodama
Jorge Luis Borges y María Kodama
“¿Dónde está la memoria de los días
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron
dicha y dolor y fueron para ti el universo?
El río numerable de los años los ha perdido;
eres una palabra en un índice.”
A un poeta menor de la antología. JLB

 Esa es la naturaleza, poco nuestra y bastante ajeno, que lejos de inspirar, crea y destruye. Dual. Crea con todo lo que ofrece y destruye con lo poco que fecunda. Para fortuna de la tierra, somos independientes del mundo y necesitamos interpretarlo y reinterpretarlo; como al amor que se convierte en odio y viceversa. Naturaleza viva, que al quedar desprovista de su esencia marca su llegada como muerte. No es el aire, ni los sabores: la esencia es el lenguaje. El hombre deja de ser hombre (como cualquier otro animal) cuando no se comunica.

 Poco sabemos de aquello. Nadie puede lanzar la primera piedra. Ni me conozco ni te conoces; te conozco a ti a través de tu palabra, de preferencia, escrita. La paradoja ridícula de todos los días: escribimos enalteciendo al amor y no precisamente con amor. ¿Qué somos?, ¿amor o literatura? Amor, porque ella nos ofrece la oportunidad de mitificar. Literatura, porque él nos permite existir aunque sea un instante.

México, quiere conocerte

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Por Fausto Leyva

¿De qué forma se puede conocer y asimilar a la humanidad sin salir de casa? Sin duda uno de los mecanismos más efectivos de la comunicación son los conceptos audiovisuales, es por ello que el cine y la música son un lenguaje universal que nos lleva y conecta en cada latitud de este planeta. En base a esto, por ejemplo, que con el cine de EUA conocemos el poderío militar del que son capaces, de que serán los héroes en una invasión extraterrestre y colonizarán otros planetas en busca de la paz universal; de Francia tenemos la certeza que ahí existen los mejores amantes y las mujeres más liberales del mundo, siendo personajes de complejos razonamientos existenciales. Y de la música, pues nadie sabe rockear mejor que los ingleses o bailar y cantarle a la vida mejor que un cubano.

 Pero, ¿Cuál es la carta de presentación México ante el mundo? ¿Cómo se nos percibe en otras tierras? Alguna vez escuché a unos americanos preguntar en donde se encuentran los mariachis que inmortalizó Jorge Negrete o Pedro Infante, no encontré respuesta para ello, al menos no cerca del centro de la Ciudad de México, pero surgió otra cuestión: ¿Por qué creerían estas personas que México es así aún?

 Para responder esta pregunta me encontré con el libro, EL CINE MEXICANO DEL SIGLO XX: estampas de una negación nacional (1910-2000) de Obed González Moreno (editado por Raíz del Hombre y el Instituto Mexiquense de Cultura) en el cual, a manera de ensayo, reflexiona sobre la realidad que se ha retratado en una selección de películas indispensables en la historia del cine nacional.

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 Obed Gonzales propone un análisis de la sociedad mexicana con base en una selección de personajes y cineastas, desdeñando la perspectiva psicológica que se presentan en estas piezas artísticas. Entre las películas citadas se encuentran Los hermanos de hierro de Israel Rodríguez, Los Caifanes de Juan Ibánez y Rojo amanecer de Jorge Fons, entre otras, de las cuales extrae, por una parte, la perspectiva social que se acentúa en las obras, así como el simbolismo con el cual se intenta conectar al espectador con el discurso del actor o el cineasta. De esta manera y situando el contexto histórico de cada película, se nos muestra la evolución de la sociedad mexicana, la cual muchas veces se nos acusa de relajados, paternalistas, violentos, etc., cosa que desde Octavio Paz con su Laberinto de la soledad o Antonio Guadarrama y su Trilogía de los grandes Tlatoanis han dejado sobre la mesa de discusión de cómo es ser mexicano.

 Este libro abre la puerta a un sinfín de hipótesis y argumentos con respecto al ser colectivo, específicamente del mexicano, pero que igual da pauta a revalorizar y cuestionar nuestra forma de ver cine y las causas que este lleva. Sin duda, amable lector, me permito invitarles a leer este libro, así como seguir el trabajo de este autor.

Carrera contra el tiempo

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CARRERA CONTRA EL TIEMPO 

por Oliver Alejandro

Vivo apresurado
porque el reloj en mi habitación
libera un alma que me persigue,
cada que el segundero en sus entrañas da un paso.

