Begoña Borgoña, Alguien está cantando

abril 9, 2014

Por:

Literatura, Reseñas, Vista

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Es una tarde como cualquiera en las afueras del café Pillango, hay dos amigos platicando cómodamente sobre las sillas de madera pertenecientes al local: una mujer alta, de distinguidos rizos negros y afiladas facciones. A su lado, un hombre ya canoso con el peso de los años en la espalda, pero la jovialidad en el rostro. En la mesa artesanal que les divide, sobresale una montaña de libros, todos bajo el mismo título: “Alguien está cantando”.

Alguien está cantando, presentación de libro

 Así como tantas veces, acompañan su conversación con un buen café y unos cuantos cigarros, sin embargo, en esta ocasión, entre bocanada y bocanada no hablan de proyectos futuros, o se ponen al corriente de lo que sucede día con día, tampoco hablan de literatura en general, o de sus autores favoritos; esta vez, hablan acerca del libro que tantas veces se repite sobre la mesa de madera de pino… ¿qué párrafo es el más representativo?, ¿cuál te atrapa en su contenido?, ¿cuál compartir con aquellos que aún no lo conocen? Difícil decisión para la autora del libro (Julieta Gaxiola bajo el seudónimo de Begoña Borgoña) y uno de sus más próximos lectores (Luis Rodríguez Villela), su amigo.

 Al poco tiempo la gente comienza a llegar, entre ellos un hombre grande de fuerza agotada, con anteojos anchos y mirada fija, invitado de honor a la mesa de comentarios, Alberto Arankowsky, quien define la escritura de Begoña como “despiadada”.

 La presentación del libro comienza. Al fondo del local, bajo la luz tenue del acogedor espacio, cuatro figuras sentadas en formato casual, se disponen a compartir las impresiones de la novela. Alberto A, Begoña Borgoña, su hijo y el amigo, Luis R.

 Todos hablan de los personajes tan peculiares que entran y salen de la lectura a su antojo, sin sentido. Cual comic negro por la crítica y las sucias costumbres de aquellos que habitan el mundo de Begoña, aparecen los variados escenarios que son contados a través de los ojos mudos de “el manchas”. Para Luis R. el metro es un personaje más, uno inmenso en el que te reflejas si un usuario asiduo te consideras. Rodeado del tufo en días calurosos y el efecto sardina en las horas pico. Alberto A. nos da su interpretación, situando la novela en el México desorganizado de hoy en día, este “cómic” como reflejo del devenir cotidiano.

 Su hijo, Bern (Bernardo Sega), es ilustrador. Ya había trabajado anteriormente con su madre, con quien parece tener un buen entendimiento creativo. En esta ocasión ilustró a un personaje, le sigue de la mano a lo largo de las páginas, únicamente cuando se habla de él, salen las coloridas intervenciones del payasito.

Begoña Borgoña

Begoña Borgoña

 Con un gran dominio del lenguaje, incluso médico (demostrado en la descripción sintomática de uno de sus personajes), deja fluir las palabras en una “verborrea” sin consideraciones.

“…no esperen que Begoña los trate con delicadeza, Begoña no es amable, es despiadada”

Alberto Arankowsky

“…aquí encontramos una imaginación lúcida y desbordante, capaz de crear personajes y situaciones ficticias, alucinantes, inverosímiles e imposibles, pero narradas de tal manera que son creíbles, deseables e incluso entrañables. Invito a que nos sumerjamos en los mundos atroces que nos presenta Begoña y nos dejemos engullir por ese maravilloso hoyo negro que es “Alguien está cantando””.

Luis Efrén R.

 Si quieren conseguir un ejemplar de este libro, y compartir así su propia experiencia, pueden hacerlo en el café Pillango ubicado en Cerro de las Palomas 3-A, casi esq. con Ingeniería, Copilco Universidad, Coyoacán. Tiene un precio de $170

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