Nao Ninshiki: Imakenotebooks… No made in China

libreta

Hace un par de semanas volví a sentir lo divertido y lúdico que es trabajar con las manos: batirse de resistol los dedos, doblar papeles exactamente por la mitad, oler el papel recién impreso… hasta había olvidado cómo se siente el corte de una navaja en la piel. -No te preocupes, a todas nos ha pasado. Más bien, ya te habías tardado- Fue lo que dijo Marce, creadora de Imakenotebooks, mientras me ponía un bandita en mi pulgar izquierdo.

 Recuerdo que conocí a Marcela Garza, comunicadora, directora y amante de las libretas, hace más o menos un año, cuando respondí a la atractiva vacante de hacedor de cuadernillos, medio o tiempo completo, con posibilidad de trabajo desde casa y bien pagado… ¡un ofertón!

Imakebooks Errr Magazine

 Marcela me pareció enseguida una chica alegre, lista y directa. Tras las presentaciones convencionales de una entrevista de trabajo, la charla fue dándose muy natural. No recuerdo del todo lo dicho, pero sí lo fundamental para esbozar la impresión que me dejó.

 Estudió comunicación y le encanta el cine, de hecho, actualmente Marcela dirige comerciales mientras maneja y administra la empresa de libretas hechas a mano. Recuerdo que platicamos sobre nuestros sueños cinéfilos (sí, yo también soñaba con las palabras corte y acción); le platiqué que de hecho era el cine también es mi pasión, que tengo algunos guiones, que para eso estudio letras, para escribir mejor.

 Roto el hielo, continuamos con aquello que nos interesaba. “Todo empezó porque amo las libretas. Imakenotebooks pocketUna amiga y yo hicimos unas libretas a mano, cansadas de que no haya libretas como las queríamos. Los amigos comenzaron a pedirnos unas para ellos… la voz se corrió y ahora necesitamos gente que nos ayude para completar los pedidos”.

 En ese momento sentí mucho gusto de escuchar eso. Estaba frente mi primer acercamiento real con una emprendedora, con una idea germinante; sin duda, quería ser parte de esto. Después, Marce habló de su amor por las libretas, los libros; contamos algunas anécdotas personales; yo sobre mi cariño por las letras, ella sobre la importancia de las agendas y cuadernos en su vida.

 Hice la prueba y ella se contactaría conmigo si me quedaba con el puesto. Lamentablemente, no me quedé en esa ocasión, pero hace unas semanas recibí un correo para participar temporalmente como hacedor de libretas.

Taller imakenotebooks Aquella vez, la cita fue en un pequeño, casi mínimo, cuarto de no más de 4×4 metros cuadrados, hoy, Imakenotebooks cuenta con un taller con dos cuartos, cocina, estancia y baño. En menos de un año, esta idea, la calidad y la ideología con la que se crean las agendas y libretas, ha crecido de tal manera que el trabajo ya es constante con acuerdos logrados con otra organizaciones como ERRR-Magazine, Cultura Colectiva e incluso escuelas como la Facultad de Arquitectura de la UNAM, entre muchas otras personas, instituciones o proyectos originarios del DF, otros estado de la República y también otros países como EU, Australia e Inglaterra.

 Por supuesto, la naciente empresa tiene otros pilares, que junto con Marcela, sostienen este gran esfuerzo por empastar los sueños. Lilia, Ana y Paty son las tres expertas libreteras que producen y enseñan a los nuevos pupilos sus conocimientos, no sin buena charla, buena música (en ocasiones, un tanto culposa) y buena actitud.

 Las cuatro tienen un slogan dividido en tres partes: “Not made in china”, más que un simple lema para estas chicas, es la expresión que abraza la idea fundamental que hace brillar y crecer al proyecto. “produced one by one”, denota la importancia de la pieza, del hacedor, del rechazo por la maquinación y producción en masa. “while listening to good music”… ¿Algo más qué decir?

 Tres frases–incluidas, por supuesto en cada libreta de su autoría- mantienen firme la idea y valor de la artesanía. Hoy más que nunca existe una línea tenue que el éxito o la avaricia suelen borrar de las buenas ideas, y esta línea es constantemente repetida por estas jóvenes para que nunca se cruce el límite, para que este loable intento, con amor y pasión por el producto, nunca deje de lado al hacedor como lo más importante del producto; que el producto no pierda nunca la calidad y utilidad que debe tener.

 La idea de negocio-empresa que Imakebooks tienen rompen con los esquemas comunes de explotación y acumulación de riquezas con menos esfuerzo. Marcela sabe que los empleados no son globos para explotar, que el gusto por hacer las cosas es más valioso… y que las buenas cosas llevan su tiempo.