(Tales espíritus se bofan de mí.)
Saben que no puedo huir de su asecho
pues conocen mis pasos incesantes
incomparables a los suyos.

Corremos por calles

definidas como horas,
cada que supero alguna
mi fatiga se turna desmesurada.

(En cada minuto 60 demonios me hostigan)

Visten remembranzas
que disparan hacia mí,
trazando obstáculos, contratiempos
en la ruta de mi huida.

(Al superar 24 calles me desplomo de cansancio.)

Las almas que ya suman 86.400
invaden mi cuerpo,
atraen la muerte de un día
me presentan una nueva trayectoria
con 24 manzanas, que debo trazar con un cuerpo envejecido.

(Hasta que el último espíritu me alcance.)

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           *Texto que podrán encontrar en:
           http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/6to_tiempo_transici__n_inexorable

Nuestro Jaime

La estancia llena de gente; sin embargo, están solos (los enamorados se descubren en un vacío inmerso de todo). El tiempo no cuenta, se vuelve cómplice del que mira primero y enemigo del que mira después. El día se vuelve noche y la soledad se vuelve amor.

“Te conocí a tiempo, a tiempo de encontrarte, para saber que existías, para llenar mis ojos y mi boca de tu sabor… No fuiste antes ni después, fuiste a tiempo. A tiempo para que me enamorara de ti.”

          Llegaste a tiempo

Jaime Sabines
Jaime Sabines

 Conforme pasa la ocasión, más y más son los que se encuentran pronunciando esas palabras y emitiendo aquellos silencios que lo dicen todo y nada. Cada vez son más. El que ama se enfrenta ante un dilema: ¿Cómo decirte lo que ya está dicho?, ¿te lo repito?, ¿lo leo? La urgencia de expresar lo que el alma siente se vuelve incontrolable e imposible. Cualquiera que ama se desespera ante un lenguaje desprovisto y corto para poder decir lo que realmente quiere.

“Y todo lo que decimos no es sino una minúscula parte, inexpresiva, de lo que no decimos. Y todo lo que queremos, es inalcanzable. Y todo lo que anhelamos es imposible.” Cartas a Chepita

 La poesía es un síntoma humano. No me malentiendan; ser humano no es una enfermedad. Quizá “síntoma” no sea la palabra correcta. Mejor dicho: la poesía es un futuro obligado propio del humano. La consecuencia inmediata del amor es la poesía. El poema, el que surge de afuera hacia dentro y viceversa, no se hace, sino se va construyendo con la vida misma.

 Las cartas de amor requieren de tiempo y unas cuantas arrugas, se crean con la mirada estando ciegos, con las manos carentes de piel, y luego, con la pluma. Es precisamente eso lo que escribió y con lo que escribió Jaime: la vida y con la vida, con amor y al desamor.

“Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mi,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima…” No es que muera de amor

 Jaime Sabines, el poeta y el hombre, nació todos los días. Un lunes, un martes, un domingo. Fue en Chiapas y también al otro lado del mundo. Sabines nace cuando alguien se atreve a querer de a de veras. Y también para el que sufre hasta con las uñas. He aquí su infortunio: habrá quien se atreva a orar en su nombre, malgastando sus letras en brisas vacías y sin sentido.

 Arriesgado e inocente, se enamoró joven. Y así siempre fue su amor: como del que empieza, ilusionado. Su nombre: “Mi Chepita linda”

 Las cartas, los poemas, los discursos, todo lo que salía de Jaime era por su amor: amor a ella y a la literatura, a las horas y los besos, al papel y al cansancio. Chepita es aquella o aquél al que amamos y tenemos a un lado. Es la forma en que se respira, el aire desnudo golpeando el ojo de la boca, haciendo tronar los dientes que pronuncian palabras inciertas para el que escucha sin querer y alimento para el que ama también.

Jaime y Chepita
Jaime y Chepita

 La genialidad de este artista reside en lo que algunos no comprenden. Si bien, ser poeta requiere de enormes virtudes, una sensibilidad nata y un dominio del lenguaje mayor, Sabines escribió para que todos lo pudieran entender y sentir. El arte de escribir, fue para el artista, hacerlo como cuando se habla, con la cualidad de elevarse.

