Al margen de la vida, la litoral del corazón

junio 9, 2014

Por:

Arte, Extras, teatro, Vista

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La magia de Wadji Mouwad reside en la tersura de sus textos, el autor ahonda en la problemática de su sociedad para intentar esclarecer los objetívales de su existencia y pasiones. En el tenor de encontrarse a si mismo junto a la guía que redefiniera sus pasos elabora (tal vez sin planificación previa) 4 grandes obras que a la fecha son recordadas en  nuestro país con gran aclamo y fervor. Litoral, Bosques, Incendios y Cielos conforman la tetralogía de “La sangre de las promesas” dirigida por Hugo Arrevillaga, en honor del reestreno de Litoral  es tiempo de hablar de este montaje que vuelve al Foro Shakespeare.

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 Wilfrid ha perdido a su padre y está en busca de encontrar un sitio dónde darle correcta sepultura. Poco sabe en realidad de la correcta historia de amor de sus padres, empero el destino le preparará una amplia exposición de la misma que le permita juzgar a los intérpretes con exactitud. Al cruce de caminos aguarda una mujer que canta con furia las injusticias de la sociedad y que no teme clamar junto a el por un espacio de tierra dónde depositar los restos de su padre. La aventura del joven se rodeará de la horripilante realidad y los destellos de la vida misma, a la aventura la llamaremos: vida.

 Como tal, el autor nacido en Líbano desarrolla  una poética concepción de la necesidad de encontrar las raíces a las que pertenecemos para dar sentido y dirección al camino, buscar los mismos y dejar a un lado aquello que impida continuar el viaje ya sea por su estado putrefacto o por su inutilidad, cuidando el mantener en alto los sueños sin alejarlos de la realidad  histórica.

 Mouwad se permite acercarse a la condición social de su tierra natal para explorar las aristas de la violencia que acaece con la guerra y ligarlas a la inferioridad del ser humano, exterioriza pues el campo de batalla de las emociones, les da forma y armamento y les indica la estrategia de ataque; El objetivo es claro, ganar la justa, pero si al final todos son dueños de una porción del campo de batalla arrendado ¿cuál es la aspiración lógica? ¿Conseguir el dominio total dejando a un lado al prestamista? ¿Pueden las emociones, los sueños o los ideales existir sin aquel que les concibió? La respuesta es un rotundamente negativa, es más, exige al creador tomar el orden y ubicar en tierra a cada elemento. Pide al humano entender su condición, aceptarla y tenerle apego.

 Bajo la dirección de Arrevillaga 8 personas dan vida al texto que oscila entre 3 estados temporales: aquí, allá y ayer. Busca desde el primer momento distinguir al personaje principal y cuidar que la intromisión de los demás sea precisa, delicada y fieramente necesaria. El director hace ahínco en la ceguera social pactada ante la violencia, las falsas apariencias de la sociedad y los pensamientos cabales que son seducidos por la perfidia, contra la tesis de la fuerza absoluta del amor como principio y generador de la vida misma y su sentido.

 En el trazo que propone la dirección la interacción es fundamental y absoluta, esconde elementos para destacar a los que están en primer plano haciendo complicidad con la iluminación para marcar las necesidades inmediatas y jugando con la intromisión de la musicalización para acentuar los momentos de tensión.

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 El personaje central se desenvuelve ante el juzgado del público, es un testigo de sus propios actos declarando ante el juez con la ayuda de sus recuerdos. El vestuario de Lisette Barrios ayudará con la distinción con una barrera de colores opacos que permiten destacar al principal y ubicarnos en el contexto temporal y social de manera efectiva.

 La historia se va armando en una escenografía conceptual concebida por plataformas de embalaje (Diseño escenográfico de Auda Carraza y Atenea Sánchez) que se mueven y orientan para construir diversos espacios, lugares y territorios. Sin duda uno de los puntos más valiosos pues otorga un movimiento constante y único a la trama que va apoyando en las coreografías actorales y escenográficas su ritmo, además ¿quién no ama cuando la transformación de los objetos llama a la imaginación para darles forma y nombre?

 El discurso del texto es un canto que viene desde el corazón y que se recibe con lágrimas en los ojos. No sólo por su honestidad, sino por su posición desafiante, así es, confronta a aquel que lo escuche a encontrarse dentro de la narrativa y pide a la muerte y al miedo que le hace sombra entregar cuentas de vida.

unnamed Pero sin duda, no podría detenerme a contar lo maravilloso de este acto sin destacar el gran trabajo del reparto. Guillermo Villegas, Pedro Mira, Rebeca Trejo, Alejandra Chacón, Miguel Romero, Adrián Vázquez, Sonia Franco y Tomás Rojas son el ejemplo del casting consciente, pues cada actor se encuentra justo para ubicar a sus personajes en el diapasón actoral propio. Es imposible en pensar el destacar a algún elemento cuando la compañía es tan homogénea y precisa. Actores que viven la puesta y entregan pasión a cada línea, no más.

 Tal vez usted llegue a el final de esto pensando: “¡Cuántas flores!, suena a que está bien cursi”, pero no, Litoral es una gran pieza que incita a encontrar la belleza de la felicidad, y esta puesta es pues una búsqueda de la felicidad que se siente propia y reinventa la tragedia sin ser moralina o truculenta, solo es fiel y contestataria.

Saúl Campos

Comunicólogo, apasionado del arte y la información. Adicto al teatro.