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 La calidad y el proceso realmente son únicos, y en mi opinión, no compiten con las exhibidas en las tiendas estilo market por dos puntos importantes: la personalización en el diseño (tú eliges el diseño, corporativo o personal, ya sea en las páginas o en portadas) y la hechura a mano, pieza por pieza, de un terminado supervisado por mujeres que usan libretas, que aman las libretas, que saben que en una de ellas apuntarás memorias, notas e ideas que cambiarán tus días para siempre… Ellas quieren que esa libreta esté hecha por sus manos, para tus manos.

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Nao ninshiki: ¿Quieres ser un cíborg?

Hace unas semanas atrás, por calamidades que ya están escritas en la palma de mi mano (las cuales, por desgracia, ninguna bruja quiere enseñarme a leer), visité un hospital y digamos que, ahora sé porque es uno de los lugares más desagradables que existen.

 Gradualmente, y con el paso del tiempo infinitamente más largo dentro de estos edificios, es inevitable entrar en preocupaciones de índole espiritual, reflexivo, psicológico y hasta ficcional… como lamentar no haber nacido en el 3000 d. C. y solucionar los problemas de salud con un simple reseteo y un contrato en el que se lea: Este documento establece su autorización para el formateo de su corazón y cerebro electrónicos, después del cual, usted podrá seguir viviendo normalmente. Cualquier posible daño o pérdida colateral es bajo su pleno consentimiento. Firme aquí.

 Quizás, convertirse en un cíborg (un organismo parte humano, parte máquina) ayudaría a eliminar muchos males humanos, enfermedades por ahora incurables, incluso la eliminación de defectos y debilidades arrastradas por miles de milenios como la vulnerabilidad del hombre al clima o a los accidentes… qué decir de la evolución de los hospitales a modernas boutiques de prótesis, chips y trueque de células madre.

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 Pero ¿debí usar la palabra ficcional para el ejemplo? ¿de verdad implica la absolución de mi empacho de hospital y de enfermedad, el convertirme en un ciborg? Para algunos, es sólo cuestión de tiempo que estos nuevos seres sean más que una realidad, uno de ellos es el más grande defensor y pionero en investigaciones de vinculación humano robot que habita el planeta, Kevin Warwick.

 El Capitan Cyborg, así bautizado por The Register (portal londinense de noticias sobre tecnología y ciencia), ha iniciado un plan para enlazar exitosamente los organismos humanos con los mecanismos electrónicos y cibernéticos, y para ello, él ha apostado la cosa más admirable para su misión: experimentar con su propio cuerpo.

 El profesor en cibernética y robótica por la Reading University de Londres, tiene entre sus diversos e importantes reconocimientos el ser considerado una de las personas más influyentes en el curso de la humanidad, debido a los hallazgos y resultados de sus experimentos, enlistado junto a personajes como Galileo, Einstein, Curie, Nobel, Oppenheimer y Rotblat… así que ya puedes imaginar la talla de lo que a continuación te contaré.

Gallery_Image_6608 Su nombre es Proyecto Cyborg y su objetivo es responder qué sucedería si el hombre se fucionara con un ordenador. En 1998, a las 4:00 pm, en algún lugar de Gran Bretaña, un chip transmisor fue incrustado en el antebrazo de Warwick. Después de la cirugía, el científico podía controlar remotamente puertas y otros dispositivos gracias a este chip en su organismo.

 El éxito de este experimento radica en la excelente aceptación del cuerpo por aditamentos sintéticos dentro de él. Cuatro años después la segunda parte del proyecto (Project Cyborg 2.0) fue realizada nuevamente en el brazo del profesor Warwick, pero esta vez, el implante probaría la fructífera comunicación entre un ordenador y el sistema nervioso del hombre.

 El resultado: el Capítán Cyborg logró controlar una prótesis de brazo y una silla de ruedas con los impulsos recibidos y enviados al ordenador desde su brazo y viceversa. Otros datos recogidos en esta prueba fue la comunicación entre dos sistemas nerviosos de manera puramente electrónica a través de Internet (para lo cual un dispositivo similar fue injertado en la esposa de Kevin Warwick).

  Estos dos hechos probados hace 12 años, dan cuenta de lo palpable que es un futuro cercano lleno de estas interacciones cada vez más profundas. Y es a partir de estos sucesos que el camino se torna mucho más complejo.

 La tecnología siempre ha contado con dos caras de su realidad: una tan oscura que nunca se prevee el alcance negativo de su mala o inadecuada implementación; y una tan clara y brillante que nos enamora y nos rendimos ante las mieles que nos vierte en los labios.

 La bioética junto con los distintos cuestionamientos sobre la implementación y prejuicios de una posible sociedad cíborg o humanos cibernéticos, aterriza e intenta protegernos de la cara negativa de este paso evolutivo. Una aterradora pero factible idea de sometimiento, de un control interno y a distancia que superaría los terroríficos sueños de Orwell y Huxley, donde la vigilancia y coacción cuarten la libertad de los seres humanos desde los cuerpos.