“Al fin y al cabo soy poeta –y a la poesía, como a la flor que crece en la falda de los volcanes, si la tocan, la deshacen.” Cartas a Chepita

Sabines lo dice por nosotros. Su arte, su poesía, es la poesía de todos los días. Es la mía, la tuya, la nuestra, la ajena y la personal. Es una caminata, una mano encerrando otra, un día de lluvia, el cabello sin estar quieto, es su mirada, es estar sentado, un cigarro. Él lo dice por nosotros.

Jaime Sabines. Homenaje en Bellas Artes. 1996

 

La peor señora del mundo

La virtud de los libros infantiles no la encontramos en la lectura de 5 minutos, lo “bonito” de las ilustraciones, o lo chistoso que nos parece. La verdadera gracia de la literatura infantil está en la enseñanza, la habilidad del autor para mostrar algo básico y hacer que perdure en la mente del pequeño lector y, lo más importante, crear el hábito de la lectura. Una vez que el niño toma el libro, no sólo disfruta la lectura, sino que aprende a pensar forjando un criterio que le servirá de base para el futuro.

La casa huele amargo, nada se encuentra en su lugar; la estufa está en el baño, la

La peor señora del mundo
La peor señora del mundo

 mesa en la sala y el retrete en el jardín. Pareciera que los habitantes son las moscas. Quizá me haya confundido con la distribución de las cosas, es que hay mucho humo, tanto que parece neblina. En una de las esquinas se encuentra ella o, ¿es él? Empiezo a ver desde sus pies. Zapatos negros y grandes, piernas peludas, el vestido le llega a las rodillas; sus manos son gordas y sus uñas están en punta, parecen cuchillos; los brazos, peludos; trae un zorro muerto en el cuello (creo que eso es lo que huele tan amargo); su sonrisa es horrible, ni parece sonrisa; trae un cigarro lleno de ceniza que cae sobre su regazo; sus ojos son enormes y despintados, parece que los trae inyectados, saca el humo por la nariz; y se ríe, se ríe tan fuerte que retumba hasta en el cielo…

 Si me preguntan cómo me imagino a La peor señora del mundo, algo así sería. Creo que es la imagen que la mayoría tiene. Un olor desagradable, uñas largas, cara espantosa y altura de gigante. Francisco Hinojosa, poeta y narrador infantil, se la imagino parecida, pero no igual.

 La peor señora del mundo era muy buena siendo mala, la peor. Era tan mala, que a sus 5 hijos (padre desconocido) “les pegaba cuando sacaban malas calificaciones en la escuela y también cuando sacaban dieces”. Un día, los habitantes de Turambul se cansaron de tenerle miedo, de su maldad, golpes y todo lo que provenía de ellas. Decidieron huir y dejarla sola sin alguien a quien golpear.

Francisco Hinojosa
Francisco Hinojosa

 Hinojosa, el autor de este cuento, es uno de los más reconocidos autores infantiles de habla hispana. Su trabajo se extiende desde la narrativa hasta el teatro, pasando por el periodismo y la divulgación cultural. Participó con la colección “Libros del rincón” para la SEP, así como “A la orilla del viento” del Fondo de Cultura Económica.

  Las ilustraciones corrieron a cargo del caricaturista mexicano Rafael Barajas, mejor conocido como “El Fisgón”. Personaje importante que ha colaborado en uno de los periódicos más importantes, “La Jornada”, y en la revista “El Chamuco”. Lo destacado de este caricaturista reside en el activismo político y en la participación para ampliar las libertades de expresión.

 La peor señora del mundo se adaptó a teatro y fue  puesta en escena en años anteriores. No solo es uno de los cuentos más leídos en México. El tema es orgánico y muy importante para los niños. A través de la lectura, se espera que el niño aprenda a solucionar conflictos dejando de lado la violencia.

 Dentro de los otros trabajos de Barajas como cuentista, cabe destacar El sol, la luna y las estrellas, La fórmula del Dr. Funes, Cuando los ratones se daban la gran vida, entre otros.

https://www.youtube.com/watch?v=0CC2IjHPoN0

El espejo de Adolfo

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Por Sarai Martínez

El objetivo escandalizar a aquellos que piensan de buena manera y a suscitar infartos en las almas inocentes.

 El Realismo Sucio es un movimiento literario que pretende reducir al máximo la narración para presentar un texto minimalista, el contexto compartido con el lector sea lo más amplio posible.

