CALVINO, PADRE DEL CABALLERO INEXISTENTE

mayo 14, 2014

Por:

Arte, Literatura, Vista

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 “La voz del caballero Agilulfo llegaba metálica desde dentro del yelmo cerrado, como si no fuera una garganta sino la propia chapa de la armadura la que vibrase. Y es que, en efecto, la armadura estaba hueca, Agilulfo no existía…”

Calvino

Así engancha la descripción de la novela El caballero inexistente, de Italo Calvino. Texto impregnado de un aroma atemporal y efectivo. Sitio en el que trascurre la vida de un caballero sin rostro, pero tan convencido de su identidad que es capaz de saltar a la vida, sin vivir realmente.

 Nacido en Las Vegas, Italo Calvino, comenzó a, ¿qué sucede?, está bien, está bien, me atraparon. Nacido en Santiago de las Vegas, provincia de la Habana, en Cuba, Calvino se escribió al mundo un 15 de octubre de 1923. Y comenzó a publicar a los 24 años. Su primera novela fue El sendero de los nidos de araña.

 Sin embargo, una de sus más celebradas obras es El caballero inexistente. La trama de esta historia de desarrolla cuando: “todavía confuso era el estado de las cosas del mundo…” Situación que hace posible la corporeidad de los objetos en hombres, y hombres casi tan reales como los objetos. Un auténtico caleidoscopio de paisajes.

 Agilulfo mira, pero no tiene ojos. Toca, pero no sabe qué cosa es una caricia. Escucha, pero no podría emular a Van Gogh al cercenar una de sus orejas. En fin, este caballero anda el camino pero no siente jamás el reclamo de los pies. ¿Quién nos entiende? El gordo quiere ser menudo. El menudo tomar forma. La mujer lacia se quiebra el cabello, y la de cabello ondulado sabe que no está contenta.

 El caballero de resplandeciente armadura pelea entre las huestes de Carlomagno. Todo el ejército lo conoce, y le teme. El respeto es un arma que no puede ser arrebatada; se trabaja a punta de esfuerzo, no hay más. Agilulfo lo intuye, y el respeto lo sorprenderá porque no lo planeó nunca.

 Así, en mitad de la batalla, la armadura deberá aprender a distinguir entre la amistad y la compañía. Porque los días de un hombre están contados. ¿Pero qué hay de los días de un caballero sin hombre? ¿A quién pertenece ese intervalo de existencia? ¿A quién se le reclama? La respuesta, quizá, también es una pregunta.

 El caballero inexistente se editó por primera vez en 1959, en Italia. País en el que Calvino llevó a cabo gran parte de su carrera letrística. Y lugar donde también falleció en septiembre de 1985.

 Frecuentar la novela es asomarse a un destino privado durante cada una de sus líneas, es saber que de nada vale nombrar el viento, sino puedes sentir su ráfaga, su abrazo: “…mientras que Agilulfo, con toda su coraza, era atravesado  en cada fisura por las ráfagas del aire, el vuelo de los mosquitos y los rayos de la luna…”

italocalvino

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