 La Corporación VeriChip, subsidiaria de Applied Digital Solutions, ( compañía estadounidense) vende desde el año 2001 implantes con información del portador así como un localizador GPS. Es de suponer que esto es con el consentimiento del usuario, firmando un acuerdo como el que imaginé anteriormente; sin embargo, el asunto va más allá.

 Es inevitable no imaginar un escenario prematrix o post apocalíptico cuando estudios (especulativos, es importante aclarar) de Francisco Varela y Humberto Maturana, biólogos chilenos autores de la teoría de la autopoiesis (concepto que dicta que todo ser vivo es autónomo y capaz de producir sus propios componentes para preservar sus relaciones internas) respecto a la inteligencia sintética como los organismos cíborg, estos últimos declarados como homeostáticos (capaces de conservar estables las condiciones internas en diferentes ambientes) con la capacidad de adaptarse para sobrevivir.

 Lo anterior puede ser el mayor conflicto entre ambas partes, pues de existir divergencia de decisiones o intuiciones entre la parte humana y sintética, una desconexión u obligada conexión puede tener consecuencias inesperadas. Esto se discute después de que algunos robots modernos han desarrollado una inteligencia superior, tal como ocurrió en el año de 1999, cuando Warwick hizo el primer robot que aprendía en Internet cómo moverse en un entorno y luego le enseñó a otro robot a comportarse de la misma manera. El nuevo programa del segundo robot no fue hecho por un humano, sino por otro robot que se basó en lo que él, por sí mismo, había aprendido.

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  Otra cosa que me parece importante mencionar es el hecho simple y humano (al parecer, pues no hay otra explicación) de la discriminación por cualquier causa. Me refiero al posible costo de tales “productos”. Evidentemente, no todos podrán beneficiarse de estos implantes u órganos cibernéticos, lo que segregará quizás ya de forma irreparable y definitiva a la humanidad, ya no en pobres y ricos, sino en cíborgs y humanos simples.

sterlac 2 A pesar de estos aspectos para nada insignificantes, en la actualidad existen manifestaciones en apoyo a una evolución humana, a la consagración del hombre con la máquina. Nombres como Sterlac, un artista único y genial desde mi punto de vista, que empecinado en ser un cíborg, crea performance con brazos biónicos, orejas cibernéticas incrustadas en su antebrazo o exoesqueletos manejados por músculos de su cuerpo, con lo que busca promover la nueva era del hombre.

4701a9_863e53d641dd8be38d7f51b65dd94f14.jpg_srz_300_180_85_22_0.50_1.20_0.00_jpg_srz Hoy en día ya existe la primera institución cíborg en el mundo. Se trata de la Cyborg Foundation, creada por la bailarina y coreógrafa Moon Ribas, quién se ha implantado sensores sísmicos en las orejas; y Neil Harbisson, primer cíborg reconocido, artista y activista que tiene añadida una antena diseñada por él mismo, con la cual puede escuchar los colores, ver rayos ultravioleta y recibir Neil-Harbisson-Cyborgcualquier interacción desde otro dispositivo directamente a su cabeza. Ambos, alientan a las personas a ser cíborgs y promueven los derechos y legislaciones para ello.

 Sería útil también, echar un vistazo a las muchas películas, cuentos, novelas, fotografías y esculturas sobre todo tipo de implicaciones que acarrea el juego de ser Dios. Robots y cíborgs inundan nuestro imaginario colectivo, hoy y desde hace mucho tiempo. Tenemos desde la hermosa historia de identidad y búsqueda interior, divertida y ligera cinta coreana I’m a Cyborg, But That’s OK,  o el anime de culto Gosth in the Shell que aborda el tema de manera profunda; hasta los tristes desenlaces de Frankenstein y  el poema El Golem, del gran Borges.

 Lo primordial, al final y en mi opinión, recae en la adaptación, comprensión y equidad de la coexistencia en el planeta, cosa que el hombre, tanto en sus épocas doradas y oscuras, tanto en sus estratos bajos y altos, nunca ha conseguido, y de ahí que resulten tan factibles los peligros que traen consigo desear ser o crear una raza superior… porque de eso estamos hablando, de la llegada de un mejor ser humano.

 Quizás, el precio de ser humano es enfermar y tener hospitales, tener limitantes y cuidarlas hasta la muerte, sin segundas oportunidades, sin poder ver las ondas radiales viajando en el viento o sentir la sensación de destrozar una roca con la palma de una mano biónica… ¡Pero a quién quiero engañar!, yo quiero ser un cíborg. ¿Tú?

Collage se escribe con Diéresis En la Efe

Pese a que la técnica del collage surgió a inicios de 1900, y pese a la complicada situación sobre quién fue su inventor —si el talentoso Picasso o el innovador y sencillo George Braque— es claro que la conjunción o mezcla, derivada de recortes y pegotes, sobre un lienzo cualquiera es una característica mucho más aplicable para los últimos años del recientemente fallecido siglo XX y los futuristas años del siglo XXI.