 En esta ocasión, México presenta a Adolfo Vergara Trujillo, un revolucionario en la literatura, que no pretende agradar sino presentar la realidad cruda, tal como es.

 Publicó Freak y otros tormentos en la editorial Ficticia porque, según las propias palabras del autor, “fue la única editorial que se aventuró a publicarme”, así es, una loca aventura de un muchacho lleno se sueños, y sin embargo, él se sentía pretencioso.

A dolfo Vergara Trujillo no se toma su papel de escritor a la ligera, es por eso que no vemos millares de escritos volando por todos lados, él se toma el tiempo para crear. Por lo mismo que no se considera un escritor consagrado, ni siquiera bueno, trata a sus escritos con pinzas, indagando hasta que llega el momento en que le satisfacen, es más, lleva la escritura al nivel del arte.

 “Escribir, para mí, sigue significando diversión, aun cuando lo que escriba me lastime, me asuste o me avergüence. Mirar por la ventana y encontrarte de frente con la historia sigue siendo mágico; enfrentarte al teclado sigue siendo un reto; y corregir mis borradores en papel reciclado con el color de la sangre sigue siendo brutal (algo que nunca me permitirá la pantalla). Escribir, sin importar el medio en que se publique, según yo, siempre tendrá la misma lógica: se trata de transmitir una emoción —la que sea— para seducir al lector.”

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* REVIVAL. Reaparición de cuatro narradores sin reservas. http://sdl.librosampleados.mx/2013/02/revival-4narradoressinreservas/

 Hasta este momento he pintado un Adolfo Vergara Trujillo muy locuaz, por decirlo de alguna manera, sin embargo, sus textos están lejos de ser tranquilos, poéticos, serenos o, simplemente, normales; porque están más allá de la falsedad humana, están acuñados en la realidad brutal del simple hecho de ser “humanos”, y de todo lo que conlleva a serlos. ¿Es necesario  estar “pirado” o de plano ser muy freak para escribir?, el término Freak se traduce como engendro, el cual han acuñado para llamar de algún modo a los miembros pertenecientes a esa otredad alucinante que los repele o, las más de las veces, los espanta.

 Es entonces que llegamos a la obra de Adolfo Vergara Trujillo con el título Freak y Otros Tormentos compilación de cuentos extraños, los cuales evidentemente fueron creados en una especie de levitación infrahumana por las superficies de lo urbano, lo erótico, pecaminoso y lo blasfemo, vemos la búsqueda, en la creación literaria, de un medio para hacer que el lector adolezca luego de provocar el uso de su “imaginación pasmosa”.

 Hay textos, por ejemplo “Freak”, el cual regala  el título al libro, cuyas escenas de personajes deformes y leyendas circenses han sido explotadas ya por otros escritores como Jodorowsky, pero que funcionan con otros mecanismos de asimilación. La imaginación siempre será mejor que la imagen por sí misma.

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 Sus cuentos están llenos de alcaloide, libídine, depravaciones, música, fenómenos de circo, culto, psiquiátricos y muerte, es por eso que poseen tal singularidad y, de manera cínica, decide dar a conocer esa su narrativa cruda,  explícita -casi pornográfica- y alucinante.

Mi abuelo el luchador: cultura popular para niños

Uno se despierta con la terrible sensación de fin de semana, incluso nos duele el pecho: es domingo. Prendemos la televisión por la mañana. Evidentemente no hay nada interesante. ¡Claro!, es domingo y es la mañana. La famosa y eterna “catafixia” dejó de ser interesante a los 5 años.

Santo "El Enmascarado de Plata"
Santo “El Enmascarado de Plata”

 Apretamos una y otra vez hasta llegar a nuestro destino…”El santo contra todo lo ridículo que se les pueda ocurrir”. Héroe nacional. Casi casi nos dio patria por cada triunfo frente a las mujeres vampiro, las momias, la Llorona, los marcianos, las lobas (y no precisamente las que conocemos ahora); grosso modo, “El Enmascarado de Plata” ganó a todos los miembros del mundo oscuro y temible.

 Del ring, pasó al corazón del pueblo. Estoy enteramente convencida de que ahí sigue, para siempre. Tanto el enmascarado como la lucha libre, se han convertido en icono y en cultura. La cultura popular bien se podría fragmentar en elementos distintivos que identifican al pueblo sincero de entre todos los demás.

