Amar, con M de México

abril 29, 2014

Por:

Arte, teatro, Vista

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Estos mayos y abriles se alargan hasta octubre. Todo el Valle de México de colores se cubre y hay en su poesía de otoñal primavera un largo sentimiento de esperanza que espera.
Carlos Pellicer

Los mexicanos tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos día con día, de nuestra vasta cultura, de nuestros sabores, colores, en fin. Precisaría de escribir un ensayo entero que enunciara las bondades de esta nación, que si las vemos con esmero, llegan a ser más grandes que sus desdichas.

Rafael Inclán, Juan Ferrara, Rocío Banquells y Socorro Bonilla

Rafael Inclán, Juan Ferrara, Rocío Banquells y Socorro Bonilla

 Cuando la devaluación del peso ocurrió, Marisela y Osvaldo tuvieron que irse de México, sin nada más que el apoyo de sus únicos amigos, Yoli & “El negro”, quienes les dieron hasta el último centavo para que se lanzaran a E.U.A. a encontrar una nueva vida. 30 años después, las cosas han cambiado para bien de la primera pareja, pero parece ser que Yoli y “El negro” se quedaron atrapados en la precariedad en que dijeron adiós a sus amigos. Ahora los matrimonios se reúnen y la invitación está en el aire para los que aún radican en México: cambiar una vida de miserias por el sueño americano.

 Como en muchos hogares mexicanos, con base en el honrado trabajo duro es como se alcanzan las metas, aunque a veces no siempre se alcanzan, a veces uno tiene que conformarse y apechugar. “Aquí nos tocó vivir” y “Así nos tocó vivir”. La autora Nelly Fernandez Tiscornia, originalmente concibió la historia del “Negro” y la Yoli, dentro de su natal Argentina, bajo el nombre de Made In Lanús. Países latinos al fin de cuenta son Argentina y México, precisamente esto les permitirá conectarse bajo la adaptación del también director Manual González Gil y lograr Made In México.

 La escenografía nos sitúa dentro del hogar del matrimonio “Negro”-Yoli, una casa vieja que se conecta a un taller mecánico. Las paredes con la pintura gastada desquebrajándose ante la humedad, entreviendo los ladrillos que cimentaron el inmueble. Cualquier colonia de bajos recursos en el Distrito Federal es el espacio. Adentrarnos a esa casa es vivir alegorías directos a nuestra propia cultura, la persistencia de la vida a través de un pajarillo y de plantas, la instancia de la fe representada con una virgen en bulto, etc.

 Con la ayuda de Rafael Inclán, Manuel González Gil toma el texto argentino para impregnar la esencia mexicana y delimitar personajes totalmente empáticos al espectador y con psicologías muy ricas. Rasgos de la convivencia diaria propios de la cultura mexicana  denotan a diestra y siniestra, como el ingenio para el albur, o la necesidad de celebrar los buenos momentos, de manera orgánica, con una orquestación rítmica que si bien no conecta con todas las edades (dados ciertos guiños generacionales) al primer momento, lo hacen con el deshilar de la trama.

Teatro Jorge Negrete, consulte cartelera

Teatro Jorge Negrete, consulte cartelera

 La historia se complementa con intervenciones musicales, que habrán de expresar los sentimientos de los personajes, mediante el discurso de las melodías. Un movimiento atrevido y que funciona al hacer juego con la iluminación moderada. A través de la selección musical, el director comunica el patriotismo y la búsqueda de la identidad, profundizando en la esencia del texto que expone en su discurso la necesidad de no corromper las raíces con las que uno llega al mundo y de la importancia de la unión familiar ante toda situación. 

 Es protagonizada por Socorro Bonilla, Rafael Inclán, Rocío Banquells y Juan Ferrara. Un cuarteto sólido y complementario que se adentra en las necesidades comunes y propias de sus personajes de forma total. Sin duda, el hilo cómico se tensa gracias a la aparición de Inclán, quien, con una vasta trayectoria en el rango, domina el timing necesario para llegar al espectador, haciéndonos conocer la postura de cualquier padre de familia, dispuesto a sacrificar lo que sea por el bienestar de los suyos.

 Juan Ferrara y Rocío Banquells logran transmitir ambas caras de la moneda ante un caso de inmigración: la necesidad de volver a su patria olvidando el pasado, y el rencor absoluto. Tesis individuales pero ligadas, que tienen una solidez real en parlamento y acción. Generadas en actuaciones honestas y bien trazadas.

 Pero por supuesto, Socorro Bonilla se cuece aparte. La maestría con la que la primera actriz desempeña su rol es impecable. Nos entrega a una mujer en la encrucijada de la esperanza y la oportunidad real. Los matices y acentos que imprime para desenvolver el sentir de su personaje son exactos, aprovechando el coraje aprehendido para liderar el peso dramático con total ligereza y fuerza.

 En general, la dirección atina un espacio que permite la apreciación total de la acción, ubicando bien sus focos y con una coreografía funcional pese a constantes. Si bien, a pesar de lograr verse desapercibidos con el transcurso de la obra, el texto tiene momentos de incongruencia en la narrativa dentro de su primera parte.

 La importancia de este montaje radica en el mensaje central: los problemas deben solucionarse, salir adelante y aprender de la experiencia, no darles la espalda o vivir en la complejidad de su existencia en cualquier tiempo real. Made In México es una crítica de lectura social, política y cultural. Entrañable, conmovedora, empática y de justificación real; que logra sostener una fuerte argumentación con un diálogo natural. Pero lo más importante, que está contada con el corazón. Imperdible

destacadamade

Saúl Campos

Comunicólogo, apasionado del arte y la información. Adicto al teatro.