 Hoy todo tiene un mix, una mezcla. El collage cumple una función más que estética al ser vía de re-creación. Re-creación, repito. En un mundo donde no hay nada nuevo bajo el sol, donde ya todo se ha inventado – incluso los nuevos alcances tecnológicos lo hemos leído, visto, soñado en algún filme de Godard, página de Huxley o Wells, o en algún capitulo de los Supersónicos- la forma y el reciclaje en el arte salen a flote como un lindo puerto prometedor, un puerto que para algunos es una forma de vida.

Mademoiselle K

 A Frappa, también conocido como Diéresis En la Efe, no le importa mi entrada anterior. Él adivinó al collage sin tanto antecedente:

 “Hace ya muchos años conocí a una chica de nombre Ophelili, con ella formaría un colectivo que nunca se concretó […] Inicié con el collage poco después de que la conocí. En ese entonces no tenía ni puta idea de lo que quería hacer para pasar (aprovechar) el tiempo. Andaba leyendo acerca del DADA y la técnica del collage de Marx Ernst (recuerdo mucho que ella gustaba de pronunciar varias veces “Max Ernst, Max Ernst, Max Ernst…”).

 Se acercaba el cumpleaños de la susodicha y decidí obsequiarle algo. Obtuve de un camarada un libro de pinturas de Salvador Dalí, y pues que le doy en su madre. Fue la primera vez que le pasaba tijera a un libro. Desde ese momento descubrí mi obsesión por la tijera y todo lo que me provoca. Ese fue mi primer frappa“.

Primer tijeretismo (Realizada enteramente por objetos de otras pinturas de S. D.)

 Desde que lo recuerdo, Frappa es un bohemio apasionado que no rebasa los treinta años, amante de las mujeres, de los vinos, atacante de las injusticias, que debió haber nacido en Francia —sí adivinaste— durante los primeros años de los 1900, y más exactamente en Cuaxies al sur de la mente de Alfred Jarry, quizá en alguna barricada, a la hora pico de un verano lleno de desnudos donde mujeres y cerveza le bautizaran:

 “Fräppa surge de hojear un diccionario en francés. Nos agradó la palabra frappant, significa impresionante. Le quitamos el “nt” para que quedara en Frappa y las diéresis en la primera a (no estoy seguro) pero creo que fue por la palabra alemana fräulein (señorita). Aún no cierro ese círculo con ella; sin embargo, siempre la tendré presente pues fue la detonante de lo que haré hasta el día en que muera”.

 sin titulo (2)¿Por ella eres artista?

 “Por ella no soy “artista“. No es que deteste esa palabra o lo que signifique, pero prefiero “tijeretista“. Más bien por ella es que descubrí que existe algo en la vida con lo que no me aburro fácilmente”.

 Dije: ¡Salud! ¿Qué más podría decir?: no estábamos en un bar, ni siquiera en el mismo sitio, la charla era por Facebook, y según los “manuales de cómo hacer una entrevista” estaba desviándome sobremanera del tema, pero nada de eso importa cuando te contestan de vuelta de la misma forma.

 Sin más, no quise demorar la charla sobre su trabajo, que en lo personal, le considero de los pocos artistas —lo siento, camarada— genuinos, de aquellos que se han resignado sólo a eso que les produce un dicha enorme y lo único que notas en sus obras es el mismo esmero, sentimiento que crece y mejora, que busca su confirmación:

 “Cada composición habla de lo que vivo, no puedo deslindar mi vida de lo que producen mis manos. Es una forma de escupir lo que me pasa, tanto lo grato como lo desafortunado. Siempre he mirado y me da rabia lo que pasa alrededor (tanta violencia, tanta gente de mierda). Por ello me encerraba en mí, aunque últimamente estoy saliendo del ensimismamiento… quiero y necesito mostrar la visión de lo cotidiano, para de alguna forma hacer eco”.

3 de 5 manifestantes pal fanzine collagero con Gráfica Santiamén

 Sus creaciones tienen cierto aire renacentista. Y no sólo porque literalmente profana libros de este tipo de arte, sino por la semejanza que también se tenía en aquella época, de retratar lo invisible, llegar al punto máximo de una realidad pictórica, para descubrir que no todo lo que se ve es real, ni todo lo que falta no existe. Esos retratos desfigurados, ultrajados; cristos desmembrados, mujeres desnudas… eso, es él:

 “Me encanta la mutilación y fragmentar rostros, retirar máscaras, hurgar los adentros, picar las entrañas. Con la figura de cristo… mis conflictos con la existencia humana. El fragmentar para recomponer es mi forma de inventar mi propio mundo, quizá utópico pero uno donde me siento (no a gusto) sólo menos vulnerable.