 Bajo la lona del artista improvisado -diría Monsiváis-, hasta  las esquinas de un cuadrilátero, el mexicano se ve bajo la máscara y lucha en silencio.

Mi abuelo el luchador (Ediciones El naranjo), libro infantil y mexicano, rinde un homenaje a todos aquellos que emprenden la contienda diaria, la más difícil: el amor.

 El abuelo Ignacio, es aquel luchador anónimo y adorado, invencible. Alto como un edificio, capaz de cargar una tonelada de fideos y hacer cachorro a un feroz lobo. Es así como su nieto lo ve, como el más grande y poderoso.

MI ABUELO EL LUCHADOR
MI ABUELO EL LUCHADOR

 Durante la lectura, el niño lector logra entender 2 aspectos importantes: para llegar a ser el mejor, es necesario recorrer un largo camino; ese camino es más fácil recorrerlo cuando tienes a quien amas  a tu lado.

 Máscara (texto): Antonio Ramos Revillas, cuentista mexicano originario de Monterrey, nació en 1977. Entre sus múltiples reconocimientos, destacan el Premio de Literatura Joven Universitaria y el Premio Nacional de Cuento Salvador Gallardo; a su vez, ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, también lo fue de la Fundación para las Letras Mexicanas.

 La publicación de Mi abuelo el luchador forma parte de la obra de este gran cuentista, junto con “Todos los días atrás”, “Sola no puedo”, “Habitaciones calladas”, entre otros.

 Cabellera (ilustración): Rosana Mesa Zamudio, ilustradora y artista veracruzana, ha sido expositora tanto en la capital del país como en algunos estados de la República. Su participación como ilustradora se extiende hacia varias editoriales y diversas publicaciones. El trabajo de esta artista dentro de Mi abuelo el luchador es simplemente maravilloso. Diera la impresión de un boceto a lápiz salvo la intensión de resaltar algunos detalles con color. Cada una de las ilustraciones escenifica y plantea el texto tal cual es.

 Con una simple hojeada es fácil para cualquiera sentirse fascinado hacía este libro, hacia el dibujo, el niño narrador, el abuelo, la historia.

lucha

 Fue el Santo, fue mi abuelo, quizá el tuyo, fue el papá de algunos, tío de otros. Nadie lo puede saber. El héroe lo son todos.

Lucas afuera, Lucas adentro: literatura infantil

La colección A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica, comprende una serie de libros infantiles, en su mayoría cuentos, que narran diversas historias “para los que leen bien”. La diversidad de autores y nacionalidades es grande. Podemos encontrar  escritores mexicanos, brasileños, australianos, estadounidenses, canadienses, alemanes y más.

Lucas afuera, Lucas adentro de Carmen Leñero
Lucas afuera, Lucas adentro de Carmen Leñero

 Una de las grandes similitudes entre estos autores reside en los múltiples reconocimientos que han recibido durante su carrera. Otra de las principales atracciones de esta colección la presenciamos en los dibujos. Éstos se mantienen bajo un perfil completamente conceptual, invitando a los niños lectores a interpretar las historias de formas alternas. Las ilustraciones al igual que la narrativa, corre a cargo de diferentes y grandiosos personajes.

 En sí, las ilustraciones pueden considerarse verdaderas expresiones artísticas, principalmente (y contribuyendo un poco con mi gusto) las que corren a cargo de Mauricio Gómez Morín. Él mismo fue Director artístico dentro de esta colección. Su trabajo no solo se expande hacia la ilustración infantil (editorial privada y contribuyendo también en la esfera pública de libros gratuitos), de igual manera, ha laborado para periódicos nacionales y revistas.

 Lucas afuera, Lucas adentrotítulo que forma parte de esta colección (ilustrado pro el mismo Gómez Morínnarra la historia de una niña que alimenta a Lucas, su bicho mascota, con todas las cosas que odia o le desagradan. En un principio la idea le parece genial, resultaba encontrar una fácil solución a sus problemas. Después, cuando el gusano perdía el control de su hambre, se tenía que inventar odios para que el pobre Lucas no pasara penas y angustias.

 “Los cinco continentes desaparecieron de dos bocados junto con los países, sus habitantes, sus construcciones y sus ideas. Todo fue a dar a la panzota de Lucas. Ésa era la venganza que me tenía preparada desde la vez que me dio asco acariciarlo…”

 Mientras releía esta increíble y divertida historia, pensaba en todas las personas que se odian a sí mismas…el odio, como el amor, no se puede aparentar ni muchos menos esconder. Un mundo sin humanos, o algo así.