 Tanto la pintura gótica como renacentista me encanta; los temas religiosos (los cristos con rostros llenos de sufrimiento, el desgaste de los frescos aterrizados en los libros) y el placer se incrementa al tijeretear directamente el libro. No me agrada el papel de las revistas, además de que encuentro sumo interés en profanar un libro. Algunos dicen que es falta de respeto, ¡Pero venga!, de que terminen siendo roídos por un ratón o que pasen por el fuego, mejor los convierto en composiciones frägmentarias que después puedan pasar por el fuego”.

 Entonces ¿Qué es para ti el collage? Pregunta obligada, según las reglas del buen entrevistador, pero quise hacerlo rápido pues se le estaba soltando la lengua y eso debe aprovecharse:

 “La tijera sobre el papel, los sonidos que se producen en tal acto, esa violencia sutil… es una necesidad. Tanto que me encabrona cuando me dicen que me busque un trabajo. ¡Ese es mi trabajo! Me entra mucha ansiedad cuando no tengo material que recortar y me entra aún más ansiedad porque el recortar elimina mi ansiedad por el trago…”

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 Antoine Fräppa Dubois es humano, y como tal sufre de algún punto débil, alguna manía, alguna fobia, algún trance irreparable, algún miedo infinito… las debilidades nos definen, quizás más que los aciertos, y quizás no por la perspectiva mundana y fatalista, más bien por ser éstas las marcas que una vez superadas, nada podrá detenernos:

 “Encaje o no, no dejaré de hacer lo que hago y como lo hago. Siempre a mi manera, sólo que ahora utilizando más el coco y bajando un poco el trabajar desde las entrañas. Encontrar el mentado equilibrio. Siento que es momento de dar un gran tajo, darle al collage con las dimensiones que tienen los murales que últimamente hay tantos y por doquier. Sí, sí…. mucha pintura en los muros.

 Hace falta más papel en las calles, composiciones del tamaño de un elefante. Aunque quizá me esté yendo algo bien con lo que hago, pero debo esforzarme más para ver lograr ver a mi crío Mateo. Es un decir que me va bien pues no recibo algún ingreso monetario. Los dineros los gano de donde salgan… vendiendo botellas de cerveza, armando mudanzas, etc”.

 Mateo es su hijo, al cuál no ve desde hace medio año.

Nuevo $TCKR La octava maravilla Durante mucho tiempo, ha vagado por muchos grupos, intentado unir fuerzas y conseguir espacios. Hoy es Mexicollage el colectivo donde ha encontrado un espacio propicio para desarrollarse: Es un desmadre para mí trabajar con otras personas, aunque ahora integro uno que se llama Mexicollage… y sí, en tal colectivo todos le dan con la tijera.

 Siempre he dicho que la calaña y la camada importan. También me enteré por un post en la futura red social, próxima gobernante y dueña de un país al sur de África – Dios, perdona a los inocentes— sobre el taller que impartió en el Ovnibus Roma, los pasados 5 y 6 de noviembre de este año, y por supuesto le pregunté sobre la experiencia:

 “Me encantó, es una buena forma de retroalimentación además de que una buena manera de evolucionar la obra es compartiendo (ofreciendo) lo que ya se sabe, no ser celoso de los conocimientos, mañas o atajos que se han adquirido”.

Galería en el Ovnibus

 Los talleres fueron el festejo por su cuarta exposición individual en este bien logrado recinto que alberga siempre la otra mirada citadina, de menos reflectores pero mucha labia.

 Al husmear por su perfil en las redes sociales, encontré fotos en donde encontramos al artista – sí, así le considero- completamente en desnudo. Por no quedarme con la duda, le pregunté si aquello era parte de hurgar, de picar lo más hondo de las personas, si era parte de su obra, una extensión: “No lo es, simplemente me encanta estar en pelotas”.

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 Diéresis En la Efe es un tijeretista justo en medio de la vieja escuela de Max Ernst, respecto a la forma de encontrar el verdadero fin del collage, que es, según las palabras de Frappa, la unificación de los elementos integrados; el equilibrio y relieve de una chica que se hace llamar HANDIEDAN y el parentesco con James Kerr “Scorpion Dagger” del cual adora sus gifs hilarantes, además de que también utiliza personajes y elementos pictóricos similares a los que use él.

 Sus trabajos han participado para ser portada de revistas importantes como El Fanzine y PICNIC, recibiendo reconocimiento y alcanzando los primeros lugares, además de tener varias notas en la web que hablan de su arte. Este año, El Gráfico, prensa nacional de muy baja calidad —hay que decirlo, siempre— le ha mirado y dedicado un espacio en sus páginas.

 Como lo dije al inicio, el collage me parece algo tan genuino que en ocasiones no concibo ya la forma original, ya no hay una línea entre el antes y el después, y esa imagen, pintura u objeto existen ya sólo de esa manera, fueron para ser profanados. De cualquier modo de encontrar alguna distinción, él diría: “No lo sé, de existir esa línea habrá que cortarla con tijera y re estructurarla”.

Más papel en la ciudad, más collage monumental, más frappas vendidos… tras tras tras c’est tout!