 El final del relato, no solo deja entrever elementos fantásticos, sino elementos que bien podrían ser filosóficos. Cuando Lucas se come a su propia dueña, ella entra a la gigantesca panza del bicho y descubre que el estómago es un mundo, un universo, y todos sus habitantes desconocen su lugar en el “infinito” universo.

 El odio como solución, el hambre como pretexto, una panza como universo…

¿Qué parte de nosotros interpreta el papel de Lucas?

 Lucas afuera, Lucas adentro corrió a cargo de Carmen Leñero. La escritora y cantante, nació en la Ciudad de México. Es considerada una de las autoras infantiles más importantes y reconocidas a nivel nacional e internacional. Como literata, su trabajo abarca varias publicaciones que incluyen el ensayo, narrativa, poesía y ficción. Ha recibido múltiples premios aquí y en el extranjero.

Carmen Leñero
Carmen Leñero

 En 1996, tras la publicación de Lucas afuera, Lucas adentro, Carmen  fue galardonada con el Premio Juan de la Cabada (reconocimiento otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes por la creación literaria infantil).

 Otros títulos recomendables de la colección A la orilla del viento son “El embuste de las coles” de Paul Jennings; “Historia medio al revés de Ana María Machado; “Beisbol en abril y otras historias” de Gary Soto.

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Pasar o Pesar

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PASAR O PESAR

por Zureima Zaldivar

A veces, mientras intento quedarme dormido, puedo escuchar mis propios gritos, el llanto incontenible de mi nacimiento. Y con esfuerzo abro los ojos.

La luz es enceguecedora, se escuchan murmullos inentendibles. Es claro que jamás comprenderé el idioma de quienes a sí mismos se llaman “hombres”. Existieron, antes de su llegada, miles de cosas que mirar alrededor, pero nada me ha maravillado tanto como observarles.  Les miro, cada vez con más curiosidad.

Pero no los entiendo, los veo correr con desesperación. Tratan de abarcar cada espacio a su alcance, ver más allá de los rostros de otros, jamás tropezar. Y por último, dar pasos tan firmes que yo no pueda borrarlos. Es inevitable, mis pasos siempre terminan por borrar la mayoría de sus huellas.

Desde el día en que empezaron a correr, trato de pasar inadvertido. Sin embargo, por alguna razón que no he podido esclarecer, de pronto choco contra sus frentes. El impacto es tal que se vuelven locos, dejan de correr y empiezan a encorvarse. A veces, se quedan dormidos y ya no despiertan.

Yo nunca duermo. Mi andar es casi siempre lento, me voy aún más despacio en algunas sonrisas, me da por querer mirar los llamados “besos”, y trato de pasar rápido ante las tragedias. Siento que puedo darme lujos como esos, pero “algo” siempre me obliga a avanzar sin correr en realidad, y sin jamás poder detenerme.

insomnio

Estoy seguro de que mis primeros pasos junto a los primeros hombres fueron más lentos. Pero me he visto influenciado por el rápido andar de los transeúntes. Cada vez se escucha menos la lluvia, los árboles movidos por el viento, o los grillos cantando. Suspiro extrañándoles mientras maldigo el constante saludo del Sol y la Luna, están tan cansados como yo de ver este espectáculo una y otra vez, con diferentes actores pero mismo escenario y escenas.

Pero más que las quejas y el saludo eterno de los astros, lo que ahora aturde a mis oídos es el caminar de los hombres, los gritos ahogados de sus hijos, y los detestables relojes insultándome: “tic tac, tic tac”

Donde Wonderland es nuestro destino

Ilustración: Gabriela Morales / Donde Wonderland es nuestro destino.

Al menos ellos dan la cara, porque existen despiadadas creaciones de los hombres llamadas “calendarios”. Y las peores, “agendas”. Los calendarios en principio, intentan imitarme o descifrarme, qué sé yo. No hablan mi idioma, nombran “días” a mis pasos sin saber que, si quiero, voy despacio entre una semilla y un árbol. Y a voluntad corro sobre flores que han sido cortadas. Provocan mi ira, un tanto menos que sus aliadas. Agendas o planificadores que no pueden planear nada. Que no saben de mí más que mi nombre y nunca lo mencionan. ¡Ay, los hombres y sus mitos! Tampoco saben de mí más que mi existencia e ignoran ante todo que aparezco de pronto, que me quedo sin que puedan verme, me hago fuerte en sonrisas pero también en lágrimas renazco en la memoria.