Cartel realizado con recortes de El Fa_____ne

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Editorial Cascajo: fragmentos de piedra y de otras cosas que se quiebran

Nota: Lo siguiente es el resultado del despedazamiento de una nota posible, sobre una editorial que no vende libros.

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La idea de una editorial trae consigo las imágenes de tinta, letra, página, forros, autores, prologuistas, derechos de autor, etcétera. Tal vez, en esta lista, haga falta la parte más genuina de todas: la necesidad de otorgarle voz propia en los textos, por mera y simple intención de apropiación y de construir una charla… porque sí y porque hay cosas que deben ser dichas.

 Editorial Cascajo es un proyecto conformado por Andrés García Riley o Andrés García, como le gusta que le digan, como todo buen estudiante de artes plásticas que forma su alter ego—; Gabino Rodríguez Lines, actor, director y poeta duranguense enriquecido por una serie de filmes y festivales donde ha participado en solitario o con su colectivo Lagartijas tiradas al sol, de esencia teatral, con el que ha viajado por muchos rincones del orbe; y Juan Leduc Riley, quien de niño soñaba con ser conchero, hoy es un fotógrafo, diseñador, locutor e investigador iconográfico.

 Con esta mezcla de vidas, y añadiendo una actitud desenfadada y consciente de esta necesidad de gritar e inventar la realidad, los editores afirman que quieren ser millonarios, no sin antes agradecer a los autores de los textos, los mismos textos que despedazarán sin permiso de nadie… ¿Por qué? ¿Y por qué no? Así se lee en la página oficial de la editorial:

“La seña de identidad de una editorial son sus elecciones. Nosotros hacemos “covers” libérrimos de textos que otros editores han puesto en nuestras manos. A ellos y especialmente a los escritores les damos las gracias. Cascajo es una editorial con fines de lucro y esperamos pronto, ser millonarios. No hemos pedido, ni pediremos, permiso a los autores o a las editoriales. Tomamos robados, sus textos para compartirlos, destruirlos, a nuestra manera.”

 Cascajo no vende libros, vende voz, vende charlas sin consentimientos, para nadie en especial, para todos en realidad. Invitan a leer sin ojos, sin pensar. Ellos se encargan de todo por unos cuantos minutos, si les prestas tus oídos, ellos ponen el resto:

“Cascajo es una editorial que produce audio. Textos leídos y elaborados para ser escuchados. Un guiño a la tradición oral y otro a la tecnología. Un afán por retomar la acción de alguien contando algo a otra persona, una invitación a compartir un tiempo con nosotros y con otros, sin necesidad de fijar la mirada en una pantalla. Escuchar, presentir y pensar.”

ultratumba El experimento editorial esta ideado en colecciones, colecciones que subirán a su cuenta de Soundcloud, y dividirán en episodios o tracks, según la extensión del relato. Cuentos de ultratumba es la primera de estas series, conformada por crónicas latinoamericanas contemporáneas que literalmente te adentrarán a la cueva de los bajos instintos, las perversiones, los crímenes eternos de nuestra humanidad.

 

acapulco kids Para estos primeros tomos, la crónica resulta perfecta, casi hipnótica… levantando el polvo de un pasado muy reciente, removiendo arena con los pies húmedos en la playa, esperando la cita con un Acapulco Kid, dispuesto a todo por casi nada; sentirse Como perros secuestrados, moribundos, abandonados a una suerte que no es suya, que no es humana; y terminar experimentando, de sílaba en sílaba, un acontecimiento imposible y te escuches decir, Yo, violada.

 

como perros Algo imperceptible en primera instancia es la insinuación crítica y serena de los relatos. Esta peculiaridad impregna cierto aire de irrealidad, de ojos en todas partes, de ambos lados en la narración. La búsqueda de la ficción en la realidad y la no distinción entre estas partes es la finalidad de su proyecto, lo que lleva a la inevitable pregunta ¿Hasta dónde termina el relato, dónde pone la piedra la ficción en lo que se escucha? ¿Qué no es así la vida?:

 

“A nosotros nos interesa la manera en que la ficción se filtra en estas crónicas, nos interesa la imposibilidad de conciliar proyecto-relato-verdad. Nos interesa la pregunta ¿debemos creer que todo lo que nos cuentan es verdad? Y también nos interesa nuestra respuesta: es irrelevante.”

 La crítica al periodismo es clara, y de manera genuina los textos bailan entre lo subjetivo, entre las distintas voces y contextos; los relatos no marcan ningún camino, no juzgan, y saben que no deben creerse todo lo que dicen.

 En su web oficial anuncian ya de sus siguientes colecciones: A todos se les nombró príncipes (cuentos para niñas), Cuando tú me digas (entrevistas), Mañana cuando amanezca (cartas), las cuales yo, por lo pronto, ya ansío leer (escuchar).

 Los tres jóvenes nos invitan a leer sin libro. Ellos se han percatado que para ser escuchados no hace falta esa lista editorial anterior, que las cosas inaplazables llegarán, que las ganas de charlar harán voz dirán, y aunque lo dicho no sea suyo, iniciarán su relato… y para eso, el cascajo es suficiente.

Nai Ninshiki: Los rostros de Oleg Dou

Ogel Dou web official

“Ser electrocutado cuando yo tenía dos años de edad es la primera cosa que recuerdo.”
— 
Oleg Dou

Uno de mis primeros recuerdos es haber llorado frente a un maniquí. Aún no sé la razón, incluso no sé si exista alguna, pero desde pequeño tengo una fijación por los maniquíes. Nada inusual o raro, simplemente me fascinan por su movimiento forzado, su gesto inerte; me provocan una intensa sensación de miedo, cierto asco, pero no puedo dejar de verlos.

 El arte de Oleg Dou me retorna a los modelos inanimados y mal pintados de algún mercado, hoy borrado por completo de mi mente.

Papers & Paints

 El año 1983 vio nacer en Rusia a un joven talentoso que recibió de manos de sus padres la herramienta perfecta, que hoy día le ha convertido en artista: Photoshop. Desde los trece años, Oleg comenzó a manipular fotografías ajenas, deformando la realidad, introduciendo algo suyo en la imagen. En el 2005, ya ejerciendo su carrera como diseñador gráfico, compró su primera cámara y comenzó a realizar estos impactantes retratos.

 Justo un año después comenzó su naciente trayectoria como artista con una exposición en París. Siendo crítico, su obra puede parecer monótona y prever una cierta fórmula de retrato finamente manipulado; cambiando el fondo de color, añadiendo una lagrima, texturizando la piel; sin embargo, el mensaje va mucho más allá:

“Estoy buscando algo que bordea entre lo bello y lo repulsivo, vivos y muertos. Quiero alcanzar la sensación de presencia que se puede obtener al caminar por un maniquí de plástico … “

Toy Story Las fotos de este naciente artista son el imán que atrae esa sensación rarísima de atracción plástica posible, pero irreal, que se sabe falsa de algún modo, pero viva y que, al menos yo, no puedo decir aún frente a qué me encuentro, qué es lo que miro… una foto irreal o una pintura hiperrealista.

 Predominantemente, la obra de Dou consiste en retratos de niños (precisamente una de sus primeras series, Cubs, es la repetición fotográfica de retratos infantiles matizados) y es ahí donde recae el punto menos superficial de su arte.

 Oleg usa los rostros inertes de sus pequeños modelos como lienzo y pinta en ellos las implicaciones e imperativos que la sociedad impone a los niños, como los disfraces, como aguantar el llanto, como posar para el álbum familiar.

 

 En abril del 2012, Adobe aprovechó el gran talento de Oleg y preparó una pequeña pero concisa video entrevista. El video disponible en YouTube, nos muestra su proceso creativo y advierte que más allá de cualquier descripción, las fotografías de Oleg Dou deben vivirse y dejarse llevar por cada unos de los retratos.

 El joven artista ruso también ha incursionado en la creación de cerámica, con lo que incrementa su potencial estético. El reconocimiento de Oleg Dou es inevitable, pese a su corta edad de 31 años y al roce evidente de su arte con lo comercial, lo masificable. Sus fotografías poseen el retoque fantástico del arte, un arte que esconde su profundidad en rostros bellamente lúgrubes.

Nai Ninshiki: See you in the space… cowboy

Cowboy Bebop

Quizás para nosotros, los nacidos en los ochenta y los hijos de la llamada X Generation, los animes sean nuestra marca más honda y prominente; jóvenes acogidos por la insipiente llegada de trazos de oriente que llenaban el hueco de la época con personajes míticos e inolvidables, estampando un encuentro afortunado de dos culturas.

 Cómo olvidar a los cinco guerreros de broce cruzando las doce casas del Zodiaco, con el séptimo sentido y batallas interminables; los increíbles goles y las canchas infinitas de los campeonatos estudiantiles del Japón; las princesas de la Luna, en busca del verdadero amor; las siete esferas perdidas que cumplirían cualquier deseo que pidas.

 La reciente lluvia y melancolía de estos días me hizo recordar una de estas historias que sobresale tanto por su ficción de escenarios y personajes, como por sus soundtracks exquisitos: Cowboy Bebop, del director Shinichiro Watanabe.