Ignoran que sin dormir he muerto y resucitado, pero  soy el mismo, siempre el mismo tiempo.

Una y otra vez.
*Texto que podrán encontrar en:
 http://issuu.com/revistaliterariainfame/docs/6to_tiempo_transici__n_inexorable

 

Lecturas Compartidas: Juan José Arreola

“Creo que esto no se acostumbra: dejar cartas abiertas sobre la mesa para que Dios las lea.”

Hoy en día, todos sabemos que la cultura literaria en México está por los suelos. Nos lo dicen encuestas, estudios, artículos en los periódicos, notas en la red, e incluso las propias campañas de fomento que tanto pasan por la televisión.  Así, mientras caminamos por las calles de nuestra querida ciudad, observamos el paisaje obvio de espectaculares y anuncios mercadotécnicos que apuntan a toda clase de productos incluyendo comida, telefonías etc. y muy rara vez (afuera de las librerías) observamos un anuncio de algún nuevo libro que esté a punto de lanzarse. 

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 Y aunque de cualquier forma, también se ha señalado un aumento en los grupos de jóvenes y adultos con nuevos hábitos de lectura a lo largo de los últimos años,  desafortunadamente con ellos llegan a colación toda una serie de interrogantes que ponen sobre la mesa nuevos parámetros en la percepción de la clase de “lectores” en México.  En lo particular, el problema más preocupante se encuentra en los contenidos. Porque seguro nos ha tocado ver a muchos jóvenes adolescentes sosteniendo un libro de autores como John Green, Stephen Chbosky, James Dashner, Suzzane Collins o J. K. Rowling. Y no es que haya un verdadero problema con eso (ya que por algo hay que empezar ¿no?), lo que sucede es que la mayoría de los jóvenes que leen a estos autores, se quedan en el mismo círculo de libros, historias y contenidos que representan la mala calidad de la literatura. Estancándose  e incluso despreciando a autores representativos y de “grandes vuelos”.

 En todo caso generar una buena y amplia cultura literaria, nos lleva toda la vida. Entrar e ir subiendo en las categorías de lectores por obligación, por gusto, por hábito,  y por habilidad, es básicamente una tarea que requiere de disciplina, concentración, rigor y mucho pero mucho amor al arte de las letras.

 Es por esto que surge esta nueva sección en Chulavista La Revista  llamada Lecturas Compartidas, donde buscamos justamente compartirles a todos ustedes las obras de diferentes autores que representen un gran ente en la cultura literaria de México y el mundo, a través de la web y de manera gratuita. Con lecturas rápidas que no nos quiten demasiado tiempo (y no nos cansen demasiado al estarlo leyendo desde la computadora), como cuentos, relatos, poemas etc. con el fin de iniciar a nuevos lectores con las obras completas de los diferentes escritores que se verán aquí.

 En esta ocasión toca el turno del escritor mexicano Juan José Arreola. Nació el 21 de septiembre de 1918 en Ciudad Guzmán, Jalisco (Zapotlán el Grande), y murió el 3 de diciembre del 2001. Fue un escritor, académico y editor mexicano.  Publicó Varia invención (1949), Confabulario (1952), La hora de todos (teatro, 1954), Bestiario (1958), La feria (novela, 1963); su última obra escrita, La palabra educación (1973), es una recopilación de sus intervenciones orales.

Juan JosŽ Arreola

 Recibió numerosas distinciones, como el Premio Nacional de Lingüística y Literatura 1976, el Premio Nacional de Periodismo, el Premio Nacional de Programas Culturales de Televisión o la condecoración del gobierno de Francia como oficial de Artes y Letras Francesas.

 Sus cuentos tienen la característica de adentrarte por completo en un mundo nuevo y diferente que sólo por coincidencia se parece un poco al nuestro. Despierta olores, sensaciones y emociones imaginarias de lugares fantásticos, con personajes totalmente fuera de serie que te hacen volver a tu niño interior, cuando imaginabas absolutamente todo con una claridad auténtica.  Aquí te pasamos 10 cuentos para que te sumerjas en un su imprescindible universo, o si lo prefieres una antología para descargar donde recoge sus cuentos de sus obras Confabulario y Bestiario.