 En la serie emitida en el año 1998 en Japón, el Universo es el escenario de una historia simple, sorprendente, conmovedora y adictiva. Especie de western espacial, con guiños profundos que recuerdan al cine negro estadounidense, se desarrolla dentro de contextos cósmicos, comenzando en Tijuana (asteroide refugio de bandidos), donde Spike Spiegel, un caza recompensas elegante, diestro, independiente, huye de un pasado nebuloso mientras atrapa a unos cuantos truhanes por una muy buena suma de dinero estelar… siempre al ritmo de un buen jazz.

cowboy-bebop_00427906 La tripulación original de la nave Bebop se conforma por su propietario, Jet Black, compañero y amigo de Spike, con quien recorre la galaxia entera, cazando, estafando, apostando; al paso de los episodios, el grupo crece incorporando a la sexy Faye Valentine, una embustera profesional, buscada por sus fechorías; Ed, una hacker sin comparación y Ein, un perro “común” (más inteligente que cualquier humano), mascota de la nave, simplemente entrañable.

 La linealidad de la historia es finamente desviada para describir el pasado de cada uno de los protagonistas: recuerdos que no se olvidan, destinos inaplazables, reencuentros misteriosos, amores imposibles; siempre al contoneo de un acido y trepidante jazz.

cowboy-bebop-ost-1 Especialmente, Cowboy Bebop es una muestra magistral de lo que puede hacerse con un soundtrack. Son ocho los volúmenes, dirigidos por Yöko Kanno e interpretada por la banda The Seatbelts, que derriten el oído de un modo imparable, yendo de un acid jazz y jazz bebop, guiñando con ambient, blues, pop, clásica, para estallar en un poderoso heavy metal que hará de tu oreja un hermoso lío.

 Shinichiro Watanabe también ha dirigido Samurai Champloo, otra serie reconocida por su banda sonora y fina historia. Puedes darle un vistazo a los cortos de Kid´s Story y A detective story de The Animatrix, que es ya todo un clásico en el anime contemporáneo.

 En el 2013, el creador de esta serie afirmó en entrevista para la Red Carpet News TV, durante la MCM London ComicCon de ese año, que el final de la serie es engañoso y abrió puertas para una posible continuación de este fantástico anime.

 En suma, la mezcla de factores es lo que hace de Cowboy Bebop el recuerdo de un futuro posible, cuando bebamos cervezas estelares en las bahías de las Lunas de Plutón, durante alguna pelea estelar bajo la lluvia. Quizás reconozcas de lo que hablo, si no, no pierdas tiempo, busca y disfruta de esta maravilla animada con sus gloriosas melodías, por lo pronto… see you in the space, cowboy.

https://www.youtube.com/watch?v=Aw3fN3OPk3A

Nai Ninshiki : Cao Hui; ¿Cómo mira Dios?

La mayoría de nosotros, quizás en algún letargo nocturno de luna caliente, en algún momento intoxicado de vida y sol, o en un apuro asfixiante deseamos con todo el ánimo posible ¡Quisiera ser Dios! Con tal poder, las primeras opciones de cualquiera serían destruir lo que nos estorba, conseguir lo que nos falta. Pocos, quizás menos que pocos, se detendrían a meditar qué se siente ser Dios, cómo mira un Dios.

 Te presento a Cao Hui, chino de nacimiento y Dios por elección. Él opina que los artistas realmente quieren jugar a ser Todopoderosos más que cualquier otra cosa, y que ninguno se detendrá ante nada para construir una verdad que valide su existencia.

 Hui crea esculturas hiperrealistas y es fácil entender su elección, ya que, pretendiendo ser Creador, la realidad no le basta; sus ojos humanos no alcanzan para ver todo lo existente, desde su más íntimo núcleo, ese origen de las cosas, pero cuando Cao es Dios, su visión es divina…

 Y entonces, en este artístico juego, los objetos cotidianos, como un saco o un sofá; animales y humanos;  hasta esculturas como El David de Miguel Ángel son despedazados, desarmados, exhibidos, atravesados por la mirada de iluminado y exteriorizan lo interno de los cuerpos de estos seres.

 Visceras y órganos al estilo Gore hacen apreciar en su obra el muy evidente mensaje sobre la superioridad de lo interno a lo externo, de una compresión partiendo del interior, y que ciertamente es en esta profundidad, (grotesca, viscosa, irreal y por ende perturbadora) donde se encuentra lo vivo, lo invisible, lo humano rozante con lo divino, lo impactante, lo esencial… lo mortal.

 Entendamos mejor el juego de Cao Hui, y qué mejor forma de hacerlo que la propia voz de este artista:

De esta manera, la relación entre el interior y el exterior de todo parece poseer una lógica perfecta, y se puede interpretar con el conocimiento establecido. Con el fin de engañar a los demás, se explica con teoría tras teoría, pero todo termina en risas y en ocasiones hasta nos divertimos nosotros mismos ante Dios que ríe.”

 Cao Hui ha logrado, con su vasta obra comenzada por el año de 1994, despertar el interés por su hiperrealidad, convirtiéndola en una mirada superior que no se limita a un mero asombro, ni a la insípida sensación de la exponencializada realidad, la que en los últimos años abarrotan las salas de museos en todo el orbe. Él no busca reconocimiento, él sólo quiere ser los ojos de Dios y divertirse viendo las entrañas de todo lo inventado.