1.- El Guardagujas (Borges dijo alguna vez que éste cuento figuraba entre los mejores del siglo XX.)
2.- El Rinoceronte
3.- De Balística 
4.- El Silencio de Dios
5.- La Canción de Peronelle
6.- Parábola del Trueque
7.- Un Pacto con el Diablo
8.- Eva
9.- Monólogo del Insumiso 
10.- Pueblerina

Antología de Cuentos 

 

Con sabor del norte: ¿Hay arte en la superación personal?

Cada libro tiene un mensaje para dar, unos se explican de mejor manera que otros, pero en lo que se refiere a superación personal, casi todos son libros para los flojos.

 ¿Por qué? Los libros tienen características que atraen, o simbolismos importantes. Un ejemplo es Harry Potter y la orden del fénix. Casi todo mundo odia más a Umbridge que al mismo Voldemort. Voldemort es la personificación de Hitler, que ya no nos tocó en nuestra generación, por tanto no lo entendemos. Por otro lado, Umbridge es una maestra abusiva y nefasta que se pone detrás del sistema para justificar sus acciones, con la que muchos nos hemos topado en algún momento de nuestras vidas.

Un meme sobre Dolores Umbridge de Harry Potter y la Orden del Fénix.

 Los libros de superación personal casi siempre van a tener como protagonista a este tipo mediocre o con un estilo de vida normal que se encontrará con algo para convertirse en una persona exitosa, ayudado por personas exitosas o en camino a serlo y detenido por situaciones adversas. Siempre será así, siempre habrá un final feliz… siempre.

 Pocas veces nos vamos a encontrar con un personaje tan interesante. No va a ser un asesino que quiere vengar la muerte de su hijo ilegítimo al cual dejó atrás por problemas económicos, tampoco será una mujer que pierde a su marido y con ello desarrolla problema de personalidad múltiple. Lo atractivo de estos libros es que va a ser una persona humilde o totalmente normal para que uno se “sienta igual” a él o ella.

 En cuanto a las descripciones de ambiente hay una diferencia de descripción muy grande, he aquí un ejemplo:

 Anochecía ya cuando la seguí a través del caserón en tinieblas. Un tenue halo lamía los contornos. Libros caídos y cortinas raídas puntuaban un rastro de muebles quebrados, de cuadros acuchillados y manchas oscuras que se derramaban por los muros como impactos de bala.
Carlos Ruiz Zafón en Relatos.

 Contra

 Comenzaba a oscurecer cuando llegó con su rebaño frente a una iglesia abandonada. El techo se había derrumbado hace tiempo y un enorme sicomoro había crecido en el lugar que antes ocupaba la sacristía.
Paulo Coelho en El alquimista:

 Hay mucha diferencia entre la descripción y es porque en los libros de autoayuda tampoco parecen importar. Lo que hacen es una lectura fácil para las masas donde les dicen paso a paso lo que tienen que hacer para vivir felices. Y lo peor es que libros así se leen más. El alquimista es el quinto libro más leído en los últimos cincuenta años, ganándole el puesto a otras historias como la de Anne Frank.

Los libros más leídos en los últimos cincuenta años.

 Claro, existen excepciones como con Milan Kundera; que si bien no es exactamente Superación Personal, pero va muy allegado a esa parte. Su libro La insoportable levedad del ser es sobre un hombre que no sabe si aceptar que una chica viva con él y fundar una relación formal o no. No es un libro con el que te harás una persona millonaria, va más crudo. No hay una situación que termina en felicidad sino en la realidad de que a veces no conseguimos lo que queremos.

 Es cierto que si alguien lee autoayuda es para sentirse mejor, pero estos libros solo enseñan sobre el destino y oportunidades, no te dan la idea de que uno mismo es el causante de los desastres que le ocurren.

 Por lo tanto, no lo considero arte, no hay nada que importe sobre la belleza de la persona. Si quisiera un libro de pura felicidad escribiría un libro sobre cosas que me harían feliz a mí. Los libros a veces deben marcarnos con traumas emocionales para aprender de la vida y darnos cuenta de cosas importantes, perder es ganar conocimiento en muchos casos.

 Es crudo pero así pasa cuando sucede. Si tienen algún comentario de lo leído mi twitter es @alixreyna, me encantó platicar contigo.